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Secret. Ven y descúbrelo. [MinHoSheTaeMin] Empty Secret. Ven y descúbrelo. [MinHoSheTaeMin]

Mensaje por Aiku-wolf el Lun Jul 09, 2012 9:59 pm


Un triangulo amoroso.
MinHoSheTaeMin.
Una chica, dos hombres, engaño, amigos, secretos, pasión.
Hola ~~

Me he robado la cuenta de mi amiga una vez más para publicar una loca historia, que es la historia original, la he subido en otro foro con otra pareja, así que gracias dongsaeng Aiku c:

Bueno, como ya lo había escrito esta es una historia un poco enferma vista desde cualquier punto, pero es un deseo interno salido a flote en un momento de locura.

Espero lo disfruten, es solo un capitulo, pero está lleno de muchas sorpresas y emociones.*-*

Gracias por leer, espero ver comentarios.

Saludos.



Isa(:














Secret.


I.Elizabeth.
Me había despertado como cada mañana, el sol entraba por la ventana tan molesto que quería asesinarlo, suspiré para mi, de todas formas en algún momento tendría que levantarme y salir de aquel lugar, sentí el tacto de la sabana de ceda sobre mi piel desnuda y sentí frio, giré para encontrarme con su rostro, si, descansaba, parecía que esta vez realmente se había cansado, bueno, o quizás solo era por el exceso de alcohol que habíamos estado bebiendo, ahí él se veía tan perfecto.

Él era el hombre perfecto para mi, dentro de lo que cabe la palabra, completamente perfecto, apasionado, detallista, amoroso, dedicaba su vida a lo que amaba, yo era una de esas personas, él me amaba.

Cada día parecía perfecto, nos veíamos, platicábamos, de vez en cuando salíamos con los amigos y socializábamos, él era deportista, completamente apasionado por los deportes, lo volvían loco, incluso llegué a pensar que lo volvían más loco que yo, me reía por eso.

Traté de levantarme sin hacer ruido pero fallé, tenía que ir al trabajo y no quería despertarle, aun así hice un ruido fuerte al golpear mi cuerpo contra la mesa de noche, se me escapó un quejido y segundos después él estaba despierto, me miró envuelta en las sabanas y le sonreí.

- ¿Es hora de irte, cielo? – Su voz se escuchaba raspada, con la flojera de la mañana. – Anda, ven a la cama un poco más. – Y usaba esa sonrisa a la que pocas personas podían resistir.

- Ho-ah, se me hará tarde para ir a trabajar, sabes que si llego tarde… – Pero como siempre no me dejaba terminar, me alaba a la cama y me abrazaba mientras me besaba las mejillas. – Imposible de resistir.

- Lo has intentando no sé cuantas veces durante los últimos 2 años, ya deberías de rendirte. – MinHo me mordió la oreja, ya sabía lo que vendría, me besaría, si y así fue. – Vamos Hee-sii, ya ríndete.

- Lo dices como si no me conocieras. – Le besé los labios en forma de despedida y me levanté. – Nos vemos, querido.

- Ten un buen día, hasta la noche.

Recogí mi ropa del piso, nunca me daba tiempo para nada, entré al baño y me duché, saqué ropa limpia y salí del lado contrario de la habitación para llegar al vestíbulo y tomar mis cosas, como siempre desayunaría en la oficina.

Supongo que ser la novia de un chico menor tiene sus ventajas, aunque a veces no se encuentre 100% en sintonía siempre tienen tiempo para todo, de seguro MinHo iría a correr, luego regresaría para darse un baño y desayunar, luego se iría a la academia, no, MinHo no era un estudiante pero tenía dos años de ser un recién egresado así que se encontraba haciendo meritos para encontrar un buen trabajo, daba cursos e impartía platicas.

Por mi parte soy la encargada del departamento de producción de medios en una afamada agencia artística, le ofrecí conseguirle un puesto pero se negó, dijo que buscaría por sí mismo, eso me hizo sentir bien con él.

Yo amaba mi trabajo, me dedicaba a él con mucha pasión.



Al igual que cualquier otro día llegué a mi oficina apenas faltando 10 minutos para la hora de entrar, este niño siempre me retardaba.

Tomaba el asesor y subía hasta el 15vo piso, esa mañana iba vacio.

- Buenos días TaeHee-nii.- La amable recepcionista me recibía. – Bienvenida.

Le regresé una reverencia y caminé hasta mi oficina, deseaba llegar con ansias.

- TaeHee-sunbae, buen día. – Mi pequeño asistente ya había llegado. - Ya tengo su desayuno listo. – Dijo sonriendo mientras apuntaba el plato sobre el escritorio. – También hice una lista con sus pendientes, espero que no le moleste, y… ah, le llamaron muy temprano esta mañana…

Mientras caminaba hacia mi escritorio escuchaba la divertida voz de mi asistente, tan sonriente y enérgico, hasta cierto punto discreto e inocente, me encantaba venir por las mañanas a la oficina pues sus acciones me divertían, él era el mejor amigo de MinHo, un año menor que él, estaba completando su servicio haciendo sus prácticas en mi departamento, tenía ya dos meses asintiéndome, ellos eran completamente diferentes, MinHo era perfeccionista, este niño era un poco torpe, solo tenían algo muy en común, ninguno se rendía.

- Y TaeHee-sunbae, también no debe olvidar...

- Tranquilo TaeMin-sii, no has dejado de hablar de trabajo desde que entré en la oficina. – Le sonreí y él agachó la cabeza apenado.

- Lo siento, es que quiero que todo vaya bien.

- No te preocupes. – Terminé lo que estaba comiendo. – ¿No has visto recientemente a MinHo?

- No, Sunbae, he estado muy ocupado con trabajos y demás que no he tenido tiempo. – Él sabía que yo estaba saliendo con MinHo. - ¿Ha estado bien?

- Lo normal, tú lo conoces bien, es un poco obsesivo, pero ha estado bien.

- Él dice que la quiere mucho. – Susurró bajito, pero alcancé a escuchar.

- Bueno, tiene sus momentos. – Me recargué en mi silla y la giré, pregunté solo por diversión. – ¿Y tú pequeño TaeMin-sii, estas enamorado?

- ¡Sunbae! – Sus mejillas se encendieron escandalosamente, me di cuenta que no debí de haberle preguntado pero aun así no dije nada esperando su respuesta. – No sé que es… pero creo que alguien me gusta, alguien que no debería.

- No puede ser tan malo, quizás también le gustes o algo por el estilo. – Lo dejé divagar en sus pensamientos y le giñé un ojo con confianza. – Bueno, continuemos trabajando, pero antes, tráeme un café por favor, lo quiero…

- Con 1 cucharada de café molido y sin azúcar. – Salió disparado de la oficina.

Pude notar sus mejillas ruborizadas, que lindo, me hizo sonreír, sus acciones siempre me hacían sonreír, nunca antes le había pedido que me preparara un café pero él sabía exactamente como me gustaban.



El resto del día laboral fue normal, de trabajos por aquí, recorridos por allá, le hacía bromitas a TaeMin pero parecía realmente apenado por lo de la mañana, que comportamiento más infantil, no fuese como si yo le gustara, o… el pensamiento invadido mi mente, no podía ser, aquel chiquillo no podía estar enamorado de mi, la novia de su mejor amigo, me dio mucha risa la idea, me senté en la silla frente a mi escritorio y le di vueltas.

TaeMin que yo supiera siempre había sido amigo de MinHo, eran mejores amigos, MinHo solía decir que era su amigo más bonito de todos, y era muy cierto, TaeMin tenía aquel toque inocentón con aquel rostro joven casi de niña, facciones delicadas pero que sin duda algunas eran de un hombre, tenía un bello rostro, su complexión no era como la de MinHo pero aun así era alto y estaba bien cuidado, mi mente se perdió en su descripción, había dejado ir mi imaginación demasiado que sentí un calor subir por mis mejillas.

Sería divertido, me imaginé, tan solo una vez tener a aquel pequeño.

Mi mente divagaba ahora, deje de menearme en la silla giratoria y puse la cabeza sobre el escritorio, me levanté para verme reflejada en el ventanal; alta, cabello largo, sedoso y oscuro, tez clara, ojos claros, si, esa chica era yo.

Volví a mi escritorio, mi celular sonaba.

- Hola querido. – Si, era MinHo. – No, hoy no tengo pendientes, estoy libre después del trabajo. – Quería salir a beber un rato, que novedad. – Invitaremos amigos, un momento. – TaeMin había entrado a la oficina. – Pasa.

- Sunbae, es hora de retirarme, que tenga una buena tarde. – Me hizo una reverencia esperando alguna respuesta y luego su rostro se puso nervioso al darse cuenta que había interrumpido mi llamada. – Lo siento…

- No te preocupes. – Le sonreí. – Si, es TaeMin-sii. ¿Qué, lo invito? – El aludido me miró curioso. – TaeMin-sii, MinHo está organizando una salida, también irán tus demás amigos, dice que si te quieres unir.

- ¿Cuándo?

- Saliendo horita mismo, eres muy ruidoso Ho-ah. – Miré como lo dudaba TaeMin. – Dice que tienes que ir, es una orden, y siendo tu jefa he de obligarte, si Ho-ah, ahí estaremos, nos vemos, cielo. – Y colgué el teléfono. – Vámonos, TaeMin-sii.

El rostro del pequeño estaba completamente desconcertado, habíamos decidido por él, así que al salir después de tomar mis cosas solo le sonreí e inconscientemente le giñé un ojo, invitándolo a seguirme.



Caminamos hasta la recepción y entramos en el elevador, Dios, 15 pisos. No quise observarlo pero podía sentir lo nervioso que se encontraba, me reía en mi interior imaginándome tantas cosas, aquel pequeño niño parecía bastante interesante, sencillo, inocente, con toda las cosas que incitan a perturbarlo.

- Sunbae… ¿Se encuentra bien? – La voz de mi acompañante me sacó de mis pensamientos, miré el medidor y apenas íbamos en el 10vo, me di cuenta que estaba sonriendo a sobremanera. - ¿TaeHee-Sunbae?

- Min-ah. – Usé mal las palabras, lo que escandalizo aun más al chico. – Perdona, es solo que siento que hace mucho calor aquí, divagó en mi mente.

- Sunbae, ¿Usted está muy enamorada de Hyung? – Sus ojos miraron una esquina, el elevador en el 6to piso.

- Le quiero mucho. – Suspiré. – A veces pienso que es demasiado perfecto.

- ¿No le gusta eso? – Sus ojos curiosos me miraron, si, TaeMin estaba coqueteándome, le sonreí.

- No es que no me guste. – Di un paso hacia el frente y él no se movió. – Es solo que llega a ser molesto de vez en cuando.

- ¿Sunbae, ha sido tentada por algún chico que la haya hecho dudar? – 3er piso, y si, TaeMin dio un paso hacia mí.

Yo no retrocedí, aquellos ojos inocentones me habían atrapado, me abalancé lentamente hacia él, aquel pequeño sería mío, que gusto iba a darme, mi acción le sorprendió, no esperaba que yo diera aquel paso, o realmente lo deseaba que al realizar la acción lo había dejado perplejo, mi mano se resbaló por su rostro tomando ventaja, sonreí, él había cerrado los ojos, yo iba a besarle.

Mis labios rozaron los suyos, tiernos, él no se me movió pero sentí que temblaba, quiso proseguir pero el elevador se abrió repentinamente, inmediatamente nos separamos, sí, de reojo su rostro mostraba un escandaloso tono rosado, pude mirar al personal, seguro por sus mentes pasaban cosas como “Que le habrá hecho, Miren el rostro de TaeMin” Me daba igual.

Caminé como cualquier otra tarde hasta la entrada, mi auto ya me estaba esperando, le hice una señal a TaeMin para que entrara al asiento del copiloto y entré yo. No habíamos dicho ninguna palabra los dos, la tensión era tan extraña que me excitaba.

Con MinHo todo lo era preciso, rutinario, la clase de sentimientos que había desatado este niño no los sentía desde que estuve en la universidad, aquel sentimiento de engañar y tirar lo que haces por la borda para iniciarte en una aventura prohibida, giré mi cabeza de un lado a otro borrando los pensamientos, qué no podría hacerle a aquel niño, miré hacia enfrente, debía de concentrarme.

Para mi fortuna el lugar donde nos veríamos no estaba tan lejos, un Bar-Karaoke en el centro, no tarde ni 15 minutos manejando, MinHo me acaba de mandar un texto avisándome que ya estaban adentro, y que bueno, no me hubiera gustado quedarme a solas con TaeMin, en esos momentos lo estaba deseando tanto que pudieron haberme encontrado abalanzada sobre él.

Estacioné el auto y TaeMin se apresuró a entrar sin esperarme, caminé lentamente detrás de él, fuimos a la habitación designada y ahí los encontramos.

Estaban todos, JongHyun y Key, Onew y su linda novia, y claro, MinHo, TaeMin fue saludándolos a todos hasta posarse al final de la mesa, al lado de su mejor amigo, igual pasé saludándolos a todos hasta llegar a lado de MinHo.

- ¿Ho-ah, tiene mucho esperando? – Él negó con la cabeza.

- No mucho, solo me adelanté y pedí las bebidas. – Inclinó la cabeza buscándome. – Ven aquí querida.

Y me besó, sus labios chocaron con los míos tratando de profundizar, aun no cerraba los ojos pero pude ver la expresión de desagrado del pequeño a su lado y sonreí triunfante, me deje llevar por el beso y lo detuve hasta que MinHo soltó un quejido del mordisco que le di en el labio.

Podía notar el aura de incomodidad proviniendo de aquel lado, mi sonrisa incitaba, tenia escrita en ella que era capaz de todo y TaeMin se había dado cuenta pero intentaba disimularlo muy bien, por lo menos tan tímido ya no se veía.

Todo prosiguió como si nada, bebidas, música, pláticas, shots, las noches siempre terminaban así.

MinHo súper bebido y juguetón.

Onew y su novia riendo y bromeando.

Key y JongHyun besándose con descaro.

TaeMin tratando de distraerse del ambiente cantando solo.

Y yo, observándolos a todos, el ambiente de estos niños era casi siempre igual, me gustaba oír el sentimiento con el que TaeMin cantaba tan caída la noche mientras MinHo intentaba meter su mano debajo de mi blusa o mi falda, no tardaría mucho en pedirme que nos fuéramos.

Estaba besando mi cuello y tenia rodeada mi cintura, sentía el contacto de aquellas manos, de aquellos labios, pero yo no podía dejar de mirar a aquel niño rubio que interpretaba con tanta pasión esa canción.

Y él, obviamente se había dado cuenta de mi mirar, trataba de disimularlo pero sus ojos falseaban y su voz se quebraba, ya lo tenía.

Le ofrecí otro trago a MinHo y él lo bebió sin pensarlo dos veces, estaba tan ebrio esta noche que con ese tuvo suficiente para caer rendido por la bebida.

Bien, me había deshecho de MinHo, y supuestamente yo estaba bebida, así que me levanté de la mesa un poco tambaleante, parte de mi acto, los ojos de TaeMin estaban cerrados mientras interpretaba la canción, me posé sobre el pilar y le observé, creo que TaeMin era el más sobrio esa noche, me miró confundido y giró su rostro a la mesa donde me encontraba sentada minutos antes, después de ver a MinHo vencido su rostro pasó de la inocencia a algo más oscuro, creo que jamás olvidaré su cara.

En aquel momento sus facciones pasaron a ser completamente encantadoras, sus ojos mostraron una pasión que pocas veces había visto en un hombre y sus labios susurraron unas palabras que pude leer a la perfección.

“Acércate”

Reí en mi interior, miré de reojo el lugar, Onew y su novia estaban demasiado ocupados como para mirarnos, JongHyun y Key habían desaparecido, MinHo estaba demasiado ebrio como para levantarse hasta mañana, y yo, yo no me iba a detener, y claro, esta vez no iba a ser para nada tierno.

Mis pies avanzaron automáticamente, sin tambalearme ni nada, la bebida solo era mi cuartada y me excusaría con ella si alguien nos descubría, aquello lo iba a disfrutar.

Nuestras miraras nunca dejaron de cruzarse, empecé a subir las manos dos pasos antes de llegar hasta él quien ya me esperaba, el choque de mis labios con los suyos fue eléctrico, dejó caer el micrófono haciendo un ruido sordo que aun así no atrajo las miradas de nadie.

Aquel beso era solo entre él y yo, realmente no era para nada inocente, aquel niño desapareció enfrente mío y se convirtió en un hombre, jugueteaba conmigo con todo el descaro del mundo, sin importarle que su mejor amigo en cualquier momento levantara el rostro y lo viera.

Tomé aire después de un tiempo de estarle besando, con su mano atraía todo mi cuerpo había él y con la otra sostenía mi mejilla, sentí que me empujó contra la pared al tiempo que me besaba.

- ¿No te arrepentirás? – Le susurré al oído mientras le mordía el lóbulo de la oreja.

- Ya he llegado demasiado lejos como para detenerme. – Sentí que temblaba. – ¿Usted no se arrepentirá?

- Querido, yo nunca me arrepiento de mis acciones, y cuando quiero algo, lo tengo. – Le lamí el cuello. – En estos momentos te quiero a ti.

- ¿Y Hyung?

- Él estará bien. – Sonreí. - ¿Te gustaría que se enterara?

- Me mataría.

- Eso es lo que me atrae más a hacerlo. – Jalé su camisa mientras nos perdíamos en la esquina de la habitación. – Que sea nuestro secreto niño.

No hubo respuesta, sus ojos se perdieron, mi mirada se dejó llevar, si, aquella noche el pequeño TaeMin y yo terminamos juntos, tan cerca de MinHo, tan secretamente, todo resulto así.

Aquella noche describí lo que se siente engañar con algo tan inmerso en lo imposible, aquella noche comenzó todo.



¿Qué le había llevado a aquello? Su mente no dejaba de preguntárselo, parecía que se estaba volviendo loco con cada segundo que pasaba, despertó con un enorme dolor de cabeza, a pesar de haber bebido poco sus resacas siempre eran horribles, por eso se limitaba en la bebida. Se sobresaltó pensando que debía de ir a trabajar mas recordó que el día anterior había sido sábado.

Se detuvo a observar donde estaba, aquel lugar no lo conocía.

Giró su cuerpo en la cama para chocar con algo o alguien, abrió enormemente los ojos, era MinHo, su mente se perdió de vuelta buscando una respuesta, pero todo se puso claro cuando vio salir de una de las habitaciones envuelta en bata de baño a TaeHee.

Meneaba su cabeza mientras secaba su pelo, gotas caían por su cuello, era tan hermosa.

Quiso huir en ese momento, se recordó cantando, seduciendo a esa mujer incluso sabiendo que le pertenecía a su mejor amigo, debía de estar loca ella también pues no se opuso, recordó cada beso que le dio, apasionado, juguetón, intenso, recordó como sus manos subieron por su cintura y se deshicieron de su ropa que resultaba estorbosa, como ella le arrancó la suya.

El camino de mordisco que había dejado en su cuello, pudo verlo aun rojo, sintió que moriría cuando ella posó sus enormes ojos claros en él.

- ¡Ssunbaee! – Le salió mientras carraspeaba de la garganta.

- Buen día, TaeMin-sii. –Su sonrisa particular y carisma de todos los días, tomó ropa de un cajón y regresó a aquella habitación.

Se sintió vulnerable y desnudo, bajó la mirada sintiéndose lo peor del mundo, su amigo descansaba tan plácidamente que no sabía que iba a ser cuando se despertara, tendría el valor de decirle que había pasado la noche anterior con la chica que tanto amaba mientras él estaba perdido en la inconsciencia de la bebida.

La idea le parecía simplemente una locura, al diablo.

Lo que le intrigaba saber era que pasaría de ahora en adelante, quizás solo había sido un tropezón de la novia de su amigo y todo seguiría como antes.

Eso debía de ser, tenía que convencerse de que así seria.

Se levantó para ir al baño, cuando salió de la habitación MinHo ya estaba despierto, TaeHee se encontraba a su lado con una comparsa de agua fresca en la cabeza de su Hyung.

- Eres mía, Hee-sii, solo mía. – MinHo sostenía su mano y ella le sonreía. – Beber a veces nos vuelve locos, nunca lo olvides.

- ¿Qué te pasa mi cielo? – Ella le miró tierna, con esa mirada que le había conquistado el primer momento que la vio.

- Solo nunca lo olvides. – La seriedad de su voz la hizo sentir incomoda pero no lo demostró. – Nunca, nunca.

- Ho-ah.

Observaba la conversación un poco asustado, los ojos del moreno notaron su presencia y giraron para posarse sobre él, se sobresaltó un poco y luego le sonrió.

- Min-ah. – MinHo le llamó. - ¿Qué te divertiste anoche?

- Hyung. – Sinceramente no supo que contestarle, no sabía de dónde venía esa pregunta ni que esperaba obtener como respuesta, TaeHee soltó una risita y le invitó a hablar. – Bebiste demasiado, yo me la pasé muy bien.

- Debió ser así. – Besó la mejilla de su novia y le rodio la cintura. – Mi Hee-Noona es muy amable, mira que hacerla cargar contigo también, dice que te encontraste con una chica y después de eso estabas tan bebido y perdido en pensamientos que no tuvo otra opción más que traerte aquí.

Ella se lo había dicho, a su manera pero se lo dijo, la señorita le giñó un ojo discretamente.

- Eh, si… - Sus mejillas se ruborizaron.

- TaeMin-sii, eres un encanto, mira que apenarte por algo así, las cosas suceden y ya. – MinHo apoyó su comentario y TaeMin intentó sonreír, pero la siguiente pregunta lo volví a sorprender. - ¿No te arrepientes o sí?

- En lo absoluto. – Si, su rostro otra vez no reflejo inocencia, ahí encontró la respuesta que minutos atrás se hizo. – Espero que me vuelva a pasar.

Los ojos de TaeHee brillaron, MinHo soltó una carcajada, en aquel momento solo aquellos dos comprendía el significado de esas palabras.

- Vaya, ya no eres para nada mi pequeño dongsaeng. Hee-sii, es domingo y me gusta atacar mis resacas con más bebida, vamos a beber los tres.

- Ho-ah, TaeMin-sii parece cansado, déjalo ir.

- ¿Te molesta?

- Para nada. – Ella volvió a sonreír.



Bebieron un poco juntos, TaeHee preparó bocadillos para acompañar y salió a comprar algunas cosas dejándolos a ambos solos.

- Hyung, que afortunado eres. – Le dio un trago a su bebida. – Tienes una vida muy afortunada.

- No puedo pedir más. – Sonrió abiertamente con esa expresión en el rostro que le caracterizaba. – Estoy haciéndolo bien en la búsqueda de mi trabajo, estoy sumamente enamorado de Hee-sii, nunca creí caer tan atrapado por una chica mayor, pero creo que me ha hecho sentar cabeza, y claro, tengo a mi mejor amigo Min-ah, quien siempre estará conmigo como el fiel amigo que es, envídiame Min-ah, nunca serás como yo.

- Parece una triste verdad. – Sonrió para sí, en su interior lo era, la actitud consternó a su amigo pero su rostro se volvió a llenar de alegría y continuaron su plática. – Seré mejor que tu, Hyung, en definitiva lo seré.

- En tus sueños. – Le sacó la lengua y a TaeMin vino la culpa.

- Hyung, la chica con la que pasé la noche…

- Cállate, babo. – Le aló hacia él para frotarle la cabeza, ¿Qué acaso no deseaba oír lo que iba a decir?

- Escúchame MinHo-Hyung.

- No. – La sonrisa de MinHo dolió. – Por favor, no me digas nada.

- ¡Hyung! – Se iba a volver loco, necesitaba decirle.

- ¡Que te calles babo! – Le tapó la boca mientras TaeMin trataba de liberarse de manera infantil.

- ¡Niños, tranquilos! – TaeHee había regresado.

Se miraron los 3 y la risa escapó de sus rostros, aquella tarde la pasaron tan bien juntos, aquella tarde el ambiente cambio una y otra vez, aquella tarde simplemente pasó.



Como cualquier otro día en la oficina TaeHee acomodaba su escritorio, había terminado sus labores diarias antes de lo esperado, los anuncios ya habían sido escritos y todo estaba en orden, suspiró como de costumbre y miró el reloj. – 5:00 pm. – Una hora para salir, en la ventana miraba su rostro, sus labios resaltaban con aquel nuevo lápiz labial que había comprado.

Se levantó observando el mundo desde allá arriba, la puerta se abrió llamando su atención, sus brazos se mantenían cruzados a la altura de su pecho.

- TaeMin-sii, ¿Has terminado? – Él asintió. – Yo también. – Le sonrió y le hizo una señal para que se acercara.

- ¿Si, Sunbae? – Aquel rostro de niño ya reflejaba la mirada que esperaba mientras miraba a todos lados. – Aun nos queda una hora.

- Bien que lo sabes. – Lo aló hacía ella. – Lo sabes perfectamente.

Si, él lo sabía perfectamente, engañar a su amigo, traicionarlo, besar a su adulta novia era algo que nunca olvidaría, lo tendría en su mente a cada momento, ella le había ensañado tantas cosas y cada vez se volvía mejor, no sabía que haría cuando dentro de 3 meses terminará su servicio, de lo que estaba seguro es que iba a disfrutar el tiempo que le quedaba ahí.

Con el perdón de MinHo, lo disfrutaría.



En la recepción, como cualquier otra tarde, MinHo avanzaba, saludaba a la recepcionista y miraba al escritorio donde debía estar sentado el asistente de TaeHee, mas estaba vacío, caminó hasta el modulo de atención y volvió a preguntar.

- ¿Se encuentra la señorita Kim TaeHee en la oficina? – Sonrió cálido.

- Joven Choi, déjeme checo. – Llamó y le contestaron, segundos después colgó. – Si, como de costumbre y siempre que viene, está arreglando unos papeleos con el joven Lee, ¿Desea pasar?

- No, de seguro se encuentra muy ocupada. – Sonrió y dio una reverencia. – Gracias.

Dio media vuelta y se fue, había estado asistiendo en su búsqueda varias veces, la primera no lo pudo creer, la segunda trató de ya no darle importancia, la tercera fue lo mismo de siempre, aunque le doliera, ella seguiría siendo suya, nunca la dejaría ir.



Las 6:00 pm, ambos saliendo de la oficina, la señorita recepcionista saludándolos, comentándole que su novio había ido de vuelta pero no había querido interrumpir sus trabajo.

TaeMin mirando el piso, solo era el momento de culpa pasajero, TaeHee sonriendo, a ella no le importaba, tenía un serio problema, a TaeMin lo deseaba y a MinHo lo amaba, no iba a renunciar a ninguno y aunque aparentemente MinHo se había dado cuenta y había decido no decir nada, TaeMin había decidió cargar con su culpa, aunque de por medio estuviera esa amistad de años, aunque la estuviera destruyendo y acabando con la cordura de ambos, ella no se iba a echar para atrás.

Subieron el elevador. 15 pisos.

Se despidió de TaeMin después de dejarle en su departamento, besó sus labios en forma de despedida y se retiró.

TaeMin entró con su cordura desplomándose como cada día, con la excitación que le causaba el ser descubierto, no debía de arrepentirse, si no todo lo que había estado haciendo hasta ese día seria en vano, de una forma tendría que vivir, bueno así vivía su vida.



Aun sin limpiarse de los labios el beso que le había dado a TaeMin, así llegó a su departamento, MinHo ya le esperaba, la cena estaba preparaba, siempre que iba a buscarla a la oficina y no entraba preparaba esa comida, su platillo favorito.

- Te amo, Hee-sii. – Él bajó la mirada ocultando su tristeza para después sonreírle.

Con aquellos mismos labios besó a MinHo, la sensación era algo que siempre le resultaría placentero, siempre le sonreía con aquella expresión que había cautivado a MinHo el primero día, nunca le negaría nada, esa era la carta de ella; todo parecía tan perfecto a veces, como el deseo de mantener oculto todo por siempre, aun sabiendo que su hombre y su amante lo sabían todo.

Solo le quedaba desear que el destino no le quitara nunca a ninguno, que nunca las cosas se salieran de control, si, ese pretendía ser su secreto.

End.











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