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Mensaje por Cupido ♥ el Vie Mar 01, 2013 11:54 pm

Resultado Concurso historias SHINee Valentín 3.0 DP0JqCO

Perdonen la tardanza ya me había ido de vacaciones, pero he regresado y con los resultados listos tehee
Muchísimas gracias a todos los participantes que mandaron sus historias, por favor sigan apoyando al foro y participando en mas actividades!~

Al fin los jueces pudieron llegar a una decisión final, ya que como siempre todos los años esta muy reñido para poder tener solo un ganador. Nos encantaría poder escoger a todos, ya que cada fic que se mando tenia algo especial que los podría hacer merecedores del primer lugar, pero al final solo se debía seleccionar uno.
A continuación les presento el ganador del concurso de historias de San Valentín 2013.



Ganador
Spoiler:
Las diez veces que te vi. por AlexLee




Última edición por Cupido ♥ el Sáb Mar 02, 2013 12:03 am, editado 1 vez
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Mensaje por Cupido ♥ el Vie Mar 01, 2013 11:55 pm


La historia:
Spoiler:
Título: Las diez veces que te vi.
Autor: Alex Lee, AlexLee (Nick del foro)
Género: Romance, slight!angst, fluff
Couple/Pareja: Jongyu
Nota: En un momento del fic, se muestran los lyrics de esta canción https://www.youtube.com/watch?v=rc2jsjnt-HY por si se quiere escuchar y saber el tono de la canción (:


Las diez veces que te vi.



parte1.

La primera vez que Jonghyun vio a Jinki fue en un extraño festival de la ciudad por el 14 de febrero.

A sus catorce casi quince años ya le parecía patético no haber recibido chocolates o haber tenido que compartir el día con alguna novia, le parecía aún más patético asistir a un festival que otorgaba la ciudad para aquellas personas que no tuvieran a nadie especial. “Un festival de la soledad” o algo así. Su madre le había obligado a asistir insistiéndole que esa vez no quería tenerlo en casa aprovechando que su hermana pasaba la tarde con su novio.

Jonghyun solo esperaba que nadie de su escuela estuviera por ahí o estaría perdido.

El lugar no era desagradable. En un parque conocido y grande con juegos a modo de feria para pasar con los amigos –Jonghyun maldijo a los suyos, todos tenían planes-, locales de comida y al fondo un pequeño lago artificial en el que se podría observar el atardecer. El lugar no era desagradable, pero el humor de Jonghyun no lo hacía ver placentero. Él no se consideraba una persona fea o apática, podía bromear y hacer reír a los demás, ¿qué había de malo en él? ¿Por qué no tenía a nadie en esas fechas?

Parecía tan cliché, él solo en un lugar rodeado de personas sin nada mejor que hacer. Frunció el ceño molestó y pateó lo primero que vio golpeando lo primero que había a su alcance: un pequeño pato.

-¡Ten cuidado! El pequeño señor pato no te ha hecho nada malo- la voz fue de un adolescente, sin algún índice de molestia pero llevaba dejes de preocupación por el animal. Era suave, casi melodiosa, y Jonghyun se vio mirando a todos lados buscando al portador de la voz- ¡Aquí!

Tuvo que dar un paso atrás cuando se dio cuenta que el adolescente se encontraba en un árbol con la cabeza colgando sujetándose por los pies de una rama. Sonreía abiertamente, casi como si no le molestara el intenso rubor de sus mejillas por la posición, y sus ojos formaban dos pequeñas medias lunas. Lucía adorable. Su cabello negro en un completo desorden, su ropa un poco holgada y sus manos agitándolas levemente a modo de saludo. Jonghyun se preguntó cuánto tiempo llevaba ahí.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó una vez el adolescente bajó de su posición aun sonriendo. Era un poco más alto que él pero no se veía tan grande, quizá un año mayor.

-Lo mismo que todos, hacer amigos.

-¿No tienes amigos?- Jonghyun quiso golpearse después de preguntar, había sonado demasiado rudo. Para su sorpresa, el pelinegro rio abiertamente.

-¡Claro que sí! Pero es divertido hacer más amigos, por eso hablaba con el señor pato aquí- se inclinó hacia el lago en donde el pequeño animal nadaba tranquilamente- Soy Lee Jinki, por cierto- habló sin mirarlo pero Jonghyun pudo escuchar la sonrisa en su voz. Era raro, Lee Jinki era raro.

-K-kim Jonghyun- el por qué tartamudeó al decir su nombre fue un desconcierto para él- ¿Qué edad…?

-16 años- esta vez lo miró, su sonrisa menos abierta pero igual de sincera, golpeó con la palma de su mano un lugar junto a él indicándole a Jonghyun que se acercara. Jonghyun obedeció, aunque no supo bien por qué- ¿Sabes qué sería divertido? Cantar, a los patos les gusta que les canten.

-¿Cómo sabes eso?- preguntó riendo ligeramente. Jinki no respondió, se limitó a levantarse e indicarle que no se moviera del sitio. Segundos después, el mayor llevaba con él una guitarra portando su misma sonrisa de antes –el menor se preguntó varias veces si las mejillas no le dolían-.

-¿Sabes cantar, Jonghyun?- el aludido asintió- ¡Canta conmigo!

El menor podía tener muchos amigos, pocos verdaderos amigos, pero ninguna amistad había empezado como esa. Jonghyun casi quiso reírse de la idea absurda de cantarle a los patos pero una vez se encontró siguiendo el compás de Jinki y riendo libremente, lo absurdo de la idea fue lo último que pensó. Jinki no preguntaba, se limitaba a recitar las letras de las canciones, se limitaba a hacer reír a Jonghyun. Jinki no insistía en querer conocerlo o en querer hablar sobre él para conocerse mutuamente. Jinki solo sonreía y cantaba y quizá fue eso lo que más le agradó de él.

Volvió a su casa al final del día con el estómago lleno de comida chatarra y un nuevo recuerdo. Lo único que lamentó fue no haber pedido alguna forma de contacto al mayor y casi se golpea a sí mismo por ello, habría sido agradable permanecer en contacto con él y trabajar en su música, Jonghyun estaba seguro de que Jinki podía tener un futuro como cantante. A pesar de que Jonghyun poco sabía de Jinki, podía jurar que era una persona noble, más noble que cualquiera.

La primera vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre patos y canciones.



El resto del año fue aburrido para Jonghyun, solo que ahora era un año más grande y se había teñido el cabello de un marrón más claro que el suyo natural. Sus facciones seguían siendo las mismas y seguía recibiendo muchos comentarios de su parecido con un cachorro –o un dinosaurio, pero le gustaba creer que sus amigos imaginaban cosas-.

Se vio de nuevo el 14 de febrero en el extraño festival, solo que esta vez le invadió más la curiosidad que el desagrado. Un par de ocasiones se preguntó por el extraño adolescente y si volvería a verlo en los siguientes festivales. Sería divertido, pensó, después de todo había sido lo único interesante ese día y lo único que había hecho que no pasara el día de San Valentín de tan mal humor.

Lo primero que hizo al llegar al festival fue dirigirse hacia el lago artificial, decepcionándose ligeramente al encontrarlo vacío salvo por los patos que habían crecido. Hizo ademán de adentrarse en los puestos de comida cuando a sus oídos llegó una melodía familiar y una voz aún más familiar. Un poco más grave pero podía reconocerla donde fuera, a pesar de haberla escuchado solo una vez.

Siguió la música hasta encontrarse sobre una pequeña colina lo suficientemente alta para observar todo el festival. Ahí, sentado sobre el césped y con la guitarra sobre sus piernas se encontraba un joven. El cabello negro era más corto, su ropa ya no era tan holgada y llevaba unos lentes de marco grueso que casi ocultaban sus ojos. Estaba tan inmerso en la música que no se dio cuenta del momento en que Jonghyun se acercó a él.

-¿Jinki?- el joven levantó la vista a su interlocutor rebelando esas mismas facciones dulces pero un poco más maduras por la edad. Y ahí estaba, como por arte de magia, la misma sonrisa.

-¡Jonghyun-ah! Siéntate, siéntate, estaba esperando que mi música te trajera aquí, no he fallado- levantó las cejas juguetonamente observando al menor sentarse. El mayor regresó sus dedos a las cuerdas de la guitarra llenando el –incómodo- silencio de al menos algo agradable. Jonghyun no sabía qué decir.

-Quería pedirte tu número o algo para seguir hablando pero…

-Era mejor así, que el destino nos trajera de nuevo al lado del otro y compartir aventuras después de un año, como amigos que no se ven después de meses llenos de batallas y penurias- Jinki observó a Jonghyun y la mirada perpleja que este le dirigió lo hizo estallar en carcajadas, el menor rio junto con él a los segundos- En realidad, yo también olvidé pedirte tu número- le dijo cuándo se calmó pasándose una mano por entre el corto cabello- ¿Tienes idea de cuántos Kim Jonghyun hay en Corea? ¡Miles!- el menor volvió a reír.

-Eres muy raro- comentó Jonghyun tomando la guitarra de las manos de su amigo, que parecía concentrado en buscar otras cosas en su chaqueta. Comenzó a tocar un par de acordes disfrutando del suave viento sobre su rostro. Llevaba relativamente poco de conocer a Jinki y, sin embargo, podía sentirse en confianza con él.

-Te ves menos amargado este año.

-¡Yah!- reclamó juguetonamente ante el comentario- ¡No soy amargado, hyung!- el término saliendo de sus labios de forma natural, a Jinki pareció no importarle.

-¡Está bien, está bien! Pero eso es mejor, aunque te he traído algo para que dejes de serlo por completo- Jonghyun obvió el hecho de que lo llamara amargado por segunda vez y le preguntó con la mirada a qué se refería, sin dejar de tocar la guitarra- ¡Burbujas!

El menor detuvo sus manos abruptamente observándolo con ojos grandes y con la expresión de aquellos que miran algo totalmente fuera de lo común. Y para Jonghyun, Jinki no tenía nada de común.

-¡¿Qué?! ¡Jinki, no tenemos cinco años ya! Si mal no recuerdo, debes tener como 17 años.

-Y es correcto ¡pero son burbujas!- le dijo entusiasmado agitando la botella en sus manos frente a su rostro- Ver burbujas siempre me ha ayudado a relajarme, confía en mí.

Jonghyun dudó, de verdad lo hizo, pero el recuerdo de la última vez le dijo que lo mejor era simplemente confiar. Y no se arrepintió.

El mayor sopló varias veces y dejó que las burbujas se mezclaran con el viento jugando entre ellos. Jonghyun se encontró observando con fascinación los colores que formaba el sol en ellas y la sensación que quedaba en los dedos cuando una se reventaba con un simple toque. La sonrisa de Jinki era brillante y combinaba perfectamente con el ambiente. Jonghyun se divertía y mucho.

Jinki tenía una extraña forma de hacer las cosas y el menor lo comprendió al instante. Las burbujas no eran solo un juego, no cuando el pelinegro organizó un pequeño reto de preguntas en el que tenían que decir un hecho interesante cada que una burbuja reventara en sus rostros. Fue gracias a eso que supo más sobre Lee Jinki y la extraña persona que era. No tenía un hogar fijo, iba y venía de casa de sus padres y sus amigos como quería. Aún no tenía una carrera pensada para la universidad. Sus amigos le habían compuesto una canción a su extraña condición de decir y hacer las cosas más raras en cualquier momento. Era hijo único pero sus dos mejores amigos eran como sus hermanos. Le gustaba componer letras y su comida favorita era el pollo. Siempre veía las cosas hermosas de la vida pero esto no se lo dijo personalmente, Jonghyun se dio cuenta. Cualquier cosa, pensamiento o palabra, Jinki podía hacerlo lucir mil veces mejor. El menor casi se sintió un ser aburrido a su lado.

Al final logró conseguir su número y ambos prometieron ponerse en contacto más a menudo, aún más cuando encontraron gustos en música y películas bastante similares. Jonghyun fue sonriendo a casa ese día por segundo año consecutivo.

La segunda vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre burbujas y preguntas.



Jonghyun era malo cumpliendo promesas. O no, pero ahora mismo no recordaba por qué no había cumplido la única promesa que le había hecho a Jinki. Se había mantenido en contacto con él pero no tanto como hubiera querido. El mayor nunca le reclamó nada y a cada mensaje le añadía una carita feliz haciendo sentir culpable a Jonghyun.

Le prometió verlo en el festival el 14 de febrero y esta vez no faltó a su promesa. No había tenido novia tres años consecutivos pero poco le importaba, no cuando tenía un amigo tan excepcional como Jinki. En los escasos mensajes que intercambiaron recordó sus extrañas conversaciones hablando en ocasiones de las estrellas o de la vez que Jinki había visto un perro dar quince vueltas persiguiendo su propia cola. Jonghyun rio ante el recuerdo buscando entre la gente.

Jinki era ya un adulto con 18 años cumplidos, ¿habría cambiado? ¿Estaría cambiando ya? Ser un adulto significaba muchas cosas, más responsabilidades, y aunque Jinki había demostrado ser ligeramente más infantil que Jonghyun, la edad era algo de lo que ninguno de los dos podía escapar y el menor admitía que no quería ver esa chispa extinguirse en los ojos de su amigo. Sacudió la cabeza en un intento de quitarse ese pensamiento.

Comenzaba a creer que el mayor no había asistido ese año cuando frente a él, con las cejas juntas en concentración sosteniendo un pequeño aro de un juego entre sus manos, estaba Jinki con su cabello más largo y de un castaño oscuro. Jonghyun podía ver que los últimos signos de la pubertad estaban saliendo de su cuerpo, Jinki era un adolescente al que la pubertad no lo hacía lucir mal pero tampoco completamente bien, era extraño. Llevaba su guitarra a la espalda y sus gafas estaban al borde del puente de su nariz. Jonghyun rio hasta llegar a él comprendiendo que Jinki no había cambiado y probablemente no cambiaría nunca aunque la adultez le golpeara en el rostro. El mayor no lo miró hasta que hubo perdido en el juego y le mostró una de sus sonrisas características.

-¿Sabías que cada que estornudas algunas de tus células mueren?- Jinki era inteligente, o simplemente leía demasiado cosas irrelevantes, pero tenía la manía de recitar hechos completamente extraños en los momentos menos esperados.

-¿Ah sí? ¿Entonces cuántas veces has estornudado ya?- le respondió, burlándose. Jinki rio sonoramente. Otra de sus cualidades es que nunca parecía enojarse, al menos no por cualquier cosa. Hasta ese momento Jonghyun nunca lo había visto molestarse por algo.

-¡Estás de mejor humor hoy!- le golpeó la espalda levemente en un arranque de euforia, su risa era contagiosa- Espero que no hayas comido hoy.

-¿Por qué? ¿No vamos a sentarnos hoy?- levantó una ceja con curiosidad. Su amigo siempre tenía cosas más interesantes que hacer siempre que estaban sentados cómodamente.

-Jugaremos en todos los juegos en donde ofrezcan comida- le dijo tomándolo de la mano y obligándolo a caminar por entre la gente.

Jinki era lo bastante interesante para no aburrirse por horas y horas simplemente hablando o cantando en un espacio silencioso, pero tenía que admitir que el Jinki que se divertía con juegos estúpidos y lo animaba cuando era él quien jugaba era igualmente interesante. Jonghyun aprendió que a Jinki no le importaba ganar o perder, le importaba haber disfrutado –o lucir como un idiota, con él nunca se podía estar seguro de nada-.

Para cuando el cielo había oscurecido habían jugado casi todos los pequeños juegos, incluyendo algunos que Jonghyun juraba eran japoneses. No estaba seguro de qué tanto había comido, pero si estaba seguro de que no quería saber con exactitud. Se encontraba bebiendo agua cuando frente a sus ojos apareció un pequeño colgante en forma de cachorro, era pequeño y sobresalían sus ojos grandes.

-Hyung, esto es para chicas- le dijo una vez tuvo el pequeño colgante en sus manos.

-Lo sé, pero no había premios que dijeran “Soy un hombre”- se burló Jinki ganándose un golpe ligero por parte de Jonghyun- es por tu cumpleaños, no pude regalarte nada los dos anteriores.

La mirada sincera y llena de afecto que el mayor le dirigió lo dejó sin palabras. Su cumpleaños era en dos meses y aunque las veces anteriores no había recibido nada no esperaba regalo de nadie y menos de Jinki, su sola amistad bastaba. Eso no quería decir que el detalle no pudiera conmoverle como lo hizo.

-¡Mira, es pollo asado!- y así, con una sonrisa idiota en el rostro, Jinki había arruinado el momento. A Jonghyun no le importaba, se rio ligeramente sacudiendo la cabeza y caminando en dirección en donde su amigo intentaba comer todo el pollo que podía.

Al final del día, Jinki y Jonghyun habían compuesto una canción sobre pollo asado.

La tercera vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre juegos y comida.

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Mensaje por Cupido ♥ el Vie Mar 01, 2013 11:55 pm

parte2.
Spoiler:


El año siguiente Jonghyun determinó que su mejor amigo era Jinki. No Kibum, aquel con la personalidad de una diva que siempre lo regañaba y le hacía ver sus errores cuando nadie más se atrevía. No Taemin, aquel con el que podía jugar videojuegos por horas o hablar de “cosas de chicos”. Jonghyun apreciaba a sus amigos pero Jinki era especial, no había palabras para describirlo, simplemente lo era.

Era Jinki quien lo hacía reír a medianoche con sus mensajes sin sentido. Era Jinki quien lo escuchaba cuando Jonghyun se sentía mal. Era Jinki quien le llamaba para desearle suerte en sus exámenes o cuando el menor tenía alguna duda sobre algún tema que él ya hubiera visto. Jinki siempre estaba ahí, a cualquier momento, y Jonghyun sabía que por eso era especial.

Asistir al festival se había convertido en una especie de tradición. No importaba con quién estuvieran, los dos se reunirían entre luces coloridas y juegos cada año, así lo habían acordado. Jonghyun llevaba soltero bastante tiempo pero en realidad no le molestaba y sorprendentemente no quería tener a nadie en ese momento.

Ese año Jinki se encontraba con la guitarra en su regazo rodeado de niños que lo escuchaban atentamente mientras él les cantaba y sonreía. Su cabello era más largo hasta llegar a la barbilla y teñido de un castaño más claro. Sus facciones eran más marcadas y su sonrisa era aún más brillante si se podía. Sentado rodeado de infantes daba la impresión de que un aura pura lo rodeaba, parecía un ángel.

Jonghyun se dio cuenta del leve incremento en el latido de su corazón pero seguramente era porque había caminado demasiado rápido o porque hacía calor especialmente ese día. La temperatura había estado demasiado últimamente.

-¡Hyung!- llamó Jonghyun llegando a su lado sonriendo inevitablemente. Jinki lo ponía de buen humor siempre.

El mayor terminó la canción que estaba cantando en ese momento pasando a una melodía más lenta que le permitiera mantener una conversación al tiempo que los niños se alejaban.

-¿Por qué te estás dejando el cabello tan largo?- Jonghyun se convenció a sí mismo que alargó la mano para medir el largo del cabello de Jinki, no para ver qué tan suave era.

-Quiero parecer el Jesús moderno- lo dijo tan serio que el menor tuvo problemas para saber si estaba bromeando o no- Quería un cambio.

-Te ves…- fue en ese preciso momento que los rayos del sol cayeron delicadamente sobre Jinki. Su cabello se mostró de un castaño más claro y suave. Sus ojos brillaron aún más detrás de aquella sonrisa curiosa ante la frase incompleta de Jonghyun. Ladeó la cabeza un poco y el cabello le acarició sus mejillas dándole un aspecto aún más adorable. Todo parecía que iba en cámara lenta ¿Desde cuándo su tiempo con Jinki parecía una escena de esas películas románticas que le gustaba ver? Sintió mariposas en el estómago, pero se repitió una y otra vez que era porque no había comido antes de ir allí.

-¿Me veo cómo, Jonghyun-ah?- hasta su voz parecía más hermosa que de costumbre. Jonghyun quiso golpearse en la cabeza por pensar esas cosas.

-T-te ves bien, hyung, te queda bien- tartamudeó pero agradeció que Jinki fuera la persona más distraída del mundo.

-¡Ven!- le dijo poniéndose de pie y colocando su guitarra a la espalda. Jonghyun no preguntó, había aprendido veces anteriores que lo mejor era confiar en Jinki cuando tenía alguna idea por muy disparatada y rara que fuera. No quiso prestar atención al sentimiento de tener la mano de Jinki entre la suya aunque el mayor ya lo hubiera hecho veces anteriores, era como si de pronto prestara atención a cualquier detalle.

Lo siguió por entre la gente hasta salir casi del otro lado del parque en donde había una gran sábana a modo de pantalla y la gente sentada frente a ella. Había una pequeña colina que cubría esa parte del parque que brindaba la suficiente sombra para que las proyecciones pudieran verse. Jinki se situó lo suficientemente cerca de la pantalla y le indicó a Jonghyun que se sentara a su lado.

-Habrá maratón de películas, genial, ¿verdad?- el menor asintió completamente emocionado comprando un poco de palomitas de maíz para comer algo entre las películas. Abrió los ojos con sorpresa cuando Jinki compró algo de chocolate derretido y lo esparció en el contenedor de la comida. El mayor rio abiertamente al ver la mirada que Jonghyun le dirigía- ¡Tienes que probarlo así!

El sabor era extraño, dulce y salado al mismo tiempo, pero Jonghyun se encontró disfrutándolo más de lo que hubiera pensado. La película dio inició pero minutos después centró toda su atención en Jinki que hablaba de temas más serios que nada tenían que ver con la película, o sí, pero de nuevo no estaba seguro. El mayor tenía ideas diferentes sobre diferentes temas: política, religión, matrimonio. Nombra un tema y Jinki tenía una opinión fundamentada para todo y esto sorprendió a Jonghyun. A veces se encontraba subestimando a su amigo y esa ocasión probaba ser una de esas tantas veces, Jinki era como mucho una de las personas más inteligentes que había conocido.

En ocasiones debido a su constante entusiasmo, sus siempre presentes sonrisas y sus bromas sobre todo infantiles, Jonghyun olvidaba que Jinki era ya un joven de 19 años. Una de las cualidades que más le gustaban del mayor era que siempre lo sorprendía de una forma u otra. Esa noche, Jonghyun se llevó no solo nuevos conocimientos sobre ciertos temas, sino también un nuevo respeto y admiración hacia su amigo.

La cuarta vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre películas y temas serios.



Jonghyun pocas veces se frustraba en verdad pero cuando lo hacía se arrepentía al instante. Su temperamento era explosivo, se enojaba con facilidad pero aquellos momentos no duraban demasiado. Ese día, sin embargo, era diferente. Sus padres nunca habían estado de acuerdo en que llevara una carrera destinada a la música y ese día le habían insistido en abandonar la universidad y enfocarse en una carrera “que dejara futuro”. Su hermana no había estado ahí para apoyarlo como siempre hacía y finalmente sus palabras lo habían frustrado. Ese día fue al festival de mal humor y quizá no había sido una buena decisión.

Sabía que cualquier cosa lo haría explotar y nada iba a poder impedirlo. Ni siquiera Jinki, con su cabello recogido en una diminuta coleta baja, sus gafas nuevas en su nariz y su sonrisa en su rostro tocando una melodía alegre, más hermoso que nunca –no quiso hacer caso a ese pensamiento-.

Se sentó con fuerza al lado de él con el ceño fruncido evitando por cualquier forma posible no gritarle a su mejor amigo. Jinki notó el estado del menor y con tranquilidad le cuestionó el por qué se encontraba así. Jonghyun no dijo nada y se limitó a negar con la cabeza sin notar la mirada de desasosiego que el mayor le dirigió. Jinki volvió a preguntar y al no recibir respuesta pasó a intentar hablar de otros temas sin recibir ni un gesto del menor a cambio. Sus ojos mostraron por primera vez un deje de tristeza pero Jonghyun se negaba a mirarlo. Jinki intentó con bromas, como siempre hacía, pero el humor del menor no lo soportó esa vez. No había sido su culpa, en verdad, pero las palabras habían salido de sus labios antes de siquiera pensarlas.

-¡Déjalo ya, Jinki! ¡Deja de estar bromeando todo el tiempo, no todo es una maldita broma! ¡¿Alguna vez has tomado algo en serio?! ¡Para ti todo es de color de rosa y la vida no es así, Jinki!- había sonado más duro de lo que pensaba pero su ego le impedía decir algo más, como una disculpa.

Los dedos se Jinki se detuvieron abruptamente sobre las cuerdas creando un silencio casi escalofriante, su vista clavada en el suelo impidiendo a Jonghyun ver la emoción que lo invadía. Sus dedos se movieron otra vez, una melodía lenta y depresiva llegó hasta sus oídos y fue cuando se atrevió a ver a su amigo directamente por primera vez ese día. Jinki sonreía pero no como antes, no sus sonrisas brillantes, no sus sonrisas alegres, no sus sonrisas libres de cualquier preocupación, era la sonrisa más triste que Jonghyun había visto y el corazón se le contrajo de repente. Era algo que hubiera deseado nunca ver, no en su mejor amigo, la luz de sus ojos era menos brillante y sin embargo, Jinki no le dijo nada. Ni un insulto, ni una pregunta cuestionándole su comportamiento, ni una palabra y quizá eso fue lo que más le dolió a Jonghyun.

-Lo siento, Jonghyun-ah- susurró con miedo de que el menor le espetara nuevamente- No era mi intención.

Jinki no tenía por qué disculparse y aun así lo hizo. Antes de que pudiera hacer algo, el mayor se había levantado y había comenzado a caminar en dirección a los puestos en donde se encontraba la mayor cantidad de gente y desapareció entre ella.

Jonghyun se quedó solo en el mismo lugar con sus pensamientos. Todo lo que había dicho era mentira, lo que más le gustaba de Jinki era que todo lo tomaba por el lado positivo, siempre mirando hacia el lado más bello de las cosas. Sabía que las discusiones con sus padres no justificaban sus palabras hacia su mejor amigo, sabía que lo había herido y la culpa no era de nadie más que de él. Desde que había conocido a Jinki su vida era más tranquila, Jinki le había enseñado muchas cosas, Jinki le había enseñado a vivir el momento y disfrutar de lo más sencillo de la vida sin importar qué. Y su forma de agradecerle había sido gritarle.

No se dio cuenta de cuándo había comenzado a llorar, pero una vez lo hizo no pudo detenerse. Le dolía haber dicho aquellas palabras y se repetía una y otra vez que no merecía la amistad de alguien tan especial. Los sollozos hacían sacudir su cuerpo con violencia pero se levantó, decidido, a buscar a Jinki entre la multitud y disculparse, era lo menos que podía hacer.

Se limpió las lágrimas con fuerza sin importarle las miradas de las personas. Buscaba una cabellera castaña clara y un estuche de guitarra, tenía que encontrarlo. Una ola de alivio lo recorrió de pies a cabeza cuando lo encontró sentado en un local de comida con lo que parecía ser un helado en sus manos y la expresión más devastada que había visto en alguien. Las lágrimas seguían cayendo libres por sus mejillas cuando se acercó al mayor, quien lo miró con sorpresa en sus ojos durante un instante antes de sonreír con tristeza. El corazón de Jonghyun no dejaba de doler.

-Jonghyun-ah, ey.

Aquellas dos palabras fueron suficientes para que Jonghyun perdiera el control y abrazara al mayor con fuerza repitiendo una y otra vez lo mucho que lo sentía y que Jinki no estuvo mal en ningún momento. Explicó entre sollozos el estrés en el que lo habían puesto sus padres y que fue gracias a eso que explotó contra él. Sintió las suaves manos del mayor recorrer su cabello, tranquilizándolo aún después de todo y repitiéndole que no estaba molesto, que todo estaba bien. Jonghyun supo en ese momento que Jinki tenía un corazón enorme y que jamás quería perderlo.

-Shh, Jonghyun-ah, vas a ahogarte si sigues así- le dijo con una ligera risa en su voz y el saber que estaban en buenas condiciones hizo llorar más a Jonghyun.

Una vez se calmó se disculpó con el mayor por mojar parte de su camisa, Jinki simplemente rio, la discusión completamente olvidada.

-Lo siento mucho, hyung.

-Prueba esto, es nieve de ajo- fue lo único que respondió antes de introducir a la fuerza la cuchara que sostenía en ese momento. Jonghyun hizo una mueca ante el sabor.

-¡Yah, hyung!- se sentía bien volver a bromear con su mejor amigo y volver a escucharlo reír.

La quinta vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre discusiones y helado.



Jinki desapareció durante un par de meses. No contestaba las llamadas ni los mensajes. Jonghyun pensó en visitarlo en la universidad en caso de que siguiera molesto por lo que pasó pero entonces recordó que no sabía a qué escuela asistía, en qué carrera estaba o si estaba inscrito en alguna universidad. Fue hasta ese año que comenzó a cuestionarse si en realidad sabía algo más sobre la vida privada de Jinki.

Quizá fue todos los meses que no tuvo contacto con él, que no pudo, pero los extraños sentimientos que tenía recientemente hacia él desaparecieron cuando conoció a una joven. Hermosa, delgada, de cabello negro y largo y una sonrisa preciosa, que para nada competía con la de Jinki. Jonghyun seguía pensando que la sonrisa de su hyung era insuperable. El menor estaba enamorado pero estaba seguro de que el mayor debía conocerla, tenía que aprobarla, no podía dejarla fuera de su vida y de su amistad con Jinki. Jinki era la persona más querida por Jonghyun después de su hermana y quería presentarle a la mujer que había robado su corazón.

Un par de meses antes recibió un mensaje de su mejor amigo disculpándose por no haberse comunicado, explicando que su cargador había dejado de funcionar y su teléfono móvil había quedado sin batería. A pesar de que era algo completamente característico de Jinki no pudo evitar pensar que había algo más, algo oculto. Conocía demasiado bien a su amigo para saber que algo ocurría. Decidió no darle demasiada importancia y al mismo tiempo determinó que le presentaría a la chica de sus sueños el día del festival. Algo en él le decía que no estaba bien, que ese día era especial, pero estaba enamorado y estando enamorado no lograba ver muchas señales.

Ella estaba nerviosa, no sabía hasta qué punto este Jinki era importante pero por la forma en la que Jonghyun siempre hablaba de él sabía que estaba a punto de conocer a la persona que seguía en jerarquía después de su hermana y eso era decir mucho. Jonghyun mantenía una sonrisa en su rostro buscando con la mirada a su mejor amigo, emocionado como quien tiene un nuevo juguete en navidad. Abrió los ojos en sorpresa cuando encontró a Jinki, con su guitarra como en otras ocasiones, con el cabello considerablemente más corto. Recordaba una conversación con el mayor en el que le decía que no se lo cortaría por nada del mundo. Su piel estaba un poco más pálida y se veía un poco más delgado pero Jonghyun lo atribuyó a que la pubertad lo abandonaba al fin. Jinki levantó la vista al tiempo que Jonghyun se acercaba con su novia. Había algo diferente en la sonrisa que el mayor les dirigió, había algo diferente en la mirada que mostró.

Pero de nuevo, Jonghyun estaba enamorado y enamorado no veía muchas señales.

-¡Hyung! Ella es Soojung, la conocí en la universidad y es mi novia- ella sonrió dulcemente. Jonghyun tuvo miedo de repente, ¿qué pasaría si a Jinki no le caía bien?

Pero Jinki sonrió dulcemente estrechando una mano hacia ella y se presentó como era debido. La hizo sentir cómoda y bien recibida. Jonghyun notó solo una vez un cambio en la mirada de su mejor amigo, quizá Jinki se había sentido traicionado al tener que compartir su día especial con alguien más pero sabía que eventualmente el mayor lo perdonaría al ver lo feliz que era. Jonghyun no notó las otras veces que la sonrisa de Jinki fue más débil, no notó las ojeras en el rostro del mayor, no notó su palidez ni notó el leve temblor de sus manos.

Soojung hizo que olvidara sus preocupaciones sobre el mayor, sus sentimientos hacia él y las dudas que tenía. Hizo que su atención se centrara únicamente en la hermosa chica a su lado y en ocasiones excluía de sus conversaciones al mayor. A Jinki no parecía importarle, o al menos, eso era lo que Jonghyun pensaba.

Fue hasta que Jonghyun posó sus labios sobre los suaves de Soojung que algo en la atmósfera cambió, pero el menor no se dio cuenta.

Jinki comenzó a tocar, más lento y con algunas dificultades, una canción dedicada al amor joven. Quizá si Jonghyun no hubiera estado tan distraído observando a su nueva novia habría visto que algo andaba mal con su mejor amigo, habría visto que Jinki quería hablar pero no encontraba el momento adecuado, habría visto que sonreía para ocultar algo serio.

Jinki se disculpó un rato después anunciando que era mejor que fuera a casa a descansar. Jonghyun simplemente asintió asegurándole que le mandaría algún mensaje después. No vio la sonrisa triste que le dedicó ni el ligero temblor en el caminar de Jinki. Para Jonghyun solo existía Soojung en ese momento.

La sexta vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre nuevas novias y secretos.
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Mensaje por Cupido ♥ el Vie Mar 01, 2013 11:55 pm

parte3.
Spoiler:

Soojung y él terminaron unos meses después. Jonghyun no entendía las razones por más que las repetía en su cabeza. “No puedo estar con alguien cuyo corazón ya le pertenezca a alguien más y sea tan idiota para no darse cuenta” fueron las palabras exactas que la chica había dicho. Le dolió más de lo que hubiera pensado pero lo superó mucho más rápido de lo que imaginó. Era la primera vez que rompían su corazón, la primera vez que estaba en una relación seria lo suficientemente larga para sentirse mal y aun así se había recuperado de forma rápida.

Fue hasta ese momento que se dio cuenta que casi no había hablado con su mejor amigo, que Jinki no le había mandado algún mensaje desde la última vez que se vieron y que lo extrañaba. Extrañaba su personalidad alegre y despreocupada y extrañaba su extraño sentido del humor. Tenía cientos de mensajes de Kibum y alguno de Taemin pero no tenía nada de Jinki. Pensó en visitarlo pero recordó que no sabía exactamente donde estaba viviendo en ese momento y que tampoco conocía a sus padres. El pensamiento de que casi no sabía nada de Jinki lo golpeó con más fuerza en el rostro y se sintió culpable de haberlo ignorado por tantos meses. Recordó haber llevado a Soojung al festival y que era posible que Jinki de verdad se sintiera traicionado y ahora no quisiera hablarle por no ser considerado hacia él.

-Aun no entiendo cómo es que no te das cuenta- murmuró Kibum una tarde en la que él y Taemin estaban en la casa de Jonghyun, después de meses de no haberlo visto por culpa de Soojung.

-¿De qué hablas?- preguntó Jonghyun con el mando de la consola en sus manos centrando su vista en la pantalla.

-Hyung, acordamos que no diríamos nada- fue Taemin el que pausó el juego mirando con dureza a su amigo.

-¿De qué hablan?- los miró Jonghyun con ojos grandes y curiosos, Kibum resopló con algo de molestia apartando el rubio cabello de sus ojos.

-No creas que no nos hemos dado cuenta, es como si tu mundo girara alrededor de él pero eres tan ciego que si no te das cuenta lo vas a perder, ¿hace cuánto te hablas con él? ¿Seis, siete años?

-¿Hablas de Jinki?- Jonghyun arrugó las cejas en confusión mirando a Kibum que parecía molesto y después a Taemin que lo miraba expectante- No me gusta de esa forma, es solo mi amigo.

-¡Por favor! ¡Deberías verte la sonrisa que tienes cada vez que te manda un mensaje! Tu noviazgo con Soojung no fue nada parecido a eso.

Jonghyun mantuvo una mirada confusa en ese momento. Era verdad que tuvo sus dudas respecto a lo que sentía por Jinki, era verdad que sonreía más cuando estaba con él y era verdad que con Soojung todo fue diferente, pero sus sentimientos no podían ser de esa forma, ¿verdad? Kibum dejó de hablar del tema y Taemin y él prosiguieron con el juego, pero ahora la pregunta no lo abandonaba. Ahora no estaba seguro de nada.

-¿Qué harías si algo le pasara a Jinki, hyung?- había preguntado Taemin y temió la respuesta más que nada.

-Abre los ojos, Jjong, solo eso podemos decirte.



Jinki había acordado ir al festival como todos los años y Jonghyun se sentía nervioso, no podía pensar en qué decir en caso de que el mayor estuviera molesto.

Ese día el clima estaba especialmente frío para ser Febrero. Las nubes eran grises y parecía que llovería en cualquier momento. Jonghyun se llevó un paraguas en caso necesario cubriéndose con un grueso abrigo antes de salir de casa. Al festival habían asistido muchas personas a pesar del ambiente casi helado, Jonghyun se apresuró a buscar a su amigo habiéndose prometido a si mismo que lo compensaría por todos y cada uno de los meses que no pasó con él. Comenzaba a invadirlo el miedo cuando divisó a su mejor amigo en una fuente cercana con su fiel guitarra a su lado pero sin tocarla. Para Jonghyun debió haber sido una señal, una señal obvia, pero no se dio cuenta.

Jinki llevaba el cabello casi negro otra vez o de un marrón oscuro. Se le notaba cansado, como si no hubiera dormido en días y su mirada perdida. Jonghyun corrió hacia él deteniéndose justo a su lado tratando de recuperar el aire, Jinki lo miró y sonrió ampliamente, su alegría característica emanando de él. Fue la primera vez que Jonghyun se sintió sonrojar ante su presencia.

-¡Jonghyun-ah! Comenzaba a pensar que no vendrías.

-No me lo perdería por nada del mundo, hyung- sonrió Jonghyun mirándolo directo a los ojos, que esta vez no estaban cubiertos detrás de sus gafas. ¿Los ojos de Jinki habían sido así de bonitos siempre? Sacudió ligeramente la cabeza- Siento no haberte llamado todo este tiempo.

-No te preocupes, estabas ocupado con Soojung-ssi- le respondió tranquilamente y Jonghyun se sintió peor, su hyung nunca se enojaba por mucho que lo dejara de lado y se sintió la peor persona del mundo.

-Ella y yo terminamos hace unos meses.

-¿Qué? ¿De verdad? Lo siento, Jonghyun-ah, parecía gustarte mucho- a Jonghyun le sorprendió que hubiera genuina tristeza y preocupación en las orbes contrarias, muy diferente a lo que había vivido con sus otros amigos. A Jinki si le importaba Jonghyun y le importaba todo lo relacionado con su vida.

-No te preocupes, hyung, ya lo he superado- le sonrió para asegurárselo y después lo tomó de la mano, reparando en lo suaves que eran por primera vez- No hablemos de eso, vayamos a disfrutar del festival y- -

Una sola gota de agua sobre su mejilla hizo que detuviera sus pasos y ocasionara que Jinki chocara contra su espalda. Miró hacia el cielo y se dio cuenta de que había comenzado a llover y que en cualquier momento comenzarían a caer las gotas con mayor fuerza. Jonghyun se quejó en voz alta alegando que ahora no podrían hacer nada, observando cómo la gente corría para refugiarse y que lo mejor era buscar refugio también cuando de pronto la risa de Jinki hizo que se girara por completo.

En medio de la lluvia y sobre la fuente se encontraba el mayor, con la sonrisa más brillante –y hermosa- que Jonghyun había visto, con las palmas extendidas hacia el cielo y simplemente disfrutando del momento. Era la viva imagen de alguien que vive sin preocupaciones, de alguien que disfruta más una sonrisa que un regalo costoso, de alguien que aprecia más un cálido abrazo que algo material. Ahí, con la lluvia cayendo y acariciando su cuerpo y rostro y con esa sonrisa que parecía competir con un rayo de luz, Jonghyun podía asegurar que Jinki era un ángel. No había ser más hermoso en ese momento, más feliz, y podía asegurarlo.

Fue en el momento que Jinki lo tomó de las manos y lo llevó a danzar bajo la lluvia –su paraguas olvidado en alguna parte- que se dio cuenta que lo único que quería era ver esa sonrisa. La sonrisa de Jinki era lo único bueno de su día, su año completo. La sonrisa de Jinki emanaba luz propia y quería seguir viéndola siempre.

La intensidad de sus emociones fue demasiado para él y no recordaba el momento en el que se habían sentado junto a la fuente. Era como haberse quitado una venda de los ojos y ahora cualquier acción le parecía más intensa. La forma en la que los ojos de Jinki formaban medias lunas cuando sonreía, la forma en que se reía, la forma en la que hablaba y cómo su voz parecía tan suave como la seda. De pronto solo tuvo ojos para él y no supo si aquello debía darle miedo.

-Onew- murmuró en un momento en el que el mayor se quedó en silencio haciendo que este lo mirara curioso- Onew, ese nombre te queda bien. Significa “amable”.

La risa del mayor fue como campanas celestiales –Jonghyun se odiaba a sí mismo por ser tan cursi muchas ocasiones-.

-Me gusta, mucho mejor que Jinki- la mueca de desagrado provocó una risa en Jonghyun contagiando al mayor al instante. Lo único que pensaba era lo bien que le quedaba el nombre a su amigo y lo mucho que lo utilizaría a partir de ahora solo para ver esa expresión de dicha en su rostro.

Sus emociones, sus sentimientos tan intensos le provocaron miedo e incertidumbre al mismo tiempo que hacían que su corazón brincara de alegría.

La séptima vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre lluvia y nombres.



Jonghyun no se atrevía a confesarse, no se atrevió por todo un año y si era honesto le aterraba la idea de ver a Jinki en persona. No sabía cuánto tiempo más podría contenerse de cometer algo estúpido siendo la persona impulsiva que era y lo que menos quería era asustar a su amigo.

Además estaba el hecho de que aún estaba confundido y el hecho de querer admirar a Jinki todo el día no ayudaba.

Decidió simplemente permanecer como amigos, suprimiría los sentimientos que tenía y no daría más vueltas al asunto. Para Jonghyun era mejor así porque solamente sufriría él, no se lo perdonaría si volvía hacer sentir mal a Jinki de cualquier forma.

El festival no estaba tan lleno ese día y parecía más tranquilo e íntimo de esa forma. No supo si fue bueno o malo.

Divisó a Jinki en la fuente del año anterior mirando hacia el agua que emanaba de ella, su guitarra abandonada a un lado. Su cabello ya era negro completamente y había algo diferente en él.

-¡Onew-hyung!- llamó Jonghyun y observó al mayor sonreír, pero la sonrisa no alcanzó sus ojos- ¿Qué te ocurre?

-Nada, Jonghyun-ah, no te preocupes- el mayor trató de hacer que su voz sonara como siempre, con el mismo tono alegre, pero esta vez hasta el menor se dio cuenta de que algo ocurría y de que Jinki buscaba no preocuparlo.

-Puedes decirme todo, hyung, ya lo sabes- se sentó frente a él percatándose de las enormes ojeras tras las gafas y de la extrema palidez del mayor- ¿Te sientes mal? Podemos vernos otro día, ¿quieres que te lleve al hospital?

-No pasa nada, Jonghyun-ah, no dormí bien ayer, es todo- otra sonrisa, cansada y sin sentimiento. A Jonghyun no le gustaba la vista de un Onew que no sonreía como antes.

-¿De verdad?- preguntó, escéptico, ganándose una risa débil por parte del mayor.

-De verdad- Jonghyun se dio cuenta de que mentía cuando ni siquiera le habló de algún hecho tonto de su día o cuando ni siquiera quiso hablar por horas y horas sin parar. Sabía que no tenía que insistir pero no podía evitar preocuparse. Jinki observó su ceño fruncido y tocándolo del hombro llamó su atención- ¿Podrías tocar una canción para mí?

La forma en la que lo preguntó lo hizo estremecer, fue tan débil y temblorosa que tuvo miedo de que Jinki se rompiera en ese momento pero asintió, porque haría lo que fuera por él.

Tomó la guitarra del mayor con cuidado y situando sus manos sobre las cuerdas comenzó a tocar algo suave y alegre, buscando que esa misma alegría alcanzara la expresión y el ánimo de Jinki. Casi le da un vuelco al corazón cuando sintió que el mayor posó su cabeza sobre uno de sus hombros simplemente escuchando y admirando la forma en la que Jonghyun tocaba.

El menor comenzó a cantar suavemente acompañando la melodía, una canción que había escuchado hace mucho tiempo y que le animaba de vez en cuando. Había algo que Jinki no le decía pero aun así, a pesar de no saber, quería ayudarlo de alguna forma como Jinki siempre lo había hecho con él.

De pronto sintió húmedo su hombro y le tomó varios segundos saber y comprender lo que lo estaba ocasionando: Jinki estaba llorando.

El pánico lo invadió de repente al no saber qué hacer, durante todos los años que lo había conocido nunca lo había visto llorar o mostrar el menor ápice de tristeza –salvo aquella vez que Jonghyun fue un idiota-. Ni una sola vez lo había visto tan triste al punto de llorar y ahora estaba a su lado derramando lágrimas de sus bonitos ojos.

Dejó de tocar en ese instante y miró a su hyung en el rostro. La vista era dolorosa. Alguien como Jinki no debía llorar, un ángel como él no podía llorar porque el corazón de Jonghyun dolía.

-Hyung, ¿qué pasa? ¿Qué te ocurre?

Jinki levantó la cabeza un momento e incluso en ese momento sonrió. Sonrió aún más triste que aquella vez que Jonghyun le gritó, más que aquella vez que le presentó a Soojung. Había tanto detrás de aquellos ojos que Jonghyun no supo cómo interpretarlo pero comprendió que no debía preguntar, comprendió que en ese momento Jinki lo necesitaba para estar presente, necesitaba apoyo emocional.

De pronto las palabras de Taemin años anteriores invadieron su mente y tuvieron un significado mayor.

“¿Qué harías si algo le pasara a Jinki, hyung?“

Jonghyun quería volver a ver esa sonrisa que lo había enamorado.

-¿Por qué dejaste de tocar, Jonghyun-ah? Me gusta tu voz- su voz fue casi un susurro, el menor notó que le costaba hablar probablemente porque aún tenía mucho que llorar. A Jonghyun le dolió verlo así pero cumplió con su petición, estaría para él en todo momento y de cualquier forma.

Tomó una de las manos del mayor entre las suyas, dándole un apretón de apoyo antes de comenzar a tocar otra vez, cantando suavemente. Jinki volvió a posar su cabeza en su hombro y Jonghyun no dejó de sentir la humedad casi por toda la tarde.

Ninguno dijo nada, Jonghyun se limitó a cantar y Jinki a escucharlo, pero el menor estaba preocupado y no sabía qué hacer.

La octava vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre lágrimas y dolor.



Durante meses Jinki le aseguró que no había pasado nada y que ese día solo había tenido un momento de debilidad. Jonghyun no preguntó más, pero sabía que algo más pasaba y no estaba seguro de si quería saber.

Esos meses se dio cuenta de que no podría vivir más tiempo sin hacerle saber al mayor lo que sentía. Sentía que el tiempo se le acababa y después de haber presenciado al Jinki que lloraba, al Jinki que era débil y que lo había dejado verlo tan vulnerable había comprendido que sus emociones hacia el mayor eran profundas, lo habían sido desde hace mucho tiempo y no tenía caso seguir ocultándolo.

El pensamiento de que Jinki lo rechazara no lo dejaba dormir.

No quería perderlo, ni siquiera como amigo, pero quería hacerle saber lo que pensaba. Para Jonghyun, la persona más importante era Jinki, con sus extrañezas, su risa, su sonrisa y sus bromas. Su compasión, amabilidad e inteligencia. No había una sola cosa que no le gustara.

Decidió que tendría que confesarse en persona, porque Jinki lo merecía y porque tenía que ser algo especial. Después del año anterior, no quería volver a ver más lágrimas en ese rostro y si lograba una sonrisa con su confesión se sentiría satisfecho. Eso provocaba nervios en él, porque alguien perfecto como Jinki solo merecía algo a su altura y no tenía idea de qué hacer.

Después de mucho pensar –y de pedir ayuda a Kibum y a Taemin- se le había ocurrido la forma perfecta de hacerlo. El festival era perfecto, el día del amor para hacer una confesión. Jonghyun esperaba no ponerse demasiado nervioso.

Llegó mucho antes que Jinki por primera vez, quien se mostró sorprendido de verlo a esa hora bromeando sobre lo impuntual que era. Jonghyun trató de parecer normal pero sabía que lo nervioso se le notaba desde lejos. Frotó sus manos entre sí esperando el momento adecuado. Jinki estaba mejor pero aun así quería hacerlo todo perfecto.

-Hyung, ¿podrías prestarme tu guitarra?- casi se da una palmada en la espalda por haber controlado el temblor de su voz.

-Claro, Jonghyun-ah, toma- le sonrió ampliamente (Jonghyun había extrañado tanto esa sonrisa que casi hace que se olvide por completo de lo que iba a hacer).

Comenzó a tocar melodías sin sentido para pasar el rato escuchando la voz de Jinki que narraba una pequeña historia sobre algo que había visto en la televisión. No importaba lo que estuviera diciendo, Jonghyun podía escuchar a Jinki por horas.

-O-onew-hyung, tengo que decirte algo.

-¡Ah! Sabía que estabas algo extraño, ¿vas a decirme qué pasa?- Jonghyun casi sonrió ante el tono preocupado del mayor.

-A-algo así.

El menor sabía que no había forma humana posible que pudiera confesar con palabras lo que sentía, lo que Jinki provocaba en él, por lo que la mejor opción era a través de una canción en la que transmitiera su pasión y sus sentimientos, en la que Jinki sintiera lo que él sentía. Colocó sus manos en la posición que había estado practicando durante meses y aclarándose la garganta comenzó a tocar. Cerró los ojos, si veía a Jinki estaba seguro de que no podría hacerlo como debería.

Su voz se escuchó al instante y Jonghyun se dio cuenta que Jinki dejó de respirar en ese momento.

-You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you, please don’t take my sunshine away- su ingles no era bueno y lo sabía, pero ponía todo su corazón en transmitir el mensaje.

Jonghyun no lo notó pero las mejillas de Jinki se tornaron rosadas en ese momento.

-The other night, dear, when I lay sleeping I dreamt I held you in my arms. When I awoke, dear, I was mistaken so I hung my head and cried- la voz de Jonghyun era dulce y el corazón de Jinki se encontró acelerando sus latidos en ese momento con el solo hecho de escucharlo- You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you; please don’t take my sunshine away.

El sol comenzaba a ponerse en el horizonte creando un juego de luces y sombras casi romántico. Jonghyun abrió los ojos un momento y lo que vio casi lo hace detenerse. Jinki había cerrado los ojos portando una sonrisa leve en sus labios y la expresión más dulce y pacífica que le había visto. La luz cálida lo hacía ver más hermoso, una imagen digna de una pintura, de una fotografía, Jonghyun deseó tener su cámara con él en ese momento y capturarlo. Pero sabía que su corazón ya lo había capturado.

-You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you; please don’t take my sunshine away. Please don’t take my sunshine away; please don’t take my sunshine away.

El miedo lo invadió en ese momento cuando Jinki no abrió los ojos hasta segundos después. Había puesto todo su corazón en esa canción y temía lo que pudiera pasar.

Jinki lo miró con tanta adoración que no hicieron falta las palabras, su mirada lo decía todo y Jonghyun casi llora de felicidad. Algo más que le gustaba de Jinki es que parecía entenderlo mejor que nadie y él parecía entenderlo de igual forma. Las palabras sobraban y en ese momento no había más que decir. No podía decir nada y arruinar el momento. Jinki tomó su mano entre las suyas y le dedicó la sonrisa más hermosa, la sonrisa más pura y Jonghyun juró en ese momento que haría lo que fuera por mantenerla. El momento fue perfecto cuando labios suaves se juntaron con los suyos haciendo que viera fuegos artificiales detrás de sus párpados.

Hicieron una promesa silenciosa en ese momento.

-Saranghae.

La novena vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre promesas y confesiones.
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Mensaje por Cupido ♥ el Vie Mar 01, 2013 11:56 pm

parte4.
Spoiler:

Jonghyun se sentía en las nubes y sentía que su vida era perfecta. Llenaba a Jinki de cumplidos siempre que podía y disfrutaba aún más de sus bromas y sus extrañezas. No había persona que pudiera borrarle la sonrisa del rostro y podía decir que era feliz.

Eso era, hasta tres meses después que Jinki desapareció.

Al principio pensó que era una de esas temporadas en las que el mayor desaparecía y aparecía tiempo después con una excusa que Jonghyun siempre creía ridícula. Todo apuntaba a que iba a ser así. Pero cuando se cumplieron los seis meses de no saber de él comenzó a preocuparse y supo que el mayor había desaparecido cuando un día llamó a su celular y este se encontraba desconectado.

Jonghyun no quería creer que lo estaba evitando, buscó entre sus memorias un momento en el que hubiera arruinado todo y al no encontrar ninguno su corazón se rompió lentamente. Jinki lo estaba evitando, Jinki no quería hablar con él otra vez.

No sabía qué había hecho mal pero incluso él sentía que merecía una explicación, por mucho que doliera después. Se negaba a creer que Jinki se había cansado de él así como así y se negaba a aceptar que todo había terminado.

Llamó muchas meses más y siempre recibía el mismo mensaje. Con lágrimas en los ojos dejó de desistir durante mucho tiempo pero nada parecía animarlo y ni siquiera Kibum o Taemin podían ayudarlo. Jonghyun estaba devastado.

Marcó el número del mayor una última vez al menos para escuchar su voz. No se esperó que alguien respondiera del otro lado de la línea y su corazón se aceleró con algo de esperanza.

Pero la persona que había contestado no era Jinki.


Jonghyun corrió lo más que pudo tratando de ver a través de las lágrimas en sus ojos. Tocó casi con desesperación la puerta de aquella casa y tras saludar a la mujer detrás de ella corrió escaleras arriba buscando su destino. Abrió la puerta estrepitosamente y lo que vio lo hizo llorar más.

Jinki estaba en cama, pálido, extremadamente delgado y con una expresión de dolor en su rostro. El mayor lució sorprendido de verlo ahí, jadeando, las manos comenzaron a temblarle cuando Jonghyun se lanzó a sus brazos sin decir una palabra sollozando sonoramente incapaz de decir algo.

-¡¿Era esto lo que te pasaba?!- le reclamó mirándolo a los ojos buscando una explicación- ¡¿Por qué no me dijiste?!

-Jonghyun-ah…

-¡Debiste decirme! ¡Era por esto que llorabas, ¿verdad?!- sollozó aún más al ver la expresión de tristeza en el rostro de Jinki- Era esto lo que ocultabas, que tenías c-cáncer.

-Lo siento mucho, Jonghyun-ah- susurró el mayor sin verlo a los ojos.

-¿Cuánto tiempo más pensabas ocultármelo?

-No… no me queda mucho tiempo.

-¿De qué hablas? ¡Vas a vivir!- lo tomó de los hombros con desesperación, negando desesperadamente con la cabeza- Vas a operarte y v-vas a vivir, vas a r-recuperarte y estarás a m-mi lado- el nudo en su garganta no lo dejaba hablar pero no podía permitirse aceptar la realidad.

-Jonghyun- -

-T-te convertirás en un cantante, serás f-famoso y todos te querrán. Y después, d-darás muchos conciertos alrededor d-del mundo e inspirarás a m-muchas personas.

-Jonghyun- -

-Y yo estaré ahí, y t-te diré que lo l-lograste, que sabía q-que lo lograrías. Después v-viajaremos por el m-mundo y conocerás t-todos los lugares donde vendan p-pollo.

-Jonghyun, no- -

-Estaré contigo a-apoyándote y tus a-amigos estarán ahí, ¿v-verdad? Tú y yo envejeceremos j-juntos y- -

-¡Jonghyun!- el tono tan autoritario con el que lo dijo hizo que callara al instante- Voy a morir, voy a morir pronto- sus palabras hicieron que le doliera el pecho.

Jonghyun negó con la cabeza una y otra vez pero Jinki lo tomó entre sus brazos, sabiendo perfectamente lo mucho que aquello lo estaba afectando.

-Por eso me alejé, para que pudieras ser feliz sin mí, no puedo estar para siempre a tu lado, no puedo cumplirte esa promesa- le acarició el cabello buscando calmarlo aun sabiendo que era en vano- Tu no mereces esto.

-Vas a vivir, hyung, vas a vivir.

-Lo siento, Jonghyun-ah, de verdad lo siento.

Le tomó muchas horas calmarse pero no pudo evitar derramar un par de lágrimas más cuando escuchó la historia de los labios de Jinki.

-He tenido cáncer desde hace siete u ocho años, he tenido dos cirugías en este tiempo pero siempre volvía- miró hacia la ventana, su mirada perdida- por eso desaparecía, estaba bajo tratamiento esperando alguna mejoría. Las tuve, pero no fueron suficientes, ya no es suficiente. Mi cuerpo ya no soporta el tratamiento y lo rechaza, puedo sentir que ya ha dejado de luchar. Traté de alejarme, de ti, de mis amigos, pero no podía- para ese momento Jinki ya se encontraba llorando tomando las sábanas entre sus manos con fuerza- No podía decepcionarlos, no podía hacerlos sufrir. Supuse que llamarías por eso apagué mi teléfono, no sabía que mi madre respondería. Nunca entré a la universidad, no tenía caso si tenía que salir cada cierto tiempo por las terapias. Traté de hacer mi vida normal pero…

Jonghyun lo tomó en sus brazos otra vez cuando Jinki ya no pudo hablar. Era doloroso verlo tan vulnerable y lo era aún más sabiendo que no podía hacer nada por él. Aquella luz en los ojos de Jinki había desaparecido y dolía, porque ni siquiera había podido evitar que sucediera.

-Me tomó tiempo aceptarlo, pero sé que moriré, pronto, y que no podré evitarlo.


Jonghyun no pudo aceptarlo por casi un mes. Jinki tenía una especie rara de cáncer que iba debilitando su cuerpo y ninguno de los artículos que leyó parecía tener un tratamiento que funcionara a largo tiempo. Él y Jinki discutían en varias ocasiones sobre el tema para después sostenerse el uno al otro y llorar durante horas. Jonghyun no quería perderlo, se había jurado que jamás lo perdería, pero estaban a punto de arrebatárselo y no había nada por hacer. Jinki solo le pidió una cosa y el menor no pudo negárselo.

-¿Pasarías estos últimos meses conmigo?

Quiso decirle que no era necesario, que no pensaran en eso y solo se concentraran en buscar una mejoría. Pero el deterioro exterior de Jinki le dijo que aquello era la realidad, que no podría escapar de ella e ignorando el nudo en su garganta asintió con un sonrisa falsa en su rostro prometiéndole que estaría a su lado siempre.

Sus sonrisas consistían básicamente en ocultar sus sentimientos, porque ambos aún podían leerse las miradas y las miradas no mentían.

Jonghyun dejó de ir a la escuela para estar con Jinki las veinticuatro horas del día. El mayor se iba debilitando cada vez más pero no dejaba que eso lo desanimara y hacía lo posible por realizar cualquier actividad. En un par de meses habían ido a escalar, habían viajado a Japón a ver los árboles de cerezo, habían ido a volar cometas. Fue en esos momentos que Jonghyun se prometió devolverle la sonrisa a su hyung antes de que se marchara, antes de que dejara de verla y se sumiera en la oscuridad.

Jinki era su rayo de luz y aún no estaba listo para perderlo.

Conoció a sus amigos. Minho, un atleta de ojos grandes y actitud amable y Joon, un joven actor de sonrisa alegre escondida entre una mirada de tristeza. Ambos habían aceptado la noticia meses atrás pero ninguno se atrevía a hablar de eso. Jonghyun comprendió por qué eran los mejores amigos de Jinki a pesar de parecer tan diferentes. Minho compartía su madurez y Joon era casi igual de extraño que el mayor. Visitaban a Jinki dos veces por semana y pudo realizar buenas amistades con ellos.

El mayor conoció a los amigos de Jonghyun por igual. Taemin y Jinki habían congeniado al instante y aunque Kibum era casi una diva, al final aceptó que Jinki era probablemente la persona más dulce que había conocido. Taemin y Kibum lloraron junto a Jonghyun esa tarde al darse cuenta de la gran persona que se marcharía en poco tiempo.

Jonghyun evitaba mucho hablar del tema pero era casi inevitable al ver el deterioro en Jinki. Su piel completamente pálida, había bajado considerablemente de peso y el menor tenía que asegurarse mil veces que no iba a dañarlo cuando lo abrazaba. Su cabello parecía completamente seco y esa vitalidad que lo acompañaba en el pasado había desaparecido, al igual que la luz en sus ojos. Jonghyun hacía lo posible por hacerlo reír, por hacer que pasara un buen rato pero pocas veces lo lograba, las sonrisas de Jinki eran automáticas.

Jinki dejó de tomar medicina semanas después, ninguna funcionaba y él mismo había dicho que poco bien le hacían. Cuando su salud ya no le permitió caminar como antes tuvieron que mudarse a una habitación del hospital y fue ahí donde Jonghyun se dio cuenta de que la cuenta atrás había comenzado y le dolió aún más.

Jinki tuvo que usar una bata de hospital que con su cuerpo actual lucía demasiado grande en él. Los doctores insistieron en que las quimioterapias volvieran para intentar lograr algo. El mayor aceptó con mal agrado, sin ánimos y sin ganas de continuar viviendo. Aquello provocó una discusión con Jonghyun que después terminó en sollozos y disculpas murmuradas. Cada día que pasaba destrozaba aún más el corazón del menor, pero por Jinki haría lo que fuera.

Las quimioterapias dejaban a Jinki exhausto, dormía todo el día y casi nunca hablaba. Jonghyun se limitaba a tomar una de sus manos, pequeña y frágil y observarlo dormir. Había perdido todo su cabello y parte de sus cejas, sus pómulos resaltaban en su rostro y las ojeras estaban siempre presentes pero Jonghyun no había visto a nadie más hermoso que él, ni siquiera en ese momento. No pudo evitar llorar al verlo, al recordarse que tendría que dejarlo marchar y que ni siquiera habría logrado que sonriera esas últimas semanas. Jonghyun estaba desesperado y no sabía qué hacer, comenzó a sollozar en silencio viéndolo dormir como hacía casi todas las noches.

-Vuelve a sonreír, Jinki, por favor…- murmuró, con tristeza- por favor, la extraño…

No se sentía listo, no podría estar listo nunca.


El otoño casi llegaba a su fin, había en la ciudad un festival de temporada y sabía que era la única oportunidad que tenía de volver a hacer sonreír a su hyung. Habló con los doctores, los cuales a pesar de mostrarse renuentes ante la idea, el verlo a Jinki en ese estado los hizo sentir que estaban delante de un ángel caído y no pudieron hacer otra cosa que aceptar su petición. La madre de Jinki aceptó al instante, ansiosa de ver a su hijo feliz una última vez.

Ese día, Jonghyun y Jinki fueron al festival.

Jinki estaba indeciso al principio, inseguro de sí y de su imagen. Llevaba un pequeño gorro de lana con el que cubría su falta de cabello y un abrigo que cubría del frío su vulnerable cuerpo.

Jonghyun lo tomó de la mano y fue todo lo que necesitó para recuperar fuerzas.

Probaron todos los pequeños juegos, se tomaron cientos de fotografías, comieron de todo lo que había, cantaron y bailaron. Fue el mejor día de los dos, por un día pudieron olvidarse de todo y ser simplemente ellos mismos.

Al final del día, al observar los fuegos artificiales a los lejos, Jonghyun podía asegurar que ninguno era tan brillante como la sonrisa de Jinki en ese momento. Esa sonrisa que tanto había extrañado, esa sonrisa que amaba, esa sonrisa que hacía de Jinki ser el ser más hermoso del planeta. El menor casi llora de alegría en ese momento y se prometió a si mismo jamás olvidarlo. Le había devuelto la sonrisa a su persona más importante.


Al día siguiente, Jonghyun sentía un vacío en el corazón, era casi como si sintiera que Jinki estaba preparando todo para cuando se marchara. Sonrisas distantes y miradas que ocultaban las cosas. El menor no quería pensar en eso y pasó todo el día a su lado, como siempre, pero no podía quitarse ese sentimiento de sí. Lo invadió el miedo y se encontró deseando con todas sus fuerzas que nada ocurriera, que no se lo llevaran y algo en el viento, un susurro, le dijo que era el fin.

Pasó saliva buscando eliminar el nudo en su garganta –algo que hacía a menudo en presencia de Jinki- y entró a la habitación. El mayor se encontraba radiante, llevaba la bata de hospital y nada cubriéndole la cabeza, miraba hacia la ventana cercana por donde entraban los rayos del sol de la tarde y lo iluminaban, rodeándolo, volviendo a crear esa aura pura que siempre lo invadía. Jinki sintió la presencia de Jonghyun y le sonrió dulcemente, el menor se vio obligado a hacer lo mismo pero no estaba seguro de si lo había conseguido.

Hablaron de todo y de nada y por un momento, Jonghyun pudo creer que Jinki estaba mejorando. Pero solo por un momento.

-Irás al festival en febrero, ¿verdad?- le dijo Jinki en un susurro cuando ambos estaban en la cama, mirando hacia el techo con las manos entrelazadas. Jonghyun negó con la cabeza sin mirarlo, con miedo de romper a llorar en ese momento- Jonghyun-ah, quiero que vayas.

-Tú no vas a estar ahí…

-Fue por ese festival que te conocí, fue por ese festival que fui feliz, tienes que ir, Jonghyun-ah- Jinki acariciaba su mano con su dedo pulgar- Estoy agradecido de haberte conocido, ¿sabes? Hiciste de todos estos años los mejores años de mi vida y jamás podré agradecerte por lo que hiciste estos meses. No me olvides, ¿de acuerdo?- su voz era suave pero sabía que estaba conteniendo el llanto.

-No te olvidaré nunca, Onew-hyung- el apodo hizo reír al mayor pero a Jonghyun le dolió el sonido de su risa. Apretó con fuerza la mano que sostenía, podía sentirlo, ya no estaba lejos.

-Eres muy importante para mí- le dijo antes de abrazarlo con la escasa fuerza que le quedaba. Jonghyun le correspondió y no pudo evitar las cristalinas lágrimas que salieron de sus ojos. Jinki se estaba despidiendo.

-Gracias por todo, Jinki- estaba seguro de que el mayor estaba llorando por igual, haciéndolo lucir más frágil.

-Jonghyun-ah, ¿me cantarías algo?- no pudo decirle que no.

- You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you, please don’t take my sunshine away- la respiración de Jinki se volvió más pausada y Jonghyun lo abrazó más fuerte- The other night, dear, when I lay sleeping I dreamt I held you in my arms. When I awoke, dear, I was mistaken so I hung my head and cried.

Jinki se separó de él y como aquella vez en el festival, los rayos del sol cayeron justo sobre él haciéndolo lucir más angelical. Pero no fue eso lo que casi le quita el aliento a Jonghyun, fue la sonrisa que el mayor le mostró, más brillante que cualquiera que le había mostrado antes. Sus ojos cristalinos por las lágrimas pero era la sonrisa más hermosa y Jonghyun comenzó a llorar aún más. Besó su frente con ternura, con adoración, aferrándose a él.

- You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you, please don’t take my sunshine away- Jinki retomó su posición, escuchando la suave voz de Jonghyun que aunque temblorosa era igual de bonita que la primera vez que la había escuchado- You are my sunshine, my only sunshine; you make me happy when skies are gray. You never know dear how much I love you; please don’t take my sunshine away. Please don’t take my sunshine away; please don’t take my sunshine away.

-Gracias, Jonghyun-ah- su voz fue un susurro, uno que casi no se había escuchado, pero el aludido lo escuchó perfectamente.

Lloró en silencio después de eso sintiendo cómo había llegado el momento, sintiendo a Jinki volverse más débil en sus brazos con una sonrisa en su rostro. Su último momento lo había pasado con él y eso solo trajo más lágrimas a sus ojos. Besó con suavidad sus párpados, sus mejillas y sus labios.

El sol se puso en ese momento oscureciendo la habitación y fue en ese momento que dejó de sentir a Jinki a su lado.

-¿Jinki? ¿Onew-hyung?- no recibió respuesta y fue ahí que no pudo más. Gritó con todas sus fuerzas, gritó de dolor y de tristeza, gritó con Jinki entre sus brazos. Su hyung, aquel hermoso ángel, había abandonado su mundo para siempre.

La décima vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre lágrimas y despedidas eternas.



El funeral fue hermoso, todo adornado con rosas blancas y varias fotografías de Jinki esparcidas por el lugar. Minho y Joon, Kibum y Taemin, todos estaban ahí. Jonghyun llevaba la guitarra de Jinki con él, con ojos rojos y mirada vacía.

Los meses siguientes fueron los peores para Jonghyun, todo le recordaba a Jinki y no sentía deseos de nada. Ni siquiera sus amigos podían hacer algo y él mismo se estaba desesperando, seguro de que Jinki no hubiera querido que permaneciera así. Pero Jinki era su rayo de luz y ahora todo era oscuridad.

El día del festival llegó y ese día volvieron todos los recuerdos. No supo cómo, pero sus pies lo llevaron hasta ese lugar. Recorrió todos y cada uno de los lugares en los que había creado memorias con su mejor amigo, su compañero, y el corazón le dolió. Sacudió la cabeza buscando ocultar las lágrimas cuando levantó la vista y lo que vio hizo que se detuviera. Jinki había estado muy insistente en que asistiera al festival aún sin él y quizá ahora descubriría por qué. Jinki siempre tenía motivos para cada una de sus acciones y palabras.

-Jonghyun-hyung- la grave voz de la persona frente a él le dijo que no era un sueño.

-Minho-goon, ¿qué haces aquí?

-Ji- -hmm, hyung me dejó algo antes de marcharse- fue en ese momento que Jonghyun se percató del grueso libro que llevaba en manos. Minho se acercó, dudoso, hasta depositarlo en sus manos, era algo pesado- Me dijo que te lo diera justo este día, estaba seguro de que vendrías.

La media sonrisa que le dirigió era algo vacía, pero Jonghyun sabía que iba con buenas intenciones. Se despidió de él sin despegar los ojos del libro y, nuevamente, sus pies se movieron solos llevándolo al lugar exacto donde Jinki y él se conocieron: el lago artificial.

Se sentó a la sombra de un árbol y con manos temblorosas lo abrió. Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante después de meses de no hacerlo y no pudo dejar de leer.

“Jonghyun-ah:

Si estás leyendo esto es que yo ya no estoy contigo. Las palabras no son suficientes para expresarte cuánto lo siento, pero estoy seguro que quizá esto pueda ayudarte a continuar.

Nos conocimos hace 9 años, ¿recuerdas? En aquel festival por el día de San Valentín. Ese día fue la primera vez que me diagnosticaron cáncer y había ido al festival para suicidarme. Llevaba solo mi guitarra y estaba seguro de hacerlo hasta que te vi en aquel lago. No sé por qué, pero sabía que tenía que conocerte y me alegro de haberlo hecho.

Seguramente pensaste que estaba loco, pero de verdad me gustaba cantarles a los patos. Creo que fuiste el único que nunca cuestionó esa costumbre mía.

No te pedí tu número y pedí muchas veces que nos volviéramos a encontrar. Quizá fue destino y volví a verte como quise, esa vez sugerí hacer burbujas y no te negaste. Fuiste el único que nunca se negó y me aceptó como era.

No sabía de ti con regularidad, pero estaba bien, porque al menos podía seguir hablándote.

El tercer año lo recuerdo bien porque fue cuando disfrutamos del festival y fue cuando te vi ser tú mismo por completo. Quizá fue en ese momento, quizá fue en los mensajes que nos mandamos después, pero algo en mi cambió y te veía como algo más. Pero sabía y me recordaba a mí mismo que algo jamás podría ocurrir, no de la forma que yo deseaba.

El cuarto año pudimos compartir opiniones acerca de muchas cosas y yo iba admirándote más.

Durante el quinto año ocurrió nuestra primera discusión. Mentiría si te digo que no me dolió, que precisamente tu que me aceptabas me dijera que dejara de ser como era, que mi personalidad era infantil. Para mí era como si me dijeras que no tenía caso existir. Pero después llegaste disculpándote y lucías devastado, suspiré de alivio al ver que no te molestaba y que aún me aceptabas. Eras la única persona de la que me importaba su opinión.

Después de ese tiempo ocurrió mi primera operación y con eso las quimioterapias. Algo en mi decía que debías saber pero no podía permitirme arruinar tu vida sabiendo que yo podía arreglar la mía. Pero sabía que tenía que decírtelo y cuando nos volvimos a ver me estaba recuperando de todo y tú volviste con Soojung. No podía destrozar tu felicidad, no podía ni quería así que me guardé el secreto y deseé que fueras feliz con ella porque lo merecías. Pero no resultó y entonces comencé a preocuparme porque solo quería tu felicidad.

La segunda operación fue después de eso, junto con las terapias y el cansancio. Ese año que nos vimos llovió con fuerza, pero me sentía vivo. La operación había salido bien y sentía que podía volver a vivir otra vez. Por primera vez no tuve miedo porque estabas ahí. Me llamaste “Onew” y ese día fue más especial. Ese día sentí que el mundo era mío y podía hacer lo que quisiera.

Fui diagnosticado con cáncer otra vez y me aseguraron que esta vez ya no había nada que hacer. Estaba devastado y no sabía cómo decirte. El día del festival me derrumbé ante ti sabiendo que no podría decírtelo, que no podría arruinar tu vida de aquella forma y que no quería irme pero que no podía hacer nada. Me preguntabas qué pasaba y deseaba decirte, pero no podía ser tan egoísta. Quería abandonar este mundo sin traerte ninguna tristeza.

Evité el tema todo lo que pude, el siguiente año en el festival había tomado la decisión de decirte que no nos volviéramos a ver pero te confesaste, confesaste tus sentimientos y ya no pude negar los míos. Por un momento fue feliz, por un momento solo importaba tu sonrisa y estar contigo.

Me dolió ocultarte mi enfermedad, me dolió alejarme de ti y me dolió haberte provocado tanto dolor. No podía ocultarte nada, Jonghyun-ah, y podía ver el dolor que te causaba, podía ver que sufrías y yo no podía hacer nada. Y sin embargo, mi último día fue de los mejores, en mi último día me hiciste disfrutar de nuevo y entonces lo supe, pasar mis últimos años contigo fue lo mejor que me pasó.

No te culpes de nada, no culpes a nadie y no te dejes derrotar por esto. Yo no me iré, no todavía, debo asegurarme que sigas con tu vida y que vivas por mí, que vivas lo que yo no pude, que sonrías lo que ya no podré, llores lo que ya no lloraré pero que disfrutes cada momento de tu vida.

Jonghyun-ah, gracias por todo lo que me diste, las enseñanzas que viví contigo y las memorias que creamos. Jonghyun-ah, gracias por estar ahí conmigo.

Saranghae.

Lee Jinki”

El libro contenía fotografías y recuerdos de todos y cada uno de los momentos que pasaron. Era un libro de ellos dos, un libro que Jinki había hecho especialmente para él, un libro que Jinki había dejado para que él pudiera continuar.

Jonghyun abrazó el libro contra su pecho dejando que los sollozos sacudieran su cuerpo una última vez.

Aún después de haberse marchado, Jinki se preocupaba por él.

Gritó mirando hacia el cielo.

Donde quiera que estés, gracias.




Epílogo.

__________________

Jonghyun si pudo continuar, después de todo.

Estudió música y logró realizar una carrera en ese mundo transmitiendo sus sentimientos hacia los demás. Durante años se dedicó a repartir emociones a través de sus canciones y se sintió satisfecho cuando inspiró a más de una persona.

Había realizado su sueño. Incluso había formado una familia a la edad de 35 años al lado de una mujer admirable, junto a un niño y una niña. Se podría decir que estaba tranquilo y feliz.

Se retiró del mundo de la música a la edad de 60 años dejando un legado al que seguir y recordar. El resto de sus días los pasó tranquilamente, abriendo una productora y ayudando a más jóvenes a cumplir su sueño.

Tenía casi 85 años ya, estaba cansado y sabía que había llegado la hora. Tomó su vieja guitarra y salió de su hogar. Su esposa no le dijo nada, acostumbrada como estaba que su marido repitiera la misma rutina, todos los días en aquella fecha. Tomar la guitarra, caminar hasta el parque nacional –casi olvidado- y tocar hasta que el sol desapareciera por el horizonte. Nunca le cuestionó nada, sabía que aquella fecha era especial para él y significaba su mundo entero. Era 14 de febrero.

Jonghyun caminó lentamente, observando sus alrededores y admirando el paisaje que en nada se parecía al de años atrás, las cosas habían cambiado. El gobierno había querido construir un centro comercial en el parque después de que el festival quebrara años después. Jonghyun se opuso junto con muchas personas y fue gracias a su influencia que se convirtió en patrimonio nacional. No se hubiera perdonado si algo le pasaba a aquel parque.

Llegó a él en minutos a pesar de su cansancio. Los árboles ya no eran tan verdes, el lago artificial casi no tenía agua y no había casi ni un rastro de vida, pero el sol daba en los lugares justos y para Jonghyun era una vista hermosa. Era casi como vivir toda su juventud otra vez.

Se colocó en una colina cercana en la que podía admirar todo el parque, cerró los ojos cuando la suave brisa acarició su rostro y comenzó a tocar lentamente. Tenía una colección inmensa de guitarras, eléctricas y acústicas, pero su favorita era aquella que le traía tantos recuerdos, la guitarra de Jinki. Había perdido mucha habilidad con los años pero aún se enorgullecía de poder tocar un poco. Era lo único que le traía verdadera felicidad. Una lágrima recorrió su mejilla como todos los años pero jamás se sintió más tranquilo como en ese momento. Había llegado la hora.

-Jonghyun-ah- sonrió aún más al reconocer la voz, no abrió los ojos, no hacía falta, podía sentirlo perfectamente- Has llegado tarde.

-Lo sé, casi 63 años- respondió Jonghyun, voz rasposa y grave por la edad. Jinki rio ligeramente y lo sintió sentarse a su lado.

-Eso es mucho tiempo.

Jinki tarareó afirmativamente disfrutando de la música. Jonghyun sintió ampliar su sonrisa cuando las manos de Jinki se posaron en sus hombros en un ligero abrazo.

-Jonghyun-ah, ¿cantarías para mí?

Sonrió, no pudo decirle que no.


La última vez que Jonghyun vio a Jinki fue entre reencuentros y sonrisas. Esta vez, por siempre.
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Mensaje por Satsuki el Sáb Mar 02, 2013 12:47 am

Owww muchas felicidades, lo leeré ^^
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Mensaje por Sonrix el Sáb Mar 02, 2013 1:10 am

Muchas felicidades AlexLee lo leeré y después editare
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Mensaje por Pollo Volador el Sáb Mar 02, 2013 1:25 am

Muchas felicidades AlexLee, tu historia fue muy linda c':
Disfruta tu premio! <3
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Mensaje por Bithae el Sáb Mar 02, 2013 3:18 am

OMG /o/ ¡Muchas felicidades!
TT_____TT Es un JongYu -llora sangre-
Definitivamente lo voy a leer ;)
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Mensaje por Julie~ el Sáb Mar 02, 2013 9:52 am

¿Fui la única que lloro? Aigoo~ ¡Me ha encantado, Joder! Espero poder leer otra de tus historias Alex-sshi :)

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Mensaje por JaneMin el Sáb Mar 02, 2013 11:07 am

MUCHAS FELICIDADES :3
de plano que esta historia tenia que ganar
le quedo hermosa♥ me hizo llorar mucho
y me hizo feliz :3
FELICIDADES A LA GANADORA :3 se lo merecia
de verdad


Última edición por MinhoO el Sáb Mar 02, 2013 12:09 pm, editado 1 vez
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Mensaje por ɪʟᴏᴠᴇʙᴇɪɴɢsʜᴀᴡᴏʟɢɪʀʟ el Sáb Mar 02, 2013 11:52 am

FELICIDAES!!!! Espero disfrutes tu premio después lo leo y edito
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Mensaje por AlexLee el Sáb Mar 02, 2013 12:12 pm

OMFG ;_________; no lo puedo creer, de verdad muchas gracias ;_______; estoy que doy saltos de la emoción xD asdfgjdgsfs
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Mensaje por TaeemIN el Sáb Mar 02, 2013 2:04 pm

Wiii! Felicidades!!(: en cuanto llegue a mi casa lo leo, de seguro dbe estar genia, ya que no por nada has sido la ganadora, disfruta de tu regalo& muchas felicidades.
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Mensaje por pAola el Sáb Mar 02, 2013 10:49 pm

Felicidades por tu historia, en serio que es bella.
La eterna amistad del Jinki sonriente y Jonghyun emocional T_T agh, amor puro, y la canción, más AGH T_T la canción perfecta para el momento perfecto.
Felicidades de nuevo!
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Mensaje por Liz Perez el Vie Mar 29, 2013 10:42 am

Felicidades :3
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Mensaje por JOAN HINA el Miér Abr 10, 2013 10:15 am

Oh ahora se por que gano... me hiciste llorar mucho todavía escribo sobre el teclado y no puedo ver bien las teclas por lo que se nubla mi mirar, todo el capitulo 4 me hizo recordar ese sentimiento de no querer que desaparezcas, deseos, dolor, el amor mas puro que se puede existir entre dos personas que se aman, compartiendo recuerdos apesar de todo esa persona siempre vivirá en tu corazón por siempre y al final de los tiempos la podrás observar nuevamente, siempre aunque el camino se bifurque al mismo lugar llegaran. Bien merecido te tienes ese premio!
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Mensaje por Daniss el Mar Mayo 07, 2013 4:51 pm

~ Woow felicidades AlexLee ~

Llore demasiado esta muy linda y triste al mismo tiempo.... muy muy buena felicidades!
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Mensaje por Damsanm el Mar Mayo 07, 2013 7:13 pm

muchas felicidades hermosa......me haz hecho llorar como.no tienes idea...wuwuwuwuu pasaeon por variaa situaciones....muchas graciasj
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