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Taking Care Of You [3/3] Empty Taking Care Of You [3/3]

Mensaje por ShawolDD el Miér Jul 23, 2014 1:38 pm

Titulo: "Taking Care Of You" (Cuidando de ti).
Autor: ShawolDany.
Género: Angst, Romántico, Lime/Lemon.
Parejas: Mi bello 2MIN♥
Personajes: SHINee, a secas xD
Nota: Holi? Está bien, tengo años de no pasarme por aquí otra vez, cosa de mis largos y frecuentes hiatus xD Así que como siempre, puede que no me conozcan(? Pero esta historia la escribí hace como un mes, basada en hechos reales(8 Okno. Se me ocurrió en los tiempos del Music Bank en Brasil, ya que se decía que nuestro Tae había estado enfermo durante esos días. Planeaba ser un oneshot claro y conciso, pero fue creciendo mucho, así que lo dividí en tres partes xD Si lo leen, espero les agrade aunque sea un poquito :3

________________________________________________________________________________________

Taking Care of You

Part.1
Primera Parte:

Es común, ¿cierto? Cada vez que regresamos de un evento fuera del país, se le puede ver con la cara bien cubierta a través de los aeropuertos, usando uno de esos paños blancos llamados cubre-bocas, para evitar el contagio hacia los otros miembros, o hacia el mismo staff. Yo sé perfectamente que esa no es la razón real. Verle sufrir así a veces es muy desgastante, el querer acercarme a él y no poder cuidarlo como lo deseo porque él no me lo permite, me desespera tanto que en veces estoy al borde de la rendición total. Es terco por naturaleza, y los años le han hecho cada vez peor, tan exigente consigo mismo y tan dedicado a su trabajo que es digno de toda la admiración posible, aunque muchos no sean capaces de notarlo, ya que su sentido de la independencia le convierte de inmediato en alguien completamente desagradable cuando más necesita atención.

    “Oyje bobo, ¿has llegado al aerttpto? China está lejosss. Me extrañas, ¿cieto”
Tecleé tan rápido en el celular que apenas tuve tiempo de checar la horrografía de mi mensaje.
    No obstante, su respuesta llegó de inmediato.
    “Aprende a escribir primero, BOBO”.
Una sonrisa se me escapó. Sabía que pronto llegaría un segundo texto, y en realidad, ni siquiera tuve tiempo de colocar el aparato en el bolsillo antes de que éste vibrara nuevamente.
    “Ya llegué. ¿Cómo adivinasteeeee? Te extraño mucho:(”

    Claro, Lee Taemin también tiene sus lados buenos, y para mí, esos siempre han sido los más valiosos de su personalidad. Habíamos durado una semana completa sin vernos, cosa que solía ocurrir una vez cada trescientos años.
A pesar de que todos como grupo bromeáramos cada vez que hablábamos de vacaciones, y alardeáramos acerca de cuánto deseábamos dejar de vernos las caras, no podíamos soportar estar mucho tiempo separados, y en mi caso, respecto a Taemin, la cosa se intensificaba al mil por ciento.
Durante esas fechas, tanto el pequeño bribón como yo la habíamos pasado muy bien por separado. Él disfrutando de las funciones de su comedia musical, mostrando lados suyos que eran nuevos para nuestros seguidores, y yo viajando de un lado a otro por el trabajo, y jugando el deporte que más me apasiona. No mentiré, estaba muy feliz de viajar a Brasil para jugar futbol, me apasionaba tanto que olvidaba que lo estaba haciendo para un programa de televisión. Sin embargo, cuando caía la noche, no podía evitar llamar a Taemin, y molestarlo hasta que él terminara insistiéndome que colgara. Ninguno de los dos lo hacía hasta pasada una hora o dos. La diferencia de horarios no era razón suficiente para detener nuestra añoranza.
    Llegó un punto en que lo extrañé a tal magnitud que cuando volví a verlo, después de largo rato saturando su celular con mis mensajes, no fui capaz de separarme de su boca.
    —Ya ya, qué asco, se van a romper los labios —nos regañó Kibum en la van, justo después de que el concierto en Shanghái terminara.
El conductor no era realmente de confianza, pero recuerdo que en esa ocasión no nos importó. Taemin y yo íbamos en la parte de atrás, Kibum, Jonghyun y el Manager Hyung en el medio, y Jinki Hyung en el asiento del copiloto, imagino que haciendo una amena conversación para el conductor en equipo con nuestro manager, a fin de evitar que nos prestara la suficiente atención.
    —Déjalos, recuerda lo que pasó la última vez —mencionó Jonghyun.
Inmediatamente Kibum lanzó una maldición, supongo que rodó los ojos como él sabe hacer. Taemin y yo no hicimos otra cosa más que reírnos por encima de los labios del otro, a prácticamente nada de volver a unirlos y perdernos en el juego que llevaban nuestras lenguas en su cálido interior.
    Kibum, por otro lado, continuaba quejándose.
    —Tae me ignoró por completo en el rap, ¿lo notaste? —le dijo a Jong—. Tenía la vista fija en el idiota de Minho.
    — ¿Y qué con eso?
    — ¡Jonghyun! —alzó la voz; luego suspiró y añadió lo siguiente—. Les he dicho mil veces que tengan cuidado. Esta vez se excedieron con el fanservice.
Para entonces, Taemin y yo mirábamos a Kibum con curiosidad.
    — ¿Qué hay de ti y de mí? —Preguntó Jonghyun, mientras alzaba un brazo hasta posarlo alrededor de los hombros de quien tenía al costado—. No te oí quejarte —añadió con voz seductora.
    —Tú no me toques.
Y entonces los tres partimos de risa. Ver la cara irritada de Kibum nos alegró aún más la noche. Mi mejor amigo a veces se toma muy enserio su papel de mamá, pero todos sabemos que lo hace desde el corazón, pues después de todo, él nos entiende mejor que nadie.

Como era acostumbrado, reservamos una habitación para cada miembro de SHINee, el staff pidió cócteles, licores variados, comida de todo tipo, y pronto empezó la celebración que duraría como mucho hasta la madrugada. Entre tanto alboroto, Tae y yo sabíamos de sobra que podríamos contar con un largo momento a solas. Ni siquiera nos quedamos a cenar, de inmediato fuimos a la habitación en la que supuestamente dormiría yo solo, y nos encerramos ahí únicamente para volver a comunicarnos con besos y caricias, mismos que empezaron apenas cerramos la puerta de entrada, y se intensificaron sin siquiera tener el tiempo de dar un paso más a través de la habitación. Taemin me sostenía del cuello, habiendo enredado sus brazos en él, con suma fuerza. Me encantó la desesperación que desbordaba, porque yo la compartía completamente. Mientras lo besaba a un costado de la puerta, intentaba sacarle las prendas superiores y él me retiraba la chaqueta que llevaba encima, sin dejar de morder mis labios para luego acariciarlos con los suyos, empleando una irónica suavidad.
Sonreí como un idiota una vez lancé lejos aquella camiseta blanca, que tanto le gustaba vestir durante los viajes.
    —Así que realmente me extrañaste —le dije justo antes de dirigir mis labios hacia su cuello, mientras lo tenía acorralado contra la pared. Taemin soltó una risita encantadora, y me empujó con suavidad para que lo mirara a la cara.
    —Prefiero cuando me lo dices de frente y no en un mensaje de texto que apenas te molestaste en leer.
    —No lo leí —confesé antes de regresar a la misión de morder su cuello.
    —Típico de ti.
Hablando de un modo travieso, Taemin me sonrió y se colocó del otro lado; me giré a verlo y situé mis manos en sus mejillas, para volver a besarlo con intensidad. Presionaba profundamente sobre sus abultados labios al tiempo que lo incitaba a caminar en dirección a la cama; pero una vez sus pantorrillas chocaron con la estructura de la misma, lo empujé ligeramente, de modo que acabó sentado en el borde. Su sonrisa se volvió más amplia en el momento que tuvo la intensión de bajar la cremallera de mi pantalón, dispuesto a dar placer a la parte de mi cuerpo que aclamaba por atención. Sin embargo, yo se lo negué, le sonreí y lo fui reclinando aun más sobre la cama, empujando desde su hombro desnudo. Pronto comencé a repartir besos húmedos sobre su torso, hasta llegar al límite más bajo de su vientre y comenzar a oírle gemir sin pudor alguno, con un tono áspero que sonó como música para mis oídos.
    —Wow, tu voz… —musité mientras lo miraba—. Debiste quedarte afónico.
    —Vaya sorpresa, ¿no? Luego de un concierto… —me dijo él, luego se alzó hacia mí para tomarme del rostro, al tiempo que continuaba hablando de aquella forma extenuada y sensual—. Si quieres lo hacemos en silencio.
    —No no… —lo sostuve de la nuca, para pegar su frente junto a la mía, y añadí muy cerca de su rostro—. Me gustas así, suenas demasiado sexy.
Se hallaba tan próximo a mí, que sentí las comisuras de sus labios ensancharse para formar otra sonrisa.
    —Basta, Hyung.
Sus mejillas se ruborizaron de un modo que ya me había desacostumbrado a ver. No pude evitar reírme con ternura porque la expresión que se formó en su cara era igual a las de mucho tiempo atrás, cuando Tae solía ser tan inocente que sonreía tímidamente cada vez que experimentaba una cosa nueva. Aún así, debo decir que no tardó en deshacerse de esa linda expresión, porque me hizo a un lado con brusquedad, de modo que me atrapó desprevenido, y se colocó encima de mi cuerpo mientras yo continuaba riendo. Rápidamente se aproximó a mi boca, y susurró para silenciarme, justo antes de volver a sonreír con diversión, y de comenzar a lamer mis labios de un modo pausado y provocativo. Me estaba matando con ese atrevimiento, tanto que no fui capaz de volverme a reír, porque me concentré en su boca, en su lengua, y lo miré con demasiada intensidad, pidiéndole en silencio que dejara de jugar, y me besara de una buena vez. En un instante, traté de alcanzar sus labios al alzar mi cuello, pero él se retiró y se burló de mí. Finalmente consiguió lo que quería, desabrochó la cremallera de mi pantalón, y descendió hasta alcanzar mi miembro, para dejarlo al aire libre. No pude evitar gemir en cuanto su boca comenzó a desquiciarme por completo. Instintivamente eché mi cabeza hacia atrás, cerré los párpados y me concentré en su trabajo; al tiempo que estiraba mi mano extendida para acariciar sus cabellos negros. Me encantaba ése estilo suyo, aunque para mí se veía perfecto con cualquier color de cabello que utilizara, el negro le daba ese toque que me volvía completamente loco, y me hacía desearlo cada vez más.
    No pude soportarlo por más tiempo, me encontraba tan excitado, que cuando lo creí oportuno, me incorporé con agilidad y volví a invertir nuestras posiciones, de manera que tomé a Tae por los hombros y lo obligué a caer bruscamente de espaldas sobre la cama. Sin embargo, y justo cuando estaba a punto de llevar mi boca hacia uno de sus pezones, le escuché soltar un jadeo extraño. No era uno de sus típicos gemidos, en realidad era un quejido que expresaba dolor.
    — ¿Estás bien? —lo miré con angustia.
    —Sí, tranquilo, no pasa nada.
El tono despreocupado con que me aseguró aquello no logró convencerme, ya que la expresión de su cara, al mantenerse con los ojos cerrados y el entrecejo fruncido, lo decía todo sin necesidad de hablar.
    —Te duele, ¿verdad?
    —No…
    —No me mientas esta vez —insistí, al tiempo que me incorporaba sobre la cama, para darle espacio. Mi semblante se transformó por la preocupación, y la mirada que le dediqué no tardó en hacerle gruñir—. En Sherlock estuviste a punto de colapsarte.
    —No era nada, te lo dije mil veces.
Suspiré, ahora me creía mucho menos esa tontería.
    — ¿Qué es lo que pasa? ¿Te duele todo el cuerpo? ¿Sientes mareos?
Comencé a lanzarle una pregunta tras otra mientras revisaba el estado de su piel, pero él se apartó de inmediato, y riéndose irónicamente, seguro para hacerse el simpático, exclamó:
    —Vamos Minho, no me trates como a una mujer embarazada.
    —No es así —le corregí con seriedad—. Te trato como lo que eres: la persona que amo.
Taemin guardó silencio en cuanto dije aquello; me miró fijamente, casi como si estuviera contemplando mi rostro, o analizando la expresión adusta que de seguro tendría sobre él. Por un instante lució conmovido, pero tal percepción mía se esfumó en cuanto él volvió a hablar.
    —Estoy bien —se acercó utilizando sus rodillas, y me sostuvo del rostro en cuanto estuvo frente a mí. Su respiración fogosa golpeó mis mejillas, y su voz aún ronca se expresó con la misma naturalidad de antes—. Venga, que ya estabas bastante caliente, no quiero arruinar lo que estábamos a punto de hacer.
    —Taemin… —murmuré, pero él no me permitió seguir hablando, porque me plantó un beso tras otro mientras sus manos temblorosas comenzaban a desprender los botones de mi camiseta; hasta que fui capaz de proseguir con lo que estaba diciendo—. Taemin, deberías descansar.
Casi como si estuviera ignorándome, Tae continuó besando mis labios con profundidad.
    —Y voy a descansar muy bien —me dijo—, pero después de esto.
Una vez había desabrochado cada botón de mi camisa, dirigió una de sus manos hacia la mía y la recorrió hasta su entrepierna, de modo que me estaba incitando a tocarlo. No obstante, y supongo que aquella fue la gota que derramó el vaso, yo la retiré instantáneamente.
    —Tae, estoy hablando enserio.
    —Minho… —su mirada expresó consternación, se quedó inmóvil por largos segundos, hasta que apartó el rostro y comenzó a alejarse hacia la esquina de la cama—. Odio cuando te portas como si fueras mi padre, es desagradable.
    —Y aquí vamos de nuevo…
    —No me jodas —alzó la voz—. Después de tantos días sin vernos, por una vez, por una sola, ¿¡no puedes tan sólo seguirme el juego!? —se giró hacia mí con los ojos ardientes en furia, mas no pude decir nada en ese momento, porque me quedé mirándolo, casi sin pestañar—. Quiero dejar la seriedad a un lado y olvidarme de la realidad aunque sea por un momento, y tú, como siempre… —él continuaba alterado, tanto que de pronto comenzó a toser—. Como siempre, estás… —intentó seguir con el sermón, pero unos carraspeos cada vez más toscos provenientes de su garganta enronquecida terminaron por interrumpir completamente sus palabras.
Enseguida se puso de pie y corrió en dirección al baño. Abrió la puerta con destemplanza y ésta se cerró detrás de él. Yo me incorporé en el mismo momento en que le vi correr.
    —Taemin… —me acerqué a la puerta y me recliné junto a ella, con mi oreja palpando la estructura de color blanco. No tardé en escuchar las arcadas desde allí fuera, pues todavía acompañado de su desgarradora tos, Taemin había comenzado a vomitar—. No bebiste con Jonghyun antes del concierto, ¿verdad?
El sonido de la regurgitación prosiguió durante unos cuantos segundos, hasta que, en medio de esa tos tan agresiva, me gritó desde allí dentro:
    — ¡Vete al carajo!
Suspiré resignado, aparentemente no había remedio.
    —Sí, yo también te amo.
Luego de contestarle con esa ironía, me dirigí hacia la cama y tomé la camiseta que le había retirado, dispuesto a colocársela nuevamente cuando saliera del baño. Permanecí el tiempo que fue necesario junto a la puerta, hasta que ésta se abrió y me dejó ver a Taemin con ése aspecto desastroso, cubriéndose la boca con una de sus manos, aún presa del asco, y un sudor frío recorriéndole toda la frente, hasta pasar por sus pálidas mejillas. Apenas y podía dar los pasos necesarios para salir de ahí, además de que se detuvo en cuanto me acerqué a él, debido a que notó que llevaba la intención de checar su temperatura. Coloqué mi palma extendida sobre su frente, y sentí el calor inusual que desbordaba su piel sin necesidad de compararla con la mía—. Pensé que era cosa de la excitación, pero en verdad estás ardiendo —le dije mientras le iba ayudando a ponerse la camisa. Su cuerpo entró con éxito en ella, y poco después pretendí alejarme—. Iré a buscar al Manager Hyung.
    —Minho, no… —me detuvo de repente, apretando con fuerza el extremo inferior de mi camiseta—. Iré yo solo.
Lo observé angustiado, pero él no me regresó la mirada; pasó por mi lado con lentitud, sosteniéndose el estomago con ambas manos, y empleando un paso cojo que no hizo otra cosa más que aumentar mis nervios. Pero sabía muy bien que él no iba a permitir que lo siguiera, puesto que ahora no sólo estaba enfermo, sino que también estaba enfurecido.
    Me quedé allí parado en la habitación, mirando hacia la nada y pensando en que no debí haber creído en sus palabras durante el concierto, cuando me dijo que todo estaba bien, porque era muy claro que algo andaba mal… No obstante, el necio de Taemin no iba admitirlo, y como siempre, el idiota de mí iba confiar al cien por ciento en cada cosa que él dijera.

Al día siguiente Tae se mantuvo muy arisco. La noche anterior se quedó en la habitación del manager, y luego de insistirle a aquél durante largo rato para que me informara sobre su estado, me pude ir a dormir tranquilo porque el personal de salud que siempre nos acompañaba durante las giras en el extranjero le había conseguido unas pastillas para la fiebre, que provocaron que su estado mejorara.
    Aquella mañana nos levantamos muy temprano para alcanzar el avión con destino a Corea, y aunque traté por todos los medios de acercármele, Taemin me estuvo evitando la mayoría del tiempo. Con el lienzo cubre-bocas ocultándole la mitad de la cara, se desplazaba por el aeropuerto sin mirar atrás ni por un instante. Su cuerpo se tambaleaba un poco, pero la rapidez de su caminar impedía que cualquier persona se diera cuenta de ello. Ciertamente se le veía mejor que la noche pasada, su piel se encontraba pálida, pero ya no sudaba como lo había hecho en aquél momento. A pesar de ello, era obvio que continuaba enfermo. En realidad, había estado enfermándose muy seguido durante ése tiempo, perdió mucho peso a causa de lo mismo, pero esta era la primera vez en todo el año que yo le notaba tan mal. Traté de caminar muy cerca de él durante todo el camino, en medio de la multitud que se formaba en algunos pasillos. Nos apresuramos en atravesar los segmentos más concurridos, y cuando nos detuvimos en las escaleras automáticas, se me ocurrió llamarle la atención empujando levemente su hombro. Primero no me prestó atención, así que traté una segunda vez con su mejilla, pellizcándola con prisa, para después hacerme el desentendido. No me pregunten por qué, normalmente actúo muy estúpido de manera inconsciente cuando Taemin está enojado, eso termina aumentando su enojo en la mayoría de los casos, pero en otras ocasiones le hace sonreír y el problema acaba siendo un agua pasada. Claro, esta vez mis intentos tampoco resultaron del todo bien.
    — ¿Qué pasa? —me preguntó. Estábamos inmóviles sobre escalones distintos, mientras la escalera descendía por sí sola—. ¿Has sido tú?
Su tono frío me impidió reaccionar con naturalidad.
    — ¿Yo? No, fue él —Kibum se acercó causalmente, y aprovechando esto, lo culpé por lo sucedido.
    —Como sea —exclamó Taemin. Poco después volvió a darme la espalda.
Kibum me miró con extrañeza, pero me encogí de hombros y seguí el camino como si nada pasara. En el fondo me sentí de lo más estúpido. ¿Cómo se me ocurría molestarlo así cuando sabía que estaba enfermo? Probablemente la cabeza le dolía a mares y no se hallaba con el humor suficiente como para soportar mis bromas. Quise arreglarlo más adelante, sin importar las personas que se hallaban alrededor, me acerqué a él, lo tomé por los hombros y le susurré muy de cerca:
    —Tae, perdona.
    —Está bien —me contestó secamente.
    — ¿Ya te sientes mejor? Llegando a casa te llevaré con el doctor.
    —No hace falta, el manager me llevará.
Sus palabras salían de sus labios con tanta rapidez, que me hicieron entender de inmediato que lo que quería era que le quitara las manos de encima, pero no podía decírmelo directamente, porque alrededor nuestro se hallaban varias personas saludándonos y tomándonos fotografías. Me entristecí y lo solté al instante, mientras trataba de murmurar las últimas palabras que le dirigiría en un largo tiempo:
    —Si necesitas algo, sólo dime.
Él simplemente asintió, y siguió caminando, esta vez con más velocidad, a fin de dejarme atrás, como lo había hecho en todo el camino.

Imaginé que, una vez ingresando al avión, Taemin no me hablaría hasta nuevo aviso, y vaya que no me equivoqué. En cuanto subimos al transporte aéreo, lo vi colocarse junto al manager en su asiento designado; Jonghyun y Kibum se sentaron juntos, cerca de allí, y yo me acerqué a Jinki Hyung para buscar nuestros asientos, mismos que terminamos hallando con algo de torpeza. Una vez nos sentamos, nos mantuvimos en silencio por un momento, mientras el avión se preparaba para realizar su despegue. Yo continué observando con angustia a Taemin, quien tosía fuertemente y se dejaba escuchar, a pesar de la distancia. Pero supongo que mi rostro se deformó de forma notoria cuando pude distinguir una extraña mancha roja formándose en su piel, en la parte superior de su cuello, pues fruncí el ceño inconscientemente, y sólo fui capaz de salir de ese trance cuando escuché la voz de mi Hyung hablándome con su tranquilidad acostumbrada.
    — ¿Ya lo admitió?
Lo miré con cierta sorpresa, aunque sabía que estaba hablando de Taemin. Quizá se dio cuenta del objeto de mi atención por haber seguido el rumbo de mi mirada.
    — ¿Qué le pasó? —pregunté.
    —Parece que agarró un resfriado días antes del concierto. Logré sacarle información; dijo que tenía el cuerpo cortado —Jinki me contó aquello al tiempo que arreglaba unas cosas dentro de su bolso. Yo lo miraba fijamente, así que no tardó en darse cuenta de ello y pronto me devolvió la mirada—. Pero saber que iba a volver a verte le entusiasmó mucho.
    Luego de escuchar esto, solté un suspiro violento.
    —No me digas que se auto-medicó otra vez.
    —No estoy seguro; sabes que no es fácil hacerle hablar cuando se enferma —manifestó una pausa, para mirar mi rostro furioso, y luego prosiguió con sus suaves palabras—. Pero quería estar sano para ti. Ayer le cambió el humor de repente, cuando te vio, fue como si se hubiera puesto una máscara de carisma permanente —se rió al final de la frase, de tal modo que consiguió que mi expresión se suavizara—. Minho-goon, él en verdad te ama.
    — ¿Entonces por qué tiene un humor tan cambiante?
Desesperado, me llevé las manos a la cabeza y me incliné para ocultarla entre mis piernas. Jinki me dio un par de palmadas en la espalda, y me respondió de un modo que me dejó asombrado.
    —Ya lo deberías de saber.
Alcé la vista de inmediato y lo miré, Jinki sonreía al tiempo que hacía la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, para intentar dormir. Me quedé mirándolo como un tonto durante largos segundos, hasta que mi atención en el presente se fue perdiendo, y comencé a pensar que en verdad mi Hyung tenía razón. Después de tres años compartiendo más que una amistad con Taemin, yo ya debía saber que siempre había una razón detrás de cada cosa que él hacía, detrás de su enojo o su frialdad, siempre existía algo por lo cual yo terminaba comprendiendo todas y cada una de sus acciones. ¿Por qué no trataba de entenderlo esta vez? Suspiré y recliné mi cabeza en el asiento, manteniendo la mirada sobre Tae, y analizando ese aspecto tan enfermo de su cuerpo. Pensé que seguramente habría tenido una reacción alérgica a algún medicamento, y aunque esto no me dejó conciliar el sueño, cerré los ojos y traté de llevar mi mente hacia otro lado. No pude sino sólo recordar algo que había ocurrido cinco años atrás, la primera ocasión en que noté la enorme fortaleza de aquél a quien siempre considerábamos el más frágil.





Continuará...


Última edición por ShawolDany el Mar Ago 19, 2014 9:39 pm, editado 1 vez
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Taking Care Of You [3/3] Empty Re: Taking Care Of You [3/3]

Mensaje por Pauletta el Miér Jul 23, 2014 4:33 pm

Esto es maravilloso!!!!!!!!!
Muchas gracias por compartirlo con nosotros!!!
En verdad que siempre que los vemos enfermos o estresados, dan ganas de abrazarlos y no soltarlo hasta que se sientan mejor.... Yo sufro cada vez que Onew se enferma o se ausenta o le pasa algo, bueno a todos, pero es que mi pollo es mi pollo........ Ojala siempre estén saludables..... Flacuchos, pero saludables :)
Te mando un abrazo muy fuerte y espero, pacientemente, la continuación!!!!

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Taking Care Of You [3/3] Empty Re: Taking Care Of You [3/3]

Mensaje por ShawolDD el Jue Jul 31, 2014 6:04 pm

Pauletta: Holaaa! :3 Sí, en verdad se siente muy feo verlos enfermitos D: Más ahora que Onew tuvo lo de su operación, y con Tae enfermo en ese tiempo, yo estaba muy preocupada por los dos T.T Eso sí, lo de flacuchos no se les quita hahaha Mil gracias por leer esta pequeña historia, ojalá puedas leer la siguiente parte n.n Un beso y un saludo muy grande!♥

Aquí está la segunda parte n_n

Part.2
Segunda Parte:

Corría el mes de Enero, el invierno aún hacía estragos, y el día anterior al evento, nosotros, el grupo recién formado que ni siquiera tenía un año de experiencia, nos encontrábamos practicando para el ensayo general. Íbamos a presentar una de nuestras canciones debut y, como empezaba a ser usual cada vez que había un arreglo en la música, Taemin tendría un papel relevante durante el baile. Sin embargo, mientras practicábamos los pasos de la coreografía, todos nos fuimos percatando de que su estado de salud no se hallaba del todo bien. Comenzó a toser con fuerza y a realizar pasos cada vez más lentos, algunos incluso torpes, pero ninguno de ellos propios de él; hasta que llegó un punto en que Kibum quiso que nos detuviéramos, para palpar la frente del maknae y así checar su temperatura. Al ver que su piel ardía, no tardó en insistir para que dejaran a Taemin regresar a casa.
— ¡Mírenlo, por Dios! Ni siquiera puede mantenerse de pie.
Los cinco nos encontrábamos aglomerados en un rincón. Jonghyun y Kibum bombardeaban a Jinki con los reclamos que no se atrevían a hacerle al personal, mientras que yo me encontraba a un lado, vigilando a Taemin, quien se hallaba recargado en la pared, observando la escena sin poder intervenir.
—Déjenme hablar con Hyung —exclamó Jinki, tratando por todos los medios de evitar que esa discusión aumentara de tono.
—Le vi mal desde esta mañana —continuaba Jonghyun—, ¿quién fue el idiota que le dejó venir?
—Calma, voy a hacer lo posible para que le dejen descansar. No pienso permitir que actúe, su cuerpo no está en condición.
Con sus negros ojos abiertos de par en par, y ese pálido rostro, que alarmaría a cualquier profesional de la salud, Taemin se mantenía de brazos cruzados y observaba a los mayores con preocupación. Notaba que ellos armaban un escándalo por su causa, y aunque yo quería unírmeles e insistir por su bien hasta que le permitieran descansar, entendía sin siquiera hablar con él que eso era lo que Taemin menos quería.
—De acuerdo —murmuró Jonghyun—, nosotros lo cuidaremos.
—Ve, por favor —agregó Kibum.
Jinki Hyung asintió con la cabeza, nos dio la espalda y se preparó para encarar a nuestro manager. Sin embargo, justo cuando empezó a caminar hacia su dirección, Taemin se abalanzó sobre él y lo detuvo atropelladamente.
— ¡Jinki, no…! —jaló del extremo de su camiseta. Los cuatro lo miramos estupefactos, yo incluso tuve una reacción automática y lo sostuve de la cintura, pues temí verlo caer. Sin embargo, él se volvió hacia todos nosotros, y nos dijo con la mayor decisión que había visto jamás en el rostro de alguien—. Hyungs, tranquilos. Estoy bien, sólo será un momento.
— ¿¡Bien!? —pero Jonghyun se sobresaltó—. Taemin-ah, estás sudando. ¿Ya te escuchaste hablar?
—Haré mi mejor esfuerzo —insistió Tae, justo antes de clavar sus penetrantes ojos en los de nuestro líder—. Por favor Hyung, no le digas nada al manager, me quedaré, estaré bien, lo prometo.
—Taeminnie, no digas tonterías… —susurró Kibum.
Era evidente que tanto él como Jonghyun se hallaban molestos, pues esa era su manera de expresar preocupación cuando Taemin se metía en problemas. Por supuesto, era el menor de todos, el más tierno, quien más necesitaba de los cuidados y atención de una familia. Cuando se trataba de él, ellos eran graciosamente similares a un padre y una madre, pero en aquella ocasión, recuerdo que esto no me ocasionó gracia, en realidad me angustió, pues verlos así de serios cuando normalmente se la pasaban bromeando me resultó preocupante.
Jinki dedicó una rápida mirada a cada uno de nosotros, hasta detenerse en Taemin y demorar unos segundos más. Respiró hondo y luego habló, de esa manera que nos hizo recordar a todos el motivo por el que lo habían elegido a él para guiarnos como grupo. Su tono cuidadoso y autoritario fue el adecuado para hacernos volver a los cuatro a la realidad.
—Haremos equipo, ¿me oyen? En los turnos de Taemin lo reemplazaremos nosotros. Minho-goon, vigílalo, si tú no reemplazas en su canto, puedes tener más tiempo de mantener tu atención sobre él durante el baile.
—Sí.
Me sonrió, posteriormente palpó el hombro de Kibum, quien se hallaba más próximo a él, para tranquilizarlo, y volvió a darnos la espalda mientras añadía lo siguiente:
—Chicos, voy a hablar con el manager Hyung, espero que podamos irnos en cuanto terminemos la presentación.
Y dicho esto, se alejó a toda prisa.
—Esto no me gusta, no está bien —murmuró Kibum, justo al iniciar un camino que continuó en círculos.
Los tres nos mantuvimos angustiados, pero Taemin estuvo sonriendo lo más que pudo. Yo lo miré, y descubrí ése algo que nunca antes había notado en ninguno de nosotros. Su cuerpo estaba demacrado, inclusive se hallaba temblando, pero él se sentía satisfecho, la mirada en su rostro lo comunicaba todo. ¿Pero por qué? En ése momento no alcancé a comprenderlo.


Después del concierto en aquella ciudad de China, faltaba menos de media semana para nuestra siguiente actividad pesada. Quizá Taemin podía recuperarse por completo si reposaba durante algunos días, pero debido a lo cerca que se encontraba la siguiente actuación en el extranjero, yo me podía imaginar lo que vendría con mucha certeza; sin embargo, mi temor más grande era que su condición empeorara. Sabíamos que Jinki Hyung no podría presentarse con nosotros en el próximo evento, ya que le harían una operación en la garganta que había estado requiriendo desde mucho tiempo atrás; eso mismo reducía a cero las posibilidades de que Tae se quedara a descansar, además de que él no iba a aceptarlo, y en realidad, ninguno de nosotros quería decepcionar a nuestros fans al presentarnos como un grupo de tres con coreografías para cinco personas. Teníamos programada nuestra participación desde hacía algunos meses, y cancelarla no era una opción contemplada. Yo mismo, estando en Corea, me estuve preparando para soportar los días que vendrían, pese a lo entusiasmado que estaba de volver a viajar, pues sabía que con Taemin enfermo y sin el consejo de nuestro líder, las cosas se iban a poner muy difíciles para los cuatro. Por lo mismo, Jinki Hyung habló conmigo la noche previa a su operación, que le fue realizada tan sólo un día después de nuestro concierto en Shanghái, y me pidió que cuidara de Tae y de mis Hyungs, pese a ser el segundo menor del grupo, ya que, según él, era quien me encontraba más estable de los cuatro en ésos momentos. Me encomendó mantener a SHINee unido, argumentando que yo sabía cómo hacerlo, y me deseó suerte. Yo también se la deseé a él, inclusive ahora creo que me dijo todo aquello porque estaba muy nervioso. Tenía razones para estarlo, pues la operación era riesgosa, podía lastimar sus cuerdas vocales de por vida, y el hecho de saber esto, en lugar de motivarme para llevar a cabo lo que me encargó con más ganas, no hizo más que ponerme más angustiado de lo que estaba por los días venideros.
Kibum se hallaba inmerso en sus actividades individuales, grabando ése programa que tanto le gustaba donde podía fingir que tenía una vida de casado al lado de una linda mujer —cosa que obviamente nunca va a realizarse para él, puesto que le gustan los chicos—, y Jonghyun Hyung estaba ocupado con el programa de radio en el que era conductor. Ya que estábamos preocupados por Taemin y por nuestro líder, decidí visitar a aquel último a su programa, en el que sus compañeros MC’s le habían comentado días atrás que nos invitara a Tae y a mí, pues sentían deseos de conocer a los menores del grupo, pero Jong se rehusó porque tenernos a los dos en una emisión en vivo no era una buena idea, ya que según sus palabras, podíamos resultar “dolorosamente obvios”. Aún estando yo solo, me escapé sin siquiera avisarle a nuestro manager; éste había llevado a Taemin a su cita con el doctor, y yo aproveché el momento para salir de casa, darme una vuelta para animar a Jonghyun y de paso avergonzarlo en su lugar de trabajo; aunque no sin antes hacer una parada en otro lugar.
Tomé un taxi y llegué pronto. Sin embargo, al tocar el timbre de aquella residencia, pude ver, por el temblor de mis manos, que me sentía nervioso, como cada vez que visitaba dicho lugar.

— ¿Te encuentras bien? —le pregunté en aquella ocasión.
Los Hyungs habían ido detrás de Jinki para asegurarse de que el manager nos permitiera volver más pronto de lo acordado. Era el día de la presentación, y el evento empezaría dentro de pocas horas. Cuando me acerqué a él para hacerle esa pregunta, noté el sudor frío que le recorría la frente, y su mirada cansada cuando finalmente me contestó.
—Sí, estoy bien Minho-Hyung, gracias por preocuparte.
Suspiré con cansancio, luego me senté en el banco de espera de atrás del escenario, junto a él, y le hablé con la mayor calma que pude.
—No voy a insistirte que no te presentes, sé que quieres hacerlo, pero en verdad, si sientes que algo se sale de control, puedes decirlo; vamos a defenderte de cualquier problema.
Taemin me miró con esos ojos tan negros como su cabello, que se hallaba peinado en la característica forma de hongo que usaba en aquél tiempo, y me sonrió de manera tímida, justo antes de apartar la mirada de mi rostro.
—No quiero causarles molestias —respondió—. Voy a estar bien, ya lo verás.
Tenía tan sólo 15 años, pero parecía estar sumamente consciente de cada cosa que decía, por eso tuve que asentir para mostrarle que creía en sus palabras, aunque mi rostro se encontrara profundamente serio.
Mientras lo observaba, Taemin respiraba hondo, pues estaba aguardando que la medicina que había tomado le hiciera efecto. Yo sólo pude contemplarlo durante ese momento, y preguntarme una y otra vez si en verdad estaría bien el permitirle actuar aquél día. Aún desconfiaba de su capacidad, pero durante ése evento descubriría que él podría conseguir mucha más estabilidad que la que todos esperábamos.


— ¿Que está enfermo? —exclamó la mamá de Tae en cuanto le expliqué la situación. Se hallaba enormemente alterada, y tenía razones de sobra para estarlo. Yo sólo pude afirmar con la cabeza, vergonzosamente, mientras la observaba ir y venir en el medio del recibidor de su casa—. ¿¡Y cómo es que yo no lo sabía!?
—Oh, por favor, no le diga nada —murmuré con cierto miedo—, si lo hace Taemin me odiará más.
—No puede odiarte, tú y Kibum son mis ojos y oídos, porque Jong In, aunque es un buen chico, siempre lo apoya en sus tonterías. Si fuera por mi hijo, jamás me enteraría de lo que le pasa —la amable pero nerviosa señora caminaba con los brazos cruzados mientras se mordía las uñas. A lo lejos, su hijo Taesung observaba el panorama desde la sala. Ella, por otro lado, estuvo vagando de esa manera angustiosa durante largos segundos, hasta que se volvió hacia mí y añadió lo siguiente—. La influenza, las alergias, ¿y ahora esto? Gracias a Dios que estás aquí Minho, eres muy considerado.
Me dio una palmada en la mejilla mientras decía esto último, justo antes de correr a hacer una llamada en el pasillo contiguo, para comunicarse con el papá de Taemin. En ese momento, Taesung se incorporó del mueble en el que se encontraba, y se acercó a mí con una mirada extrañada en la cara:
— ¿Te odiará “más”? —citó mis palabras—. Oh por Dios, un día mi hermano va a matarte.
—No te preocupes —le sonreí—; disfruto de cuidarlo, tú lo sabes. Está molesto conmigo, pero creo que le haría muy bien que ustedes lo visitaran. Hoy va a quedarse solo, y me gustaría que alguien le hiciera compañía.
—Sé que mi madre no lo aceptará, pero debo ser yo quien vaya a verlo. Si va ella, Tae se pondría sensible y más tarde remataría contigo.
—Gracias por pensar en mí —suspiré aliviado.
—Para eso estamos —Taesung me ofreció su mano, y al tiempo que la estrechaba, añadió lo siguiente con suma sinceridad—. Gracias a ti por avisarnos Minho; te debo mucho.
No pude evitar sonreír de nuevo, aunque me hallara tan cansado y preocupado, di un apretón a la mano de Taesung, y mientras me iba acercando a la puerta de salida, murmuré lo siguiente:
—Aunque él no quiera seguiré cuidándolo, en especial los próximos días; me preocupa que vaya a América en este estado.
— ¿América? —su rostro lució sorprendido, parecía que había olvidado la noticia—. Oh, es cierto, el Music Bank en Brasil… —añadió, luego se inclinó para susurrar en un tono muy bajo: —No vayas a mencionarlo cuando madre regrese, porque le daría un infarto. Te llamaré más tarde.
Asentí sin borrar mi sonrisa, y luego de despedirme apresuradamente tanto de la bella madre de Taemin como de su hermano, quien se había convertido en un gran amigo mío, además de un cómplice para mi hermano mayor; reanudé mi camino y me dirigí hacia el edificio donde se encontraba Jonghyun.
Sabiendo que contaba con algo de tiempo, cosa que era muy rara por la agenda siempre llena de actividades del grupo, no podía dejar pasar la oportunidad de visitar a la familia de Taemin y de avisarles sobre lo que estaba sucediendo. Realmente Tae los veía muy poco, al igual que el resto de nosotros a sus respectivas familias. Por lo mismo, creo que tanto los demás como yo mismo entendíamos muy bien lo importante que era recibir apoyo de alguien cercano cuando nos encontrábamos en mal estado. Claro, estaba consciente de que a Tae no iba a gustarle que me tomara la libertad de hablar con su familia, pero también tenía la certeza de que una visita de su hermano, de su madre o de su padre, podía hacerle enormemente feliz en un momento así.

Esa misma noche preparamos nuestro equipaje para tomar el vuelo del día siguiente lo más temprano posible. Todos colocamos cambios de ropa sencillos, a excepción de Kibum, quien siempre tardaba más de una hora en decidir lo que finalmente se iba a poner. Jonghyun ayudó a Taemin a empacar sus cosas, y mientras éste descansaba, yo proseguía con el solitario armar de mi propio equipaje, al tiempo que las palabras que él me había dicho horas antes retumbaban en mi cabeza sin siquiera quererlo.
“¿Por qué lo hiciste?” Me reclamó. “Si hubiese querido preocupar a mi hermano, habría ido yo mismo a molestar a toda mi familia”.
Sabía que reaccionaría mal, pero esa certeza no evitaba que sus palabras me lastimaran. Quizá tenía razón, tal vez no debía meterme tanto en sus asuntos ni involucrar a su familia, pero de cualquier manera, el daño ya estaba hecho.
Cuando miré a Taemin por la rendija de la puerta de su habitación, recostado sobre su cama, mientras Jonghyun Hyung intentaba animarlo, recordé de inmediato lo mal que se puso luego de la presentación del mismo evento para el que ahora nos estábamos preparando, salvo que aquél había ocurrido mucho tiempo atrás. Aquella fue la primera vez en que ése pequeño comenzó a dar indicios de sentir algo por mí, de ésa manera tan distinta en que expresaba sus emociones antes, tan dulce y tan tierno… tan diferente al Taemin actual.

Kibum, Jong y yo estábamos metidos en la habitación donde Taemin se hallaba ardiendo en temperatura, cosa inevitable, ya que en aquél tiempo todos compartíamos habitación. Jinki Hyung, a pesar de la hora que era, había salido a buscar a nuestro manager. Kibum soltaba estúpidas frases desesperadas porque acababa de confirmar los 40 grados en los que el cuerpo del enfermo ardía, gracias al termómetro que había logrado encontrar en la cocina, mientras que Jonghyun trataba de mantener despierto a Tae, porque le daba miedo cada vez que éste cerraba los ojos. Yo, por otro lado, estando arrinconado junto a la puerta, me mantenía observando la escena sin tener ni una puta idea de qué hacer. Después de haberse sobre esforzado en la presentación de esa noche, el estado de Taemin había empeorado muchísimo y nosotros sólo pudimos darnos cuenta de ello hasta entrada la madrugada, porque Jinki se levantó para beber un poco de agua, y al volver a recostarse sintió la húmeda almohada de Taemin, y se percató de que éste había estado sudado durante toda la noche.
—Voy a llamar al Doctor —exclamó Kibum.
Y salió disparado hacia la sala, seguido de Jonghyun, hasta dejarme allí dentro, con la mirada fija en Taemin, quien respiraba de una manera que me ponía sumamente nervioso. Me aproximé para mirarlo más de cerca, tenía los párpados cerrados y los labios sin color, la piel demasiado pálida, y se mantenía respirando por la boca, a enorme velocidad, como si ello incluso se le dificultara. Temeroso, pensé en llamar a alguno de los Hyungs, y estuve a punto de irme, de no ser porque sentí su mano sosteniendo la mía, y le escuché hablar despacio y dificultosamente.
—No, no te vayas —me dijo, volteé a verlo y noté que aun mantenía sus ojos cerrados, ni siquiera me estaba mirando—. Hyung, ¿dónde está Minho?
—Estoy aquí, Tae, soy yo —le aclaré.
Al parecer, Tae pensaba que la persona hallada frente a él seguía siendo Jonghyun, ¿o quién sabía? Por las confesiones que me hizo a continuación, podía ser que creyera que se trataba de Jinki.
—No me mientas —dijo entre trabas, ocasionadas por su alterada respiración. Me senté sobre la esquina de la cama, y sin soltar su mano, continué escuchando lo que tenía para decir—. Hyung, soñé con él —comenzó a toser, pero no detenía sus confesiones—. Fue un sueño extraño. Minho estaba ahí… y yo ya estaba bien. Le decía que lo quería, y él… Bueno, no tiene caso que lo diga, ¿verdad? Es raro, ¿verdad?
—Taemin… —susurré, extrañado.
¿Había soñado conmigo? ¿Enserio estaba hablando de mí? Lo notaba tan inconsciente, casi al borde de caer desmayado, que no creía posible que pudiera hilar las frases de modo que siguiera hablando de una misma persona. Quizá se confundía, pero, apretaba mi mano con tanta fuerza, que al mismo tiempo estaba haciéndome dudar.
— ¿Guardarías el secreto, Hyung? —preguntó justo después—. Tal vez ya no lo vea, pero no quiero… que lo sepa nunca.
— ¿Pero qué estás diciendo? —me espanté—. Siempre me verás —toqué su mejilla con mi mano libre, y sentí su piel arder junto a la mía—. Tae, voy a cuidarte, ¿me escuchas?, no importa qué, voy a estar a tu lado.
Estaba asustado por verle así, pero una ligera sonrisa que se formó en las comisuras de sus labios me ablandó el corazón por un breve instante.
—Eso me gustaría —susurró—. Si es Minho… yo sería feliz.
No supe por qué, pero una lágrima estuvo a punto de escaparse de mis ojos. Jamás le había visto así de enfermo, por lo que adjudiqué mi inusual sensibilidad a lo grave de su salud, y me mantuve sosteniendo su mano hasta que Jinki Hyung regresó, junto a nuestro manager, un médico experimentado y un par de sus ayudantes que llevaban la tarea de colocar a Tae en una camilla, para llevarlo lo más pronto posible al hospital.
Me hizo una confesión sin quererlo, pero a causa de mis nervios, debo reconocer que fui incapaz de darme cuenta de la profundidad de su significado.


Luego de hablar con el manager para preguntar por la condición de Jinki, dado su reciente operación, Kibum se fue a dormir temprano. Jonghyun continuó reposando en el mueble de la sala, mientras usaba su celular, sin prestar atención a nada más, hasta que, gracias al cielo, el sueño le venció. Por un momento temí que sufriera de su habitual insomnio en un momento tan estresante para todos, pero parecía ser que se hallaba tan cansado que su mente no tuvo tiempo de darle vueltas a nada que pudiera mantenerle despierto. Era cerca de la media noche cuando fui de habitación en habitación para apagar las luces de todo el apartamento, y en el momento en que llegué al cuarto que Tae compartía con Jong, me detuve junto a la puerta porque la imagen que vi allí me atrapó desarmado. Taemin se hallaba sobre la cama, durmiendo en una posición de perfil, con su cuerpo contraído por el frío que sentía. Suspiré profundamente y lo contemplé durante unos segundos, hasta que no pude resistirlo más y me fui acercando con el mayor sigilo que me fue posible. Tomé la sábana más próxima a su cama, y lo cubrí con ella cuidadosamente. Después pude recostarme sin lograr despertarlo, y me mantuve a su lado, acariciando su cabello con suma suavidad, y disfrutando de ver su rostro plácidamente dormido, como el tierno niño que yo seguía recordando, a pesar del tiempo que había pasado, y de lo mucho que él había cambiado. Pensaba que sólo era capaz de encontrarme con el viejo Taemin en momentos como ése, cuando podía verle tan real como él era, y no como una imagen que quería hacerle creer a todo el mundo, inclusive a nosotros, quienes sabíamos cómo era realmente su personalidad, pero habíamos comenzado a dudarlo por lo mucho que él insistía en ser distinto. Después de todo, Lee Taemin no sabía que seguía siendo Taeminnie para todos aquellos que lo amábamos…





Continuará...
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Mensaje por Pauletta el Jue Ago 07, 2014 3:07 pm

Si!!!
Exactamente así me imagino a Tae, como un cabeza dura de primera...
Pero supongo que es su forma de ser, terco como mula.....Muy exigente consigo mismo, disciplinado a morir, pero no debería tomárselo tan literal.....Ninguno de ellos.... Nos ponen los nervios de punta, y estando tan lejos....¿Que podemos hacer? Yo a la primera que me duele algo ya estoy neneando.... Igual cuando viajan ahhh solo pido que lleguen de una sola pieza, que sea un buen vuelo, sin incidentes.... Me pongo histérica jajajajajajaja.......

En fin.............

Muchas GRACIAS por la continuación!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
En verdad que estoy bien pica, Pero con mi "apretada agenda" (Jajajajaja si como no), mas bien ya se me olvidan las cosas, ahhhy esta vejez..... como sea, el asunto es que ya espero que ese niño se deje cuidar por el keroro, tanto que se desvive por él...Y este de valiente.....A ver, que pasaría si las cosas fueran a l revés, si fuera la ranita quien se enfermara????? Ahhh de seguro ahí estaba todo de pegostle viendo como aliviarlo..... No te digo, ya me emocione.......
Bueno, ya tengo que regresar al trabajo.......
Un abrazo fuerte y muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchas GRACIAS, otra vez
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Mensaje por ShawolDD el Mar Ago 19, 2014 9:38 pm

Pauletta: Lamento mucho la tardanza con esta continuación, siendo sincera yo también he tenido (sobre todo últimamente) una memoria terrible xD Olvidé que había publicado la historia en este foro lol Pero muchísimas gracias por estar leyendo, ojalá te agrade la última parte, si es que recuerdas este pequeño fic xD Me agradó esa pregunta, ¿qué pasaría si fuera Minho quien se enfermara? No puedo evitar imaginarme a Tae todo adorable y preocupado por él*-* Sería hermoso... haha pero bueno, nuevamente gracias a ti por leer esta historia. Saludos y un abrazo n_n

Part.3
Tercera Parte:

Gracias al tiempo de descanso, su salud mejoró y nuestro optimismo creció. Viajamos a América en el primer vuelo, con una parada de descanso en Nueva York, y proseguimos hasta llegar por la noche a Rio de Janeiro, una de las ciudades más pobladas de Brasil; o al menos así era como se sentía en nuestro huso horario.
    Durante el vuelo, el camino en el aeropuerto e incluso el hospedaje en el hotel, Taemin no me dirigió la palabra del modo acostumbrado, aunque no solamente a mí, sino también a todos, sus amigos y sus conocidos; nadie, ni siquiera los más cercanos a él, se salvaron del terror de lo que yo llamaría “la estrategia de evitarlos a todos”. Solía suceder cuando Tae se enfermaba, o se hallaba de malhumor. El mundo le creía un muchacho tímido y calmado solamente porque podía disimular sus problemas demasiado bien. Se mantuvo muy cerca de nuestro staff durante la mayoría del tiempo, y si se lo preguntan, sí, hablaba conmigo, pero mantenía distancia y nuestras conversaciones eran en realidad diálogos de trabajo. Lo hacía para evitar que tanto Jonghyun y Kibum, como el personal y nuestros compañeros de viaje, notaran que estábamos peleados. Odiaba demasiado cuando ocurría eso, porque era incómodo, hipócrita, y me sacaba de quicio, pero lo prefería si con ello podía escuchar su voz, pues no hablar con él para nada era incluso peor. Además, podía cuidarlo y mantenerme cerca de él, y él no podría objetarme nada porque estaríamos “trabajando”. Me aproveché de ello todos los días que estuvimos allí, caminé muy cerca suyo entre las calles, lo vigilé mientras se tambaleaba en los ensayos, lo guié cuando su distracción impulsada por su estado enfermo lo llevó por caminos distintos durante la conferencia de prensa, y lo soporté cuando rechazaba cada palabra que yo le decía con sus contestaciones chuscas y venenosas. Tae era un maestro a la hora de hacerme sentir como mierda. Pero aún así, lo amaba, y sabía que tarde o temprano se arrepentiría.
    Supongo que lo mejor de todo fue cuando lo rescaté de una situación vergonzosa. En el medio del evento, Tae tenía problemas con su vestuario y el staff brasileño no lo comprendía, se mantuvo haciendo señas por un largo tiempo hasta que el hombre con el que se comunicaba comenzó a lucir disgustado. Taemin terminó perdiendo la paciencia, y estuvo a punto de lanzar una maldición hacia aquel hombre de no ser porque yo estuve observándolo todo, y tomando a Tae por los hombros, lo interrumpí mientras le hacía la seña de que todo estaba bien al hombre con quien estuvo a punto de discutir, enfrente de un gran número de fans que se hallaban de su lado del escenario. Lo llevé de vuelta con Jong y Kibum, y luego llamé a una mujer del personal coreano para que se encargara de su problema. Taemin sólo pudo mirarme, y no dijo ni una sola palabra. Para aquél entonces, ya me había dado cuenta de que su fiebre había retornado, factor que explicaba su torpeza, pero no podía hacer nada más para ayudar, pues sabía que su reacción sería negativa.
    Finalmente concluimos nuestra presentación con éxito, y Taemin fue el primero en regresar al hotel, sin siquiera darle aviso a ninguno de nosotros.

Fue hasta el día posterior que las cosas comenzaron a cambiar un poco. Kibum se había molestado por el poco interés de Tae en decirnos que se marchaba del concierto la noche anterior, y pasó todo el día y la tarde separado de nosotros. Jonghyun, Tae y yo salimos a conocer el lugar junto a algunos de nuestros amigos, miembros de otros grupos que se habían presentado la misma noche. Ni Jonghyun ni yo reclamamos como Kibum lo hizo, sencillamente porque no le vimos sentido y, al menos en mi caso, yo ya estaba harto de tener que soportar la ira injustificada de Taemin. Para esas alturas decidí ignorarlo. Simplemente paseamos como turistas comunes, y en cierto instante, cuando todos se hallaban distraídos tomando fotografías, y habíamos perdido el rastro de Jong, Taemin se acercó a mí y susurró con un tono bajo:
    — ¿No irás a posar como ellos? —me preguntó, mientras apuntaba hacia Woohyun y Sunggyu, quienes se hallaban arremolinados en una fuente, haciendo poses ridículas para la cámara.
    —No —le contesté—, han sido muchas fotos ya.
Dibujando una incómoda sonrisa, Taemin se recargó en la barda de piedra que teníamos al costado, y luego de unos cuantos segundos, soltó lo que desde un principio tenía intención de decir.
    —Oye, gracias por lo de ayer —lo miré sin inmutarme demasiado. Él, por su parte, prosiguió—. Pude hablar con esa noona del staff y luego negocié para irme antes de que el concierto terminara.
    —Me alegra, te sentías bastante mal.
    —Sí… —susurró mientras descendía el rostro. Nuevamente reinó el silencio entre nosotros, hasta que se le ocurrió hacerme otra pregunta—. ¿Por qué no fuiste con Kibum Hyung?
    —Porque tenía qué vigilarte, ¿no es obvio?
    —Minho… —Taemin me miró detenidamente. Correspondí a esa mirada y la sostuve con firmeza; a pesar de que los dos llevábamos gafas para el sol, ambos nos dimos cuenta—. Minho, ¿por qué continúas siguiéndome si estoy ignorándote?
    —No pareces ignorarme ahora —respondí en primera instancia. Taemin desvió la mirada, pero yo no tardé en añadir lo siguiente—. Que me ignores no significa que haya dejado de preocuparme por ti.
Su atención se mantuvo en el suelo, yo continué mirándolo durante el tiempo que pude, hasta que uno de los chicos que venía desde la mañana con nosotros me llamó efusivamente. Atendí a su llamado de inmediato, dejando a Taemin allí atrás. Pero mientras hablaba con Yongwha y el Jonghyun de su grupo, le dirigí una rápida mirada. Su rostro todavía continuaba inclinado en dirección al suelo. Quería abrazarlo, pero sabía que no podía. Esa imagen suya, tan solitaria, sencillamente me destrozó.

Durante la tarde, cerca de la puesta del sol, supimos que Kibum había viajado de regreso a Corea, por asuntos de su agenda individual. Seguramente lo había hecho sin avisarnos en venganza de lo que había ocurrido la noche anterior. Los tres miembros restantes de SHINee regresamos al hotel en Brasil, y aguardamos hasta nuevo aviso, o más bien, hasta que se nos avisara de la hora del próximo vuelo, aunque supusimos que no nos iríamos hasta el día siguiente. Jonghyun volvió a salir cuando el sol ya se había ocultado, en compañía de otros chicos con los que habíamos pasado la tarde —y seguramente una que otra chica—. Yo permanecí en la pequeña sala de la suite, aburriéndome, mientras Taemin descansaba en uno de los cuartos. Como otras tantas veces, estaba convencido de que todo terminaría, de que las cosas continuarían así de mal hasta que Taemin decidiera que debíamos terminar nuestra relación, por el bien de todos como grupo. Mi mente divagó como solía hacer cuando me encontraba en problemas, hasta que el ruido de la puerta de una de las habitaciones me despertó, y junto al escándalo de la televisión, vi a Taemin acercándose hacia el mueble en el que yo me encontraba, con un paso lento y desatinado. No se sentó, aunque volví mi atención hacia el televisor, pude darme cuenta de que se había mantenido de pie junto al mueble, y me miraba en silencio. Tuvieron que pasar unos cuantos segundos antes de que pudiera articular palabra.
    — ¿Estás ocupado? —murmuró.
    — ¿Qué sucede?
Él tardó un poco en responder, pero finalmente lo hizo, con algo de duda, puesto que ni siquiera se atrevía a mirarme.
    —Quisiera… salir a caminar.
Aquello me resultó extraño. Me quedé mirándolo sin comprender del todo su intención, pero rápidamente acaté sus palabras.

Con nuestras ropas cubriéndonos prácticamente del todo, salimos a caminar a través de las instalaciones del hotel, bajo la luz de luna de una recién llegada noche, sintiéndonos afortunados de encontrar rincones desolados, y sobre todo, una tranquilidad que era extraña de conseguir en el disparatado ritmo de nuestras vidas. Tae mantenía su mirada inclinada, con un gorro de tela oscura cubriendo su cabello, y el cubre bocas tapándole la mitad de la cara, mientras caminaba a un paso quedo, que yo seguí al tiempo que observaba hacia el cielo, y disfrutaba de ése instante que seguro no habría encontrado ni aunque hubiera estado buscándolo por años.
    —El aire está fresco —mencioné—, ¿seguro que está bien salir?
Taemin asintió con la cabeza, mientras mantenía sus brazos cruzados. Ambos caminábamos muy lento, pero eso a mí no me importaba, quería ayudarlo a relajarse un poco, así que comencé a hablar sin pensar ni siquiera en lo que iba a decir—. El concierto de ayer fue una pasada, ¿verdad? ¿Viste lo loco que estaba Jonghyun? —sonreí por recordar al torpe de mi Hyung—. Le dije que Brasil le iba a gustar, y no me equivoqué.
    —Sí —contestó Tae, tan seco como había estado hablando hasta el momento.
Escucharle así de nuevo me desconsoló, así que continué caminando sin percatarme de que él ya no me seguía. Fue cuando pude escuchar un sollozo tras de mí espalda, que me di cuenta de que él no estaba a mi lado.
    — ¿Taemin-ah?
Me giré a verlo, y lo encontré a pocos metros de distancia, con la cabeza tristemente inclinada, y una de sus manos extendida a la altura de sus ojos, como si quisiera, al igual que siempre, impedir lo que estaba a punto de pasar.
    —Minho… me siento mal.
Escuchar su voz quebrada, a causa de las lágrimas, me destrozó por completo. De inmediato fui hacia él y lo envolví entre mis brazos.
    —Lo sé, amor, lo sé bien.
Sentí cómo su cuerpo se removía junto a mi pecho, escuché sus sollozos desgarradores, combinados con el mal estado de su ronca garganta, como sucedía en cada ocasión en que lloraba, porque estaba habituado a contener sus lágrimas hasta el punto en que yo juraba que sus ojos le dolían. Pero lo sostuve con delicadeza y mantuve una de mis manos en su cuello, para darle ligeros masajes mientras lo abrazaba, con un terrible dolor en el pecho que era casi imposible de soportar, pues escucharle llorar de ésa manera me hacía sentir deseos de llorar también, hasta que alguno de los dos se tranquilizara.
    —No es que quiera hacer esto a propósito —me dijo, con su voz desalentada por lo difícil que le era respirar durante el llanto—, es sólo que yo… Odio demasiado que se preocupen por mí, lo odio.
Inconscientemente sonreí, pues por fin estaba empezando a entender lo que le sucedía.
    —No, no es eso lo que odias.
Por supuesto, fue justo en ese momento que recordé por completo a ése episodio tan caótico de su repentina y brusca enfermedad, y descifré el misterio detrás de toda la odisea.


Cuando el manager Hyung y otras personas le llevaron al hospital, el resto de nosotros fuimos obligados a permanecer en casa. Sólo me fue permitido verlo hasta la tarde; sus cuatro Hyungs fuimos al hospital y preguntamos si era posible visitar su habitación. Como su estado ya no se encontraba grave, los cinco pudimos entrar, aunque Jonghyun, Kibum y yo todavía no cumplíamos la mayoría de edad, nos fue permitido por la insistencia de Jinki y de nuestro propio manager. Al parecer Taemin había sufrido un colapso por el esfuerzo, ya que había atrapado una gripe común, pero el virus se había comportado de manera más brusca a causa del movimiento exagerado de su cuerpo. Todos lo sabíamos, pero nos alegraba oírlo de la boca de un doctor, y saber que ahora todo estaba bien nos tenía aliviados. Corrimos al cuarto y vimos a Tae recostado en la camilla, con su mirada fija en el televisor. Su rostro se iluminó cuando nos vio en la entrada, y a la voz de Jonghyun, quien fue el primero en saludarlo efusivamente, sonrió y agitó sus brazos con la misma energía. Estuvimos allí por largo rato, conversando y armando un escándalo, hasta que los estragos del desvelo de la noche pasada comenzaron a acongojar a Jonghyun y a Kibum. Éstos acabaron dormidos en puntos distintos de la habitación, y Jinki Hyung, sonriendo tranquilamente, colocó una mano en mi hombro y en el de Taemin, y nos avisó que iría por algo para comer a la máquina expendedora de la sala de espera. Finalmente volví a quedarme a solas con él, y miré su rostro tornarse serio conforme los segundos transcurrían. Le pregunté qué ocurría, pero he de decir que su respuesta me dejó sorprendido:
    —Lo siento Hyung, no quería que esto pasara.
    — ¿Por qué lo dices? Es sólo una enfermedad, a cualquiera de nosotros podría pasarle.
Taemin negó con la cabeza apresuradamente, y prosiguió con lo que había iniciado, empleando una severidad que en aquél tiempo era extraña de ver en él.
    —Pero es que he visto cómo ustedes se meten en mayores problemas, luchan constantemente, y a nadie le importa. Son personas muy fuertes que hacen lo posible por seguir trabajando, ya que aman lo que hacen; pero cuando se trata del maknae, todos corren a avisar que algo anda mal —sus palabras se cortaron, luego me miró fijamente, y añadió con enorme sinceridad—. Hyung, no me gusta causarles problemas.
    —No son problemas Taemin —contesté de inmediato; era la segunda vez que le oía decir algo así—, son reacciones naturales en la gente que te quiere.
Se lo dije con la mayor claridad posible, pero a juzgar por lo que él mencionó justo después, supuse que no me había escuchado con atención.
    —Siempre ha sido de esta manera —continuó Tae—, incluso con mi familia. He sido una molestia todo el tiempo, pero ya no quiero que sea sí; voy a evitar el causarles preocupación, te prometo que no volverá a ocurrir.
    —No me lo prometas, Tae —susurré. Por supuesto que no quería que me prometiera algo que no había necesidad de cumplir. Me mantuve mirándolo por un instante, hasta que finalmente me decidí a decirle lo que había estado pensando—. ¿Sabes?, yo no creo que seas una molestia. Me parece que el hecho de ser el menor sólo va contigo en algunos aspectos; en éste no, porque eres el más fuerte de todos nosotros.
Ante mis palabras, Taemin descendió la mirada y sonrió con ligereza.
    —Sólo intento ser fuerte porque Minho Hyung lo es.
    —Pero Taemin —añadí—, yo en realidad te admiro mucho.
Su rostro expresó sorpresa y su mirada buscó la mía instantáneamente.
    — ¿Enserio? —me preguntó.
    —Enserio —le contesté.
Y no pude evitar sonreírle mientras contemplaba sus adorables ojos rellenos de agradecimiento. Él se mantuvo mirándome con mayor seriedad, desbordando una vehemencia enorme, con una emoción tan profunda que me hizo preguntarme por lo que estaba sucediendo. Pronto recordé aquella confesión que le había oído decir el día anterior, y me pregunté si acaso Tae lo recordaba lo suficiente como para deducir que aquél a quien le había dicho aquello no había sido otro más que yo. Suspiré profundo, esperando alguna palabra de su parte que fuera referente a ello, y empecé a sentir un extraño y alocado latir de mi corazón, como si estuviera a punto de salirse de mi pecho, inclusive temí que Taemin lo escuchara; pero cuando le vi esbozar una dulce sonrisa, todo a mi alrededor se tranquilizó. Pensé: “Ah, es verdad… Después de todo yo me enamoré de ti primero”.



Continué sintiendo su cuerpo temblar entre mis brazos. Lo estrujé con más fuerza y añadí en medio de aquél precioso silencio, en el que sólo era capaz de escuchar sus respiraciones desatinadas, y su esfuerzo por detener las lágrimas que ya tenían mojada toda su cara:
    —Eres más noble de lo que piensas, ¿sabes? —al escuchar esto, Tae se apartó un poco de mi pecho, y me miró a los ojos. No pude hacer otra cosa más que sonreírle—. ¿En qué momento comenzaste a considerarte una persona tan mala?
    La pregunta que hice en aquél instante no había sido en vano; yo realmente acababa de recordar el motivo por el que su actitud había cambiado tanto durante las adversidades, y ahora quería saber si Taemin estaba al tanto de ello. Después de todo, él no era una persona arisca que odiase la compañía de la gente cuando una enfermedad le atacaba, en realidad, era sólo un muchacho asustado, que no tenía idea de qué hacer para evitar que sus seres queridos sufrieran por su culpa. Tenía miedo de causar molestias para los otros, y por lo mismo mantenía la suficiente distancia. Yo apreciaba su sentir, pero no comprendía su manera de demostrarlo. Era considerado, pero a la vez muy cruel. Yo estaba seguro de que incluso el mismo Taemin aborrecía esa forma suya de hacer las cosas.
    — ¿Tú no crees que yo sea malo? —me preguntó, con sus ojos irritados por el duro intento de suprimir sus lágrimas.
    —Taemin-ah, por favor, tú jamás has sido así —le respondí sinceramente, y de inmediato volví a abrazarlo, rozando mi nariz en su cuello, a fin de que sintiera mi respiración tratando de brindarle calor. Cuando volví a escuchar que contenía los sollozos en lo más hondo de su garganta, le susurré mientras lo estrujaba con mayor fuerza: —No necesitas ser fuerte conmigo; eso déjalo para alguien que no te conozca tan bien como yo.
Inmediatamente sentí la diferencia entre su sentir real y la resistencia que estaba aplicando. Finalmente dejó salir su llanto tan claro como el agua, y estiró sus brazos hasta rodear mi cintura con ellos, y apretarme con tanta fuerza que me robó el aliento. Pude sentir mi camiseta llenándose de sus lágrimas a la altura del pecho, pero no me importó, continué acariciando su cabello, y dándole pequeños besos en la parte superior de su cabeza, hasta que le oí decir con una claridad sumamente hermosa:
    —Minho, te amo… Te amo —conmovido, hice lo que pude para apartarme lo suficiente, y lograr mirarlo a la cara. El cubre-bocas que ocultaba su rostro se había venido abajo a causa de la humedad que reinaba en sus mejillas, permitiéndome ver la totalidad de su expresión, y sus ojos cristalinos que, aunque aún se notaban enfermos, brillaban bajo la luz de la luna. Coloqué mis manos en ambos lados de su cara, con delicadeza, y lo miré fijamente a los ojos mientras él volvía a soltar una expresión sincera—. En verdad lo siento.
    —Todo está bien, pequeño.
Sonreí sin soltarlo todavía, y me incliné con lentitud para besar sus labios. El viento del verano golpeaba fuerte en nuestros rostros, pero nuestros labios se sincronizaban con suavidad. Pude sentir las lágrimas de Taemin en medio del contacto, y aunque no lo deseara en lo más mínimo, tuve que separarme de él para dejarle respirar con libertad.
    —Pequeño… —repitió Taemin, justo antes de volver a abrazarme para inclinar su cabeza junto a mi pecho—. Me gusta cuando me llamas así. Gracias, Minho.
    Coloqué mi barbilla sobre su sien, y sonreí con gran placer mientras sentía su cuerpo tranquilizándose cada vez más junto al ritmo de los latidos de mi corazón, que también iban serenándose conforme transcurrían los segundos. Cerré los párpados, y aguardé hasta que Taemin decidiera que era hora de soltarnos el uno al otro. Debo decir que tuvieron que pasar largos minutos, y que fue solamente porque el mal estado de Tae aún le hacía sentir mareado, para que finalmente ambos decidiéramos regresar.
    Esa noche volvimos al cuarto de hotel y descansamos uno al lado del otro, de modo que logramos conciliar el sueño demasiado pronto. Taemin no volvió a intentar tener más contacto físico del que era necesario, porque por fin había reconocido que necesitaba verdadero descanso. Se acurrucó sobre mi brazo y durmió a mi lado, tan tranquilamente, que aunque yo deseaba vigilarlo el resto de la noche, consiguió que cayera rendido inmediatamente después.

Luego de aquella presentación en el país de Brasil, la repentina mejora en la salud de Taemin nos dejó a todos sorprendidos. Hablamos personalmente con Jinki Hyung en cuanto llegamos a Corea, y aunque no pudimos escuchar su voz, porque necesitaba darle reposo, nos alegramos de saber que su operación había resultado favorable y que sus cuerdas vocales se mantenían intactas. Quizá esta buena noticia —aunada al hecho de que el humor de Tae se hallaba en su mayor esplendor, tanto que se reconcilió con Kibum en cuanto volvió a verlo— logró que su cuerpo volviera a su estado original con más celeridad, y las constantes fiebres desaparecieron por completo.
    Aún cuando sabíamos que los días de reposo terminarían demasiado pronto a causa de los ensayos y del siguiente concierto, teníamos la energía suficiente para pasar todo el tiempo que pudiéramos juntos. Como aquel día en que disfrutamos de la soledad del departamento, y agradecimos profundamente el ser los únicos dos miembros del grupo que no estaban activos por el trabajo en ese instante, ya que pudimos disfrutarnos enteramente, como hacía mucho que no habíamos podido hacerlo.
    —Es sorprendente que no te hayas contagiado —me dijo.
Ambos sobre la cama de mi habitación. Él se hallaba debajo de mí, con el torso desnudo y solamente el par de bóxers negros que le cubrían la pelvis. Yo, por otro lado, me estaba quitando la camisa cuando le escuché volver a hablar acerca de su gripe.
    —Mi salud es buena, ya lo sabes —contesté, poco antes de lanzar lejos mi camiseta y volverme hacia él, para recorrer su pecho desnudo con mi dedo índice, lentamente y de arriba hacia abajo. Le sonreí—. ¿O no me digas que planeaste todo tu drama para evitar contagiarme?
Taemin soltó la risa, y alzó sus manos hasta mi cuello.
    —Tonto —me dijo, para después dirigir su dedo pulgar hacia mis labios, y palparlos con delicadeza mientras me miraba intensamente, como si quisiera comunicarme algo que no tardó en externar—. Bésame aquí de nuevo, por favor…
    —No necesitas pedírmelo.
Me incliné de inmediato para unir nuestros labios, y aunque inicié con tranquilidad, el cálido aliento que desprendía y su lengua que jugaba junto a la mía, me incitaron a besarlo con una intensidad cada vez mayor. Coloqué mis manos bajo su espalda y empleé algo de fuerza para alzarlo y acercarlo hacia mí. Taemin terminó sentado sobre mis piernas, y soltó un gemido junto a mis labios cuando su trasero rozó con mi miembro erecto. Yo aún llevaba puesto el pantalón, pero eso no evitó que él moviera sus caderas instintivamente, a fin de provocarme para que me lo quitara enseguida. Lo empujé con una brusquedad fingida, mientras le sonreía, de modo que Tae terminó de espaldas, junto a las almohadas, y yo me retiré el pantalón de mezclilla con celeridad, para volver a colocarme por encima de él.
    Estuvimos solos prácticamente todo el día, así que no era la primera vez que lo hacíamos. A decir verdad, después de largo tiempo inmersos en el placer, nos habíamos dado un baño y nos habíamos vestido, prometiendo que era la última vez del día en que lo haríamos, pero mientras tratábamos de ver una película, supimos que el regreso de Jonghyun Hyung, quien supuestamente sería el primero en volver, se retrasaría, así que aprovechamos para hacerlo por una última vez. Ello era el motivo por el que Tae no necesitó ningún tipo de preparación previa para que yo pudiera entrar en él, pues ya estaba lo suficientemente excitado.
Tomé una de sus piernas con delicadeza y comencé a repartir besos, cada vez más cercanos a su ingle. Retiré rápidamente el bóxer que se había colocado tan sólo un par de horas antes, y le permití acomodarse de tal manera que la entrada no se complicó en lo más mínimo. Coloqué sus piernas sobre mis hombros y le oí gemir muy fuerte y claro con la primera estocada. Comencé a embestirlo de manera profunda, de un modo diferente a cómo había hecho en las ocasiones anteriores que ocurrieron ése mismo día, pues ahora nuestros cuerpos ya estaban cansados, pero nuestras ganas seguían siendo las mismas. Cada penetración fue lenta, pero a la vez, fue más profunda que la anterior. Mantuve mis ojos fijos en los suyos, y él me miró del mismo modo también, con tanta intensidad, que no me pude resistir a jugar con él aunque fuera un poco. Durante el vaivén, me incliné un par de veces con toda la intención visible de besarlo. Él estaba convencido de que recibiría un beso de mi parte en la primera ocasión, pero me separé de él sonriendo, y tal cosa le sorprendió. Repetí la acción una vez más, sonriendo más amplio por notar su cara de decepción, y cuando volví a negarle el beso en la tercera ocasión, él soltó un puchero que me resultó adorable. Ambos nos reímos con extenuación, pero después, Tae tuvo la energía suficiente para empujarme, de tal manera que la posición se invirtió y yo quedé por debajo de él. No hubo movimiento durante los primeros segundos, hasta que él fue inclinándose poco a poco y su nariz rozó la mía, sin llegar a unir nuestros labios. Continué el vaivén desde allí, sosteniendo su nuca con una de mis manos, y sintiendo junto a mi rostro sus respiraciones cada vez más aceleradas, con las embestidas que comenzaban a acelerar su ritmo.
    —Hah~ ya… ha sido demasiado —jadeó en mi oído.
    —No lo creo —respondí, rozando su cuello con mis labios, para después darle unas mordidas sobre la piel.
    —Minho~… —volvió a gemir; hundí los dedos de mi mano en su cabello, y traté de silenciarlo con mi boca rozando la suya.
    —Shh.
Taemin se esforzó por contener sus gemidos cuando volví a cambiar nuestra posición sobre la cama, y le fui colocando con cuidado hasta que terminó boca abajo, con su cuerpo a mi merced. Volví a adentrarme en su interior, y continué embistiéndolo mientras el tono de su voz, que ahora parecía ronca por naturaleza, aumentaba junto con el ritmo de nuestras alocadas respiraciones. Me fue imposible el contener mis propios gemidos, que dejaba salir junto al oído de Tae, pues él podía sentir mi respiración agitándose contra su nuca y su cuello. Lo tenía de espaldas, debajo de mí, y adoraba escucharle tan ensimismado en lo que estaba ocurriendo. Un par de veloces estocadas más y ambos terminamos al mismo tiempo, tendidos uno por encima del otro, mientras tratábamos de relajar el ritmo de nuestras aceleradas respiraciones.
Me aparté un poco de su delgado cuerpo, para quedar boca arriba sobre la cama, a un costado suyo, y fue después de unos segundos, en los que sólo pudimos escucharnos jadear el uno al otro, que giré el rostro en su dirección para encontrar sus ojos. La expresión de su cara me derritió en el mismo momento, porque cuando me giré a verlo, le noté bostezar, como un niño pequeño, mientras frotaba sus ojos con el dorso de su mano. ¿Cómo podía pasar de tener una expresión de sensualidad y placer, a una cara de bebé, que apenas y podía mantenerse despierto? Habiendo recuperado la visión, Taemin me descubrió contemplándolo, y me sonrió dulcemente. Así que con mi corazón aun palpitando de aquella acelerada forma, acuné su rostro entre mis manos y le miré a los ojos de manera fija. No importaba lo mucho que había crecido en todos estos años, los tiernos ojos de Tae mantenían el mismo brillo que me había enamorado desde un principio.
    —Después de todo, sigues siendo tú —susurré.
No me había dado cuenta de que había externado mis pensamientos en voz alta, hasta que Taemin ladeó su rostro con curiosidad.
    — ¿Hm? ¿A qué te refieres?
Casi me dieron ganas de reírme de mí mismo, pero me contuve y sólo sonreí, al tiempo que incitaba a Tae a colocar su frente sudada junto a la mía, para sentirle aún unido a mí, mientras mantenía mis párpados suavemente cerrados.
    —Te amo, Taeminnie.
Él me miró detenidamente, se aproximó para darme un tierno beso sobre los labios, y me respondió muy cerca de los mismos, dejándome sentir su preciosa sonrisa:
    —También yo a ti, Hyung.
Experimenté una sensación cálida que se desbordó por todo mi pecho, al tiempo que tomaba su cuerpo entre mis brazos y lo abrazaba, con su mejilla bien reclinada junto a mi corazón, cuyos latidos fueron serenándose poco a poco, hasta que el sueño nos venció a los dos.
    No importaba cuánto me esforzara en analizar los cambios tan naturales que había tenido la persona que amaba, pues siempre iba a terminar descubriendo que en realidad él nunca había cambiado lo esencial de su ser. Tampoco me interesaba pensar profundamente en las peleas o discusiones ridículas que teníamos siempre, pues si las comparábamos con los bellos momentos de tranquilidad, como aquél, en que podíamos compartir una tarde a solas, los inconvenientes se reducían completamente a cero.
    Taemin es la única persona que puede hacerme sentir cien por ciento vivo, al mismo tiempo relajado, y tremendamente feliz, aun cuando todo a mi alrededor se desmorone, y por ello, no importa cuántas veces peleé con él o soporte sus caprichos, siempre voy a velar por su bienestar y voy a cuidar de su salud incluso cuando él diga que no es necesario hacerlo, aún cuando deje de ser honesto consigo mismo, pues jamás podrá lograr engañarme.
Después de todo, le prometí que lo cuidaría y que siempre estaría a su lado, a pesar de que hoy él no sea capaz de recordarlo.


- THE END -

ShawolDD
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Mensaje por YurikoEthel el Sáb Ago 23, 2014 12:03 am

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Mensaje por Pauletta el Lun Ago 25, 2014 1:38 pm

Hola!!!!!!!!!!!!
Primero que nada…..
Muchsisisisisimas GRACIAS, otra vez…… Por este bonito shot!!!!!!!
De verdad que lo he disfrutado muchísimo, de principio a fin, y bueno como ya dije antes, y muy aparte del fanservise o del 2min o de esas cosas, es que Taemin es una cabezota jajajaja, así mero me lo imagino, todo reservado, donde muy poca gente lo conoce de verdad, siempre sacrificándose por el bien de los demás, esforzándose el quíntuple (Ya vimos ese detrás de cámaras de Danger donde parece que se lastima de bailar una y otra y otra vez), ahhhhhhhhhh mi niño bello y testarudo…………..

Bueno, todos!!!!!!!!!!!

Espero que Jinki regrese 100% sano y feliz......

Y que los demás esten sanos todo el año XD...... Yo se que no siempre será así (casi muero cuando Jjong chocó ó cuando Minho se lastima..... Kibum es el mas "sano" XD), pero que se cuiden mis bebos.....

Te mando un abrazo fuerte y por favor…………

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SIGURE ESCRIBIENDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


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