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Ménage à trois {JongMinKey} Empty Ménage à trois {JongMinKey}

Mensaje por Bithae el Dom Oct 06, 2013 8:02 pm

Título: Ménage à trois
Autor: Faby Estrada {Bithae}
Parejas: JongMinKey {Key como Gwiboon}
Personajes: SHINee
Dedicado a: Sandy o Dinoholic. Porque la quiero un montón y es una pervertida que me lleva por los malos pasos :$ jaja te amo, espero te guste y sea lo que esperabas >/////<
Advertencias: Lemon {intenso xd}
Nota: El título está en francés y prácticamente significa el acuerdo que hay entre tres personas para mantener relaciones sexuales.

OJO: Van a leer esto bajo su propia responsabilidad. Así que no me culpen si se asustan o quedan traumadas de por vida. No les apunté en la cabeza con una pistola para que leyeran, fue su morbo y ya. A mí ni me vean(?) Yo sólo lo alimente xD Así que, si les gustó, espero un comentario bonito *3*



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Spoiler:
Kim Gwiboon miró sobre su hombro cuando golpearon el cristal que estaba detrás de ella. Sonrió y le hizo de señas al delicioso hombre que esperaba fuera para que entrara en el local. Se bajó del aparador y le echó una última mirada al maniquí que estaba arreglando antes de dirigirse hacia la puerta.

—¡Hey! —Saludó, rodeando casualmente los hombros anchos. —¿Qué te trae por aquí, cariño?

Choi Minho le rodeó la cintura y le dio un sonoro beso en la mejilla.

—Oh, nada en especial, solo pasaba a saludarte. Voy a comprar la cena. ¿Gustas un poco? Jonghyun y yo podemos guardarla para ti.

Gwiboon suspiró y le dio dos palmaditas en el pecho antes de apartarse e ir tras el mostrador.

—¿De nuevo Jonghyun no quiere cocinar? Y no, gracias, en cuanto llegue a mi departamento me haré algo.

Observando a Minho asentir y caminar alrededor de su sex shop, Gwiboon se regañó mentalmente por sentirse tan malditamente atraída por Choi Minho y el novio de éste, Kim Jonghyun.

Ella sabía que aquello no podía ser normal. Mierda, a pesar de ser de mente muy abierta, las fantasías que tenía con ése par rivalizaban con lo enfermo, pero no podía evitarlo. Desde que se había enterado de que la pareja era bisexual, la espinita de querer estar entre ellos era demasiado grande y dolorosa. Estaba claro que ellos se amaban mucho, así que era lógico que no quisieran a alguien más en su relación. Que fueran bisexuales, no significaba que estuvieran interesados en los ménages.

Contuvo un suspiro de desilusión y miró a Minho nuevamente.

—Esto es nuevo, ¿verdad?

Gwiboon se aclaró la garganta, sorprendida y, extrañamente, avergonzada al ver cómo él se paraba en el área de la diminuta ropa interior.

—Eso… —balbuceó, mirando el tanga comestible que aquellos largos y elegantes dedos tocaban con sumo cuidado y curiosidad—, sí —dijo al fin—, es nuevo.

Tras soltar un gruñido y sin decir nada más, Minho posó la mirada en ella, recorriéndola de los pies a la cabeza. Su mirada llena de ardiente aprobación y deseo. Oh, Dios, Gwiboon contuvo un gemido y desvió la mirada cuando sintió sus pezones endurecerse.

Apretó las manos en puños, preguntándose si era la única que sentía la tensión sexual que envolvía su tienda.

—Tengo que irme —dijo Minho, su voz baja y ronca. —Jonghyun está esperando por mí y se pondrá furioso cuando se entere que no pude llevarle el postre que deseaba.

El cuerpo de Gwiboon se tensó al escuchar la última frase. ¿Postre? ¿Qué? Dios, se sentía como una perra por estar considerando siquiera que Minho hubiera dicho aquello refiriéndose a ella.

Negando con la cabeza y obligándose a sonreír, salió del mostrador y se acercó a su amigo.

—Si es así, entonces será mejor que te vayas.

Minho le sonrió de vuelta y deslizó una mano por su cintura para pegarla a él y darle el beso acostumbrado. Solo que, esta vez, aquel beso estuvo peligrosamente cerca de su boca.

—Adiós, Boon —susurró—. Supongo que te veré después.

Gwiboon ni siquiera tuvo tiempo de asentir antes de que Minho diera vuelta y saliera de su tienda con una enorme sonrisa en el rostro.

Joder, estaba tan perdida.

Tan pronto como abrió la puerta de su departamento, Minho se sorprendió al sentir unos fuertes brazos enrollándose en su cuello y una furiosa boca succionando la suya. El movimiento fue tan inesperado que tuvo suerte de no tirar la bolsa de comida para llevar que traía en la mano derecha.

—Puedo olerla en ti —murmuró Jonghyun, rompiendo el beso y aspirando su camisa—. ¿La abrazaste verdad, maldito bastardo?

Minho se echó a reír y se encogió de hombros.

—¿Qué puedo decir? Es inevitable mantener mis manos lejos de su cuerpo.

Jonghyun entrecerró los ojos.

—¿Y del mío?

—Del tuyo tampoco, bebé —se inclinó hacia él para darle un beso en los labios y, de paso, agarrarle el culo descaradamente—. ¿Ves? —Preguntó, sonriendo.

Jonghyun se frotó contra él antes de arrebatarle la bolsa de la mano y dirigirse a la cocina. Minho gruñó y trató de atraparlo, pero Jonghyun logró escaparse mientras se reía. Joder, siempre era lo mismo con su novio, lo dejaba medio erecto y luego se iba sin ninguna consideración a hacer otra cosa que no fuera atenderlo.

—¿Crees que ella nos quiera? —Preguntó el mayor como si nada pasara, sacando un par de platos de la alacena.

Minho lo fulminó con la mirada, se quitó los zapatos y lo siguió.

—Estoy casi seguro —abrió el refrigerador para sacar dos cervezas. Las dejó sobre la mesa y después regresó con Jonghyun. Le quitó los platos de las manos y lo encerró en un abrazo—. No lo sabremos con certeza hasta que ella nos lo diga.

—Como si eso fuera a pasar —se rió Jonghyun, mordisqueándole la barbilla—. Sabes que a pesar de que tiene una sex shop, Gwiboon es la mujer más tímida y discreta del planeta en cuanto a su vida sexual se refiere.

Él estuvo completamente de acuerdo con eso, pero el que Gwiboon fuera tímida era una de las razones por las que le gustaba. Ella tenía aquel tipo de inocencia que a un hombre le gustaría corromper. Minho no tenía duda de cuánto amaba a su novio, pero no podía evitar la atracción tan fuerte que sentía por aquella mujer.

Al principio, se había asustado y lo había ocultado. La culpa por pensar que estaba engañando a Jonghyun, le hacía querer arrancarse las pelotas, pero todo se aclaró y su alma pudo descansar cuando se dio cuenta de que su novio sentía lo mismo por ella.

Minho sonrió y besó el cuello de Jonghyun al acordarse de aquel momento en el que lo descubrió mirando el bonito y redondo culo de Gwiboon. Jonghyun había negado sentirse atraído por ella cuando Minho le había preguntado si Gwiboon le gustaba, pero al final y, tras haberle dicho que a él también le gustaba, el mayor terminó por aceptarlo.

—¿En qué estás pensando?

—En que tendremos que recurrir a otros métodos para descubrir si ella nos quiere o no —contestó rápidamente, aún cuando no estuviera pensando eso.

—¿Qué clase de métodos? —Jonghyun volvió a apartarse de él, agarró los platos y los llevó a la mesa junto con la comida.

Minho suspiró mientras lo seguía. Se sentó en una silla, jalando a su novio para ponerlo en su regazo.

—Todavía no lo sé. Algo se nos tendrá que ocurrir.

—Mmm.

Se dieron de comer el uno al otro durante veinte minutos, después de eso, Minho se encargó de limpiar la mesa y lavar los trastes. Jonghyun por su parte, se sentó en el sillón y encendió el televisor dejándolo en un aburrido programa de música.
Minho rodó los ojos y negó con la cabeza. Su novio siempre había soñado con ser cantante y estaba obsesionado con eso. Sabía que Jonghyun era dueño de una voz hermosa, pero el mundo de la música era sencillamente difícil y, tener talento, no era suficiente.

Agarrando dos cervezas más del refrigerador, suspiró y caminó hacia la sala. Se sentó en las piernas de Jonghyun y se inclinó para besarlo. Sonrió cuando el mayor gimió en el momento en que sus lenguas se encontraron. Al poco tiempo, el beso se volvió hambriento y él estuvo seguro de que terminarían desnudos cuando sintió unas manos colándose dentro de su camisa, pero los toques desesperados del timbre los obligaron a separarse.

—Joder —gruño Jonghyun—, quien quiera que sea viene en muy mal momento.

Minho se rió y lo besó rápidamente antes de dirigirse a la puerta, acomodando su erección en el proceso, pero cuando abrió y vio lo que estaba en el pasillo, se quedó de piedra.

—¿Gwiboon? —Preguntó, sorprendido, pero su semblante rápidamente cambió a uno de total preocupación al notar el rostro pálido y el cuerpo delicado tembloroso. —¿Qué sucede, cariño? ¿Estás bien?

Gwiboon negó con la cabeza antes de abalanzarse sobre él y ocultar la cara en el hueco de su cuello. Minho la abrazó y la alzó del suelo. Cerró la puerta de una patada y le gritó a Jonghyun.

—¿Pero qué…? —Indagó el mayor al ver la escena.

—Algo ha pasado —dijo él, interrumpiéndolo—. ¿Gwiboon, cariño? ¿Puedes decirnos que está mal?

—Llévala al sillón.

Minho obedeció, y en vez de alejarla de él y ponerla en el frío material, se sentó con ella en su regazo. Se sorprendió cuando ella no protestó ni hizo el intento de alejarse. Dios, encajaban perfectamente bien, su cuerpo se amoldaba de maravilla en el suyo pero, tan pronto como se dio cuenta de eso, cerró los ojos, alejando esos pensamientos de su mente. Joder, era evidente que no era el momento para ponerse cachondo, mucho menos teniendo una maldita erección. Carraspeó y se obligó a controlarse mientras acariciaba la fina espalda con lentos círculos de su mano.

Gwiboon no dejó de temblar hasta después de un rato y, cuando sus sollozos se calmaron, alzó la cabeza.

—Perdón —murmuró—, yo solo… —se estremeció, sorbiendo adorablemente su nariz—, simplemente no sabía a dónde más ir y tenía mucho miedo.

—¿Qué pasó, linda? —Susurró Jonghyun, poniéndose en cuclillas frente a ellos y mirándola con genuina preocupación.

—Es sólo… —dijo ella—,  alguien entró en mi departamento y destrozó mi habitación —se estremeció—. En la pared escribieron con letras grandes y rojas la palabra «eres mía».

—¡Maldita sea! —Ladró Minho, aferrando más a Gwiboon en sus brazos. La sola idea de alguien acosándola fue suficiente para ponerlo enfermo de celos y lleno de rabia.

—Me asusté mucho —continuó ella—, y me quedé paralizada durante unos minutos, creo que algo dentro de mí pensaba que tal vez la persona que había hecho eso todavía estaba ahí y planeaba hacerme algo. Pero gracias al cielo que no fue así. Así que, cuando pude reaccionar, salí corriendo de ahí.

—Hijo de puta —Gritó Jonghyun, luego volteó a ver a Minho—. Quédate con ella, iré a revisar su departamento y llamaré a la policía. No tardaré.

—¡No! —Gwiboon se agitó en sus brazos y agarró una de las manos de Jonghyun. —No, por favor, no vayas. Puede regresar y no quiero que te haga daño, por favor, no vayas, quédate aquí. Puedes llamar a la policía desde aquí.

Vio la vacilación en Jonghyun cuando sus miradas se encontraron. Minho sólo tuvo que asentir para que su novio suspirara y accediera a quedarse. Gwiboon había venido a ellos porque les tenía suficiente confianza. En el fondo, ella sabía que aquí estaría totalmente a salvo.

Jonghyun se sentó junto a él, con la mano de Gwiboon todavía en la suya.

—¿Es la primera vez que pasa esto, nena? —Preguntó Minho mientras veía a Jonghyun llamar a la policía.

Gwiboon asintió y se acurrucó más en sus brazos.

La policía llegó después de unos minutos, hablaron con Gwiboon y revisaron su habitación para ver si encontraban alguna pista que les ayudara a dar con el culpable.

—Esto —el policía suspiró—, no podemos hacer mucho. La puerta no fue forzada, lo que sugiere que fue una persona que la conoce o ha estado en su departamento. ¿No le ha dado a nadie una copia de su llave?

—Para nada.

—Bien, entonces, sugiero que no se vuelva a quedar sola, al menos por esta noche. Haremos todo lo posible por encontrar al culpable, señorita.

—Muchas gracias.

Cuando se fueron, el teléfono sonó. Era Lee Taemin, el mejor amigo de Jonghyun, pidiéndole ayuda, pues Jinki, su hermano mayor, se había emborrachado en un bar de la ciudad y no tenía dinero para pagar la cuenta.

Minho negó con la cabeza, agarró a Gwiboon por la cintura y la pegó a él, poniéndole la otra mano en la mejilla.

—¿Te encuentras mejor?

Ella lo miró, sus ojos brillaban, estaban mezclados con algo de afecto y tristeza.

—Estoy mejor. Creo —se aclaró la garganta—, creo que debería de regresar a mi…

—De ninguna manera.

—Ni siquiera lo pienses —dijeron Jonghyun y él al mismo tiempo. Gwiboon los miró, sorprendida, intentó alejarse del abrazo de Minho, pero él no se lo permitió.

—Te quedarás con nosotros.

—No puedo hacer eso —repuso ella, frunciendo el ceño—. Estaría de más aquí. Yo…

—No estarías de más —intervino Jonghyun, poniéndose junto a ella para plantarle un beso en la mejilla. —Iré a alistarme y preparar la cama en la que dormirás. —Le dio un beso en la boca a Minho que hizo que Gwiboon dejara de retorcerse en sus brazos y apretara los dientes.

Minho se dio cuenta que Jonghyun se alejó tratando de ocultar su sonrisa.

El maldito.

Era obvio que había hecho eso para tentar a Gwiboon y lo había logrado. Las mejillas de ella estaban coloradas y su respiración acelerada.

Perfecto.

—Ya lo escuchaste —murmuró él, apartándole un mechón de pelo de la frente y poniéndoselo detrás de la oreja. Gwiboon se estremeció y no dijo nada. Minho sonrió—. Ven, vamos, necesitas dormir. Ya son más de la doce.

Ella parecía querer protestar, pero sabiamente decidió no hacerlo y lo dejó guiarla por el pasillo. Cuando Jonghyun y él se habían mudado, el departamento tenía dos habitaciones, pero ellos habían convertido la de invitados en un estudio. Así que, gracias-al-jodido-cielo, sólo tenían una cama y, si jugaban bien sus cartas, acabarían en ella los tres. Mmm, la sola idea hizo que se pusiera duro, otra vez.

Entraron en la recámara principal en el momento en que Jonghyun terminaba de abotonar su camisa, alzó la mirada y les sonrió.

—Me voy. No me esperen despiertos, estaré de vuelta en unas horas.

De nuevo se acercó a Gwiboon y se despidió de ella dándole un beso en la mejilla, muy cerca de la boca, y a Minho le dio el beso acostumbrado en los labios, pero esta vez fue más tardado e intenso.

Cuando se fue, Gwiboon se aclaró la garganta y miró al suelo.

—¿Dormiré aquí?

Minho asintió, se alejó de ella y fue hasta el armario. Sacó una de las camisetas y pantalones cortos de Jonghyun y se lo entregó.

—Jonghyun es más bajo que yo y te va a quedar menos grande —Gwiboon se rió y aceptó las prendas—. Por favor —se inclinó para susurrarle al oído—, no le digas que dije eso, o me matará —se irguió lo suficientemente rápido para alcanzar a ver cómo ella tragaba saliva. Sonrió. Así que su cercanía le afectaba—. ¿Quieres algo de cenar?

—No, gracias. Mi estómago no lo podría soportar.

—Bien, hay un cepillo de dientes sin usar en el lavabo. Ya vuelvo, iré a apagar la televisión y las luces de la sala, estaré contigo en un minuto.

Mirando la cara contrariada de ella, Minho se mordió interiormente la mejilla para contener una sonrisa, giró sobre sus talones y se alejó.


¿Iba a dormir con ella?

Gwiboon se estremeció de los pies a la cabeza ante la idea. ¿Qué demonios? Eso era demasiado. Estaba segura de que ya estaba lo suficientemente fuerte para poder dormir en su propia cama. Se había llevado el susto de su vida al encontrar su departamento así y había acudido a la pareja porque, además de ser sus vecinos, eran los amigos más cercanos que tenía. Creyó que en cuanto la vieran la ayudarían un poco, hasta que recuperara la confianza para volver a su casa sola pero ¿que hicieran todo esto?

Tragó saliva y apretó la ropa de Jonghyun contra su pecho. El impulso de olerlas como una enferma le pasó por la cabeza, pero se detuvo. Minho podría entrar en cualquier minuto y si la pillaba haciendo eso, sería una catástrofe.

Negando con la cabeza ante su estupidez, se dirigió al baño con paso indeciso y se cambió con rapidez. Se vio así misma en el espejo y se mordió el labio. Vaya, su sujetador rosa pastel se veía a través de la tela de la camiseta, dándole a sus pechos un toque apetitoso, además, la prenda le quedaba floja, por lo que se podía ver un poco de piel de sus costados si alzaba los brazos. ¿Qué reacción tendría Minho al verla de esa forma?

Suspiró y casi se golpea la cabeza contra la pared por estar haciéndose preguntas sin sentido. Dios, ¿qué demonios le pasaba?

Se cepilló los dientes y lavó su cara. Tenía un aspecto horrible, sus ojos estaban hinchados de tanto haber estado llorando.

—¿Gwiboon, cariño, estás bien?

Dio un pequeño brinco al escuchar los dos suaves golpes en la puerta y la voz preocupada de Minho.

—Estoy bien, en un minuto salgo —contestó, recogiendo la ropa que se había quitado, dejándola doblada sobre el canasto de mimbre. En la mañana la recogería y se iría de aquí tan rápido como sus pies se lo permitieran. Tenía el horrible presentimiento de que, si se quedaba más tiempo del debido, haría algo de lo que se arrepentiría el resto de su vida. Perder la amistad de Minho y Jonghyun por una estúpida fantasía suya, era completamente inadmisible.

Tomó aliento una vez más y abrió la puerta. La habitación estaba casi en penumbras, excepto por la lámpara de noche que estaba prendida. Minho estaba sentado al final del colchón, esperándola. Gwiboon apretó las manos en puños y caminó hacia él. Sintió una opresión en el pecho y la sensación de no poder respirar. De nuevo ése ambiente de completa incomodidad… Incomodidad sexual.

Santa mierda.

—Ven aquí —Minho se puso de pie y la tomó de la mano—. Me quedaré contigo hasta que te duermas, ¿está bien? Después me iré al sofá.

Asintió débilmente y se deslizó en la cama. Minho le sonrió y la arropó como si se tratara de un bebé. Rodeó la cama y se sentó muy cerca de ella en el colchón.

—Gracias —susurró, alzando la cabeza para verlo.

—De nada, nena, ahora duerme un poco. Nada malo te pasará aquí.

Ella le creyó y, aunque se sentía incómoda durmiendo en una cama que no era la suya, el cansancio del día le pasó factura y se quedó dormida en un abrir y cerrar de ojos.

Había dormido alrededor de dos horas. En algún momento de la noche había alejado las colchas de su cuerpo, tenía demasiado calor y sentía incomodidad en sus pechos. Se sentía apretada. Ella nunca dormía con el sujetador puesto. Se dio la vuelta para quedar boca arriba y, cuando lo hizo, su costado izquierdo chocó contra algo.

—Oh, Dios mío —gimió.

Minho estaba a su lado, completamente dormido. Dios, hasta inmóvil se veía demasiado atractivo. La tentación de tocarlo al
ver sus brazos fuertes y desnudos la golpeó tan rápido que fue demasiado grande como para ignorarla. Alzó la mano y apenas había rozado su bíceps cuando él se movió y le atrapó la cintura en un apretado abrazo. Ella jadeó e intentó alejarse, pero entonces, una de las piernas de Minho se coló entre las suyas, anclándola en su lugar.

Se retorció cuando la mano de Minho serpenteó todo el camino desde su estómago hasta sus pechos y, cuando atrapó uno en su gran palma, ella se humedeció de inmediato mientras dejaba escapar un gemido de satisfacción.

La cama tembló cuando Minho se colocó sobre ella, dejándole un reguero de besos en el cuello y la mandíbula. Frotó su erección contra su centro de una manera tan ardiente que Gwiboon sintió que se iba a morir. Eso definitivamente tenía que ser un sueño, pero cuando la boca de Minho se posó sobre la de ella y probó su sabor, supo que eso era tan real como el deseo creciente que tenía por él.

—Mmm —Minho ronroneó mientras metía una mano por su camiseta.

Gwiboon se dijo así misma que tenía que pararlo, no podía dejarlo seguir, no debía dejar que esto llegara tan lejos.

Tenía, podía, debía…

El problema era que no quería que parase. Ella lo quería, lo quería a él tanto como quería a Jonghyun.

Dejó de pensar cuando Minho bajó la cabeza para mordisquearle el cuello, ocasionando que ella le enterrara las uñas en los hombros. Dios, se sentía demasiado bien…

Ella gritó cuando él coló una palma dentro de sus pantalones cortos y le agarró el húmedo y caliente sexo, presionándolo, torturándolo con sus dedos largos y expertos… Pero entonces, su enorme cuerpo se tensó, se alzó de golpe y abrió los ojos.

La mirada que le dio fue una de total estupefacción.

—¿Gwi…? —Tragó saliva, alejándose tanto como pudo de ella. —¿Gwiboon? —Preguntó por fin.

Ella no le contestó, estaba perdida entre el placer y la vergüenza. ¿Qué había hecho? Y entonces se dio cuenta. Minho no la habría tocado de haber sabido que era ella. Estaban en la cama que compartía con su pareja, y era obvio que había pensado que Jonghyun era el que estaba al lado de él. ¿Cómo pudo ser tan tonta y dejar que esta locura continuara?
Se dio la vuelta, sacando los pies de la cama y se paró para buscar su ropa. Necesitaba salir de aquí, pero antes de que pudiera conseguirlo, Minho la agarró del brazo y la giró.

—Perdóname, nena. Creí —tragó saliva—, creí que era…

—Lo sé —lo cortó ella, mirándolo con lágrimas en los ojos—. Pensaste que era Jonghyun. —Sin soportar un minuto más estando cerca de él, intentó alejarse, pero Minho la detuvo. Otra vez.

—No —le dijo, incitándola con la mano a mirarlo. Ella se negó al principio, pero él le enmarcó la cara con las manos y pegó su frente a la suya—. No es nada de lo que dices —tragó saliva—, yo en realidad pensé que estaba soñando… —la miró a los ojos—, contigo. Creí que era un sueño.

Ella se quedó completamente de piedra. ¿Había escuchado bien?

—¿Qué? Pero Jjong y tú…

—Ambos te queremos, Boon.

Aquella declaración era la que siempre había querido escuchar desde que los había conocido, pero aún así, seguía siendo un completo shock. ¿Qué debía decir ahora?

Minho se inclinó y la besó, respondiendo a su pregunta cómo si hubiera escuchado el problema que se arremolinaba en su cerebro. Y maldita sea si eso no fue todo lo que necesitó para que se dejara llevar de nuevo por el deseo.

Se pegó a él y le rodeó el cuello con los brazos. Ambos gimieron cuando sus lenguas se encontraron. Minho le rodeó la cintura y frotó su erección contra su abdomen.

—Te deseo tanto, nena —susurró, mientras le agarraba el dobladillo de la camiseta con la clara intensión de quitársela.

Gwiboon ni siquiera lo pensó para alzar los brazos y, en cuestión de segundos, su camiseta estaba en el suelo. Volvió a pegarse a Minho y siguió besándolo, desesperada. Se estremeció cuando esas grandes manos recorrieron la piel de su espalda y siguieron subiendo de forma lenta y sugerente.

—Minho —gimió.

—¿Qué, preciosa? —Murmuró él, alejándose de su boca para mirarla.

Gwiboon le enterró las manos en el cabello y le besó el cuello mientras se frotaba contra él.

—No te detengas —suplicó.

Minho gimió, cerrando los ojos.

—No planeo hacerlo, dulzura.

Le desabrochó expertamente el sujetador con una mano y le ahuecó el culo con la otra. Gwiboon suspiró cuando comenzó a acariciarla y a besarla a un ritmo exigente. Los dedos que estaban apretando sus nalgas, subieron hasta engancharse en la cinturilla de su short. Gwiboon soltó un gemido y chupó la lengua de Minho al sentir cómo se quedaba totalmente desnuda de la cintura para abajo. Sentía la ropa alrededor de sus tobillos, por lo que salió de ella y la aventó lejos con el pie.

La mano de Minho estaba de regreso…

—Oh, Dios —jadeó, sintiendo dos de esos largos y masculinos dedos entrar en ella.

—Mierda —murmuró él, colocando la palma sobre su clítoris, se alejó para mirarla entre las piernas y, cuando sus ojos se clavaron en ese punto, su respiración se aceleró—. Y estás depilada. Cariño, eres hermosa —sacó los dedos de su interior y se los mostró. Estaban brillando —y estás tan mojada que se me hace agua la boca.

—Minho, por favor —lloriqueó, estaba tan caliente y necesitada.

—Lo sé, cariño, lo sé.

Con rotundo abandono, Minho atrapó uno de sus pezones con la boca, lo rodeó con la lengua y al final lo chupó. Para cuando ella sintió un pequeño mordisco, estaba tan empapada que sabía que no iba a durar mucho para que un orgasmo la golpeara.

Minho paró la deliciosa tortura que le estaba proporcionando en los pechos con la intensión de desplazarse hasta su vientre. El cuerpo de Gwiboon se llenó de exquisita expectación. Sus dedos se enterraron y apretaron en puños alrededor del cabello de él cuando sintió aquellos dientes cerrarse en el hueso de su cadera.

Gimió, y estuvo en el borde al pensar en la lengua del alto entre sus muslos…

El sonido de la puerta al abrirse hizo que ella se quedara palizada. Sin embargo, Minho no parecía interesado en nada, ya que siguió acariciándola.

Mierda, era más que seguro que el que había abierto la puerta fuera Jonghyun. ¡Y ellos estaban así! Carajo, si él los veía, era evidente que se enojaría, pero a ella la odiaría por haberse metido entre ellos. ¿Qué tan perra podía llegar a ser que ni siquiera había pensado en el daño que le causaría a Jonghyun al ver a su novio con ella?

Incapaz de soportarlo, se alejó de Minho con la intención de ocultarse en el baño y evitar tal catástrofe, pero él no se lo permitió. Se puso de pie y la giró para que quedara frente a la puerta y su espalda contra su caliente y fuerte pecho.

—¿Qué…? —Titubeó, retorciéndose. —¿Qué estás haciendo?

—Shh —la calló, mordisqueándole la oreja y rodeándole la cintura con los brazos. Apoyó el mentón en su hombro antes de gritar: —¡Eh, bebé, estamos en la habitación! —Gwiboon se tensó y trató de escaparse cuando un enorme pánico la embargó, pero no ocurrió nada. Minho seguía sosteniéndola con fuerza.

Estaba a punto de suplicarle que la dejara ir cuando él habló de nuevo.

—Te tenemos una sorpresa. Si no te das prisa, te la perderás.

Al instante, se escuchó un portazo y unos pasos rápidos viniendo por el pasillo, y entonces para su horror, Jonghyun estaba ahí, en el umbral de la puerta, mirándola. Y ella estaba completamente desnuda con Minho pegado a su espalda. Quiso gritar y abrió la boca para empezar a dar explicaciones, pero se detuvo al notar la mirada llena de deseo de Jonghyun. Él entrecerró los párpados al mismo tiempo que sacó la lengua para humedecer su labio inferior.

Gwiboon se estremeció de la cabeza a los pies.

—¿Verdad que es hermosa, amor? —Minho atrapó el lóbulo de su oreja y lo lamió. —Ven aquí —le ordenó a Jonghyun mientras le ahuecaba un pecho con la mano, ofreciéndoselo a él. Jonghyun se acercó, como hipnotizado al mismo tiempo que la veía y se inclinaba.

—¡Jjong! —Gimió ella, sintiendo la húmeda boca de él alrededor de su sensible botón. Cuando Minho se alejó de ella, estuvo a punto de caerse de espaldas, pero las manos de Jonghyun en su cintura la detuvieron en su lugar.

—Minho… —murmuró, sin saber lo que necesitaba.

—Estoy justo aquí, cariño —sintió unas gentiles manos agarrarle los muslos y el aliento cálido de él sobre su sexo. Bajó la mirada y casi se le doblan las rodillas al verlo acuclillado frente a ella. Sus miradas se encontraron y él sonrió—. Necesito probarte.

Y así, sin más, apretó la boca contra ella y su lengua salió al encuentro de su clítoris. Gwiboon gritó. Tener a Jonghyun pegado a sus pechos y a Minho entre sus piernas, era demasiado. Tanta atención, tanto placer. Sus caderas se movieron al encuentro de esa boca, en busca de más, y cuando lo obtuvo, se corrió fuerte. Alguien gruñía, mientras ella gritaba y se aferraba a los hombros de Jonghyun.

Cuando los espasmos disminuyeron, su cabeza empezó a darle vueltas y no hizo ningún esfuerzo para mantenerse de pie. Era simplemente imposible que lo pudiera lograr después de eso.

Risas satisfechas y masculinas llenaron la habitación, fuertes brazos la levantaron y la pusieron sobre el colchón. Estaba tan ida, tan laxa que no se había dado cuenta que había cerrado los ojos.

—No puedo creerlo —escuchó a Jonghyun decir. Abrió un ojo y lo descubrió mirándola—, se ve más hermosa cuando se corre —le sonrió y ella se ruborizó.

Minho entró en su campo de visión y miró a su novio.

—¿Quieres probarla?

Ella se agitó y aferró los puños en las sábanas.

—Dios, sí —contestó Jonghyun.

Minho se rió y encogió los hombros.

—No me has saludado de todas formas —llevó una de sus manos a la nuca de Jonghyun y lo atrajo hacia él. Sus bocas se fundieron en un apasionado beso y los tres gimieron. Gwiboon por lo que veía y ellos dos por lo que probaban. Dios, debería de darle vergüenza, pero extrañamente no la sentía, porque lo que estaba pasando entre ellos, se sentía malditamente correcto.

Jonghyun se alejó lamiéndose los labios y se deshizo de la camisa. Ni siquiera se molestó en quitar uno por uno los botones, simplemente los arrancó.

—Querido Dios —jadeó ella, al ver cada cuadro bien definido en ése perfecto abdomen. Se retorció y apretó las piernas. Sentía calor y su centro palpitaba de necesidad. Quería tocarlos y que ellos la tocaran, pero sobretodo, quería hacerles sentir el mismo placer ella había sentido minutos atrás.

Decidida, se puso de rodillas y avanzó hacia Jonghyun, posando descaradamente la mano en el bulto que asomaba por los pantalones. Jonghyun gimió y enterró amablemente los dedos en su cabello. Alzó la mirada y le sonrió. Cuando él contuvo la respiración, ella se sintió poderosa.

—¿Me ayudas a desnudar a Minho mientras yo me encargo de ti? —Susurró, con el tono de voz más cercano al de una prostituta. Dios, ¿qué tenían ellos que la hacían querer actuar de ésta manera?

—Será un placer —contestó él, giró el rostro para ver al alto, lanzándole una sonrisa lasciva mientras alzaba un dedo y lo doblaba, pidiéndole que se acercara.

Gwiboon sintió a Minho junto a ella, desabrochó los pantalones que tenía enfrente y, cuando aquella orgullosa y dura erección saltó libre, la agarró con la mano causando que Jonghyun jadeara y se aferrara más fuerte a su pelo.

—Mierda, Jjong, ¿sabes lo perfecto que se ven juntos? —Preguntó Minho mientras ella presionaba el pulgar en el glande y lo esparcía por los lados. Sintió el colchón hundirse detrás de ella y miró sobre su hombro para ver a Minho, completamente desnudo, acercándose a ella.

Oh, Dios.

Sus calientes manos se posaron en sus caderas desnudas y la acariciaron de forma suave y pausada. Fueron subiendo poco a poco, desde su vientre hasta sus pechos. Luego, la empujó contra él y ella se humedeció al sentir su erección entre sus nalgas.

—Vamos, bebé —le susurró al oído—. Aprieta esas bonitas manos en el miembro de Jjong y acarícialo.

Ella lo hizo y se deleitó al ver a Jonghyun cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás. Se mordió el labio ante la imagen y, sin poder resistirse, se inclinó y se lo metió a la boca.

—¡Joder! —Masculló Jonghyun, moviendo las caderas hacia ella.

—Sí, cariño, así —Minho le mordió el lóbulo de la oreja, el hombro y la espalda—. Gime, Boon, gime entorno a su pene.

Aquellas palabras fueron lo suficientemente eróticas para hacer lo que él le estaba pidiendo sin necesidad de fingir.

—Me están matando —gruñó Jonghyun mientras sus muslos se tensaban al sentir las vibraciones de su garganta cuando ella gemía—. Dios, Minho, no sabes lo bien que se siente lo que ella me está haciendo.

La risa gutural de Minho la motivó para succionar con fuerza, provocando que segundos después se escuchara el rugido de Jonghyun al llegar al clímax.

Gwiboon tragó con dificultad y se alejó. Las manos de Minho la agarraron por la cintura y la giraron para que quedara frente a él.

—Déjame probarlo, nena —y no esperó respuesta. La besó, desesperado y gimió cuando saboreó a Jonghyun a través de ella. La fue recostando en el colchón nuevamente sin separar sus bocas y Gwiboon aprovechó para rodearle el cuello con los brazos, abrir las piernas y hacerle espacio para que se cerniera sobre ella.

Ambos gimieron cuando sus sexos hicieron contacto y ella no pudo soportarlo más. Se arqueó y lloriqueó, necesitaba tenerlo dentro de su cuerpo.

—¡Por favor, Minho, por favor!

—Lo sé, cariño, pero ten paciencia.

¡¿Paciencia?!

—No —gimió, su cuerpo no estaba para eso.

Casi grita cuando él se alejó de ella. ¿Por qué estaba haciendo eso?

—Tócate a ti misma, bebé —ella alzó la cabeza y lo miró—. Vamos, haz que Jonghyun se excite de nuevo.

Gwiboon miró de Jonghyun a Minho. Pensó que, de haber sido otra persona, se hubiera negado a hacer lo que le estaba pidiendo, pero estaba tan caliente que no dudó en llevar una de sus manos a su entrepierna para tocarse a sí misma. Los jadeos masculinos casi la hacen llegar, pero no era suficiente, necesitaba más. Su otra mano se deslizó hacia arriba hasta ahuecar un pecho, rodó su pezón entre los dedos y después lo apretó. Un latigazo de dolor y placer fue directo hacia su centro e instintivamente, metió un dedo en su humedad.

Y fue todo lo que necesitó para explotar. Gritó y tembló, sentía que se estaba saliendo de su piel. Aquella experiencia era demasiado para ella, pero que Dios la ayudara, quería más.

Los espasmos de placer no habían disminuido del todo cuando fue agarrada de los tobillos y jalada hasta que sintió su trasero casi salirse del colchón y, entonces, Minho estaba ahí, inclinado sobre ella, metido entre sus piernas.

Gwiboon parpadeó y contuvo la respiración al darse cuenta de que él se había enfundado en un codón y planeaba penetrarla.

¡Por fin!

Se mordió el labio y abrió las piernas tanto como pudo. No le importaba nada más, pero se detuvo al no ver a Jonghyun por ningún lado. ¿En dónde estab…?

—Oh —murmuró, sin poder contenerse. Minho tenía los ojos entrecerrados, la boca abierta y gemía suavemente. Gwiboon sólo podía ver uno de los hombros de Jonghyun asomar junto a las piernas de Minho. Pero estaba segura que él ocupaba la boca y los dedos para entretener y prepara al alto para lo que estaba por venir. Carajo, era completamente erótico verlos juntos.

—Te deseo tanto, Boon —susurró Minho, llamando su atención. Ella lo miró y lo incitó a darse prisa alzando las caderas y frotándose contra su erección.

—Fóllame —suplicó, descarada y sin temor.

Minho gruñó, se agarró el pene y lo posicionó en su centro. Se detuvo lo suficiente para mirarla a los ojos mientras la penetraba de un solo y duro golpe. Ella gritó, no pudo evitarlo, sabía que era ruidosa en el sexo, pero hoy se estaba pasando de la raya, ¿pero cómo podía no serlo con tanto placer? Jadeó, sintiendo a Minho casi salirse por completo y volviendo a hundirse en ella. Las sensaciones llegando a lo insoportable.

—Vamos, Jjong —exigió Minho mientras continuaba embistiéndola—. Entra ya.

Jonghyun se alzó y le sonrió. Se inclinó sobre Minho para alcanzarla y besarla. Después se alejó, dejando un reguero de besos por la ancha y tostada espalda de Minho. Le dio una nalgada y bajó la mirada para concentrarse en lo que estaba por hacer.

Minho enterró el rostro en el cuello de ella y aulló de placer cuando fue penetrado sin piedad, su cuerpo siendo impulsado hacia adelante, penetrándola a ella más profundo.

—¡Cristo! —Jadeó. —Nos estás follando a los dos.

Jonghyun se rió, satisfecho con su trabajo, pero su risa murió y su cara se deformó por el esfuerzo.

—Carajo, Minho —gimió—. Deja de apretarme, me estás… Oh, Dios, maldito bastardo —la miró a ella y gruñó. Agarró impulso y los castigó a los dos cuando se enterró despiadadamente en Minho.

Gwiboon puso los ojos en blanco, la desenfrenada acción haciéndola impaciente. Buscó la boca de Minho y lo besó. Estaba a punto de llegar al orgasmo de nuevo. Una de sus piernas fue levantada y puesta sobre el hombro del alto, antes de que Jonghyun los hiciera alejarse, agarró la quijada de Minho y le obligó a girar la cabeza para besarlo. Aquella imagen la dejó sobre el borde, pero se separaron demasiado rápido para su gusto.

Jonghyun la miró.

—Ven aquí, Gwiboon.

Ella alzó la cabeza sin chistar y capturó su boca mientras sentía a Minho moverse para darle atención a sus pechos. Una mano, ella no estaba segura de quien, se deslizó por su cuerpo hasta llegar a donde se unía al de Minho, y le apretó el clítoris.

Gwiboon jadeó y mordió a Jonghyun. Fuerte.

—Voy a… Oh, oh…

—Joder, está a punto de correrse —gruñó Minho—. La siento apretándome como un puño caliente y resbaladizo. Me va a llevar con ella —giró la cabeza y le mordió la pierna.

—¡Hazlo! —Rugió Jonghyun, alejándose de ella e intensificando el ritmo de sus embestidas. —¡Háganlo, juntos!

Gwiboon enterró la cabeza en el colchón, cerró los ojos y se entregó al placer. Estalló alrededor de Minho, sus dedos de los pies se encogieron y sus muslos comenzaron a temblarle. Gritó por última vez antes de estar consciente de los gruñidos de los dos hombres sobre ella. Pudo sentir a Minho corriéndose dentro de su cuerpo y a Jonghyun dentro del de Minho.

Cayeron sobre la cama, dejándola a ella en medio de sus cuerpos.

—Eso… —murmuró Minho.

—Fue… —lo interrumpió ella.

—Maravilloso.

Jonghyun le sonrió a ambos y la jaló para abrazarla. Inmediatamente después, sintió a Minho detrás de ella.

Gwiboon se sentía feliz y completa. ¿Qué había hecho para merecer esto? No lo sabía y no lo sabría nunca, pero de lo que si estaba segura era que esto no era un para siempre. Jonghyun y Minho tenían una relación y eran felices, por lo que era imposible que la quisieran a ella.

¿Lo que había pasado esta noche? Era un simple experimento, una comezón que necesitaba ser rascada. Y nada más.

Apretó los párpados y se dejó llevar por el sueño. No quería pensar en algo que hacía que le doliera el pecho.


Jonghyun se movió cuando una mano grande le acarició la cadera. Sonrió, porque sabía lo que estaba por venir.

Minho siempre estaba caliente por las mañanas y él estaba más que bien con eso.

Metió una mano entre las sábanas y agarró la erección del alto. Lo acarició y estaba empezando a perderse en las sensaciones placenteras cuando se dio cuenta de que algo faltaba.

Abrió los ojos y giró el rostro de lado a lado.

Soltó una maldición y salió de la cama, despertando del todo a Minho en el proceso.

—¿Qué es? —Murmuró Minho, frotándose un ojo.

—Gwiboon —dijo, alarmado—, Gwiboon no está.

En menos de un segundo, su novio estaba de pie, fue al baño y, al ver que no estaba, corrió en busca de su ropa. Ambos se vistieron y salieron de la habitación con la esperanza de encontrarla en el comedor o la sala. Pero no estaba.

—Aquí.

Jonghyun entró en la cocina y vio a Minho leyendo una nota.

—¿Qué dice?

El alto lo miró.

—Dice lo siento.

Él frunció el ceño y se frotó la cara con las manos.

—Esto no está pasando —murmuró—. ¿Crees que nos odie?

Minho se encogió de hombros. Su semblante demostraba lo destrozado que se sentía al igual que él.

—Espero que no —lo miró—. ¿Haríamos bien yendo a verla?

—No lo sé. ¿Tal vez necesite tiempo?

Minho asintió y dejó la nota en la mesa. Avanzó, pasando por su lado para salir, pero antes de hacerlo, se detuvo.

—Le daremos tiempo —dijo, suspirando—, si es eso lo que necesita. Sólo espero que no se tarde demasiado. Ya esperé por ti antes, y no creo que pueda soportar lo mismo con ella.

Jonghyun tragó saliva, quiso detener a Minho cuando se alejó, pero lo pensó mejor. Él tenía razón. Tiempo atrás, cuando ellos se conocieron y quisieron ser más que amigos, Jonghyun se asustó porque jamás le había gustado un hombre. Había sido una rara, pero maravillosa experiencia, pero no pudo soportarlo, por lo que terminó alejándose de Minho. Su decisión hizo que Minho sufriera y también él. No servían para estar separados.

¡Y ahora se estaba repitiendo la historia!

Incapaz de soportar que Minho sufriera de nuevo, agarró sus llaves y salió del departamento. No iba a dejar que Gwiboon se alejara sin darles alguna explicación. Lo que había pasado anoche significaba algo más que un simple revolcón para ellos, le habían hecho el amor, pero si para Gwiboon no había sido así. La dejaría en paz, se mudarían y se dedicaría a amar a Minho.

Llegó a la tienda de ella más rápido de lo pensado. Echó un vistazo a través de los aparadores y, al no verla, frunció el ceño. El letrero de abierto estaba puesto y era muy raro que Gwiboon dejara la tienda sola. Los vellitos de la nuca se le erizaron al tener un mal presentimiento de esto. Entró con mucho cuidado, tratando de no hacer ruido y fue hacia el mostrador. Miró del otro lado, esperando encontrarla agachada ahí, pero no fue así.

Se irguió y volteó a ver la puerta trasera, estaba entreabierta y se escuchaban leves murmullos. ¿Había alguien más con ella?

La rabia y los celos inundaron su sistema, por lo que no se molestó en ser cuidadoso y silencioso. Echó a correr y abrió la puerta de golpe. Se quedó paralizado en el umbral al ver la horrible escena frente a él.

Un tipo flaco y alto tenía una navaja cerca del cuello de Gwiboon, mientras le tapaba la boca con la otra. Los ojos de ella lo
buscaron, estaban llenos de lágrimas y pánico.

El hombre dejó de taparle la boca cuando se percató de su presencia y la giró, doblándole el brazo y quedando detrás de ella. Gwiboon gimió de dolor y sollozó su nombre. Los celos de Jonghyun se convirtieron en miedo.

—¿Es él, verdad? —Demandó el tipo, haciendo presión con la navaja sobre el cuello de ella.

Gwiboon quiso alejarse y cerró los ojos cuando se dio cuenta que no llegaría a ninguna parte.

—No sé de qué me hablas —murmuró, sus lágrimas derramándose por sus mejillas.

—¡No mientas! —El hombre le jaló el cabello con fuera y ella gritó. —He visto cómo los miras, maldita perra. Seguramente ya te acostaste con éste maricón y su novio, ¿verdad?

—No.

—¡Eres una puta!

—¡Suéltala! —Jonghyun salió de su estupor y habló por primera vez al ver que el tipo estaba perdiendo el control. Estaba más que claro que éste era el causante del daño que había sufrido el departamento de Gwiboon el día anterior y estaba completamente loco. —Le estás haciendo daño.

—¡Cállate! Tu novio y tú la llevaron a pecar. Ella era pura, ella era para mí. Es mía y no voy a permitir que nadie más pueda tenerla si no soy yo.

Todo pasó demasiado rápido. La mano de aquel loco moviéndose, Jonghyun gritando, algo pasando rápidamente por su lado, un ruido sordo y fuerte dejándolo en completo estado de shock. Alguien lloraba… ¿era él?

—No… Gwiboon… —sollozó. Abrió los ojos y se descubrió en el suelo, una de sus manos estaba estirada hacia ella. ¿En dónde estaba Gwiboon?

Alguien lo agarró y trató de alzarlo. Él se agitó y luchó con fuerza.

—¡Jjong!

Detuvo sus movimientos abruptamente y buscó con la mirada al dueño de esa hermosa voz.

—Minho… Ella…

—Shhh —lo obligó a ponerse de pie—, está bien, ¿ves?

Miró alrededor y vio a un montón de uniformados en la pequeña habitación. Frunció el ceño y siguió buscando hasta que la vio. Ella estaba junto a un oficial, asentía levemente cuando él le preguntaba algo, pero tenía la mirada perdida.

—¿Cómo…?

—Te seguí y cuando escuché lo que pasaba, llamé a la policía y vinieron justo en el momento en que ése imbécil trató de matarla.

Jonghyun suspiró aliviado y lo abrazó.

—Gracias a Dios.

Se apartó y lo agarró de la mano, no volteó a verlo mientras lo jalaba para llegar a Gwiboon. Ella los miró y sólo pasaron un par de segundos antes de que se abalanzara sobre ellos y los apretara en un abrazo.

—Estaba tan asustada de que te pasara algo, Jonghyun —le besó el cuello y se soltó a llorar.

Jonghyun la abrazó y, cuando se tranquilizó, la miró a los ojos mientras le agarraba la mejilla.

—Y yo estaba aterrorizado como la mierda porque pensé que te perderíamos.

Ella abrió enormemente ojos.

—Pero yo creí que… Digo, ustedes están bien juntos y no quería entrometerme… Yo… Era demasiado bueno para ser real. Ustedes no deberían de quererme.

Minho los apretó contra él.

—¿Lo que pasó entre nosotros no fue suficiente para que te dieras cuenta que estamos locos por ti?

—Pero…

—Te amo —le dijo Minho, después lo miró a él y regresó su mirada a ella—. Te amamos.

Gwiboon tragó saliva y le dio un beso apasionado a cada uno.

—Y yo a ustedes. Los amo.
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Mensaje por jongstae el Dom Oct 06, 2013 8:03 pm

APAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARTO. MÍO. BEACHES. < - No quiere sonar grosera. /Lolz

No sé por donde empezar, tengo tantas cosas que decir.  ¿Sabes lo frustrante que es no poder decir palabrotas en mi comentario? You know,  guardar la compostura es mi deber,  mantener la apariencia de jefaza. (?) Trataré de ser lo menos vulgar posible, ejem.   /La lame entera, 1313. Aprovecha que no está Ale, lol./

Primero, gracias por este hermoso one-shot, sé que nadie más lo habría escrito tan perfecto como tú. El que mi mejor amiga me dedique un escrito es como "ay ;w; - maricon feelings here - la amo mucho, porque es perfecta, y asdkjshadhsda."

Pasando a la historia ¡Yay! Sólo quiero decir....W O W NopinchesmamesFabiola. Me encantó ;n; Supiste manejar la trama de una manera exquisita, jamás caíste en lo vulgar, y mira que eso es realmente difícil, a pesar de que en un momento Gwiboon se siente como prostituta, no lo es, el lector no lo siente así, al menos yo, lol. Es salvaje, pasional, ardiente, incluso un poco animal pero jamás vulgar, finalmente logras captar ese sentimiento escondido entre líneas, ese amor que a pesar de todo su locura sexual se tienen el uno por el otro. (Los 3, XD) Creo que más que ser algo porno, este escrito es totalmente erótico, tiene una trama y un fondo bastante interesante.


Aquí más choro que más tarde editaré.Bla bla bla bla bla
Tengo muchos puntos importantes que comentar de la historia, jum. Puto tiempo, no me alcanza.
Bla bla bla. Casi me mojo (?) Nah, no es cierto Bla bla bla Pañuelos Quien fuera JongHyun ;u; xDDD


Por último, tú dime Gwiboon y MinHo, y yo me aplico con Jjong, mamasota 8D (?) Lel.




   
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Ménage à trois {JongMinKey} Empty Re: Ménage à trois {JongMinKey}

Mensaje por LiaOlmu el Lun Oct 28, 2013 9:00 pm

QUÉ HERMOOOOSO, y gay y hetero y bello y sexy y todo. Omfg. Me encantó, de verdad. Tú sabes cómo estaba en la tarde leyéndolo XD Lo amé~ Estuvo muy sepsi. El final me "sospendió", yo pensé como GwiBoon y al final, omfg ♥ Tan hermosos ellos. ¡Gracias por compartilo Faby! Lo amé ♥ Escribe más de estos hohohoho.
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Mensaje por emodarkbaby99 el Dom Abr 06, 2014 5:25 pm

Wwoooo.... PERFECTO
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Mensaje por Adrie_tibbers el Jue Abr 17, 2014 11:41 pm

¡Lo pusiste aquí y y lo volví a leer! ;Д; lo tengo en mi celular también pooor que es tan aksjs JongMinKey jarcor ay <3 Me acordé que al fin me habían aceptado en el grupo y y el primer MinKey que me encuentro es el tuyo ♥UuU♥
Ya pues, sólo pase a saludar(?)
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