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[CONCURSO] Historias de navidad Empty [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por 48718 el Miér Dic 12, 2012 5:32 pm

G A N A D O R E S

Muchas gracias a todos los que participaron en este concurso y claro que no los dejamos con las manos vacias, puedesn checar sus mensajes directos para que vean la pequeña sorpresa que se les mando ^^

* A los ganadores se les mandará un DM para pedir las especificaciones

FELICIDADES A TODOS (ノ◕ヮ◕)ノ*: ・゚✧


3er Lugar: W I N T E R (THIS CHRISTMAS I'M ALONE) por: K.Haru☆

2do Lugar: Christmas Kiss por: HyoSang

1er Lugar: 크리스마스의 약속 (Christmas's Promise) por: AlexLee


Última edición por taerex el Miér Dic 26, 2012 10:49 pm, editado 1 vez
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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Entrada del Concurso: W I N T E R

Mensaje por K. Haru☆ el Miér Dic 12, 2012 5:45 pm

*____* ¡Kawaii!
Pues, espero participar esta vez~
Gracias por informarnos del concurso Gim *O*


[ENTRADA DEL CONCURSO]
Titulo: W I N T E R (this Christmas I'm Alone)
Autor: K. Haru☆
Pareja: JongTae
Género: Angst | (H/C)
Rating:
Advertencias: Muerte de personaje

Nota: Este es el primer fanfic de un capítulo (Y oneShot no es por el número de palabras(?) que escribo, también es el primer JongTae que me dispongo a redactar. Siempre quise escribir uno pero no se habia dado la oportunidad y pues con este concurso me animé, al fin y al cabo creo que no se pierde nada. Hay dos amigas que tengo que agradecer por haberles dado el visto bueno a mi fic -lástima que no andan en el foro- ¡Dulce-chan, Mari-chan! Aunque lo único que no les mostré fue el final... ¡Arigato!
¡Espero que les guste! Y mucha suerte a todas las participantes.

F A N F I C:

[CONCURSO] Historias de navidad Winterhd

W I N T E R
this Christmas I'm alone



Era invierno.
Hacía un frío intenso mientras las calles estaban cubiertas de nieve.
Y yo ahí, en aquella banca del parque… Solo.
Con mis labios helados, morados del frío.



El invierno.
Por más helada que sea la estación, la calidez de estar con tus seres queridos llegará hasta tu corazón.

Pero yo era diferente.
Mi frío corazón, que odiaba el invierno y su fecha célebre: La víspera de Navidad y la Navidad misma.
Siempre he sabido bien que la Navidad es una fecha de alegría, para tener la dicha de dar y la alegría de recibir, aquella fecha que trae consigo hermosos recuerdos.
¿Y si yo odiaba esos recuerdos? Oscuros recuerdos que invadían mi memoria…

El 25 de Diciembre hace 13 años… Recuerdo bien, recuerdo esa Navidad.
Alegre, con una inocente sonrisa en mi rostro tomado de ambas manos de mis padres.


“Mamá, ¿Vamos a comprar regalos?”

“Claro mi amor”

“¿Para la abuela y mi hermana?”

“Sí corazón”
–mi madre me mostró su sonrisa cansada- “Para la abuela y tu hermana”

Sonreí y volteé hacia el otro lado. “Papá ¿Le comprarás algo a mamá?”

“Claro que sí, un hermoso collar de perlas”

“¿Y para mí?”
–llegamos a la tienda y jalé de las mangas a mis padres

“¿Qué es lo que quieres?” – sacó de su billetera unos cuentos billetes de su quincena

“Yo…” Estaba ahí, rodeado de juguetes, tanto para elegir, sin embargo… “Yo lo quiero es ser feliz”

Mi madre y mi padre se miraron mutuamente, mi madre soltó una risilla y mi padre me despeinó los cabellos.

“Nosotros también queremos que seas feliz”



Llegamos de hacer las compras, al final mi padre me compró un coche tamaño a escala. Cenamos, di las gracias y subí a mi habitación sin antes escuchar un “buenas noches” de parte de mi madre.

A la mañana siguiente desperté, era Navidad. La ilusión de encontrar regalos bajo el árbol era inexplicable. Bajé y había cientos de ellos…. Bueno, quizás no cientos, pero si bastantes; para mí y para mi hermana.

Rápidamente me senté en el suelo y le quitaba la envoltura a uno de ellos…

A lo lejos escuché un llanto.


“¿SoDam?”

“¿JongHyun? ¡JongHyun!”



Mi hermana mayor se paró de la esquina de la casa en la que estaba y corrió a abrazarme fuertemente, casi dejándome sin aire.

Me contó todo, la razón de sus lágrimas, con los detalles que ella conocía.
Nuestros padres…. Salieron en la madrugada y no regresaron.
Ya no lo harían.
Corrí a su habitación para verificarlo y no había nadie.
En la madrugada del 25 habían recibido una llamada, mi abuela se encontraba en el hospital. Rápidamente acudieron ambos a verla. Estaba nevando y la calle resbaladiza hizo que perdieran el control del auto por la velocidad a la que iban.
Se volcó y no traían cinturón.
Esa noche mi abuela falleció.

Ninguno de ellos regresaría.
Jamás.

La hermana de mi madre se hizo cargo de nosotros durante un tiempo, en lo que terminábamos nuestros estudios. Eventualmente mi hermana decidió dejarnos, yo ya era mayor de edad. Mi tía me dio un tanto de dinero y la casa, SoDam se fue a vivir con su novio.

Actualmente estoy aquí… A los 22 años, aún estudiando.
Y en la casa que solía ser de mis padres, solo.
Pero no importa. Estoy acostumbrado


~~



–Kim JongHyun… ¡Kim JongHyun!


El castaño despertó precipitadamente de su butaca. –¡Ah! ¡Presente!


Atrás de ellos se podían escuchar carcajadas y risillas de las colegialas.


–Joven Kim, si sigue durmiéndose cuando ni siquiera ha comenzado la clase tendré que enviarle un reporte.

–Lo sé, lo siento –Le dio un resoplido a su fleco y sacó desganadamente el libro de Literatura Coreana.

–Psss


JongHyun volteó hacia su derecha.


–Psss


¿Ah? Volteó a su izquierda y estaba el niño aplicado de la clase.


–¿Necesitas algo? – dijo Jjong con indiferencia, sin siquiera voltear a verlo.

–Ah no… Solo que… –Volteó hacia la profesora y susurró –Es clase de Matemáticas, no de literatura

–¿Enserio? –habló a si mismo lo suficientemente alto como para que la maestra escuchara.

–Kim JongHyun, además de dormir, ¿está hablando en clase?

–Lo… lamento


Y pues bueno. He ahí un reporte.
Desde que entró a la universidad ha estado teniendo reportes tras reportes. Va atrasado un par de años, así que debería echarle más ganas. Al menos no ha reprobado algún examen.


–Cinco

–¡¿CINCO?!

–Sí, Cinco ¿No has escuchado? –La maestra soltó un suspiro a la vez que metía la evaluación de Matemáticas en un folder tamaño oficio – “JongHyun, me preocupas. Vas muy bajo con tus calificaciones, tienes mucho potencial pero en Matemáticas no te va nada bien”


“Las odio”. pensó


–Si vuelves a sacar una calificación reprobatoria o menor a ocho tendrás que dejar la institución


JongHyun abrió los ojos, sorprendido.


–Necesitas un tutor

–¿Tutor? –preguntó curioso

–Sí, y yo sé quién es el indicado para ti –Sacó su móvil y llamó…



Esa tarde, esperó en el salón junto con su maestra a su nuevo tutor.
Y después de un par de minutos…
Entró a mi vida


~~~



Y por aquella puerta vi entrar a un rostro angelical de bellas facciones, de voz suave y bella sonrisa. Hermosos y profundos ojos, de buen porte… ¿Qué importaba que fuera un hombre?
Ese niño, ese niño…
Simplemente…


–Kim JongHyun, este será tu nuevo tutor


Me paré y le extendí la mano –Hola, soy JongHyun ¿y tú?


Me miró unos segundos y escuché como la maestra soltaba una risilla. El chico solo sonrió.


–¿Qué es tan gracioso? –Me sonrojé

–Es que… –Respondió mi maestra –Ustedes ya se conocen, van en el mismo curso… incluso se sienta al lado de tí


Estaba sorprendido… El fue el que me dijo lo de mi libro.


–No te habías dado cuenta entonces, bueno. Soy Lee TaeMin –me extendió su mano –Mucho gusto


Y así, él, mi tutor.
Lee TaeMin… ¿Cómo es que jamás me había dado cuenta de tu existencia?



Y por el resto del año este niño de 19 años, TaeMin, fue mi tutor.

Después de la escuela él iba a mi casa. Por mi no había problema porque vivía solo. Me explicaba los problemas de matemáticas y a veces se quedaba más de lo que debía para apoyarme con la tarea. Una que otra vez se quedó a comer y poco a poco ambos tomamos confianza.
Le conté sobre mi vida a pesar de que dolía hablar sobre ello y la razón por la cual vivía solo. Y él….
Él comprendía, incluso me contó sobre su familia. Tenía un hermano mayor al igual que yo.

Pasaron los meses…
Y a pesar de todo, a pesar de que yo no tuviera el valor de contarle los sentimientos que había formado hacía el, un día…



–Hyung, ¿Entiendes este problema? –Señaló la página del libro

–Uhmm, le voy entendiendo –Me recargué exhausto en la mesa – TaeMin, ¿No estás cansado?

–No, ¿Por qué lo estaría? He dormido bien y hace rato comí….”

–Me refiero a…. cansado de venir aquí” –Volteó su mirada hacia mi –“Quiero decir, podrías usar tu tiempo para estar con tus amigos, ver la tele, leer un libro o que se yo, ha de haber un montón de cosas que puedas hacer”

–Sería aburrido” –¿Cómo? –Además, no pienso dejarte solo.

Bajé la mirada –No importa, estoy acostumbrado

Se levantó precipitadamente de la mesa y alzó la voz –“Hyung, ¿Acostumbrado? ¡Tú no te mereces esto! ¡A pesar de que no tuviste a tus padres, jamás estuviste solo!”


Pero, ¿Por qué me grita?


–¡Te equivocas!

–¡¿Y qué con tu tía y tu hermana?!

–¡Justo ahora no tengo a nadie!

–¡¿Y qué pasó conmigo?! ¡¿Acaso no cuento?!


Lo miré a los ojos. No esperaba eso.


–Yo… JongHyun….

–TaeMin…

–Quizás…. Quizás no sea correcto, pero… Quiero que sepas que yo no me iré, me quedaré a tu lado porque…. Porque te amo.

–TaeMin… – Di unos pasos hacia delante, lo rodeé con mis brazos teniéndolo más cerca. –Tu…

–Nunca te dejaré…. Esta Navidad la pasaremos juntos.


Lo aparté para mirar su rostro, el me sonrió y vi como se movieron sus labios.


–Es una promesa –Dijo antes de sentir sus cálidos labios sobre los míos.


Y esa sensación creció en mí.
Algo que no había sentido desde hace mucho tiempo.
Esperaría con ansias….
Esperaría la Navidad…


~~~


Ya habían pasado varios meses desde que salía con TaeMin. Desde que me daba tutorías había mejorado notablemente en al escuela, incluso mi profesora dijo que ya no había necesidad de que TaeMin viniera a mi casa, sin embargo el seguía yendo. Platicábamos, veíamos una película y comíamos juntos, ya hasta se quedaba a dormir algunas veces. Todo para mí era perfecto.
El tiempo pasaba como una brisa refrescante y sin darme cuenta ya era invierno.


–Hyung, esta noche no me quedaré en tu casa – escuché sus palabras, mientras estábamos tomando el almuerzo en el receso.

–¿Y eso?

–… Mi madre quiere que hagamos unas compras navideñas, y luego que acompañe a mi hermano a comprar un traje, ya que asistirá a un baile…

–Ya veo… –No pude evitar mostrar una triste expresión.

–Hehe ¡Pero mañana te aseguro que me quedo!

–¿Me lo prometes?

–¡Te lo prometo! –me mostró esa sonrisa que tanto adoro.


Esa noche, me sentí un tanto solitario pero sabía que TaeMin volvería. Ya estábamos a unos días de Navidad y no podía estar más emocionado, pensaba en los regalos que intercambiaríamos, las sonrisas y la comida. Aunque comeríamos en casa de su madre, el me ha contado que cocina delicioso.

Me dormí hundido en mis pensamientos, esperando a verlo mañana, verlo a él en la escuela. Al día siguiente no asistió.


–Oye, ¡Kibum! –le llamé a uno de mis compañeros de clase, el que siempre se sonroja cuando le hablo… creo que es bastante raro, o siempre tiene fiebre.

–¿A-ah? Hola JongHyun, ¿Pasa algo?

–¿No viste a TaeMin? ¿No se voló la clase o algo?

–Haha, ¿TaeMin? Lo conoces, el no haría algo así.

–Hum, bien. Gracias. –Realmente era extraño.


Toda esa tarde me la pasé llamado a su celular pero no contestaba. También le preguntaba a los amigos con los cuales solía rondar en la escuela pero no sabían nada de él. Esto cada vez se pone más extraño. Llegué a mi casa, con el pensamiento en la cabeza. Y me dispuse a ver la tele, no había tarea y andaba bastante aburrido. Quizás ver un programa me enfriaría la cabeza. Pasaba canales aleatoriamente hasta que un canal me llamó la atención.


“En otras noticias… Un robo se efectuó a los alrededores de Seúl. Se informa que un ladrón aún no identificado asaltó una joyería, al parecer dejando tres heridos y un muerto”


¿Por Seúl? ¿Cerca de aquí?



“El fallecido se identificó hace unas horas como Lee TaeMin”


Lee….
¿TaeMin?


“Seguiremos informando”


Y mi corazón se partió no en cientos, si no en miles de pedazos.
No… no podía ser él.
Esto…. No puede estar pasando.
Traté de llamar, incluso ir a su casa pero me di cuenta que no sabía dónde vivía. No sabía su correo ni siquiera si tenía algún otro celular u otro medio para contactarlo. No… no sabía. En ese momento me di cuenta que había muchas cosas que no sabía de él.


Al día siguiente volví a asistir a clases.
Todos con la vista apagada. Realmente… ¿Sucedió?


–Bien clase, empezaremos las lecciones de hoy, pero antes pasaremos lista


No… ¿No dirá nada sobre TaeMin?
Solo escuché atentamente los nombres de todos, después de pasar los Choi iban los Lee y entonces….

–Lee DongHae –Presente

–Lee MinHo –Presente

–Lee Tae…., disculpen, ¿Kim JongHyun?

Ah, ¿Yo?

–P-presente

–Kim Kibum

–Presente


Se saltó a TaeMin.
TaeMin….
Tu no….
Tú dijiste que te quedarías conmigo.
Lo prometiste.

–JongHyun… –Kibum, quien se sentaba atrás logró darme unas palmaditas en la espalda -¿Estás bien?

–S-si – Me muero por dentro lentamente.


Pasaron los días, las noches. Y de nuevo el lapso de tiempo entre hoy y la Navidad se hacía más lento. Al fin y al cabo solo era un mes para el 25. Las tardes nuevamente se hacían eternas en esa casa. Otra vez estaba solo. Pero no sé porque me duele tanto si esta sensación ya la conocía.
¿Por qué me sigue pasando esto? Mi único deseo de Navidad…. No era ni la nieve, las luces, ni los regalos.


Yo lo único que quiero es ser feliz.


~~~


Despierto.
Hoy es Navidad.
Pensé que jamás llegaría.
Ahora espero a que se acabe el día y con el mi dolor.

No quise levantarme de mi cama hasta tarde. Hice lo habitual, nada especial. Compré algo de la tienda de conveniencia cercana y cené tranquilamente. Agradezco que rápidamente haya caído la noche, eso significaba que ya el día llegaba a su fin.


“Pero, ese día no nos quedaremos en casa" – sonrió el menor -"¿Qué te parece si salimos a jugar un poco con la nieve?”

“Ah, ¡es una buena idea! Conozco un parque en dónde podríamos hacerlos!”

“¿El en el florecen las flores en primavera? – le brillaban los ojos al pequeño”

“Ese mismo – JongHyun sonreía como idiota”

“¡Genial! Será una hermosa navidad~”




Otra vez esas punzadas, ¿Por qué recordar aquello?
Pero…. Aún así tomé mi abrigo y las llaves ¿Qué estaba haciendo? Abrí la puerta y para mi sorpresa a fuera estaba nevando.


–Prometimos salir en navidad ¿No es así, TaeMin? –dije mirando al cielo y di unos pasos fuera de mi casa, aseguré la puerta y emprendí camino hacia el parque. Para la cantidad de gente rondando por las banquetas, no muchas personas en el parque más que un par de niños jugando en la nieve.


Por mi parte decidí sentarme en unas de las bancas que daban hacia un pequeño lago, mire hacia arriba observando las estrellas. Era una hermosa noche y no podía negarlo…

Claramente era invierno. Hacía un frío intenso mientras las calles al alrededor estaban cubiertas de nieve. Y yo ahí, en aquella banca del parque… Solo. Con mis labios helados, morados del frío.


–TaeMin, me encantaría que estuvieras aquí.


Eventualmente pasaron las horas, y con ellas la gente que caminaba se alejaba y el bullicio disminuía, lo puestos cerraban, ¿Cuánto tiempo ya había pasado? Cerré mis ojos y me limité a sentir la suave brisa del Invierno, tan gélida, chocaba contra mi rostro y lentamente sentía como todas mis energías se apagaban y lentamente me quedaba dormido.

“Perdoname por haberte dejado solo”


Escuchaba una suave voz, cercana pero a la vez muy distante.


“Pero prometí que no te abandonaría….”


Hace mucho que no sentía calidez, sentí unas manos rodeándome, jalándome, ¿Quién es? No puedo verte, no puedo abrir mis ojos por más que pueda.


“JongHyun, todo aquello fue mentira…. Pero ya estoy aquí”

–¿T-TaeMin? –Alcancé a susurrar con mis gélidos labios.

–Porque un verdadero hombre cumple sus promesas, y estará ahí para la persona que ama… –Nuevamente esos labios que tan bien conocía y que a pesar de la fría noche eran cálidos


Y, con un poco de dificultad pude abrir finalmente mis ojos y observé esa bella figura frente mío.


–¿Realmente eres tú?

–Sí –Sonrió, extrañaba esa sonrisa.

–¿Qué pasó…Tu no…?

–No, cómo dije fue mentira. Todo.

–Pero si dijeron… Ni siquiera respondiste a mis llamadas, nadie sabía de ti.

–Hay muchas cosas que no sabes sobre mí, aún hay muchas que tampoco se sobre ti, y admito que soy una mala persona porque a pesar de contarme tu historia, yo no te he contado la mía.

–¿A-a qué te refieres?

–Mi familia…. Las relaciones que tienen son peligrosas, y para posponer una de sus deudas se tuvo que fingir mi muerte. Obviamente me negué. No quería, pero fue obligado.

–….

–Pero escapé, no quiero una vida así. Había vivido tanto tiempo con responsabilidades que no me correspondían, y eso solo por mi familia. Pero me he dado cuenta de que ahora, tú eres mi familia.

–TaeMin… Yo.. no se qué…

–No digas nada – Me abrazó nuevamente, con fuerza casi dejándome sin aire. Lentamente me soltó y me extendió su mano.

Yo la tomé, me levanté y me puse a su lado –¿A dónde vamos?

–A dónde quieras.

–Mientras te quedes a mi lado me basta.


Escuché una risilla tímida de su parte, no me respondió nada y caminamos juntos unos cuantos pasos, me tomó desprevenido y me besó tiernamente.


–Feliz Navidad hyung.


No podía estar más feliz de escuchar nuevamente esas palabras, después de tanto tiempo.
Y así pasaría infinidad de navidades más, teniéndolo a mi lado.



–Feliz Navidad TaeMin.



FIN



K.Haru☆ escribió:Nota 2: ;^; Jaja, se nota que me gusta hacer sufrir a mi bias, pero bueno al final pudo ser feliz con su mafioso novio(?) okno.
Gracias por leer~


Última edición por K. Haru☆ el Dom Dic 23, 2012 6:50 pm, editado 1 vez
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Mensaje por ~Katsumi~ el Miér Dic 12, 2012 5:53 pm

adhasgfgd el STAFF tambien podra participar!!!~~~ >.<
escribire mis historia kekeke~~~ *-*
mil graciias por el proyecto unnie Gim ^^~~~♥
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Mensaje por Iyalli ♥ el Miér Dic 12, 2012 6:09 pm

Participaré!
pero tengo una duda...
¿La pareja puede ser boyxgirl?
y... ¿pueden ser dos parejas? algo asi como una pareja... secundaria! n.n
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Mensaje por SeñorrritaHiyoko el Miér Dic 12, 2012 6:14 pm

Yeeeeeey, justo estaba pensando en un one-shot navideño en estos momentos :o
¿Se puede participar con sólo uno o varios?
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Mensaje por Piwi el Miér Dic 12, 2012 7:23 pm

Owo mi querer participar *O*~!!
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Mensaje por Banana Milk. el Miér Dic 12, 2012 7:42 pm

Woaa..
e gustaria participar..
pero yo no se mucho de Fan fic's D: ..
pero intentare participar :33..
Gracias por hacer los concursos jijij
Banana Milk.
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Mensaje por 48718 el Miér Dic 12, 2012 7:58 pm

@Iyalli ♥ escribió:Participaré!
pero tengo una duda...
¿La pareja puede ser boyxgirl?
y... ¿pueden ser dos parejas? algo asi como una pareja... secundaria! n.n

Claro, es de elección libre ^^


@SeñorrritaHiyoko escribió:Yeeeeeey, justo estaba pensando en un one-shot navideño en estos momentos :o
¿Se puede participar con sólo uno o varios?

Si puedes, en un mismo post, pero de preferencia sea solo uno :3
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Mensaje por K. Haru☆ el Miér Dic 12, 2012 9:43 pm

Oh, oh o.o)/ Me entró una duda~
¿Puedo adjuntar imagenes a mi fic?
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Mensaje por 48718 el Miér Dic 12, 2012 11:34 pm

@K. Haru☆ escribió:Oh, oh o.o)/ Me entró una duda~
¿Puedo adjuntar imagenes a mi fic?

Claro ^^ mientras todo quede bajo spoiler ^^
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Mensaje por Pollo Volador el Jue Dic 13, 2012 9:15 pm

Oh, no soy buena escribiendo fics...pero participaré, más porque estas son lindas fechas (?) ^^

Muchas gracias por la información!
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Mensaje por zaii ♥ el Vie Dic 14, 2012 1:04 am

Titulo: A Warm December
Autor: Zaii
Pareja: Jongtae
Género: Fluff/Angst
Rating:
Notas: La pareja de este oneshot fue elegida al azar x] con papelitos LOL
FELIZ NAVIDAD!!! y yo no voy a particpar en el concurso porque soy jurado orz ahaha pero aun asi queria compartirles esta historia ^u^ la escribi en la madrugada


Spoiler:

[CONCURSO] Historias de navidad HkhvG

Lo conocí un día helado de diciembre, uno de esos días en los que la ciudad está iluminada con hermosas luces que parpadean al ritmo de las tonadas navideñas y suenan suavemente en cada tienda de Seúl.

Sabía su nombre, su edad y su grupo lo sabía porque lo escuchaba todo el tiempo, Kim Jonghyun, 17 años y en su penúltimo año de preparatoria, un chico con una personalidad fría, imponente y dotado de un gran atractivo, era un chico muy popular a pesar de no tener a muchos amigos a su lado, todas las chicas hablaban de él es por esa razón que terminé conociendo varios datos pero fue hasta ese helado día de diciembre que lo conocí.... conocí al Kim Jonghyun al que nadie más conocía.

“Que clase de estudiante va a esas tiendas de manga en vacaciones y tan tarde?”

“Precisamente por eso mamá, en vacaciones puedo disfrutar ir ahí además no es tan noche” protesté.

“Taemin te quiero aquí a las 9pm ni un minuto más ni un minuto menos”

“ok~~”

Este tipo de bibliotecas siempre han sido mis favoritas, están especializadas en manga y puedes comer algo en ellas!.

Leer manga siempre ha sido uno de mis hobbies de hecho uno de mis sueños es poder viajar a Japón, ese día decidí ir por mi favorito One Piece, tomé uno de los tomos y me senté en un sofá mientras tomaba un chocolate caliente, los minutos pasaron no se cuantos pero cuando alcé la mirada lo vi ahí sentado y con un expresión totalmente diferente a la que mostraba en la escuela, su mirada era cálida, sus cejas se veían relajadas y tenía una leve sonrisa en sus labios, algo que nunca había visto en él, cuando volteó de hoja pareció percatarse de que lo estaba observando y me miró con esos penetrantes ojos oscuros.

De inmediato me intimidó y decidí voltear hacia otro lado pero fue entonces cuando escuché por primera vez su voz, un sonido que definitivamente sonaba más suave que aquellas tonadas decembrinas.

“¿Qué tiene de divertido One Piece? siempre es el manga más leído aquí”

“umm... ah.... es divertido y con muchas lecciones de vida” me sentí estúpido.

Jonghyun solo soltó una casi inaudible risita, en ese momento miré hacia el manga que él leía pero no encontré nada peculiar, no conocía esa historia.

“umm y tú que lees?”

“Nana”

“oh...”

“no lo conoces verdad?” Me preguntó como si ya supiera mi respuesta

“no... lo que normalmente leo son mangas de aventuras y cosas así ese de qué es?”

“lecciones de vida” me respondió en un tono sarcástico, sonreí y el me regresó la sonrisa.
Desde entonces pasamos todas las vacaciones juntos, incluso cuando regresamos a clases nuestra amistad se hizo más fuerte, aprendí muchas cosas de Jonghyun en ese tiempo como que en realidad era un chico muy divertido, tenía una cachorra llamado Roo y era su adoración, Jonghyun prefería las historias románticas sobre las de suspenso o terror, le gustaba el chocolate mezclado con café y se desvelaba todas las noches, también aprendí que navidad era su época favorita al igual que la mía.

Todo cambió el día de su graduación, estábamos en el techo de nuestra preparatoria observando como todos festejaban y se tomaban fotos, Jonghyun me llamó esa tarde, dijo que quería que nos encontráramos ahí.

“Taemin... me gustas...” Sentí que mi cuerpo se tensaba y mi mente quedaba en blanco

“j...jjong...”

“Siempre me has gustado, me gustabas desde antes que tú me conocieras, ese día que te vi sentado ahí leyendo, no sabes que tan nervioso estaba de hablar contigo por primera vez”

A jonghyun le gustaba desde antes de esa vez? Mi corazón latía aun con más fuerza


“no sé jjong... te quiero mucho pero como amigo...” Vi su expresión, esa mirada tan dulce que siempre me regalaba se apagó me sentí tan culpable.

“Siempre te voy a esperar Taemin... sabes que la universidad a la que iré esta lejos y tengo que mudarme de aquí pero siempre te voy a esperar, te mandaré mensajes cuando el tiempo me lo permita pero porfavor piensalo ¿Si?”

“..o..ok...”

“Te quiero” fue lo único que murmuró al darme un beso en la frente e irse de la azotea, me quedé ahí por un buen rato no se cuanto pero fue la vibración de mi teléfono lo que me hizo volver a la realidad


De: babo jjong
Para: Taemin

“Taeminnie de verdad piensalo, tomate tu tiempo siempre te esperaré”

ese Agosto fue un mes muy difícil para mi, mi mejor amigo me había declarado su amor y ese mismo mejor amigo se había ido lejos de la ciudad.

Los días pasaron y seguía recibiendo sus mensajes, aún así nunca tuve el valor de responderlos.

De: babo jjong
Para: Taemin

Minnie Es navidad! nuestra epoca favorita! Recuerdas la guerra de nieve que tuvimos?

No lo contesté...


De: babo jjong
Para: Taemin

Feliz año nuevo Tae-- ten cuidado con las uvas!


No lo contesté...

De: babo jjong
Para: Taemin


Es San Valentín veo a todas las parejas aquí y quisiera tenerte a mi lado... te quiero Minnie nunca nunca lo olvides


No lo contesté...

sus mensajes seguían llegando hasta que un día se detuvieron, comencé a sentir un nudo en el estomago y me propuse enviarle un mensaje, mis dedos temblaban y mi corazón palpitaba rápidamente.

De: Taemin
Para: babo jjong

jjong todo aqui es muy aburrido sin ti ¿Como has estado?


Error Fue lo que me marcó la pantalla, volví a apretar el botón enviar y me marcó error por segunda ocacion, marqué el teléfono de Jonghyun

“El numero que usted marcó no existe”

Mi estomago y mi corazón dolían, su teléfono ya no existía mas...

“Dijiste que esperarías por mi” Me sentía como un estúpido egoísta porque en primer lugar yo nunca contesté sus mensajes pero no podía evitarlo.

Era obvio cierto? Jonghyun no podría esperar por mi por 1 año era obvio que estupido fuí al pensar que siempre iba a tenerlo.


--------------


“Kai si la persona que te gusta estuviera muy confundida y le dieras tiempo para que piense las cosas, cuanto tiempo la esperarías?”

“umm... 1 semana”

“Qué????”

“1 semana si ella me gustara mucho” no podía creer mi propio amigo me decía que solo esperaría 1 semana y yo creía que me iban a esperar por 1 año?

No quería que las cosas terminaran así con Jonghyun así que ese mismo día decidí tomar mi agenda (Jonghyun me dio su dirección antes de irse), mi móvil y mi cartera, llegar a Daejeon toma casi 3 horas de camino en bus.


Después de un cansado y estresante camino llegue a la ciudad, hacia aun mas frío que en Seul, el espíritu navideño también se sentía ahí, busque por 15 minutos la casa y cuando la encontré me di cuenta que no tenia un discurso preparado ¿Qué le iba a decir a Jonghyun? ¿Y si ya tenia a alguien más?.


Me acerqué a la puerta de madera y sin pensarlo toqué el timbre, en ese segundo sentí mi bolsillo vibrar, mi teléfono tenía un mensaje en la bandeja de entrada, un mensaje de él...

De: babo jjong
Para: Taemin

Lo siento Minnie, cambié mi telefono borra el anterior y guarda este ^^ i miss you

Mis ojos comenzaron a ver nublado por lagrimas que se enfriaron inmediatamente al entrar en contacto con la fría atmósfera,


“Tae.....”

“Alcé mi vista y ahí estaba en el marco de la puerta, a quien tanto extrañaba”

“Que haces aquí?..... justo te mande un mensaje”

“lo se.... así que cambiaste de numero?”

“si...”

Decidí que era el momento adecuado para responderle, escuché jinggle bells en el celular de Jonghyun, lo abrió y pude ver lagrimas en sus ojos

De: My precious Minnhie
Para :Jonghyun

Jonghyun gracias por esperarme aquí estoy!... te extrañé muchísimo, TE AMO

Me abrazó fuertemente tanto que no sentí el piso sobre mis pies, era una noche cálida de Diciembre , cálida porque los labios de jonghyun sobre los míos enviaban olas de calor por toda mi espina, definitivamente navidad es nuestra época favorita.


Última edición por zaii ♥ el Dom Dic 23, 2012 2:45 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Taeminfangirl el Vie Dic 14, 2012 11:46 am

aaaaaaaaaaa no se si entrar!!!! >~<
aaaaa lo pensare...

gracias por la iniciativa ^u^ ~❤
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Mensaje por bren de minho el Vie Dic 14, 2012 11:12 pm

oo que bien , regresare mas tarde a ponerlo
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Mensaje por Piwi el Miér Dic 19, 2012 4:59 pm

Okey... aqui esta mi intento de hermoso fic =3

TITULO: Lo único que deseo en Navidad
AUTOR: Piwi
PAREJA: 2Min (principal), Jongkey, Lunew
GÉNERO: Romántico
RATING:+ 16
ADVERTENCIAS: Soft Lemon (?)



Spoiler:
-¿se puede saber por qué tienes esa gran sonrisa en tu rostro?- preguntó un chico de cabellos rubios y extravagantes ropajes a otro que apoyado en la mesa, intentaba continuar con su tarea, pero realmente no podía. No lograba concentrarse debido a que su mente divagaba en recuerdos de tiempos antiguos, añorándolos, disfrutando tanto de ellos que era imposible que pasara desapercibida esa feliz curvatura que se formaba en sus labios

-¿es qué acaso no sabes qué día es mañana?- le respondió alzando un poco su cabeza sin quitar la enorme sonrisa de su rostro. El chico rubio, en respuesta, rodo los ojos soltando un cansado suspiro

-mañana es Víspera de Navidad- soltó al fin mirándolo con una leve sonrisa

-sí, exacto. Y la pregunta mas importante: ¿quién viene mañana a celebrar la Navidad con nosotros?- volvió a soltar un suspiro

-¡es obvio! Ese muchachito que te tiene totalmente cautivado

-correcto. Entonces, ¿puedes deducir por qué tengo esta enorme sonrisa?

-ya Tae, vale, ya lo entendí- rió- ni siquiera sé para qué te hago esta pregunta todos los años

-yo tampoco se, si ya sabes la respuesta- le devolvió la sonrisa y el más alto apoyo ambos manos en la mesa en la cual estaba recargado el menor

-pero… la pregunta más importante: ¿se lo dirás este año?- le pregunto pícaramente haciendo que se sonrojara y desviara la mirada

-pues, no se… no es tan simple

-si sigues así, año tras año, luego te arrepentirás. Siempre es mejor arrepentirse de algo que se ha hecho a que de algo que no hiciste- le aconsejo levantándose- pero mejor termina lo que estás haciendo. Pronto llegara noona y si no encuentra el diseño de su vestido terminado se va a enojar- el pequeño asintió y una vez más se dispuso a seguir en su tarea; dibujar y diseñar hermosos trajes que luego su amigo llevaría a la vida con las más caras y preciosas telas que existían en el mundo. Pero ahora su mente repasaba las palabras dichas por el chico rubio, y sin poder evitarlo, una vez más divago en recuerdos- ¡Taemin!- le grito desde la mesa del otro lado de la habitación llamando su atención y haciendo que todo recuerdo quedase suspendido en el aire- deja ya de divagar y trabaja

-sí, si… ahora lo hago- le dijo y siguió trabajando en el diseño intentando no pensar en nada mas que no fuera el dichoso vestido de novia que debían tener listo para dentro de tres semanas más.

Y así se les paso esa tarde, entre risas, comentarios y trabajo. De vez en cuando tomaban un chocolate caliente bien dulce para que se les pasara el frio y prendían la calefacción. Ambos chicos eran amigos desde la universidad. Se habían conocido casualmente chocando uno con el otro cayendo al suelo y desparramando lo que llevaban en las manos por todo el pasillo. El mayor era estudiante de diseño, amante de la moda y glamour. Salía con un chico llamado Jonghyun y el menor, era estudiante de arte y dibujo. Le apasionaba mucho todo lo que tenía que ver con arte; ir a exposiciones, al teatro, a los museos y tenía una habitación en su casa llena de sus creaciones. Estaba enamorado del mejor amigo de Jonghyun, un estudiante de música igual que él, pero nunca se atrevió a decirle por miedo quizás a perder su amistad y así fueron pasando y pasando los años; este había cumplido veintidós y solo se conformaba con verlo y salir en cada festividad que celebraban como familia. También tenía un hermano cuatro años mayor que él, que salía con una chica llamada Luna y es dueño de un pequeño restaurant en el centro de la cuidad. Conocía a los enamorados de su hermano y amigo debido a que estos iban frecuentemente a su local después de clases

Esa misma noche, los dos jóvenes se fueron a descansar después de haber terminado el diseño del vestido y haber sido aceptado con una sonrisa por parte de su compradora, una joven de cabellos castaños que pronto celebraría su boda y había confiado en ellos para que lo confeccionaran. Tanto le gusto el diseño que no dudo en invitarlos a tomar una taza de café en una tienda cercana a donde ellos trabajaban. Aceptaron el ofrecimiento y ya finalmente rendidos por el cansancio, se dejaron caer en sus respectivas camas yéndose poco a poco al mundo de los sueños

Y al día siguiente, muy temprano, comenzaron los preparativos para la fiesta que celebrarían esa noche como cada año. Una fiesta, que según Key, debía ser perfecta y sin ningún fallo y para ello, se preocupaban hasta del más mínimo detalle, sin dejar que nada se escapara de sus manos

-oye, Key ¿dónde dejo estas cajas?- el mayor de ellos, el chico llamado Onew se había ofrecido a ayudarlos con los preparativos. Sobre todo, en lo que respectaba en la comida, ya que eran él y su novia los que se encargaban de hacer los mejores platos para la cena, mientras que los otros dos daban los últimos retoques a los divertidos trajes que usarían esa noche y colocaban los adornos que faltaban. Perfecto, todo debía ser perfecto

-ahh, déjalos en la concina hyun. Apenas termine aquí ir a sacar las cosas

-descuida, yo lo hago. Ustedes dedíquense a terminar los trajes- les sonrió para luego adentrarse en la cocina y hacer lo suyo

-Taeminie…- el menor dejo de coser y miro directamente a los ojos a quien le hablaba- ¿se lo dirás hoy?- inquirió. El muchacho se quedo pensativo, sin dejar de mirarlo y tardo un buen rato en responder

-lo estuve pensando y creo… creo que si le diré

-eso es lo mejor, haz estado mucho tiempo guardando esos sentimientos…

-pero tengo miedo- bajo la mirada- ¿Qué tal si, después de decirle él me desprecia?

-Tae… Minho no es de esa clase de persona y, si él te rechaza, al menos ya no tendrán que ocultar esos sentimientos

-¿Qué sentimientos?-pregunto Onew con curiosidad saliendo de la cocina. Al parecer había oído un poco de la conversación, por lo que el pelirrojo se sonrojo y desvió la mirada. Key al darse cuenta de esto, le respondió con una sonrisa:

-los sentimientos de amor, felicidad y paz que nos inundan el corazón en estas fechas hyun, ¿Qué mas podría ser?

-sentimientos de amor por alguien…- murmuro pensativo, colocando una mano en su barbilla, haciendo que los chicos lo miraran con sorpresa

-hyun…-susurro el pequeño aun mas sonrojado que antes. De alguna manera, lo que había dicho hizo que su corazón latiera fuertemente

-emm, ignórenme. Saben que a veces digo cosas locas… ahh, si, iré a llamar a Luna- Informo cambiando el tema de conversación. Los muchachos lo siguieron mirando mientras se iba por la puerta que daba a la salida sin decir palabra, todavía sorprendidos

-¿habrá escuchado algo?- pregunto el pelirrojo una vez que estuvieron solos

-no lo creo, pero también deberías decirle a él

-si, claro… - ambos rieron y luego continuaron en su labor. Aun había cosas que hacer y ya faltaba muy poco para que cayera la noche, sin embargo, ninguno de los presentes se preocupaba por el tiempo que transcurría; más bien, disfrutaban cada momento en compañía del otro haciéndose bromas, conversando y jugando con cualquier cosa que encontraban

Después de un par de horas, llegó la novia de Onew dispuesta a ayudarle en la cocina no sin antes saludar a los chicos que estaban en la sala. El mas pequeño adoraba mucho a la joven, pero lo que más adoraba era ver a su hyun tan feliz y alegre a su lado. Desde que estaban juntos las cosas habían cambiado, pero él no se quejaba; todo lo contrario, le agradecía mucho a Luna el haber hecho de hermano una persona responsable y mucho mas alegre de lo que ya era. Su vida era casi perfecta… casi porque le faltaba lo que más anhelaba en ella para que lo fuera

Pasaron unas cuantas horas más y llegaron los dos invitados restantes; un muchacho con cara de cachorro, pelo castaño y cuerpo bien formado que venía acompañado por otro alto, de ojos grandes, moreno y pelo negro. El primero, novio de Key y el segundo, eso que anhelaba el pelirrojo para que toda su vida fuera perfecta. Ambos saludaron a todos con una sonrisa. Traían consigo regalos, bebidas y mucha música que alegraría sin duda la fiesta

-aún no puedo entender porqué debemos disfrazarnos de esta forma cada año- cuestiono Jonghyun. Acababa de ponerse su traje navideño como todos los demás presentes que rieron ante su comentario

-¿de qué te quejas? ¡si te ves tan lindo vestido de Santa Claus!- le dijo Key con una sonrisa para luego besar su mejilla

-cierto-apoyo Luna- ¿Qué tiene de malo disfrazarte? ¡Es divertido!

-si, mucho- hablo Minho- pero yo creo que a Papá Noel le hacen falta un par de kilos encima- rio señalando a Jonghyun, quien, llevando un traje rojo, no parecía Santa Claus debido a su poco peso en comparación con el personaje. Todos lo miraron y sin poder evitarlo comenzaron a reír y a burlarse de él

-¡ya dejen de hacerme bulling! ¡Todo porque yo soy más hermoso que ese viejo regordete!

-si hyun, eres tan hermoso que hasta te tiene envidia- le dijo el pelirrojo afirmando su estomago con ambas manos de tanto reír

-¡Tae no te burles! Tu pequeño malvado, ni porque soy tu hyun me respetas

-pero es que te ves muy divertido-murmuro y continuo riéndose contagiando al resto. Por un segundo dirigió su mirada a Minho, quien, para sorpresa del pequeño también lo miraba. Se sonrojo un poco desviando la cara sin parar de reír. Pero ahora reía con nerviosismo

-si claro. Deberían mirarse en un espejo; Minho parece cualquier cosa vestido de reno y con esa cara de rana que tiene, a Taemin realmente no le queda el color verde y a Onew tampoco, nunca en mi vida había visto a un duende tan feo…

-¿Cómo que duende feo?- el mayor hizo un puchero- para tu información, gane un concurso de belleza en el mundo de los duendes

-sí, ganó el concurso de los más feos- soltó Luna riendo

-que cruel ¿de qué lado estas?- le critico- del mío o…

-del que me pueda burlar- le respondió. Onew rio irónicamente

-jaja, pues entonces si yo soy el duende más feo, ¡tú eres la duende más fea!- bromeo

- ¿qué has dicho Dubu?- inquirió la chica con una sonrisa de medio lado

-ah pues…

-chicos, chicos, todos se ven muy lindos con esos trajes- les interrumpió el rubio. Por alguna razón no le gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación- A todos les queda bien… a Papa Noel le hacen falta unos kilos, pero, fuera de eso, ¡se ven divinos!

-lo dices simplemente porque tu diseñaste los trajes- le acuso Minho

-¡pues obvio! Si todo lo que yo hago es perfecto- respondió con esos aires de grandeza que siempre lo rodeaban

-yo también te ayude umma- murmuro el pequeño haciendo un puchero

-si lindo, lo se

-y realmente- continuo Taemin en el mismo tono de diva que usaba Key- sin mis dibujos, tus diseños no serian nada umma

-¡woou! ¡le salió igualito que a ti Key!- opino Jonghyun- te imito a la…- no pudo seguir hablando debido a que el aludido le dedico una mirada demasiado asesina para su gusto, haciendo que de inmediato callara. Luego miro a Taemin que solo sonreía con ese semblante inocente típico de él. El resto también reía, pero eso no le importo

-¿Qué les parece si mejor vamos a comer?- les sugirió cuando las risas ya se habían calmado. Todos accedieron exclamando que ya era hora porque tenían hambre. Uno que otro esperaba expectante para ver con que los sorprendería ese par amante de la cocina, y la sorpresa no fue menos al ver el elegante, bien decorado y apetecible pavo navideño que habían hecho. Dieron las gracias y entre conversaciones muy animadas comenzaron a comer. Parecía que hubiesen pasado años que no hacían eso, cuando en realidad se habían juntado unos cuantos días atrás para celebrar los cumpleaños de Minho y Onew

Después de unos minutos, terminaron de comer y se dispusieron a bailar hasta que dieran las doce para poder entregarse sus regalos. Colocaron música y sin dudarlo, empezaron a bailar. De vez en cuando tomaban uno que otro trago y la fiesta se prendía cada vez más

Tanto se divertían que ni siquiera se habrían dado cuenta de no ser por el locutor de la radio que ya faltaba poco para las doce. Se detuvieron unos cuantos segundos para abrazarse y desearse Feliz Navidad cuando finalmente la hora llego. Varios de ellos, debido a la emoción, dejaron caer lágrimas de felicidad, agradecidos por estar una vez más como familia. Luego de eso, comenzaron a repartir los regalos y, minutos más tarde, continuaron bailando con la música a todo volumen

El menor, diciéndole a Key que iría al baño, dejo de bailar y subió las escaleras. Estaba un poco ebrio así que no se dio cuenta de que Minho lo seguía. Cuando salió del baño y lo vio apoyado en la pared, soltó un pequeño grito

-hyun… ¿qué haces aquí? Me asustaste… acaso, ¿quieres entrar al baño?

-no Tae, lo siento por asustarte pero… yo… hay algo que quiero entregarte

-¿en serio? ¡yo igual!

-entonces somos dos-saco una pequeña caja de su bolsillo y estiro su mano para que el pelirrojo la alcanzara, pero él lo miro con curiosidad- es para ti…- Dudo unos segundos más hasta que se decidió a alcanzar la dichosa caja y abrirla. Su rostro se ilumino al instante que saco de ella una linda pulsera. El más alto sabia lo mucho que le encantaban a Taemin las pulseras y, al verla en una tienda, sin pensarlo dos veces, la compro. Imagino que su pequeño estaría muy feliz con el regalo y sonreiría como lo hacía ahora. Le quito suavemente la pulsera de las manos y se la puso en su muñeca izquierda

-gracias hyun- hipo- está muy linda

-me alegra que te haya gustado-le sonrió- yo…

-hyun- le interrumpió- el regalo… que tengo para ti está en mi pieza, ven- tomo su mano y se dirigió con él a su habitación. El mayor estaba nervioso; lo que debía decirle al pequeño y lo mucho que lo había negado ya no podía esperar más. Lo negó no porque fuera algo malo, sino porque no estaba seguro de lo que sentía, pero ahora sí. Ahora tenía respuesta al porque cada vez que se acercaba a él su corazón latía con fuerza y porque deseaba verlo cada vez con más frecuencia. Se había dado cuenta de todo esto unas semanas atrás, para ser exacto; el día de su cumpleaños en el que, en un abrazo casual que le dio el pelirrojo deseándole feliz cumpleaños, su corazón se acelero sin motivo aparente y por el resto de la tarde no fue capaz de quitarle la mirada de encima. Ahí lo comprendió. Ahí comprendió que se había enamorado- ten hyun- le dijo entregándole un sobre con una cinta azul luego de varios minutos buscando en su habitación

-ohm gracias- volvió a sonreír, bajando la mirada- pero antes de abrirlo, quiero decirte algo Tae…-el aludido guardo silencio- y espero que… después de lo que diga no me odies ni nada porque no podría soportarlo- Taemin comenzó a inquietarse. El tono de voz que usaba su hyun no le agrado. Era una voz profunda que en otras ocasiones había amado, pero algo le decía que debía prepararse para lo peor. Acaso ¿su hyun se entero de sus sentimientos y le pediría que ya no sintiera eso por él?- Taemin… esto si te soy sincero… hace mucho que te lo quiero decir… no… no me atrevía antes porque… fui un idiota- suspiro levantando la mirada- Tae… a mi tu… tu me…- se puso aun más nervioso al darte cuenta de que el chico lo miraba expectante y un poco confundido-yo…- volvió a suspirar. Las palabras no le salían, así que, sin más, se acerco lentamente a él y lo besó. Taemin tardo un poco en reaccionar. No podía creer que su hyun lo estuviese besando, pero poco a poco comenzó a responderle el beso profundizándolo cada vez más. El alto sonrió sobre sus labios y al separarse murmuro:- Taemin me gustas- seguía sin poder creerlo, ¿esto era un sueño? De ser así no quería despertar, pero debía comprobarlo

-estoy soñando ¿verdad?

-no. No es un sueño

-¿en serio? A ver… pellízcame el brazo- le dijo. Minho hizo lo que le pedía y el pequeño soltó unas lágrimas al darse cuenta de que era real

-perdón… ¿te dolió?- sin responder, se dejo caer en la cama tapando con ambas manos su boca y comenzó a llorar-Tae… ¿por qué lloras? ¿Tanto te dolió? Lo lamento, no fue mi intención pellizcarte tan fuerte- se sentó junto a él, sobre la cama, preocupado ya que no dejaba de llorar

-hyun- susurro entre lagrimas tras varios minutos- a mi tu también me gustas- lo miro

-entonces… ¿cuál es el problema?

-es que no puedo creerlo…

-pues créelo .Estoy aquí, justo ahora contigo… enamorado de ti

-hyun- murmuro y se abalanzó sobre él en un fuerte abrazo que había deseado darle desde hace mucho. Minho también lo abrazo. Estar así era lo único que ambos querían, quedarse ahí, sintiendo el calor del otro, disfrutando de su olor, oyendo sus acelerados latidos… ¿había algo más perfecto en ese momento? La respuesta probablemente sería no, pero lo que iba ocurriendo a medida que pasaba el tiempo les hacia entender que sí.

Se separaron un poco solo para unir sus labios y regalarse caricias que cada vez eran más exigentes hasta lograr colar sus manos bajo la ropa. Minho recostó con mucho cuidado a Taemin sin dejar de acariciar su estomago y espalda. Quería más, necesitaba más de ese pequeño que lograba volverlo loco con tan solo rozar su piel, y a medida que lo hacía, el dejaba escapar de sus labios pequeños gemidos ¿Cómo no querer mas de esa manera? Quito con el mismo cuidado su chaleco verde a rayas y luego su playera. Para él era una criatura frágil que podía romperse en cualquier momento si no era tratado con esa suavidad.

Continuo besando sus labios, descendiendo por su mentón, luego por su cuello, deteniéndose unos minutos en su pecho para luego seguir bajando hasta su plano vientre y depositar ahí unos cuantos besos. Se levanto un poco y saco su propia playera de reno no sin antes sacar esas molestas astas con orejas que llevaba en la cabeza. Taemin rio al ver la expresión de molestia que hizo al sacarla y arrojarlas por ahí

-Key se va a enojar si se entera de eso

-pues no tiene porque enterarse. Además no me gustan…

-las hice yo…- Minho lo miro sorprendido

-ahh, entonces… retiro lo dicho, ¡m-me gustan!- tartamudeo y se dispuso a levantarse y recogerlas, pero el menor se lo impidió tomándolo del brazo y haciendo que cayera sobre el

-ahora no importan- susurro

-entonces… ¿tampoco importa ese gorro que tienes en la cabeza?- negó y Minho se lo quito dejando ver su hermosa cabellera rojiza. Lo beso de nuevo y comenzó a desabrochar su pantalón, para luego quitarlo junto con la ropa interior y se quedo embobado deleitándose con la desnudez del pequeño; con esa hermosa piel blanca que de repente se le antojo con mucha lujuria

-¿te quedaras ahí?- le pregunto un sonrojado Taemin al ver que su hyun solo se quedaba mirándole

-claro… podría estar así toda la noche…

-¡hyun!- se quejo. Le daba vergüenza que lo viera de esa forma, pero lo que más quería era que el continuara. Después de todo, ¿Cuánto tiempo estuvo esperando para esto?

-ok, ok… no te enojes- sin dejar de mirar su rostro, se quito lo que le quedaba de ropa haciendo que el pelirrojo se avergonzara a más no poder tan solo con verlo desnudo

-¿ahora eres tu el que quiere mirarme?

-ahh… yo…- no lo dejo responder debido a que deposito sus labios sobre los suyos besándolo con mucha pasión. Coló un dedo en la entrada del menor con cuidado haciendo que gimiera. Para tranquilizarlo, acaricio su cabello y mejilla. No iba a permitir que le doliera, quería que lo disfrutara tanto como él, y para eso debía prepararlo. Luego coló un segundo y un tercer dedo teniendo como respuesta gemidos de placer. Después retiro sus dedos reemplazándolos por algo más grande. Taemin no podía parar de gemir al sentirse invadido por el alto, quien se iba volviendo cada vez más loco de placer. Las embestidas en un comienzo eran lentas, pausadas para poco a poco ir acelerándose a medida que buscaban más. Tanto era el éxtasis en el que estaban envueltos que ni siquiera se preocuparon por la música y las risas que había en el primer piso. En ese momento, solo eran los dos, ninguno de los que estaba abajo importaba. Unas cuantas estocadas más y el menor se corrió entre sus vientres. El más alto al sentir que Taemin arqueo su espalda y se contrajo, lo hizo unos minutos después en su interior. Ya exhausto, se dejo caer a su costado y tapo a ambos con las frazadas de la cama

-Tae… - susurro abrazándolo. El pequeño lo miro con los ojos entrecerrados por el cansancio- te amo

-yo también te amo hyun- respondió recargando la cabeza en su pecho para responderle el abrazo y luego de unos minutos se quedaron profundamente dormidos



______________________


-oigan… ¿alguien ha visto a Taemin?- pregunto Onew entre medio de la fiesta sin dejar de bailar- se me olvido entregarle un regalo

-hace rato subió al baño- le dijo Key- pero no he visto que bajara…

-tal vez esta con Minho- hablo Jonghyun. Los cuatro voltearon a verlo- él también subió… por eso supongo que están juntos

-entonces deben estar “dándose” sus regalos- murmuro Luna haciendo énfasis en dándose

-así que por fin se confesaron…

-¿tu sabias eso Onew hyun?- le pregunto Key muy sorprendido

-¡pues obvio! Se nota a kilómetros que esos dos se gustan

-si… era demasiado obvio- continúo Jonghyun

-¿tu igual lo sabías Jongie?

-Key, amor, no me digas que eras tú el único que no se daba cuenta de eso

-yo solo sabía que a Tae le gustaba, pero de Minho…- negó con la cabeza aun sorprendido

-así son las cosas- dijo la chica tocando el hombro de Key- y si esos dos no están en este momento desnudos haciendo cochinadas, les juro que les hare bulling por el resto de sus vidas

-¿y qué tal si vamos a ver? En una de esas les damos un empujoncito- sugirió Onew

-¡eres un pervertido oppa!- le acuso y prefirieron dejar de lado el tema y seguir bailando y bebiendo, ya que estaban más que seguros que ese par de enamorados no perdían el tiempo allá arriba, después de todo, hoy es Navidad y muchos sueños se vuelven realidad

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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por shineebrillosita el Vie Dic 21, 2012 6:56 pm

[ENTRADA DE CONCURSO]

Título: December…
Autor: shineebrillosita
Pareja:2min, mención jongkey y lunew
Género: Viñeta, Angst, WAFF
Rating: abierto a todo publico
Nota: bueno aqui esta mi pequeño escrito espero les guste ^^


Spoiler:
Quien diría que la época más fría del año puede ser la más cálida.

Para aquella persona la víspera de navidad era solo significado de que algo malo pasaría, había crecido y madurado a temprana edad, la vida había sido cruel con él, llego a odiar el mes en el que llego a este mundo, jamás había entendido aquellas personas con las que se cruzaba en su camino por las calles en aquellas fechas de fiestas decembrinas, siempre sonriendo tomados de la mano, porque aquel mes era el más esperado de todos.

Choi Minho nació el 9 de diciembre, el día en que cruelmente su padre los abandonó a ambos a su madre y a él. Aunque a decir verdad nunca le importo que su padre no estuviera en su vida, su madre supo bien suplantarlo, nunca llego a faltarle nada, su madre siempre trabajo para el pero los años de duro trabajo comenzó a cobrarle.

Aquel niño creció, convirtiéndose en un joven maduro a sus 15 años, días después de haber cumplido sus primeros 15 años de vida, aprendió que la vida puede irse en un suspiro, la única persona que estaba siempre a su lado, su madre, era la persona que más amaba y atesoraba, su ejemplo a seguir, como se suponía que seguiría caminando por el cruel camino de la vida. Aquel 24 de diciembre se había convertido en el día más triste de su vida.

El trabajo y sus estudios se convirtieron en su mundo, el deseo de superarse crecía cada vez más en su interior, a sus 21 años minho se convirtió en un exitoso empresario, todo lo que había deseado o querido antes ahora estaba de sobra, tenía todo lo que quería pero su vida seguía vacía.

Pero entonces un día todo cambio, conoció aquel pequeño castaño de ojos color almendra y piel nívea, aquel cuerpo frágil que provoca la sensación de protegerlo. Desde la primera vez que lo vio sensaciones que jamás había sentido lo desequilibraron, y por primera vez su corazón latía,

Taemin había sufrido lo mismo, o más que el propio minho, Taemin fue producto de un accidente como decían sus padres la causa de su arreglado matrimonio, el creció con aquellos reproches de sus padres, aun cuando era un niño de 14 años, sus padres, familia y amigos lo repudiaron por su orientación sexual, sus padres le dieron la espalda y lo dejaron a su suerte aquel 24 de diciembre, pero por suerte fue recogido por una rara pareja que no eran más grandes que el por 2 o 3 años, aquellas personas lo acogieron en su casa, ellos también había sufrido lo mismo su familia les habían dando la espalda al enterarse que aquella relación de primos era algo más.

Jonghyun y key se convirtieron en sus padres lo criaron y se criaron con él, aquel pequeño nunca le volvió a faltar nada, jonghyun appa lo consentía y key umma los reprendía a ambos, taemin nuca pensó enamorarse del jefe de su appa, siempre que lo miraba le parecía ser una persona fría, pero cuando los dos se encontraban solos se comportaba de una manera diferente, amable, caballeroso y esa sonrisa que comenzó a sentir que solo era para él, sin pensarlo se enamoró de él.

En la vida de minho, Taemin llego a convertirse en la razón por la que y para la que vivía, su relación no fue muy bien aceptada por key, pero al final minho paso hacer un miembro más de aquella rara familia, su novio podía llegar a ser caprichoso cuando se lo proponía, para minho el 24 de diciembre solo era otro día mas, pero su pequeño taemin le insistió tanto de que tenía que pasar la navidad junto con ellos.

Estando sentado ahí se preguntaba que hacía, pero raramente se sentía bien estado ahí, las ocurrencias de tío jinki, las bromas de jonghyun y regaños por parte de key, era así como se sentía tener una familia, la cena no fue extravagante, pero aquella cena había sido la mejor de su vida, esa noche aprendió que no era el único que había sufrido, que existen personas que siempre sonrían ante cualquier tormenta y que siempre se ponen de pie si se caían.

Puf~ es tarde casi son las ocho mm… creo que aquí termino de escribir…

-aigoo… Tae que haces aquí baja que key me está volviendo loco-
-yo mm… nada-
-nada que haces en la computadora… key quiere que lo ayudes con la cena pronto llegara onew hyung y luna-
-minho hyung la navidad pasada, te gusto cenar con nosotros-
-claro baby pero porque preguntas eso-
-es que ese día me dijiste que fue el día más feliz de tu vida y yo...-
-estando a tu lado todos los días es navidad-

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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por JaneMin el Vie Dic 21, 2012 10:26 pm

ENTRADA DE CONCURSO
Titulo: mi amor de navidad
Autor: MinhoO
Pareja: 2Min
Género: Romance y drama (creo)
Rating: +15
Advertencias: todo lo que se habla aquí es totalmente ficticio nada visto en la vida real, por cierto esta algo largo "lo siento es mas como un fic corto que un oneshot :S"

PARTE I

Spoiler:
Ya se acercaba la navidad… y en el polo norte todos estaban muy ocupados, mientras que Santa revisaba las listas de los niños que se habían portado bien los duendes trabajan haciendo los regalos que les habían pedido los pequeñines, Jonghyun se encargaba de revisar cada una de las cartas, Onew junto con Key hacían los juguetes ya que ellos decían “dos manos pueden más que una” y minho acompañaba a Santa entregar los regalos de los pequeños ya que le gustaba ver esos árboles de navidad que decoraban las familias con mucho amor y por supuesto ver al pequeño que le robo su corazón…

*Flashback*
Era 2010 Minho y Santa ya se dirigían a entregar los regalos de navidad, mientras Santa dejaba regalos en unas casas Minho dejaba regalos en otras, así se repartían el trabajo y podían terminar más rápido. Ya le faltaban pocas casas y a Minho le llamo la atención una, la casa era grande parecía que vivía un rey y en el techo de esta casa se podía ver la mitad de un pino grandísimo y la otra mitad estaba dentro de la casa, a Minho le impresiono ver ese pino así que le dijo a Santa que el entregaría los regalos en esa casa y santa accedió.

Minho entro con mucho cuidado a la casa y vio ese pino grandísimo y estaba lleno de luces, de muchas decoración y se quedo viéndolo por un buen rato, hasta que vio a un pequeño acostado en el sillón, estaba dormidito y a Minho le pareció muy dulce, el pequeño tenía su pelo rubio, era delgada y su piel era blanca, se quedo admirándolo, el corazón de Minho latía muy pero muy fuerte al ver a ese pequeño, regreso al árbol y deje su regalo y regreso al sillón donde se encontraba el pequeño…

-Qué hermoso eres, tus ojos también serán hermosos cuando despiertes – Minho se acerco a la frente del pequeño y le dio un beso, el pequeño abrió los ojos y vio a Minho desconcertado
-ahhmm tu, tu ¿Quién eres? – decía el pequeño mientras se sentaba en el sillón, Minho se dio cuenta que ese niño era más lindo de lo que creía y que parecía como si fuera 1 o 2 años menor que el
-Yo soy… una persona que sea enamorado de ti, desde el primer momento que te vi, y ese momento fue ahora… Sabes no creía en el amor a primera vista, hasta el día de hoy – Minho se acerco a los labios de el Rubio y le dio un beso tímido y lento – pero dime ¿Cómo te llamas?
-Yo… ahh Taemin y tu ¿Cómo te llamas? – Taemin no se quito de aquel beso, ni el mismo lo entendía pero solamente sintió esas cosas en su panza y su corazón acelerarse muy rápido
-Qué hermoso nombre Taemin, yo me llamo Minho… Bueno me tengo que ir, espero volverte a ver pronto… Te Amo Taemin – Minho le dio otro cálido beso al pequeño pero esta vez, Taemin dio paso a la lengua de Minho para que fuera un beso más pasional – tus labios son exquisitos Taemin – Minho se alejo de él para irse ya había tardado mucho en esa casa
-Espera ¿Cuándo te podre volver a ver? – “que me está pasando lo acabo de conocer, será que ¿me gusta? Es un desconocido no, no puede gustarme” se lo repetía Taemin en su mente
-me veras dentro de un año, en este mismo día, seré tu regalo especial cada navidad, de cada año – Minho salió por la ventana y desapareció.
Taemin vio hacia la calle y no vio nada, así que mejor confió en lo que le dijo y se fue acostar de nuevo
*Fin del Flashback*

Minho había esperado un eterno y largo año para ver a ese pequeño
-¿Cómo estará ahora?, ¿será igual que el año pasado?, ¿tendrá pareja?, ¿me habrá esperado? – siempre se hacia esas mismas preguntas, pero no sabría hasta que fuera a visitarlo como el año pasado – ya no aguanto más necesito ir a verlo, necesito saber que está bien, aunque faltan tres días para navidad necesito saber que está bien – Minho se dirigía al despacho de Santa para pedir permiso para ir a Corea del Sur avistar a cierta persona

-Hijo mío si puedes ir, pero si no llegas aquí antes del 25 de diciembre dejaras de ser un duende para siempre y vivirás como un humano normal – Minho solamente asintió y salió de su despacho
Minho se fue apresurado por un Reno y salió hacia Corea del Sur


************************* Taemin en Corea************************
Durante un año Taemin asistía a la escuela como cualquier niño de su edad, tenía amigos, salía con ellos. Pero había algo que no tenía que era el amor que él estaba esperando desde hace un año, obviamente era Minho, hacia ya un año que no sabía nada de él, parecía como si se lo hubiera tragado la tierra.
-¿Dónde estarás Minho?, ¿Por qué me haces esperar tanto?, ¿Por qué si me querías te fuiste?, O ¿Por qué si me quieres no has regresado? – Taemin siempre decía eso acostado bajo un gran árbol y mirando hacia el cielo, esperando una respuesta y nunca la obtenía.

Ya era de noche y Taemin seguía fuera de su casa, así que tomo camino a su casa hasta que paró en seco ya que vio una figura alta, delgada, sonriéndole

-Mi, Minho-hyung, estas aquí – grito mientras corría hacia el abriendo sus brazos – Minho en realidad eres tú, no sabes cómo te extrañe, ¿Por qué tardaste en venir? – dijo Taemin haciendo un puchero.
-perdón Pequeño pero tuve unos compromisos – dijo Minho mientras observaba ese lindo puchero que había hecho su Taemin, Minho se inclino hacia él y le dio un tierno beso e sus labios, ya extrañaba ese sabor – Taemin sigues siendo igual de delicioso que hace un año
-Minho-hyung – Taemin se había puesto rojo como jitomate. Ya que le había dado pena
-Taemin, sabes hay algo que no te dije hace un año y quiero decírtelo ahora – Minho se acerco a él hasta quedar viéndose a los ojos
-Hyung ¿Qué paso?... espera ¿tienes novia? Es lo que me quieres decir – Taemin se dio me día vuelta y le dio la espalda a Minho, después de unos segundos sintió como dos brazos rodeaban su cintura hasta que lo abrazaron bien
-NO, Taemin… TE AMO – Minho lo tenía abrazado y lo volteo para darle otro beso en los labios
-Hyung… Yo… Yo… - fue callado por otro beso de Minho
-no lo necesitas decir ahora, se que alomejor no sientes lo mismo que yo, pero te quería ser sincero – de los ojos de Minho salieron dos pequeñas lagrimas, que Taemin no noto ya que Minho las limpio rápidamente
-NO hyung, te acuerdas de cómo nos conocimos, desde ese día no he dejado de pensar en ti, en tus labios cuando me besaron por primera vez, en esos ojos, en todo de ti no he dejado de pensar ni si quiera un minuto… ya es tiempo de que sepas que,, desde aquel día quede realmente enamorado de ti, y TE AMO Minho-hyung – ahora fue Taemin que le dio un gran beso a Minho
-mi pequeño Tae te amo como un loco, en todo este año te he necesitado demasiado, necesitaba abrazarte y besarte, y ahora lo logre, este tiempo que este contigo lo disfrutare mucho – Minho cayó un momento ya que había dicho esas palabras que no tuvo que haber dicho
-Minho te iras de nuevo – dijo Taemin alejándose de él - ¿me dejaras aquí de nuevo?, ¿no te importo como para que te quedes? – Taemin empezaba a llorar, de verdad que no quería que se fuera Minho y mucho menos que lo dejara de amar.
-Taemin amor, tu no comprendes, tengo que irme antes que sea 25 de diciembre y volveré hasta el siguiente año ese es mi trabajo en la tierra – Minho trato de darle un abrazo a Taemin pero este lo alejo
-¿es mas importante tu estúpido trabajo que yo?, ¿prefieres dejarme a mí que a tu trabajo?, ¿eso valgo para ti?, crees que puedes venir y decirme TE AMO y ya crees que te puedes ir – Taemin no paraba de llorar – sabes que ¿Por qué no te vas desde ahora?, y asi ya me dejas en paz – Taemin salió corriendo del lugar dejando a Minho solo
-TAEMIN, TAEMN – Minho gritaba a más no poder y Taemin nunca volvió y mucho menos volteo a verlo
-que estúpido fui, porque se lo tuve que decir precisamente ahora, para mi es más importante él, pero aquí no tengo familia, no tengo trabajo, ¿Cómo podría mantenerlo?, ¿Cómo podría hacerlo feliz sin darle ningún lujo? – Minho cayó en el piso y empezó a llorar

*******MIENTRAS TAEMIN******
Después de correr y correr llego a su casa y fue directamente a su cuarto, sus padres ya dormían, ya que era tarde….

-como me pudo hacer esto Minho, como me puede decir TE AMO y después decirme que se ira, ¿acaso no me ama como para quedarse?, o simplemente está jugando conmigo y se quiere divertir como cualquier otro hombre en este mundo, que solo quieren jugar con los sentimientos de una persona, como puede ser tan egoísta – Taemin lloraba hasta quedarse completamente dormido
A la mañana siguiente Taemin se levanto por un ruido provocada en la cocina, se dirigió hacia ella y vio que alguien estaba adentro…
-Mi… ¿Minho?, ¿Qué diablos haces aquí? – Taemin estaba desconcertado y en pijama
-ahh vine a tu casa a prepararte el desayuno, recuerda que se dónde vives y recuerda que se cómo entrar – Minho soltó una pequeña risita y empezó a ver a Taemin con su pijama de Conejo – que linda pijama, te sienta bien, te ves muy tierno – Minho se empezó acercar a Taemin hasta agarrarlo fuertemente de la cintura hasta chocar con sus cuerpos, para brindarle un gran beso
-Minho detente, no es justo que estés jugando conmigo, sabes que te vas a ir y aun así me besas como si nada, me vas a dejar por tu trabajo – Taemin se soltó del agarre del mayor y se dirigió a la sala para sentarse en el sofá y tras de él iba Minho
-Taemin, sé que no creerás lo que te diga y sé que no comprenderías – Minho se sentó junto a Taemin
-pues si no me hablas claro, jamás podre comprender lo que realmente pasa – dijo Taemin muy confundido y volteando a ver a Minho
-muy bien te diré la verdad…. – respiro y trago un poco de saliva – pues yo no soy como cualquier humano, yo no vivo en un país como tú, yo vengo a los países cada año y precisamente cada 25 de diciembre… para ser más claros soy un duende de la navidad, yo vengo con SANTA a repartir los regalos a los pequeños, por eso es que vengo cada 25 de diciembre y por la misma razón te conocí a ti… - sin ver ninguna respuesta de Taemin prosiguió con su explicación – según yo te tenía que ver hasta el 25 pero solo serian unos minutos así que le pedí a SANTA que si podía venir contigo y me dijo que si solo que la condición seria que volviera al polo norte antes de la noche del 25 y si no llegaba ya iba a dejar de ser un duende por siempre y me quedaría aquí en esta nueva vida

Taemin no lo lograba comprender, pero todo cuadraba porque venía cada año y porque precisamente la noche del 25 de diciembre y mas como podía entrar a las casas sin ayuda de forzarlas i nada…
Minho paso de estar a una cara sonriente paso a una cara de preocupado, será que le habrá creído, había dicho realmente la verdad pero suena algo ilógico, ya que nadie creía en Santa mucho menos en los duendes de navidad

-Taemin se que es difícil de creer, pero te estoy hablando sinceramente y eso es lo que en verdad soy – dijo minho mientras se paraba del sofá - ¿Cómo quieres que te lo demuestre?, dime que hago y…
En ese momento unos labios se juntaron con los de Minho
-Minho-Hyung si te creo, siempre te creeré pase lo que pase – decía Taemin aferrándose al cuerpo del mayor
-ves que no me puedo quedar, no es por el trabajo si no que empezaría de cero, no tengo donde vivir, no tengo familia, mucho menos tengo para darte lujos como te lo mereces – decía minho preocupado ya que no quería perder a su pequeño que amaba tanto
-Minho-Hyung, quédate, yo te daré todo lo que necesitas yo solo quiero estar a tu lado, no importan los lujos, no importa nada de eso, simplemente quiero estar a tu lado – el pequeño seguía aferrado al cuerpo del alto, hasta que sintió unas manos separándolo de él y dándole un delicado beso
-Taemin es hora de partir, tengo que irme, no me puedo quedar, tengo que partir si quiero llegar a tiempo, ya que me hago de viaje un día, perdóname – Taemin al escuchar esto le dio una fuerte bofetada a minho
-TE ODIO minho, nunca hubieras venido a mi vida, sería mucho más feliz – Taemin empezaba a golpear el pecho de Minho con todas sus fuerzas
-perdóname de verdad te amo pero tengo que hacerlo – Taemin se despego de el al escuchar esto – si ya terminaste de desquitarte conmigo ahora me voy tengo que partir – sin más que decir partió hacia el polo norte dejando a Taemin llorando
-TE ODIO MINHO, TE ODIO – decía gritándole desde su casa – pero también te amo – esto último lo susurro y empezó a llorar hasta más no poder

****************MIENTRAS QUE…*************
Minho en el camino sentía un gran vacío en su corazón quería regresa pero no podía hacerlo así que mejor siguió su camino…
-YO TAMBIE ODIO A MINHO, LO ODIO – grito Minho mientras viajaba, no podía perdonarse que dejo a su Taemin llorando

Después de un día de viaje, Minho llego al polo norte, justamente el 24 a las 10:30pm, así que no fue despedido, pero Minho se dirigió al despacho de Santa, entro y platico por un largo rato con Santa y volvió a salir

Santa y Minho se dirigían a entregar regalos como todos los años anteriores pero esta vez a la primera casa que fue Minho fue a la de Taemin, llevaba consigo un celular especial del polo norte con el cual se podía comunicar con Santa a todas horas y también llevaba un cajita que contenía dos anillos realmente hermosos, Minho bajo del trineo de santa le dirigió una mirada y una sonrisa y Santa solamente accedió y se fue…

Minho entro en esa casa y como el año pasado vio a Taemin dormido en el mismo sofá, pero esta vez se acostó junto con el sin hacerle ningún tipo de ruido para no despertarlo

-mi vida te amo – susurro Minho antes de caer totalmente dormido

Al día siguiente Taemin despertó y sintió unos brazos rodeándolo, se asusto y aventó a Minho al suelo

-AUSSHHHH – grito minho ya que había caído muy fuerte
- Mi… MINHO-HYUNG estás aquí – Taemin se abalanzo contra Minho llenándolo de besos por todas partes de su cara
-Tae… - fue interrumpido por un gran beso en los labios que Taemin le daba
-Minho hyung volviste, ¿Por qué no me dijiste que volverías? – Le dijo a Minho mientras hacia ese puchero que a Minho le encantaba – estaba asustado – y volvió a besar los labios de Minho
-pues hable con santa y me lo permitió – decía minho mientras abrazaba a Taemin y ahora él lo besaba a él – Te amo pequeño
-¿de qué hablaron? – Eso lo pudo decir en una separación que hubo para poder tomar aire – también te amo Minho-hyung


PARTE II
Spoiler:
*Flashback*
Minho entro al despacho de santa y lo vio sentado revisando su lista de niños bien portados

-Hola santa, perdón por interrumpirlo pero necesito pedir un favor – dijo minho mientras se sentaba en una silla que estaba junto a la mesa
-si ¿qué paso hijo mío?
-pues,,, me he enamorado de un chico de corea del sur y quiero estar con él desde ahora, no me quiero separar de él, sé que no está permitido irse del polo norte pero me podría conceder ese deseo de navidad
-querido hijo, tu eres el que más me ha ayudado y si he notado que te tienen enamorado de un buen muchacho, pero sabes las reglas de el polo norte
-pero ese sería mi mayor deseo, quiero estar con él, el me necesita como yo lo necesito a él…. Santa yo… yo… AMO A TAEMIN
-ese es mi pequeño Minho, es lo que quería escuchar, de verdad que estas enamorado… hay una regla que no conoces – dijo santa mientras le dirigía una sonrisa
-¿De qué regla me está hablando? – minho estaba algo sorprendido al o saber una regla
-la regla es: cuando te enamoras de verdad y lo dices sinceramente, podrás hacer lo que desees, se te otorgara un teléfono especial para cuando necesites algo SANTA te lo cumpla y se te dará un par de anillos – santa saco el celular y los anillos y se los dio
-Gracias Santa, se lo agradezco, nos vemos e un rato iré arreglar mis cosas – Minho salió del despacho y se dirigió a acomodar sus cosas para su partida
*FIN DEL FLASBACK*

-y como vez aquí me tienes – dijo Minho todavía debajo del cuerpo de Taemin – pequeño, es algo incomodo el piso – dijo mientras reía
-perdón Minho-Hyung – Taemin se levanto de encima de Minho – Minho-Hyung entonces te quedaras para siempre conmigo, dime que si, te amo tanto que te necesito aquí conmigo
-mi pequeño Taemin – tomo el rostro de el rubio – te amo tanto que estaré siempre contigo – Minho le dio un cálido beso en los labios de Taemin
Minho se separo y fue directamente al árbol de navidad, le hablo a Taemin y el rubio fue, minho se hinco delante de el
-Mi…Minho ¿Qué estás haciendo? – Taemin estaba realmente sorprendido por lo que estaba viendo
-Taemin mi pequeño, jamás me quiero separar de ti, no quiero vivir si no es a tu lado y… - Minho saco la caja con el anillo que tenia para Taemin - ¿quieres casarte conmigo? – minho le mostro el anillo
-Minho-hyung claro que me quiero casar contigo – Taemin abrazo a Minho y empezó a llorar de felicidad – eres lo mejor que me ha pasado TE AMO MINHO ahora y siempre

***********DESPUES DE 3 MESES*********************
-Minho hyung – Taemin hizo un puchero – yo quiero… mmmm… quiero
-¿Que quieres mi amor?, un carro, una nueva casa, pídeme lo que quieras y te lo cumplo
-yo quiero tener… hyung quiero un bebe – Minho al escuchar esto abrió los ojos como plato
-Tae… tu eres un hombre y no puedes tener bebes… mi amor es lo malo de ser hombres
-Minho-Hyung quiero tener un bebe, quiero tenerlo – Taemin empezó hacer pucheros y arrastrarse por el suelo como un pequeño
-Tae mi amor no puedes de verdad, cuantas veces lo intentemos no puedes porque eres hombre – minho abrazo a Tae para que no siguiera con su puchero
-Minho por favor háblale a santa y dile que me cumpla mi deseo para esta navidad
Minho agarro el teléfono y le hablo a santa…

****EN LA LLAMADA****
-Santa tengo un favorcito que pedirte, algo difícil, pero ojala y no las pueda cumplir – decía Minho
-dígame hijo mío, seguro que podre hacer algo
-pues santa, mi Taemin quiere… ahhh… quiere tener un hijo
-QUEEEEEE un hombre quiere procrear un hijo, eso sí que es algo imposible
-es lo que le dije, pero no me hace caso y pues hace sus pucheros
-espera hijo hay una forma de que un hombre pueda procrear un hijo
-enserio, eso puede ser posible
-si mira tienes que hacer esto…. Durante… y con eso seguro que podrá procrearlo
-Gracias santa, nos vemos bueno nos hablamos pronto
****TERMINANDO LA LLAMADA***

-Taemin pues no podremos tener bebes, ya que es realmente imposible – Minho mintió ya que quería darle una sorpresa
-MINHO-HYUNG YOOO QUERIA TENER UN BEBE CONTIGO – Taemin empezó a llorar de verdad quería tener un bebe

****************DESPUES DE 5 MESES*****************
-MINHHHHOOOOOO
-que paso Tae, que tienes – dijo Minho realmente asustado al escuchar este grito
-Mira mi panza, estoy engordando, no es posible, me he cuidado – Taemin acariciaba su panza
-no creo que estés engordando, pequeño tal vez solamente es inflación de estomago – Minho estaba feliz por dentro quería decirle la verdad ya que sabía que Tae estaba embarazado
-Minho llévame a un hospital, vamos corre
-si Taemin vamos, para que dejes de preocuparte

******EN EL HOSPITAL******
-doctor mire mi panza está creciendo y no sé porque – dijo Taemin mientras se alzaba la camisa
-ven acuéstate te hare un ultrasonido para ver que tienes – empezó hacer el ultrasonido y abrió los ojos como plato – señor usted, no puede ser, es imposible
-no señor no es imposible, no para nosotros – dijo Minho riendo – Mi pequeño Taemin tu estas embarazado, vamos a tener un bebe
-enserio no me estas mintiendo hyung – Taemin empezó a tocar su panza y a llorar – mi sueño hecho realidad, voy a procrear un hijo… MINHO SEREMOS PAPAS
-si mi vida seremos papas – minho abrazo fuertemente a Taemin
-pero Minho como podemos ser papas – Taemin estaba con esa duda, Minho le dijo al doctor que saliera para poder hablar con Taemin
-Pequeño recuerdas cuando hable con santa – pregunto Minho
-si Hyung ¿Qué paso?

*FLASHBACK*
-espera hijo hay una forma de que un hombre pueda procrear un hijo
-enserio, eso puede ser posible
-si mira tienes que hacer el sexo tres veces por día una en la mañana, uno en mediodía y otro en la noche, durante una semana y con eso podrá quedar embarazado
- Gracias santa, nos vemos bueno nos hablamos pronto
*FINAL DEL FLASHBACK*

-y vete ahora estas embarazado – dijo Minho riendo
-Hyung con razón lo hacíamos salvajemente durante una semana y tres veces por día, terminaba agotado pero gracias por hacerme tener un bebe

*****DESPUES DE 4 MESES****
Era 25 de diciembre del 2012 y Minho y Taemin estaban en el hospital, Taemin estaba a punto de dar luz a su pequeño y hermoso hijo.

Después de dos horas minho pudo entrar al cuarto donde se encontraba su amado Taemin y su bebe

-Minho mira a nuestro pequeño hijo, es realmente hermoso ¿verdad que si?, tiene tus ojos – decía Taemin realmente feliz
-si mi vida es realmente hermoso, es la mayor bendición que nos pudieron a ver dado – minho abrazo a Taemin y a su pequeño bebe
Así estuvieron platicando un rato hasta que una gran sorpresa llego por la puerta era Santa con muchos pero muchos regalos
-JOJOJOJOJO FELIZ NAVIDAD JOJOJOJO

Santa dejo los regalos y se fue de nuevo ya que nadie tenía verlo

-mi amor FELIZ NAVIDAD, me acabas de dar el mejor regalo de mi vida, pude procrear un hijo y lo mejor es que fue tuyo – dijo Taemin con unas lagrimas saliendo de sus ojos
-Mi amor mi mejor regalo, fue a verte conocido hace dos años y poder casarme hace un año y este año poder tener un bebe contigo TE AMO TANTO, todo lo bueno paso en navidad, es lo mejor del mundo – Minho abrazo a Tae y a su hijo y beso a ambos



QUE ESTA NAVIDAD ESTE LLENO DE COSAS POSITIVAS Y LLENO DE BENDICIONES TANTO PARA TI COMO PARA TU FAMILIA, TE DESEO LO MEJOR Y QUE TODOS TUS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD… NUNCA DEJES DE SOÑAR QUE ALGUN DIA ESOS SUEÑOS PODRAN HACER RELIDAD

FELIZ NAVIDAD A TODOS LAS Y LOS SHAWOLES
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Mensaje por Angeltae el Sáb Dic 22, 2012 12:38 am

Porque siempre me entero a mera hora(?) Jaja espero poder participar y escribir uno lindo C:
LO MALO ES QUE SOLO TENGO HASTA EL DOMINGO PARA ESCRIBIRLO XD
tratare de hacer magia :P
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Mensaje por Dayan el Sáb Dic 22, 2012 9:37 pm

Hello pos yo vuelvo a intentar participar con algo "normal"... y ... mucha suerte a todos los concursantes XD

Titulo: The Ballon
Autor:Dayan
Couple:MinhoxKeyxJonghyun
Genero:angst
Rating: cualquiera
THE BALLON

Spoiler:
-“Ah dime…”- decía Kibum jalando ligeramente la manga de la chaqueta de su amiga –“ash!! Key pareces niña de 15 años”- le dijo su amiga, a lo que le chico solo le mostro la lengua y volvió a insistir -“… ok lo acepto, Minho esta re-bueno, su cuerpo esta mas que… asdfgghsgakshj… tiene brazos largos y marcados, sus abdomen es un lavadero, puedes contar cada uno de los cuadritos de chocolate… esta bronceado, y… y… mira lo que haces, acabo de babear solo de acordarme…”- las risas no se hicieron esperar –“ya vámonos Key, ni va a venir, recuerda que él es muy “tranquilo”, hoy ya no vino…”- se levantaron para salir del pequeño bar –“bye guapa…”- decía un rubio en la puerta –“byeeee…”- contestaba la amiga de Kibum –“bye… bye… Jjong”- el rubio sonríe al reconocer al chico –“que les vaya bien guapas…”- se carcajea antes de que Kibum y su amiga salgan –“lo conoces?...”- le interroga Min –“es mi vecino de enfrente… casi ni hablo con él”-
Kibum llego a su casa un tanto tarde, aunque se caía de sueño debía dejar las ropas en su lugar, no le gustaba mucho que digamos el desorden, vistió sus pijamas y se dejo caer en la cama, soñó con Minho y lo mucho que haría con él si lo tuviera a su lado.
A la mañana siguiente se despierta temprano y en contra de toda su voluntad se prepara para el trabajo, sale, cierra cuidadosamente la puerta y se encamina a su carro –“buenos días guapa…”- escucha de nuevo la voz traviesa de Jjong –“buenos días, baboo…”- el otro tan solo sonríe y acelera –“baboo…”- repite Kibum.
Llega a su trabajo, el desvelo del día anterior no se le nota en absoluto y con cada segundo que pasa, mientras organiza a las modelos, a los estilistas y demás necesarios, siente que su cuerpo se llena de vida, quizás para otros su trabajo sea presión al 100% pero para él es diversión, lo ama, lo ama tanto como cree amar a Minho. En sus planes siempre estuvo contemplado tener su propio equipo, sus propias modelos, sus propias exitosas pasarelas, con sus diseños exclusivos, siempre compartiéndolo con el amor de su vida.
De nuevo la noche termina en fiesta gracias al buen trabajo que realizaron él y su equipo aquel día, es bastante tarde cuando recibe la llamada de Min –“bueno, Si… yo qué demonios voy a saber donde estas?.... qué? Qué? Claro que voy para allá…”- metió freno sin cuidado y comenzó la maniobra de vuelta –“CUIDADO…”- le gritan desde un auto que se acerca –“y me dices babo a mí, casi chocas, ten cuidado… guapa…”- le grita Jjong desde su auto esquivando a Kibum, quien solo curva sus labios molesto, en ese momento lo único que le importaba era llegar donde Min, quien estaba en una fiesta junto con Minho.
Llego en tiempo record, dejo su carro donde pudo y de inmediato entro a buscar a Min, no era un invitado de esa fiesta pero le importo poco, después de pasar por un par de ebrios balanceándose en lo que parecía ser la pista fue a dar a un jardín donde estaba Min, llego con el grupo en el que estaba ella, les saludo a todos, sin dejar de buscar con la mirada a su presa –“te tardaste mucho cariño…”- le dijo con dificultad su amiga –“se fue hace un rato…”- la observo molesto, estaba aun mas ebria de cómo lo había llamado hacia minutos –“lo que tú quieres es que te lleve a casa, no presentarme a tu vecino….”- Min en medio de su nube de estupidez le sonrió –“lo sabia… tonta… casi choco por tu culpa… anda vámonos ya entonces…”- sacarla fue una odisea, ella aun quería continuar bailando, tomando y haciendo quien sabe qué, si bien para Kibum también le parecía tentador quedarse se tuvieron que marchar.
La llevo a su casa, como pudo la subió escaleras arriba, le quito la ropa y le puso las pijamas, Min aun seguía balbuceando algunas cosas que lo hacían reír, pero por fin logro dejarla tranquila en cama. Al día siguiente Kibum despertó con un dolor tremendo en el cuello, por haber dormido en el sofá de Min, se levanto, preparó un poco de café bien cargado y busco las aspirinas que bien sabría necesitaría su amiga.
Salió al patio trasero de la casa, siempre le había gustado la manera en que ella había arreglado, disfrutaba mucho de sentarse en la mecedora vieja y despintada, por alguna razón su lento vaivén le relajaba, ese día el sol estaba asomando y comenzaba a calentar, sintió sus rayos acariciarle el rostro y cerró los ojos –“hola… “- una voz profunda le estremeció –“hola…”- contestó, al otro lado de la cerca estaba el hombre que le quitaba el sueño –“tú eres el novio de Min…”- le pregunto el alto, Kibum inmediatamente negó con la cabeza –“no, no, no, no…”- Minho sonrió divertido ante la reacción casi exagerada –“preguntaba… pues anoche los vi llegar juntos…”- mentalmente Kibum ya había torturado de mil maneras a su amiga por la confusión, aunque también la bendecía pues ahora estaba hablando con Minho, algo que no había logrado en más de un año, un año de amarlo en secreto, esto definitivamente era una señal divina –“no…. No…. solo es mi amiga… es que se paso un poco con las copas… y tuve que cuidarla…”- Minho abrió la boca –“Que raro yo fui a la misma fiesta que Min y no te vi… creo que no… estoy seguro que te recodaría…”- se acerco a la pequeña barda –“es que llegue muy tarde y solo a recogerla…”- Kibum dio otros dos pasos hacia delante, no podía dejar de ver los grandes y hermosos ojos que tenía enfrente –“que buenos amigos tiene Min…”- de nuevo esa sonrisa de muerte, por un momento creyó que su estomago estallaría por todas las mariposas que revoloteaban en su interior –“me llamo Minho…”- dijo y le extendió su mano –“Kim Kibum…”- contestó estrechándola y casi tuvo que morderse los labios para no jalar al chico detrás de la cerca –“oye… la próxima semana hare una posada en casa, porque no vienen tu y Min…”- Kibum comenzó a flotar por los aires, claro que iría –“oh… gracias… eres muy amable…”- se acercaron un poco mas y en ese instante el timbre de la casa de Minho sonó –“disculpa debo atender…”- se alejo rápido –“te espero la próxima semana, igual también le comentare a Min, nos vemos Kibum…”- adiós murmuro embelesado mientras Minho entraba a la casa a atender a su visita
-“miiiiinnnn”- grito Kibum al entrar a la habitación dejándose caer en la cama –“calla… Key, calla… que me duele todo… y ni creas que iré a trabajar hoy”- se tomo las sienes para luego esconder su cabeza entre las cobijas –“Te amo, Min…”- extrañada saco su rostro enrojecido –“por… sé que soy un amor, pero hoy en especial porque me amas…”- le dijo –“adivina quién me invito a su posada la próxima semana… y en su casa…”- la otra meneo la cabeza, para luego sentarse –“Minho…”- dijo orgulloso –“júramelo… ni siquiera lo conoces…”- Kibum sonrió –“pues ya ves, recuerda que yo soy aun mas amor que tu…”- levanto una ceja, para luego contarle todo lo que había pasado mientras ella dormía.
La semana paso tan lento que dolía, Kibum se imaginaba una y mil maneras de conquistar a Minho, creaba una y otra vez escenarios en los que le dejaba totalmente idiotizado con su perfecta sonrisa, otros donde Minho le declaraba su amor escondido en medio de la fiesta, tenía la corazonada que él era la persona que le traería la felicidad, acosaba constantemente a Min con llamadas pidiéndole que le hablara sobre la rutina de su vecino, que si había planes de cancelar la fiesta, que si había vuelto a hablar con él, era una total chiquilla enamorada, como alguna vez le dijo su amiga.
Por fin llego el día, vistió la ropa que tanto le gustaba, plancho su cabello y se preparo desde muy temprano, por lo que se echo a ver la televisión, pues no quería llegar temprano a casa de Min, a fin de evitar que Minho pensara que había algo entre su amiga y él, pero estaba más que ansioso por llegar, vio el reloj y se dio cuenta que tenía una elegante hora de retraso, “entrada triunfal” pensó, se apresuro, saco el coche y justo cuando iba a dar reversa tuvo que frenar intempestivamente –“baboo…”- grito al rubio que salía de su cochera sin ningún cuidado casi estrellándose con él –“ estamos a mano…. Bye guapa…”- de pronto sintió que le odiaba.
Llego a la fiesta, Minho le recibió un caluroso abrazo que casi hace desvanecer a Kibum, olía tan deliciosamente a hombre, como siempre lo había imaginado, converso unos minutos con él hasta que mas invitados llegaron al lugar y tuvo que dejarle, Kibum recordó que Min debía andar por ahí, atravesó la sala llena de globos de colores, luces brillantes y le encontró en la cocina tomando un poco de vino –“mujer, no te pongas mal, aprovechando que vives a lado…”- la chica puso los ojos en blanco.
-“listo”- estaban al frente de la casa tramando su malvado plan para que Minho se enamorara de Kibum –“oye Key siento que estamos olvidando un detalle…”- el de ojos gatunos ladeo la cabeza –“como el hecho de que tal vez tiene NOVIA, si bien nunca he visto a nadie entrar a su casa, eso no quiere decir que no la tenga, quizás no es gay……”- Kibum sonrió en tono burlón –“como dicen por ahí -“entre gitanos no, nos leemos la mano… ah”- la chica abrió los ojos desconcertada –“queeeee… donde escuchaste eso…”- luego comenzó a reír –“yah!! Como… sea digamos que tengo una corazonada, además no me eches la mala suerte…”- le dio un ligero golpe en el hombro –“ok listo, vamos a buscarlo…”- ambos entraron en la casa y en ese momento sintieron como si un balde de agua fría les hubiera caído de lleno en la espalda.
El amor de su vida estaba en el centro de la pista bailando de manera muy sinuosa con una mujer de gran belleza, de pronto la chica gira para plantarle un beso al chico quien correspondió más que gustoso, los ojos de Kibum comenzaron a inundarse en llanto, Min no sabía hacia donde voltear –“quizás, solo es…”- Kibum alzo su mano frente a su amiga.
Ambos salieron antes de que el chico se derrumbara –“Key perdón, debí tener más cuidado…”- él meneaba la cabeza quien debía disculparse era él, pues por más de un año había obligado a su amiga a perseguir junto con él un sueño imposible, algo que probablemente nunca le traería felicidad, se había obsesionado con un hombre que no era para él –“no te preocupes Min…”- le dio un abrazo y la chica entro a la casa por una bebida, Kibum revolvía un poco su cabello no quería darse por vencido a pesar de lo que acababa de presenciar, observo dentro de la casa y Minho continuaba bailando con aquella chica en medio de globos multicolores que flotaban a su alrededor enmarcando aun mas lo bien que se veían juntos, llenando de magia aquel cuadro que Kibum detestaba, de pronto tuvo una idea aun más estúpida que el perseguir a un desconocido por un año, sin más entro a la casa tomo unas hojas y una pluma abandonadas en medio de fiesta, tomo un globo de helio de los más grandes y salió al patio, con la poca luz de la fiesta escribió unas cuantas palabras:
“Querido Santa Claus:
No soy la persona más buena en el universo y confieso que nunca he intentado serlo, al contrario soy egoísta, pero prometo intentar cambiar.
Si merezco algo por las pequeñas cosas buenas que haya podido haber hecho en esta vida, si merezco aunque sea una pizca de felicidad, un pequeño regaló de tu parte, quiero pedirlo hoy; quiero que me traigas al amor de mi vida, quiero que me traigas a la persona con la que seré feliz toda mi vida.
Quiero a Minho a Choi Minho de regalo de navidad.
Atte: Key (tu sabes quién soy XD)

Amarro su pequeña cartita al hilo pendiente del globo, luego cerro sus ojos con la solemnidad de alguien que reza una plegaria, para minutos después soltar el globo y dejar que el viento lo arrastrase a donde quisiera –“no es un poco tarde para mandarle tu cartita a santa…”- se burlo a sus espaldas jjong –“ash! Que haces aquí baboo…”- le dijo después de recuperarse del sobresalto –“viene con una amiga, y tú?”- se recargo en la pequeña barda –“me invito el dueño de la casa…”- dijo con orgullo, con amargura al recordarlo besar a aquella mujer –“uy… perdón… influyente… que le pediste a santa…”- le dijo mientras señalaba el globo perderse en la distancia, llegando casi hasta la primera de capa de la bóveda celeste –“no es una carta y en caso de que lo fuera no sería de tu incumbencia…”- camino y se recargo a un lado de él –“pues yo le pedí a santa un gato…”- Kibum rodo sus ojos –“para qué?...”- el otro levanto sus manos con las palmas extendidas hacia arriba –“para que crees, para hacerlo en tacos… pues no… me siento solito…”- hizo un puchero que Kibum no pudo apreciar por la oscuridad que los acechaba, pero con el que quizás hubiera caído a sus pies –“Key!… Key!… dónde te metes, vamos ya casi van a ser las doce...”- Min le llamaba a gritos, quería subirle un poco el ánimo –“vamos ven tu también…”- le extendió la mano a Jjong y ambos entraron a la casa.
-“5…4…3…2…1… FELIZ NAVIDAD…”- todos gritaron, lanzaron confeti y se abrazaron, algunos abrieron regalos, otros tantos lloraban, uno que otro yacían en medio de los demás vencido por el alcohol, la música reinicio aun más fuerte, pegajosa, Kibum trato de olvidar su desastre amoroso, bebió, brinco, bailo casi hasta desfallecer, si alguien llegaba a preguntarle si se estaba divirtiendo, sin duda podría contestar que sí.
Al día siguiente abre los ojos lentamente, siente su cuerpo pesado, se mueve y un ligero dolor le ataca, se descubre y está desnudo sobre su cama, se observa detenidamente y puede notar una abundante cantidad de moretones adornando su pálida piel, la fiesta del día anterior debió estar muy hard, ni siquiera recordaba cómo había llegado a casa, volteo al piso y ahí había prendas que no conocía, con quien demonios se había metido esa noche, por despecho.
De pronto escucho la regadera abrirse, se encamino al baño para conocer a quien había tenido la fortuna de estar entre sus brazos, al abrir la puerta su mandíbula cayó al piso, de espaldas a él se encontraba la aparición divina que había esperado toda su vida, era Minho, Minho bañándose en su regadera, no entendía absolutamente nada, como era que él había terminado en su casa, desnudo en su regadera, que acaso no lo había visto el día anterior con su novia –“cariño… ven acá…”- Minho se acerco a él y le jalo hacia la regadera –“como me encanta bañarme contigo…”- Minho le planto un beso que al principio no pudo corresponder, pero que luego olvidándose de pensar en cómos? O porqués? Y se dejo llevar, permitió que Minho le aprisionara contra la frías baldosas, movió su cabeza para que le besara mejor el cuello y dejara aun mas marcas que evidenciaran que era suyo, las cosas comenzaba a calentar demasiado –“tranquilo… Key… debo ir a trabajar…”- le separo de él y termino de bañarse.
Ambos salen de la regadera y Kibum observa con ojos desorbitados como él alto se dirige a su closet y al abrirlo ve que está lleno de ropa de Minho, como demonios habían llegado ahí, porque Minho tenía ropa en su casa, el amor de su vida baja y le dice que lo espera en la cocina.
Kibum baja y lo observa arreglando sus cosas para el trabajo, aturdido se acerca a la cocina y prepara lo que se le ocurre, se da prisa pues el también debe ir a trabajar, Minho degusta la comida mientras Kibum se alista en su recamara.
Minutos después baja listo y Minho le detiene en la puerta –“cariño a dónde vas…”- Kibum le observa fascinado, ama que le diga “cariño” –“al trabajo, amor…”- se aventura a contestar –“pero corazón tu no trabajas desde que me mude aquí… acaso no recuerdas… “- Kibum no sabe hacia dónde mirar, acaso lo que ha dicho es cierto –“cariño… no pretendas que te vuelva a recordar todo, dulzura… me voy a trabajar…”- le dio un beso en los labios y se retiro al trabajo.
Kibum no cree mucho en lo que Minho le dice, pero aun así permanece en casa, debe analizar lo que acaba de pasar, va a su recamara la observa, está casi igual, excepto por que ahora la cama es más grande y en el buro hay una foto de él y Minho sonriendo, abre el closet y observa que hay muchas prendas que no son de su talla y otras tantas que jamás usaría, entra al baño y hay dos cepillos de dientes.
Continua inspeccionando la casa, encuentra un par de pesas, unos balones de futbol, hay sillas y uno que otro mueble que él no tenía, su pequeño auto está en la cochera lleno de polvo, como si tuviera meses de no usarlo, todo indica que Minho o alguien vive con él, pero desde cuándo, que día era ese, corre al calendario y se da cuenta que han pasado casi nueve meses desde su ultimo recuerdo, la navidad pasada.
Llama a Min para que le vaya a visitar, debe aclarar qué demonios está pasando y quien mejor que su amiga para ello, cuando llega la abraza con todas las fuerzas de su alma, ahora ya no es rubia, es morena y le va de maravilla el tinte, ha cambiado, como él, como su vida.
-“Min explícame cómo es que ha pasado nueves meses en una noche…”- su amiga lo observo extrañada –“Ay Key te afecto más de lo que creí…”- Kibum sabe perfectamente que no puede explicar lo que le está pasando, ni siquiera él lo sabe –“Mira Kibum… hace mucho tiempo que no te veo…”- el chico lanza un jadeo de sorpresa –“ si desde la navidad pasada, donde Minho de la nada boto a su novia, luego no sé cómo demonios lo hizo, por que ayuda a mi no me pidió, te encontró y comenzó a salir contigo… desde entonces no te veo”- Kibum no podía cerrar la boca del asombro al escuchar la explicación de la chica –“créeme que yo tampoco me tragaba la idea de que estuvieras saliendo con él…”- el chico junto sus manos en el pecho imaginando como pudo haber sido el encuentro con Minho y lo mucho que debió haber batallado para dar con él –“Kibum te extraño… ese maldito no te deja hablarme, de hecho me sorprende mucho que hoy me hayas llamado…”- se acerco mas a él –“ah, como Minho va a prohibirme algo así…”- le dijo mientras pasaba su brazos por encima del hombro de Min –“pues eso fue lo que me dijiste ese día que te despediste de mi, dijiste que habías batallado mucho para pescar Minho y que yo debería entender que quisieras conservarlo…”- se acomodo mejor –“… y lo entiendo Key, pero no tenias que dejarme de hablar tan definitivo…”- Kibum se sorprendía de lo que decía su amiga, quizás era un mal entendido, no estaba seguro no recordaba nada –“supongo que debo ser la cosa más feliz del mundo…”- Min se separo de él para verlo a los ojos –“pues quien sabe, hace mucho que no te veo rondando por ahí, ni tus compañeros de trabajo te han visto desde que renunciaste… bueno a lo mejor y te vas con los amigos de Minho…”- Kibum reconoció el tono de celos en su amiga, de nuevo la jalo hacia sí –“tonta… perdón por alejarte así de mi vida… si te lastime sorry… de seguro que no fue mi intención y te prometo que volveré a ser como antes… te lo prometo…”- la chica sonrió y le correspondió el abrazo.
Min se retira puesto que no quiere toparse con Minho por ningún motivo, dejando a su amigo preparando la cena para su flamante “esposo”. Mientras se movía de un lado a otro dentro de la casa, pensó en todo lo que pudo haber causado la situación que ahora vivía y llego a la conclusión de que la magia de navidad, de que Santa Claus le había traído el regalo correcto, que había sido ese deseo amarrado a un globo de helio lo que ahora le tenía en medio de su cocina en espera de “SU ESPOSO”, posible o no, sueño o no, debería disfrutarlo mientras duraba y agradecer por aquel milagro.
Al llegar Minho le sonrió antes de subir a cambiar las ropas del trabajo mientras Kibum emocionado ponía la mesa y la comida que había preparado, se sentaron para degustar la deliciosa cena, luego se trasladaron a la sala para ver un poco de televisión, hasta la hora de dormir, Kibum tenía miedo, creía que al día siguiente al despertar Minho no estaría ahí, que el sueño había sido el día que había vivido, la madrugada entro mientras Kibum observaba el apacible rostro de su compañero de cama, quería tocar esa tersa piel, delinear los gruesos labios, besar los enormes ojos cerrados, en medio de la contemplación perdió la batalla contra Morfeo que lo llevo al mundo de los sueños.
La mañana siguiente despertó, él sol ya alumbraba fuerte y se vio solo en la cama, su corazón latió desesperado y las lagrimas amenazaban con salir, “Minho” grito un par de veces sin levantarse de la cama pero no recibió respuesta, el corazón le dio un vuelco inesperado todo había sido su imaginación, se levanto y se dirigió a su closet y dentro estaban las ropas de Minho, fue al baño y el piso estaba mojado y los vidrios empañados signo de que alguien lo acababa de usar, su corazón volvió a latir con regularidad y el sentimiento de pesadez disminuyo de inmediato cuando en la cocina encontró un papel “Hola dormilón, no quise despertarte, ya que anoche no sé porque, no pudiste dormir, descansa… nos vemos en la tarde… besos Minho” he ahí una razón para sentirse afortunado se dio cuenta de su desvelo, se dio cuenta de que algo no andaba bien con él, definitivamente iba a ser feliz.
Como buen esposo arregla su casa, prepara la cena y se echa en el sillón en espera de Minho, por la ventana ve como su vecino de enfrente va llegando dando tumbos e intentando entrar en la casa de alado, parece estar ebrio, Kibum sonríe un poco mientras ve como el perro del vecino comienza a ladrar e intentar zafar la cadena para ir tras el intruso, Jjong también gruñe y le ladra con enojo al pobre animal, los vecinos no están por lo que Kibum decide darle una pequeña ayuda antes de que la policía aparezca.
Esta frio se nota que están cerca del invierno y que la navidad se acerca de nuevo, se enfila al lugar y toma por los hombros a Jjong, este lo observó con ojos enrojecidos, efectivamente estaba alcoholizado a duras penas podía sostenerse en pie –“kibuuuum, valla por fin te dejan salir, ven vamonos de rumba”- Kibum tan solo sonríe por el montón de incoherencias que dice el rubio, el perro enfurece mas arrastrando la pequeña casa de madera a la que se ve sujeto, ambos salen corriendo, en realidad solo Kibum puesto que jjong se convierte en un pesado costal de papas parlantes arrastrado por su vecino –“tonto, tu casa es esta…”- lo lleva al frente de la puerta y le empieza a buscar entre las bolsas de la chaqueta –“ya me parecía raro… yo no tengo perro… yah! Eres casado no toques ahiiii…”- Kibum sonríe mientras el otro no puede ni sostener su cabeza y al parecer tampoco puede dejar de hablar, por fin encuentra las llaves y después de probarlas todas puede abrir la puerta, lo lleva a la sala, la cual parece un campo batalla, pantalones por aquí, playeras sobre las lámparas de mesa, un zapato sobre el sillón, una extraña mancha en la alfombra la cual no quiere saber su procedencia, montones de empaque de comida instantánea en lo que parece ser un bote de basura, que en realidad era el contenedor especial para el kimchi, -“eh tu Kibum, vamos… puedo caminar solo, oh oh oh oh… quien puso ese sillón ahí…”- Kibum observa como después de soltarse de su amarre cae sobre el sillón gruñe un poco y queda dormido, lo observa, jamás lo había visto de tan cerca, su piel es mas pálida de lo que parece, sus mejillas se sonrojan por efecto del alcohol, por el efecto de la siesta que toma, sus pestañas son largas y oscuras, sus cejas gruesas ya comienzan a mostrar puntos negros en ellas, de seguro ese rubio es falso. El chico giro en su lugar y se acomodo mejor, era gracioso verlo de esa forma, dio de nuevo un vistazo a ese lugar, como se notaba que vivía solo, puso las llaves en la bolsa de su pantalón y decidió mover unas cuantas cosas de su lugar, tomo toda la ropa que había regada en el lugar, llevándose una que otra sorpresa desagradable en el camino, la puso en el cesto destinado para la ropa sucia, que estaba completamente vacío y triste en el baño.
Todos los empaques vacios los juntó en una enorme bolsa de basura y lo saco al frente, fue a su casa y trajo un poco de la comida que preparo para la cena de Minho y la dejo aun humeante en la mesa de la cocina, vaya que le haría falta a ese loco cuando despertara, de nuevo se acerco al sillón y este aun dormía, solo que no se había dado cuenta como era que se había quitado la chamarra y lucia solo una camisa abierta hasta casi el ombligo, los pantalones también habían sido lanzados lejos y ahora en su sueño temblaba un poco –“realmente eres un babo…”- antes de irse le hecho una frazada encima y salió de la casa.
-“mi buena obra del día… con eso iré pagando el milagro de traerme a Minho…”- dijo para sí mientras entraba a casa, a los poco minutos llego Minho lo recibió con un beso apasionado, estaba feliz de ser el dueño de esos labios gruesos y apetecibles.
Ambos disfrutan de una comida preparada con todo el cariño del mundo, esta noche Minho sale al frente de la casa al parecer el coche había estado fallando y decide darle un vistazo, Kibum lo acompaña muy de cerca, le observa fruncir las cejas y morder sus labios mientras abría el cofre del carro en busca de algo fuera de su lugar –“cariño, por favor entra…”- le ordena cuando lo ve sentado en el último escalón de la entrada –“por favor… hace frio…”- Kibum se pierde en sus palabras de preocupación antes de levantarse y entrar, se ubica en la ventana para poder seguir observando a su mecánico favorito.
Después de muchos minutos de observar sin saber que buscar y con mas manchas que un mecánico real, Minho entra –“no tiene nada…”- Kibum dejo salir una pequeña risa y luego se dirigieron a dormir, Kibum se aferro a ese pecho que ahora era suyo y se perdió en la negrura.
Al día siguiente se levanto temprano, prepara las ropas de Minho, el desayuno y su almuerzo, luego se sienta a la mesa para verlo como devora los alimentos, “esto podría mejorar” se pregunta mientras le da un beso a Minho y lo ve alejarse desde la puerta, “claro que puede y esta noche lo hará…”
De nuevo limpia la casa, lavo un poco de ropa ya que el clima era bueno, comenzó a preparar lo que sería la comida y parte de la cena, luego fue a encender el televisor solo para que le hiciera ruido, puesto que tenía que revisar la comida constantemente y no le vería para nada, recorrió las cortinas de la ventana y observo como el chico rubio salió al frente dejando la puerta de su casa abierta de par en par sostenida por una punta de un sillón, se agacho y levanto algunas rocas, se acerco a las ventanas de su casa, fruncía sus labios y rascaba su cabeza como pensando, rodeo todo el frente de la casa, camino hasta mitad de la calle buscando algo sin resultados, Kibum sonrió –“baboo”- dijo para continuar con las labores propias del hogar, luego revisando el pantalón del día anterior observo las llaves de la casa de jjong –“já… el babo soy yo…”- tomo sus propias llaves y salió rumbo a la casa.
-“si… kibum?...”- dijo el rubio al abrir la puerta –“creo que esto es tuyo…”- alzo las llaves en su mano, el otro abrió los ojos amplio y sonrió –“gracias… ah… quieres pasar?…”- Kibum entro y de nuevo como el día anterior todo estaba desorganizado, ropa por aquí, ropa por allá, -“pero como… es que… ayer…”- Jjong quito unos pantalones de un sillón y le ofreció el lugar –“como qué?... oh gustas…”- le señalo el plato de comida que el día anterior Kibum llevo, parecía que apenas lo había calentado –“recuerdas algo de ayer…”- jjong se sentó a su lado en el piso y tomo un sorbo del caldo –“no mucho… recuerdo una fiesta… luego alguien sexy… luego salí del departamento, luego… luego un taxi… luego un perro… luego un gato y… ya…”- Kibum sonreía ante el esfuerzo del otro por recordar –“luego… desperté en el sofá, algo muy malo debió pasar porque mi casa estaba limpia….”- el rubio abrió los ojos en forma de sorpresa –“yo lo hice… baboo”- el otro abrió la boca derramando un poco de comida –“sucio…”- grito Kibum para luego contarle todo lo que había pasado el día anterior –“en serio… me metí a la casa de al lado para pelear con el perro… no creo, ese perro es mi amigo… vaya hace tanto que no me ponía una borrachera como esta…”- Kibum sonrió un poco, aunque nunca le puso mucha atención, situaciones como las del día anterior nunca las había presenciado –“y porque me ayudaste… digo… solo hablamos para decir ´buenos días´ o ‘quita tu carro de mi pasto, maldito pelos de escoba ’…”- kibum meneo la cabeza –“el del pasto es el vecino de al lado, yo vivo en frente…”- Jjong sonrió y se levanto para dejar el tazón en la cocina –“igual porque me ayudas…”- Kibum levanto sus hombros –“no lo sé, creo que debo algo y es mi manera de pagarlo… ey lávalo ese plato es mío… no me lo pienso llevar sucio…”- el rubio frunció las cejas pero lo hizo –“no te lo lleves entonces… bueno pero a mí no me debes nada, o si… que me hiciste ayer…”- se tapo el pecho con ambos brazos –“nada, estúpido, ya quisieras que yo te hiciera algo… a quien le debo es al universo… a él ser que está por encima de nosotros, a santa Claus…”- el rubio se acerco y toco la frente de Kibum –“no, no tienes temperatura y no estás ebrio, bueno cada quien se mete lo que quiere… gracias de todos modos…”- sonrió de una manera tan cálida, tan inocente y picara a la vez que contagio a Kibum, esos ojos de cachorro perdido le fascinaron, le pareció que el chico necesitaba compañía y por un momento deseo sinceramente que la encontrara, se levanto, tomo su plato y se fue a casa, cuando estaba en la puerta escucho gritar al otro desde la propia –“ey Kibum… sino estoy ebrio puedes contar conmigo para lo que sea…”- rio a carcajadas –“es en serio…”- agrego antes de que entrara a su casa.
Kibum estallo en carcajadas y continuo con los pendientes, llego la hora de la cena y se sentó a un lado de Minho a disfrutarla –“cada vez cocinas mejor, cariño…”- le acarició las mejillas y el otro no pudo contener su sonrojo se sentía feliz.
Al terminar fueron a la sala encendieron el televisor y se sentaron juntos abrazados, de vez en cuando Minho daba besos en el cabello oscuro de Kibum y este se sentía volar, entrelazaban sus manos y se daban ligeros roces en los labios, al llegar la hora de dormir, suben realizan su rutina de aseo y esta vez ninguno de los dos duerme, como Kibum se lo había prometido a sí mismo por la mañana.
-“woa… amor… fue genial… como si la fuera la primera vez…”- para Kibum era en realidad la primera vez que Minho lo volvía suyo o al menos la primera vez que lo recordaría, puesto que aquel ser que había realizado ese milagro que ahora vivía, había olvidado darle las memorias de los últimos 8 meses –“cariño hay que dormir… mañana será un día largo…”- Kibum sonrió extasiado y se acomodo en el pecho de su ahora amante.
A la mañana siguiente despertó muy temprano, preparo un desayuno y el almuerzo para que Minho llevara al trabajo –“gracias… cariño… recuerda hoy es el coctel… nos vemos…”- un dulce beso y Minho desapareció.
Kibum volvió a realizar las misma actividades de los días anteriores –“al menos esta parte será un poco aburrida…”- se dijo mientras preparaba la comida –“pero hoy es el coctel… porque preparo comida… debería estar buscando que ponerme…”- apago todo y salió disparado a su recamara, busco, combino, se probo tanta ropa como pudo –“vaya que nena soy…”- se dijo a si mismo después de encontrar la ropa adecuada, se metió a bañar, luego plancho su cabello y se hizo unas pequeñas luces en el frente, luego bajo a ver la tele en lo que Minho llegaba por él.
De nuevo el chico rubio de enfrente llamo su atención, esta vez venia sobrio, pudo abrir sin ayuda la puerta y antes de cerrarla, agito la mano enérgicamente como si supiera que Kibum lo observaba y quisiera saludarlo, Kibum giro los ojos mofándose del otro.
Minho llego y salió disparado a la regadera, según dijo tenía poco tiempo, Kibum le dejo en la recamara la ropa que le había pedido y él se fue a cambiar a otro cuarto para dar unos últimos toque a su cabello, de pronto escucho como la puerta se abrió y Minho bajo corriendo las escaleras –“me deja, me deja…”- corrió detrás de él, lo observo se veía tan guapo como siempre –“A dónde vas Kibum?…”- la pregunta lo saco de su ensimismamiento –“ah… hoy es el coctel…”- dijo quedito, comenzaba a sentirse estúpido –“mi amor… ya sabes que tú tienes prohibido ir a fiestas… no me hagas recordártelo…”- Kibum parpadeaba intentado alejar las lagrimas –“pero … porque…”- Minho se acerco a él y tomo su rostro –“porque eres demasiado hermoso y no quiero que nadie más te vea…”- le dio un casto beso en los labios –“porque tu ahora eres mío, porque debes permanecer en casa… esperando por mi…”- otro beso –“no me pidas que siga cariño…”- Kibum negó con la cabeza –“que baboo soy… ni siquiera mencionaste que me llevarías, perdón…”- otro beso mezclado con lagrimas saladas –“mi amor no llores mejor… descansa y no me esperes despierto…”- el otro agito la mano y le susurro un “que te diviertas” sin ánimos.
Se quedo parado en el frente de su casa viendo como las luces del coche de Minho desaparecían en medio de la noche, se sentía la persona más estúpida del planeta, lo habían dejado vestido y alborotado como popularmente se dice, -“porque Minho, si yo amo las fiestas… acaso no sabes que yo amo las fiestas…”- decía mientras poco a poco levantaba su voz –“BABO…. YO AMO LAS FIESTAS…”- grito a todo pulmón mientras pataleaba en la banqueta –“que casualidad yo también las amo…”- dijo una voz a su espalda, se giro y observo a Jjong con un montón de bolsas en sus manos, de seguro venia de comprar la despensa –“yo también las amo, te invito a una mañana…”- le sonrió –“quizás vaya… gracias…”- dijo esto se metió apresurado a su hogar.
Se quito la ropa lanzándola con furia mientras repetía un millón de insultos, para él, para Minho, para Jjong, para todo mundo, se lavo el cabello quitando todo rastro de tinte, no podía dejar de llorar, el Minho que le había prohibido ir a las fiestas se veía tan diferente al que llegaba de trabajar y que el recibía con un beso. Por alguna extraña razón cuando él hablo de esa manera su interior se contrajo, tembló instintivamente como si tuviera miedo, por eso inmediatamente desistió y se quedo en casa para llorar.
Bajo a la sala y encendió la televisión y comenzó a cambiar de uno a otro canal, seguía pensando en el temor que sintió al ver los ojos de Minho, de pronto escucho tres golpes rápidos en el frente, corrió a abrir la puerta –“hola… quieres…”- era Jjong que le ofrecía una pequeña taza –“pero está vacía…”- dijo Kibum al observarla –“quieres o no…”- le volvió cuestionar –“… mmmm… si... si quiero… que es…”- jjong le entrego la taza, se giro y detrás de él había un termo, lo tomo y vertió su contenido en la taza que sostenía Kibum –“es chocolate… no crees que voy a venir con una taza de chocolate por toda la calle, con riesgo de tirarla, para que al final tu no la quieras…”- Kibum puso los ojos en blanco –“babo… que quieres…”- dio un sorbo –“nada…que tal sabe…”- Kibum asintió con la cabeza y suspiro un poco –“pasa…”-
Una vez dentro Kibum trajo otra taza –“está muy bueno, amo el chocolate de tableta… lo preparaste tu…”- el otro sirvió de nuevo –“si…fue difícil”- ambos dieron un trago –“caliente, vierta dos cucharas y disuelva…”- Kibum frunció las cejas –“tan bueno soy que hasta parece de tableta….”- ambos rieron hasta que Kibum vomito una pregunta casi tan fuera de lugar como el que Minho estuviera en su hogar –“jjong… te parece que soy feliz?…”- el rubio se sorprendió, a pesar de ser vecinos se habían hablado pocas veces, habían coincidido en pocas fiestas, siempre le pareció que era una persona bastante alegre –“no lo sé… tu qué crees…”- Kibum dejo la taza en la mesa y apoyo su rostro en la mano –“no lo sé, te parecerá raro, pero no lo recuerdo… es como si me acabara de levantar de una borrachera y no recordara que hice los 6 meses anteriores…”- Jjong asentía con la cabeza –“sé lo que se siente… pero a mí no me pega tan duro la amnesia…”- dio otro sorbo al chocolate –“pues… yo no sé cómo te llevas con tu carcelero…”- Kibum alzo la vista –“carcelero…”- el otro asintió –“si… desde que ese amarguetas se mudo aquí, no te he visto salir a ningún lado, ni siquiera a trabajar… no se qué arreglos tengan o que te haga, pero yo siempre pensé que tú eras… no se mas… más libre… “- Kibum asentía, correcto, él era las personas que dicen lo que sienten, que hacen lo que les gusta y no dejan que nadie se impongan ante ellos, pero ante Minho se había doblegado a la primera, eso acaso era “amor” –“uno cambia por amor”- le dijo –“mmm quizás, pero para bien…”- otro lo miro sorprendido –“no es de mi incumbencia… pero… ese Minho está loco… de pronto un día llego con maletas y todo y se quedo aquí, desde ese día tu dejaste de salir, dejaste de usar esa ropa de hace rato, que por cierto te va muy bien…”- sonrió pícaro –“dejaste de darle los buenos días a la gente en la calle, tus amigas dejaron de venir…”- era cierto?, él no lo recordaba, aunque su amiga le había dicho que esa era la primera vez que la veía en mucho tiempo –“cuando uno está con quien quiere, no deja de hacer lo que le gusta, comparte con esos momentos con el otro, pero yo que sé, solo soy un babooo…”- Kibum sin saber porque comenzó a llorar, sentía que de pronto todo lo que había pasado en el tiempo que no recordaba le oprimía el pecho, por alguna razón de pronto sintió que no era tan feliz como creía a lado de Minho, era el tercer día que vivía en aquel sueño que había pedido desde hacía más de un año y ya estaba llorando como magdalena.
Jjong se asusto de verlo tan… roto… tan frágil, siempre tuvo la impresión de que era una persona fuerte, bastante autosuficiente y ahora se deshacía en lagrimas con un prácticamente desconocido, se levanto no sabía que decir, no sabía qué hacer, por lo que se acerco a él y le abrazo, Kibum giro y escondió su rostro en el pecho del otro, lloró tanto como se lo permitieron sus ojos, mancho de lagrimas y mocos la playera de Jjong, pero al final se tranquilizo.
-“perdón, debes pensar que estoy loco…”- saco su rostro del pecho de otro –“si… un poco…. Pero no creo estar en peligro…”- le mostro los blancos dientes –“definitivamente eres un baboo…”- Kibum se levanto y se dirigió a la sala con jjong detrás de él –“yah!! Dime Jonghyun, Jjong, Jjongie, hasta puppy si quieres, pero no me digas baboo… se siente re-feo…”- le decía mientras se sentaba en el piso –“… porque te gusta sentarte en el piso…?”- no contesto tan solo alzo sus hombros –“ya te sientes bien…”- le dijo mientras ponía una mano en su rodilla –“si… bastante mejor… oye ´puppy´ alguna vez has deseado algo con todas las fuerzas de tu alma y que se cumpla…”- el otro frunció las cejas –“claro… algunos se han cumplido ya… pero por que tuviste que elegir puppy…”- decía –“quieres que regrese a baboo…”- el otro negó –“bueno, entonces aguántate… sabes yo desee algo con muchas fuerzas y se cumplió… pero no me está gustando el resultado…”- el rubio cruzo sus brazos –“por eso dicen que hay que tener cuidado con lo que uno desea… sabes a mí tampoco me está gustando algo que desee, pero prefiero eso a nada… no sea como sea tu caso… pero sabes… si algo a mi no me gusta …”- le pidió con el dedo que se acercara, Kibum lo hizo –“lo quito… ese es mi secreto…”- volvieron a sus posiciones –“puppy, no sé si pueda hacerlo…”- JJong se levanto –“si quieres puedes… piénsalo… me debo ir… nos vemos después…”- se dirigieron a la puerta –“gracias puppy… nos vemos luego…”-
No se dio cuenta cuando minho llego, ni cuando se metió en su cama, pero si escuchaba sus gritos desde la cocina pidiendo por el desayuno –“Kibum, van dos y queda una… recuerda que me gusta la comida calientita…”- Kibum no supo a lo que se refería, minho se marcho sin ese beso de despedida, quizás se había molestado por que quiso colarse en la fiesta, no tenía ni idea, comenzó con la rutina de asear la casa “aburrido, aburrido…”.
Minho regreso le dio un beso en la frente y se dispuso a comer la cena calientita, le hablo de lo bien que la había pasado en la fiesta, Kibum se sentía molesto aun tenía el resentimiento a flor de piel, pues él quería ir, luego fueron a ver la televisión, después a dormir y al día siguiente la misma rutina.
Pasaron varias semanas todo era igual, Minho a veces era amable, otras veces atemorizante, era tan diferente de Kibum que no se podían poner de acuerdo en casi nada, sin Kibum decía rosa Minho decía azul, si Kibum decía abajo, Minho decía arriba, si Kibum quería salir Minho decía NO, Kibum se volvió sumiso y Minho se volvió muy explosivo, demasiado, tanto que llego a propinarle un par de cachetadas cuando descubrió la taza de Jjong en su casa, “ningún hombre no sea yo, puede entrar” le había dicho después de haberle dejado ambas mejillas rojas y después salir a prisa, quizás tenía razón, muy seguramente si la situación hubiera sido al revés él también le habría hecho el mismo reclamo, aunque jamás se hubiera atrevido a tocarlo.
La rutina continuaba, levantarse temprano preparar el desayuno, mandar a Minho al trabajo, los sábados al gimnasio y los domingos al club, recibir un casto beso en los labios, había veces en que platicaba con jjong que desde aquel día en que le salvo de pelear con un perro se volvió su amigo, todas las tardes antes de llegar Minho hablaban unos minutos, Kibum dentro de la sala y el rubio pegado a la ventana pues Minho le dejaba en encerrado desde aquel día en que se le ocurrió salir a visitar a sus ex compañeros de trabajo.
Aquel día después de mandar a Minho perfectamente pulcro, con comida para el almuerzo y el día anterior haberlo satisfecho de todas las maneras que él quiso, aun y cuando era doloroso para Kibum, decidió cambiar un poco su rutina, le marco a uno de ellos y quedaron de verse en un restaurante cercano al trabajo, paso toda la tarde riendo, recordando los viejos tiempos y añorando volver al trabajo, pronto su equipo se independizaría y le pedían que se uniera a ellos como diseñador, pero no estaba muy seguro de que Minho lo permitiera.
El tiempo se le fue volando que no se dio cuenta que Minho muy probablemente ya estaba en casa, manejo como rayo a su hogar solo para encontrar un Minho encolerizado en la sala –“amor… dónde estabas…”- le dijo quedo, murmullando –“salí a ver a mis amigos del trabajo…”- Minho se acercó a él, dándole un pequeño roce en la frente –“y quien te dio permiso, cariño…”- uso el tono que más miedo le daba –“nadie… pienso que puedo…”- Minho puso su largo dedo en los marcados labios de Kibum –“mi vida, tu aquí no piensas… eso lo hago yo por ti…”- puso la enorme mano en la nuca de Kibum para lanzarlo con todas sus fuerzas al suelo, Kibum no supo que pasaba tan solo sintió como la esquina de la mesita de centro se enterraba en su frente –“cariño, porque insistes en que te recuerde tu lugar…”- Minho se acerco y le dio un golpe en la cara, impidiendo que el otro se levantara –“ya te dije que tu NO SALES, que debes quedar en casita esperándome, que no USAS ESA ROPA más que para mí, que no HABLAS CON NADIE hasta que yo llegue… que tan difícil es recordar eso…”- Kibum se fue arrastrando en el suelo hasta topar con una esquina de la sala, mientras Minho enumeraba todo lo que NO podía hacer sin consentimiento de él –“quieres te explique con peras y manzanas cariño…”- Kibum meneo la cabeza –“entiendo… no memorizo…”- dijo intentando dejar de temblar ante el cambio –“te burlas de mi cariño…”- Kibum meneo la cabeza enérgicamente mientras intentaba contener las lagrimas –“bueno, cariño creo que es hora de cenar…”- le extendió la mano, como quien trata de sacar a un cachorro asustado de un rincón, una vez de pie, Minho le abrazo y le beso, un cambio tan repentino que Kibum sintió mas miedo aun –“cariño, más vale que te atiendas eso, no me gustaría ver marcas en tu hermoso rostro…”- toco el área afectada con sus labios y se dirigió a la sala.
-“No puedo creer que te deje encerrado…”- decía Jjong mientras se aferraba a los barrotes de la ventana –“es que yo tengo la culpa, a mí tampoco me gustaría llegar a casa y encontrarla vacía, que mi esposo no me avise donde anda…”- el rubio meneaba la cabeza ante la defensa del otro –“eso no es excusa… eso fue ya hace varios días, a ver que “mal” hiciste ayer…”- le dijo señalando un cardenal en su antebrazo y el labio partido –“ah… esto no fue él… tuve un pequeño accidente intentando arreglar mi carro…”- el rubio suspiro sabia que le mentía, él mismo había visto como una mañana de domingo Minho sacaba el pequeño carro azul eléctrico de la cochera y se lo llevaba ante unos ojos llorosos de Kibum desde la ventana, luego regresaba en un taxi, ese coche había dejado de existir en su vida ya hacia tanto como la buena vida de Kibum.
-“kibum… porque si te trata de esta manera, sigues aquí…”- el rubio derramaba las lagrimas que Kibum no se atrevía por miedo a Minho se molestara por verle los ojos hinchados como alguna vez lo hizo después de que le quito su teléfono celular –“mmm… es que ya no se cómo escapar… no se qué hacer…”- el otro apretó mas los barrotes entre sus manos –“ok progresamos, al menos quieres escapar…”- el otro se acerco mas a la ventana, no entendía el planteamiento –“mira, en todo este tiempo, has justificado a Minho en todo aun cuando el que está mal ese él… supongo que aun crees que puedes ser feliz a su lado…”- tenía razón, había momentos realmente buenos, momentos en que Minho era todo un príncipe azul, le cantaba, le llevaba regalos, le besaba de una manera deliciosa y en algunas ocasiones era gentil mientras hacían el amor, lo llevaba a cenar e incluso llego a presentarlo con algunos amigos, esos eran días buenos, días en los que pensaba que él era un estúpido, que en todo matrimonio había momento malos, momentos de desesperación, que quizás en verdad el tenia la culpa de que Minho se portara hostil, le marcara con tantos golpes –“piénsalo Kibum de 10 días con él, cuantos ríes y cuantos lloras, cuanto tardan en cambiar de color tus marcas antes de tener nuevas, cuantas veces has tenido que permanecer en cama después de una noche… piénsalo… te gusta esta compañía, te gusta esta vida…”-
Minho era todo lo que había deseado en su vida, lo idealizo por mucho tiempo y por fin por un milagro estaba con él, sabía que no era perfecto, Kibum no lo era tampoco, pero los virtudes superaban a los defectos, los buenos días era más que los malos… lo pensó por minutos y rompió en llanto –“puppy, el es todo lo que he deseado en mi vida…”- el otro se mordió el labio para no insultar mas a esa pobre alma del otro lado del vidrio –“como quieras Kibum… recuerda… sino estoy ebrio, cuenta conmigo para lo que sea…”- Kibum recargo su frente en la ventana a lo que el otro desde fuera poso sus labios sobre el vidrio, extrañamente Kibum sintió la calidez de esa boca como si no hubiera ningún tipo de barrera en ello, sus labios se curvaron apenas imperceptiblemente –“recuérdalo… procurare nunca volver a ponerme ebrio…”- el chico se alejo a su hogar puesto que quedaba pocos minutos para que Minho llegara –“gracias, puppy…”-
Tercer día que puppy no venía a su encuentro en la ventana, que mas podía esperar incluso alguien bueno se cansa de convivir con un idiota como lo era él, se acerco al espejo y se observo detenidamente por primera vez en un año, su condición había cambiado, ya no era tan lozano como antes, al menos no sin maquillaje que debía usar, pues a Minho le gustaba ver sus mejillas rojas y los labios rosas, condición que tenia natural cuando conoció a su “esposo”, su cuerpo era más delgado, no delgado de ejercicio, delgado de falta de alimento, pero lo que más le perturbo fue su mirada, era triste sin brillo alguno, sin ganas, sin vida, todo aquello valía la pena por ese ser que dormía a su lado, quizás, quizás.
Se vistió de nuevo y bajo a la sala, la hora marcaba más de la media noche y su “carcelero” aun no aparecía, apago el televisor y se arriesgo a subir a la recamara, perdió la conciencia en medio de sueños de lo que había sido su existencia antes de Minho.
El día nació y los rayos débiles del sol se filtraron, se levanto de golpe y por inercia bajo a la concina para prepara el almuerzo, sus sentidos despertaron cuando cortaba la tercer zanahoria, no había escuchado la regadera, “Minho…” silencio “Minho” silencio sepulcral, observo por la ventana y su coche no estaba, demonios ese día vendría como una fiera.
Termino su rutina y se sentó frente a la ventana para espiar a su vecino, pero no le vio salir en todo el día, por lo qué decidió subir a su cama, de nuevo las 12 de la media noche llegaron y Minho no aparecía, -“si que debes estar molesto, ni siquiera me quiere ver…”- se dijo a sí mismo y volvió a dormir.
Al tercer día de ausencia se empezó a preocupar por el paradero de Minho y aun mas por el de su vecino de enfrente, no había visto a ninguno de los dos, no había evidencia alguna de que Minho hubiera puesto un pie en casa, no tenia manera de comunicarse con el exterior y la comida comenzaba a escasear, debía hacer algo, volviera Minho o no.
-“así que usted vive en la casa de al lado… correcto…”- decía el oficial –“si… ya se lo dije, solo que… mi amigo se llevo mis llaves sin saber y como tenía que salir urgentemente, pues improvise…”- la secretaria tecleaba con rapidez la declaración del chico –“como se llama su amigo, como nos comunicamos con él…”- Kibum sudo frio ante la pregunta –“Choi… Choi… Minho…”- dijo con dificultad –“oficial, la dueña de la casa ha llegado…”- el oficial la hizo pasar –“señora, este el chico que encontramos intentando entrar a su casa, insiste en que es su vecino, que solo quería usted le ayudara a salir de su propia casa…”- la mujer lo observo con cierta sorpresa –“si, él es mi vecino, pero que te ha pasado corazón, te ves tan… mal…”- se acerco a Kibum mientras sostenía su rostro lleno de pequeños rasguños y pequeñas cicatrices viejas –“oficial, no presentare cargos, lo que haya dicho debe ser verdad…”- el policía giro los ojos molesto y ordeno le soltaran.
Kibum salió de la delegación aun lado de la mujer que no dejaba de hablar, sintió el aire fresco impactar en su rostro, el aroma de la navidad en el ambiente, un sentimiento de libertad le invadía las venas, al parecer Minho había salido de su vida y eso lo había sentir mejor que nunca, se fijo una meta; recuperar su vida.
Los globos de colores brillantes se esparcían por todo el lugar, la música era tan estridente que en ciertos puntos debías cubrir los oídos, la gente bailaba, algunos niños pequeños corrían por todo el lugar –“seguro que no te molesta, digo es a lado de… tú ya sabes…”- Kibum sonrió –“de voldemort?…”- dijo sacando unas risas –“me da gusto que este devuelta, no sabes cuánto te extrañe…”- se abrazaron –“yo también te extrañe Min, como no tienes idea… y no te preocupes estoy bien, las cosas han tomado su curso de nuevo”- la chica se levanto al ver como uno de los pequeño niños estaba a punto de tirar los caros adornos de su pared –“tu niño del DEMONIO”- Kibum la vio alejarse, él por su parte tomo se dirigió al patio, le provocaba un poco de escalofríos el lugar, pero no dejaba que eso lo detuviera, así como no dejo que Minho volviera a su hogar después de esa desaparición, como lo pretendió una fría mañana en que compartía una taza de chocolate con su vecino –“toma…”- una mano le extendió un enorme globo de helio con un papel amarrado al hilo –“acaso no es demasiado tarde para enviarle tu carta a santa…”- le dijo Kibum al reconocer al rubio –“no es una petición, es un agradecimiento… por…”- Kibum cerró su boca el índice izquierdo –“no quiero saber que tan involucrado te viste…”- el rubio le mostro esa sonrisa tierna, esa sonrisa traviesa –“toma…”- sujeto el hilo para luego dejarlo ir –“tu deseo del año pasado se cumplió…”- dijo Jjong aun observando el cielo –“mmm… si… aunque sabes, pensándolo bien, creo que sin querer pedí dos cosas distintas…”- ambos bajaron la mirada –“así…”- fruncía el ceño el rubio –“si… una se cumplió aunque al final termine odiándolo…”- en la casa el revuelo aumentaba, la cuenta regresiva comenzaba –“y la otra”- se giro para acercase a Kibum –“la otra aunque no lo sabía… creo que también, aunque no de la forma que esperaba…”- las campanas dentro de la casa repiquetearon, jjong paso sus brazos por la cintura de Kibum y este le rodeo el cuello, aspirando el aroma juvenil, travieso –“aunque esta si me gusta… feliz navidad, baboo…”- le dijo al oído –“feliz navidad bummie… ya me encargare de que la ames…”- ambos se separaron centímetros para observarse a los ojos –“gracias puppy…”- le dio un beso en la mejilla y Jjong le regresó uno en la frente, luego entrelazaron sus manos para regresar al interior de la casa.
FIN

Bueno espero que les haya gustado un poquito, Feliz Navidad a tod@s
Nos leemos *3*
Dayan
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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por AlexLee el Sáb Dic 22, 2012 10:55 pm

[ENTRADA DE CONCURSO]
TITULO: 크리스마스의 약속 (Christmas's Promise)
AUTOR: AlexLee
PAREJA: Ontae
GÉNERO: Drama, slight!angst
RATING: Para todo público


Spoiler:

크리스마스의 약속 (Christmas's Promise)

Los copos de nieve caían delicadamente posándose sobre la calle, los coches y las personas que iban caminando.

Desde la ventana de un segundo piso, mirando hacia la avenida sentado sobre su cama se encontraba un niño. Su cabello castaño claro estaba cubierto por un gorro de colores –hecho especialmente por su mamá- el cual hacía que los mechones casi cubrieran por completo sus bonitos ojos, grandes e inocentes. Cada invierno sus mejillas tomaban un rubor natural contrastando adorablemente con su piel normalmente pálida y ese día no era la excepción, su madre se lo había recordado esa mañana. Portaba una expresión triste en sus ojos, como le ocurría más a menudo de lo que le gustaría. A sus escasos siete años se esperaba a un pequeño sonriente, que jugara todos los días e hiciera travesuras. A sus escasos siete años, lo más lógico era que esperara aquellas fechas para salir a jugar con la nieve, reír con sus amigos y hacer interminables listas de regalos. Pero desde hacía un año, la dicha de la fecha cercana no alcanzaba su espíritu y una constante aura de depresión lo embargaba. Nadie podía culparlo, sin embargo.

Suspiró logrando que el cristal de la ventana se empañara, desde su posición podía observar el camino cubierto de nieve que daba hacia la gran ciudad, un camino que ahora le dolía ver.

-¿Taemin?- fue una voz femenina la que lo llamó. Se giró un poco para observar a su madre entrar a la habitación, una mujer de facciones hermosas y figura esbelta. Sus ojos femeninos y cansados lo miraron con compasión- Taemin, ¿qué estás haciendo ahí?

-Observaba la calle- respondió en un susurro, volviendo a su posición inicial. Sintió el calor emanar del cuerpo de su madre a su lado y unos brazos delicados rodearle la cintura.

-¿No quieres salir a jugar, pequeño?- Taemin negó suavemente con la cabeza. Su madre observó con preocupación cómo sus ojos se inundaban de lágrimas, le acarició el cabello con una mano- Tienes que salir alguna vez.

El pequeño no respondió, limitándose a limpiarse un par de lágrimas traviesas que escaparon de sus ojos y dejó que su madre le besara el cabello en un par de ocasiones. Taemin no era un niño ingenuo, sabía que su progenitora necesitaba de él tanto como él necesitaba de ella, pero quería aparentar ser más fuerte.

Había sido un día como aquel un año atrás en el que sus vidas cambiaron de repente y ninguno había podido superarlo. Taemin dudaba poder superarlo por completo algún día.

-Cariño, está bien extrañarlo, todos lo hacemos- su madre habló en susurros, casi con miedo de provocar algo que no quería. Taemin respiró entrecortadamente- Pero él querría verte feliz, pequeño, todos queremos verte sonreír otra vez, esta era tu fecha favorita- el infante asintió levemente, indicándole que la había escuchado. Al no recibir respuesta alguna, la mujer suspiró plantando un último beso en los cabellos de su hijo antes de partir hacia la puerta. Sintió una mano tomar su vestido, el contacto fue muy leve pero ella lo sintió.

-Mamá… gracias- por primera vez quizá en mucho tiempo, Taemin había esbozado una sonrisa. Pequeña, pero ahí estaba, y fue suficiente para traer lágrimas a los ojos de la mujer, quien volvió a tomarlo entre sus brazos sintiendo con agrado sus pequeñas manitas en su cuello.

-Vas a estar bien, ¿verdad? Vas a estar bien por mami- susurró una y otra vez disfrutando de las constantes caricias de su hijo. Se separó de él para mirarlo directamente a los ojos y sonreírle como sólo una madre podía hacer. Taemin volvió a sonreír un poco y ella no pudo estar más aliviada, quizá las cosas podrían mejorar a partir de ese momento. Le besó ambas mejillas una última vez disculpándose por haberlo mojado con sus lágrimas y salió de la habitación. Taemin tuvo que admitir que le gustaba ver a su madre de esa forma, no le gustaba aquella mujer deprimida que lloraba casi todos los días cuando pensaba que nadie la veía.

Bajó de la cama con cuidado decidiendo dejar de observar fuera de la ventana por ese día. Sintió una especie de coraje interno que le decía que tenía que estar bien, que debía ser más fuerte. No quería olvidar, pero su mente entendía que lo mejor era dejarlo ir.

Salió al pasillo sintiendo bajo sus pies la suave alfombra de la casa, había decidido que saldría a jugar, que vería otra vez a sus amigos. Pero entonces una puerta le llamó la atención: la puerta del fondo del pasillo, la única habitación que no había visitado en un año completo. Dirigió su pequeño cuerpo hasta allí, indeciso en entrar. Tomó el pomo de la puerta y la abrió casi por completo, había tantos recuerdos en aquella simple habitación que se sintió sin respiración por un momento. Su mirada se suavizó al recorrer con la vista las innumerables fotos, los diplomas y los juguetes a pequeña escala. Era casi como si nunca se hubiera ido.

-¡Taemin! ¡Ven aquí, pequeño! Acabo de armar algo que te gustará- su mente casi podía escuchar aquellas palabras que tanto le habían provocado sonrisas años anteriores. Se acercó con miedo hacia el mueble de la cama y tomó entre sus pequeñas manos una única fotografía, su favorita. La había visto tantas veces al entrar en aquella habitación que la recordaba perfectamente. En ella se encontraba él, dos años y medio atrás sonriendo ampliamente hacia la cámara con los brazos al cuello de la única persona que quería más en el mundo además de sus padres: su hermano mayor, Lee Jinki. Aún recordaba su sonrisa, más brillante y única que la suya propia, sus pequeños ojos llenos de vida, su cabello castaño corto y esa voz que siempre lo llamaba con cariño y ternura. Aquella foto había estado ahí desde que tenía memoria.

-Hyung, ¿por qué tienes una foto de nosotros aquí?- había dicho Taemin a sus cinco años casi recién cumplidos.

-¿Eh? ¿No sabes por qué? Es porque quiero que vean quién es mi pequeño hermanito- había respondido Jinki para después tomarlo entre sus brazos y hacerlo reír sin parar. Taemin amaba a su hermano mayor, era su modelo a seguir y su mejor amigo.

A pesar de tener quince años de diferencia entre ellos, el lazo que Taemin y Jinki compartían era uno más fuerte que cualquiera que hubiera entre dos hermanos. El mayor dedicaba sus tardes a hacer reír al menor, educarlo y enseñarle todo lo que sus padres le habían enseñado a él. Jinki era la persona a la que Taemin acudía cuando tenía una pelea en la escuela, cuando se caía en la calle, cuando quería mostrarle a sus amigos los trucos nuevos que le había enseñado el día anterior. Taemin no podía estar enojado mucho tiempo con Jinki, ni podía estar alejado de él. Taemin era lo que Jinki más quería proteger en el mundo. Por eso y por muchas otras razones el pequeño se había sorprendido cuando un día después de su sexto cumpleaños, su hermano mayor desapareció por completo.


El día después de su cumpleaños, el pequeño de los Lee esperó a su hermano mayor entrar por la puerta de su habitación y gritarle con emoción que se apurara, que las festividades apenas comenzaban. Los hermanos Lee tenían una especie de tradición en la que celebraban sus cumpleaños por una semana completa.

Los dulces y grandes ojos de Taemin entristecieron cuando Jinki no apareció a los 15 minutos, ni a los 40, ni a las dos horas después. Se rehusó a salir de la cama cuando su madre anunció que estaba el desayuno y llenó de preguntas a sus padres, la mayoría exigiendo saber dónde estaba Jinki y por qué lo había abandonado.

Su madre y su padre lo miraron con tristeza, comprensivos y con algo más que el pequeño no supo descifrar. Taemin no era tonto, incluso a pesar de su edad podía percibir muchas cosas que los adultos no imaginaban y sabía que sus padres estaban ocultando algo, pero no dijo nada, no exigió nada. Mañana, pensó, mañana comenzaremos las festividades. Pero al día siguiente tampoco ocurrió nada, ni al otro. Se cansó de preguntarle a sus padres y durante tres noches lloró sentado fuera del cuarto de su hermano, decepcionado y triste. Él quería a Jinki, era su mejor amigo, ¿significaba eso que Jinki no lo quería a él?

Durante la tarde del cuarto día se encontraba sentado en las piernas de su madre aún cabizbajo, sin ganas de querer hacer nada. No notó las miradas cómplices que se mandaban sus padres ni observó a su padre buscar algo entre los libros de la sala. Fue hasta que su madre le acarició el cabello que los observó a ambos con una expresión consternada, y notó el sobre que le entregaban. No preguntó, sus pequeñas manos lo abrieron con cuidado y sus ojos se abrieron con sorpresa al reconocer la letra.


Taeminnie,

Siento mucho no haberte dicho nada pero tú sabes que no me gustan las despedidas, ¿verdad? No quería que te pusieras triste y que esos bonitos ojos tuyos lloraran, hyung lamenta mucho haberse ido así. ¿Recuerdas cuando te dije que un día tendría que ir al ejército y luchar contra los malos para que tú estuvieras bien? ¿Recuerdas que te dije que te protegería de todo? Llegó ese momento, pequeño, ahora mismo estoy en el campo de batalla luchando contra los malos, así como en las películas. Quiero que te sientas orgulloso de que hyung ayudó a detener la guerra cruel, quiero que sepas que hyung hizo todo lo posible para que tú fueras feliz. Hyung te quiere, Taeminnie, te quiere de aquí a la luna y todavía más allá. Volveré cuando menos lo esperes, pequeño, y cuando lo haga podrás presumir a tus amigos que tu hyung es el mejor, ¿eh? Hyung es como un guerrero, eso no debes olvidarlo.

Sé fuerte, Taeminnie, más fuerte que yo.
Jinki


La enorme sonrisa en sus labios les dijo a sus padres que habían hecho lo correcto al entregarle aquella carta que su hijo mayor le había dejado días atrás, antes de partir hacia el ejército. Aún recordaban las lágrimas en los ojos de Jinki al tener que dejar a su hermano menor, pero así también la determinación con la que había dicho que lo protegería de todo. Taemin extrañaba a su hyung, pero no lo había abandonado, había partido para ser valiente y el pequeño ya estaba orgulloso de él.

-¡Él va a ganar, mami, hyung va a ganar! Es como esos caballeros de los cuentos, ¿verdad? ¡Él es el más valiente de todos!- el pequeño comenzó a saltar en el regazo de su madre, sobre el sillón, corrió hasta donde estaba su padre repitiendo una y otra vez lo genial que era Jinki. Contó con emoción lo que harían cuando el mayor volviera, las aventuras que tendría para contarle, se rió de su propia broma al decir que Jinki era tan torpe que probablemente aniquilaría al enemigo sin darse cuenta. Sus padres no dejaron de reír ante las ocurrencias de su pequeño, escuchándolo con atención al intentar contar la clase de aventuras que tendría Jinki en su estadía allí.

Esa noche, pequeñas lágrimas se abrieron paso por sus mejillas cuando su madre le habló con suavidad y le contó con detalle que su hermano tendría que estar al menos dos años fuera de casa. Las cosas en la guerra estaban tensas y necesitaban a todos los jóvenes fuertes de la nación para poder ganar. Taemin lloró más desconsoladamente cuando su progenitora le dijo que no podía ir como quería y estar al lado de Jinki. ¡Pero yo lo quiero ayudar! ¡Déjame ir a ayudarlo! Había dicho el pequeño a través del llanto histérico, no podía abandonar a su hyung de esa forma, quería estar con él. Les tomó toda la paciencia del mundo y una serie de largas explicaciones para que Taemin entendiera que Jinki tenía que hacer eso solo porque quería protegerlo pero que volvería a su lado como quería y que solo tenía que esperar.

Taemin le juró a la luna y a las estrellas que esperaría todo el tiempo que fuera necesario y que cuando llegara el día, él sería el que recibiera a su hyung con una enorme sonrisa. Taemin tenía al hermano más valiente y fuerte de todos, y él ya estaba más que orgulloso de Jinki.



El pequeño de los Lee se encontraba ya sollozando levemente en la cama, con uno de los cojines que Jinki usaba para dormir entre sus brazos. El recuerdo ya era doloroso y ahora su infantil mente recordaba por qué no había visitado la habitación del mayor hasta ese momento. Se limpió los ojos y la nariz con la manga del suéter que llevaba, imaginando que Jinki le diría que no hiciera eso regañándolo levemente. El simple pensamiento hizo que lágrimas más gruesas descendieran por sus mejillas y un sollozo sacudiera su cuerpo con violencia.

Recorrió con la vista una vez más las cosas que se encontraban en el cuarto. Sus maestros le habían dicho que olvidaría todo con el transcurso de los meses, que podría superarlo. Taemin hubiese deseado que así fuera, pero recordaba ese día con todo detalle. Recordaba lo que le había dicho su madre, recordaba cómo se había sentido. Cinco meses después de la partida de Jinki, el día de navidad, había sido el peor día de la vida de Taemin. El día que perdió lo que más quería.


Su madre le había dicho que las cosas en la guerra estaban mejorando y que probablemente Jinki volvería antes de tiempo. Taemin lo esperaba pacientemente desde su cuarto, observando hacia la calle desde su ventana. El camino que se observaba era por el que todas las personas que provenían de la ciudad pasaban y estaba seguro de que vería a su hermano venir por ahí. Era día de navidad y el pequeño estaba emocionado, había mandado su carta ya y durante una semana no había dejado de molestar a sus amigos sobre aquel día. Aún así, le entristecía saber que era la primera navidad que no pasaría con su hermano, que no dormirían hasta entrada la noche por esperar a escuchar a los renos, que no despertaría en la cama del mayor ansioso por abrir los regalos, que no escucharía la voz de Jinki cantar una canción de navidad al momento de abrir los regalos. Aún le era difícil estar sin su hermano, pero había prometido ser fuerte y esperarlo y Taemin ya era un niño de seis años dispuesto a cumplir su palabra.

Su estómago rugió ante la falta de comida y, con cierta renuencia, dejó su puesto en la cama y se dirigió hacia la cocina en busca de algo para comer. Se encontraba bajando las escaleras cuando observó a su madre al teléfono y a su padre tomándola del hombro con una expresión que a Taemin no le gustó. Se detuvo antes de pisar el último escalón, queriendo escuchar lo que fuese que estaba diciendo la persona al otro lado de la línea que estuviera ocasionando tal estado en sus padres.

-¿Qué me está tratando de decir? Explíquese, por favor- suplicó su madre, entrecortadamente y con cierto pánico en el tono de voz.

Taemin supuso que la persona que llamaba se estaba explicando lo mejor que podía, y sintió miedo cuando su madre se cubrió los labios buscando evitar que un sollozo escapara de ellos, mientras las lágrimas comenzaban a caer libremente y negaba con la cabeza una y otra vez. Su padre tomó el teléfono de sus manos y aunque su expresión no fue idéntica a la de su madre, Taemin observó que se estaba conteniendo no pudiendo evitar las lágrimas. El pánico se incrementó cuando su madre cruzó miradas con él y comenzó a llorar aún más. Recordaba los brazos de su madre abrazarlo con fuerza, necesitando de él y preparándolo para lo que fuera que tenían que decirle.

-Taeminnie…- habló su madre con voz rasposa por el llanto- oh mi vida, lo siento mucho, perdóname- le dijo mirándolo a los ojos mientras lo tomaba de las mejillas y su padre se hincaba frente a él por igual y lo abrazaba.

-¿Q-qué ocurre? ¿Mami? ¿Papi? ¿Q-qué está pasando?- su voz se escuchó indefensa, débil.

-Taemin, pequeño… tienes que saber que no es culpa de nadie, ¿sí? Prométeme eso- fue su padre el que habló y su voz entrecortada, antes fuerte y decidida, le dio aún más terror- Taemin… Jinki no volverá.

-¿Qué…?- preguntó en un hilo de voz, sus pequeños ojos miraron con desconcierto a ambos adultos- ¿Qué dices, papi? ¿Por qué no? ¿Tiene que quedarse más tiempo? ¡Jinki es fuerte, podrá hacerlo!

-No, Taemin, no… Jinki no volverá- la mirada devastada en los ojos de Taemin sirvió para incrementar los sollozos de su madre, su padre pasó saliva antes de continuar- Hubo un ataque, Jinki estuvo ahí defendiendo todo lo que pudo, tu hermano fue muy fuerte, Taeminnie, muy fuerte… pero no sobrevivió- el pequeño comenzó a negar fuertemente con la cabeza- Jinki falleció defendiendo nuestro hogar.

-¡No! ¡No, tú estás mal!- sus mejillas se encontraban ya empapadas en ese momento, negó con la cabeza una y otra vez apartando las manos de su padre cada que intentaba consolarlo- ¡Estás mal! ¡Jinki va a volver! ¡Tú dijiste que volvería antes!- apuntó a su madre quien se encontraba en un estado parecido al suyo. Miró con rencor una última vez a sus padres antes de salir corriendo al cuarto de su hermano.

Sus padres tenían que estar mintiendo, Taemin sabía que Jinki seguía vivo, que estaba luchando por él ahí afuera, que volvería en cualquier momento y lo abrazaría como antes, estaba seguro de eso… pero si tan seguro se sentía, ¿por qué dolía más que cualquier cosa?

Entró estrepitosamente al cuarto de Jinki, observando sus alrededores una y otra vez. Tomó su foto favorita entre sus manos y subió a la cama del mayor, abrazándola contra su pecho. No quería creerlo, su hermano había prometido volver y él había prometido esperarlo, ninguno podía romper su promesa. Pero entre más lo pensaba, una voz dentro de él le decía que era verdad; sus padres no mentirían, nunca lo habían hecho. Comenzó a llorar aún más fuerte al aceptar que Jinki no volvería, ni mañana, ni en una semana, ni nunca. Su voz infantil se quebró en varias ocasiones, sus pequeñas manitas limpiaban sus ojos con frecuencia, su respiración se volvió entrecortada. Ahí en la habitación de Jinki, con la foto cerca de su corazón, aceptó el hecho de que su hermano había muerto en combate. Estaba orgulloso de él, sabía que el mayor de los Lee había dado lo mejor de sí, probablemente había sonreído hasta el último momento sabiendo que Taemin estaría a salvo y que le había enseñado bien.

No supo cuánto tiempo estuvo ahí, minutos, horas, el cielo ya había oscurecido para cuando los sollozos dejaron de ser tan violentos y su respiración estuvo más calmada. La foto no se separó de él aún cuando sus dedos ya estaban cansados, se negaba a salir de aquella habitación. Levantó la vista cuando escuchó unos golpes suaves provenir de la puerta, ahí se encontraba su madre, con los ojos rojos y los rastros de las lágrimas aún en su rostro. Taemin no se contuvo y comenzó a llorar otra vez cuando su madre lo rodeó con sus brazos, sin decir nada, solo estando ahí para él.

-Lo siento, mami, lo siento mucho- habló con voz pequeña aferrándose al calor de su progenitora, la sintió negar con la cabeza suavemente.

-Yo lo siento, pequeño, lo siento- besó su cabeza con ternura.

-¿Por qué hyung, mami? ¿Por qué tuvo que ser hyung?- era algo que se había preguntado las últimas horas, porque ahora sabía que había estado en esa habitación al menos por medio día.

-Quizá fue el más valiente de todos, quizá él quiso sacrificarse y salvar a todos y convertirse en un ángel para cuidarte desde el cielo, tu sabes que Jinki estará siempre contigo- murmuró su madre, todo aquello sonaba como algo que su hermano habría hecho- Quiso que los demás fueran felices, aunque eso significara que él no lo fuera. Tu hermano era la persona más generosa de todas, Taeminnie, la más generosa.

Asintió con la cabeza cuando una nueva ola de lágrimas lo inundó. Sabía que hasta el último momento, su hyung había sido el más valiente y estaba orgulloso, más que orgulloso.

Esa navidad, los Lee no pudieron celebrar nada, no hubo regalos ni sonrisas ni canciones ni galletas. Una luz se había apagado, una luz que no volvería a brillar. El cuerpo de Jinki no fue encontrado en batalla y se sintieron más devastados al no saber el paradero de su hijo. Taemin cambió desde entonces, la navidad se convirtió en su peor pesadilla, se volvió más serio en la escuela y no salía a jugar, sentado siempre en su cama mirando hacia la ventana esperando por algo o alguien que jamás aparecería. No sonreía, no veía ningún motivo, a los seis años Taemin había perdido mucho más que los niños de su edad.

A los seis años, Taemin perdió a la persona que más quería, su mejor amigo y modelo a seguir. En el día de navidad le habían arrebatado a su hermano mayor.



-¡¿Taemin?!- escuchó que alguien lo llamaba desde el pasillo, reconociendo la voz infantil como la de uno de sus amigos, aquellos que aún se mantenían a su lado aunque hubiera cambiado tanto. El pequeño se limpió torpemente las lágrimas para cuando su amigo se presentó ante la puerta. Era más alto que él con unos ojos aún más grandes que los suyos, pero de sus amigos era su favorito porque le repetía una y otra vez que Jinki estaba ahí con ellos siempre- ¿Taeminnie? ¿Qué ocurre?

-Minho-hyung…- no pudo terminar la frase antes de enterrar su rostro en el cojín, fue hasta ese momento que el visitante se percató que no estaban en el cuarto del pequeño y de que el aura del mayor de los Lee lo rodeaba fuertemente. Lo entendió todo, la fecha, el lugar… aquello era doloroso para su amigo y necesitaba estar con él.

Escaló la cama con cuidado hasta llegar a Taemin y acariciarle el cabello con ternura y paciencia. Había estado ahí los primeros días que el pequeño se había derrumbado, había estado ahí las semanas en las que Taemin se la pasaba llorando sin querer salir del mismo cuarto en el que ahora estaban, había estado ahí cuando su pequeño amigo había acudido a la escuela y se alejaba de todos. Era normal que estuviera ahí, apoyándolo, cuando los recuerdos volvían. Esperó pacientemente a que los sollozos del menor se calmaran y con cuidado tomó su rostro entre sus manos, sonriéndole amablemente.

-Es mañana, Minho-hyung… mañana- -

-Shh, está bien, Taeminnie, puedes llorar, pero recuerda que debes sonreír después- el pequeño lo miró confundido, con el ceño fruncido- ¿Recuerdas lo que Jinki-hyung decía? Siempre que llores, no olvides sonreír después para enfrentar lo que puedas.

-¿Crees que podré hacerlo mañana?- hipó el pequeño, con la mirada inocente. Minho asintió ensanchando su sonrisa, buscando consolarlo. El menor no dijo nada y se quedó unos minutos en silencio, jugando con los botones de su chaqueta- Lo extraño mucho- comentó en un susurro sin alzar la vista- En navidad él me cantaba una canción.

-Taeminnie, ¿no crees que te haga bien salir de aquí? A Jinki-hyung le gustaba verte reír y no has reído mucho últimamente- lo rodeó con sus brazos meciéndose suavemente cuando el pequeño comenzó a sollozar silenciosamente.

-Quiero a Jinki-hyung de vuelta, quiero tener a Jinki-hyung conmigo- Minho comenzó a sentir miedo cuando los sollozos se volvieron más fuertes.

-¡Pero está aquí contigo!- la oración hizo que Taemin se desprendiera del abrazo y lo mirara desconcertado. Minho tomó una de las manos de su amigo entre las suyas y la posó en el pecho del menor, cerca de su corazón- Aquí lo tienes, Minnie, él no te va a abandonar por nada del mundo, quizá está ahora aquí mismo pensando qué hacer para ya no verte llorar.

-¿Tú crees?

Minho asintió frenéticamente con la cabeza, feliz de que Taemin hubiera dejado de sollozar como lo estaba haciendo.

-Quizá ahora esté diciendo “Minnie, si sigues llorando no te dejaré jugar con el señor auto”- le dijo haciendo una terrible imitación del hermano de su amigo pero que sirvió para hacerlo reír ligeramente. Le acarició el cabello un par de veces buscando calmarlo- Te extrañamos, Minnie, Jonghyun-hyung incluso te ha comprado leche de plátano todos los días- Taemin por primera vez reparó en la expresión triste de Minho y se sintió mal por haber abandonado a sus dos mejores amigos- Está esperando por ti afuera, ¿quieres venir?

Por primera vez en mucho tiempo, el menor tomó la mano de Minho, acompañándolo después de meses de no haber salido a jugar.

-Mañana estaremos contigo, ¿neh? Eres muy fuerte.

***

La segunda navidad de muchas que pasaría sin su hermano. Taemin aún no estaba del todo convencido, pero había accedido a la petición de su madre de jugar al lado del árbol navideño –algo que Jinki y él hacían todos los años-. Era el primer día que no lo pasaba mirando fuera de la ventana de su cuarto y aún se sentía culpable, se repitió las palabras de Minho una y otra vez pero no parecían funcionar. Suspiró, no estaba seguro de ser igual de fuerte que su hermano mayor.

-Quieres que tu hijo de siete años salga con este frío y compre lo que necesitamos, ¿te estás escuchando?- la voz de su madre lo distrajo de sus pensamientos. Sus padres habían estado toda la mañana ocupados con los preparativos para navidad buscando que todo estuviera perfecto para su bebé y Taemin podía notar que ya estaban cansados.

-No es lejos, ni tu ni yo podemos ir en este momento y si vamos más tarde la tienda no estará abierta- razonó su padre.

-¿Y qué si algo le pasa? ¿Podrías perdonarte a ti mismo?- más que molesta, la mujer parecía preocupada.

-Te entiendo pero Taeminnie es un niño valiente, podrá hacerlo, debemos confiar en él- su padre se giró hacia él, hincándose a su lado- Pequeño, ¿podrías ir a la tienda a comprar algo que necesitamos?- le extendió un pequeño papel, tras examinarlo Taemin asintió levemente mirando a su padre y a su madre con interés- ¿Ves? Sé que podrá hacerlo.

-Ugh, está bien, pero- -el sonido del teléfono la interrumpió haciendo que suspirara con molestia- Ponte el abrigo, Taemin, y ve solo a la tienda y regresa de inmediato, ¿de acuerdo? Yo contestaré.

-Ve pronto, antes de que haga más frío- su padre lo tomó en brazos ayudándolo a ponerse el abrigo, depositó un suave beso en su mejilla y le extendió la bolsa con el dinero justo.

Taemin se despidió de él, lo último que escuchó antes de cerrar la puerta fueron los gritos desesperados de su madre llamando a su padre seguramente por lo que fuera que le habían dicho a través del teléfono. El pequeño no supo si regresar pero se encogió de hombros y caminó hacia la calle, seguramente era algo sobre un chisme y él, a su edad, aún no quería saber los últimos rumores.

Caminó por el sendero nevado, dos noches antes había caído una tormenta y ahora todo era de color blanco. A Taemin no le gustaba la navidad pero tenía que admitir que el paisaje era de lo más bonito que había visto. Nieve sobre los árboles, los tejados… parecía una imagen sacada de una tarjeta postal. Saludó levemente a sus amigos que se encontraban ayudando a sus padres, emocionados por la navidad. La mirada del pequeño entristeció, él no tenía nada que celebrar esa noche.

Después de recorrer toda una calle, los patios de las casas y la mayoría de los establecimientos estaban cerrados y vacíos, las familias refugiadas en el calor del hogar. Taemin tendría miedo de no ser porque el paisaje le inspiraba tranquilidad y era en plena luz del día, los ladrones no salían durante el día. Caminó lentamente con sus manos en los bolsillos escuchando atentamente el sonido de sus pisadas, parecía que ni los animales querían hacer ruido ese día. Alzó la vista cuando de repente escuchó otras pisadas además de las suyas. Del lado contrario de la calle venía un hombre, por lo que alcanzaba a ver se veía joven y con el cabello un tanto largo. Su apariencia era descuidada y llevaba un traje completamente negro.

Taemin siguió caminando sin preocuparse a pesar de que el hombre resaltaba demasiado en el paisaje blanco. De repente solo escuchó sus pisadas y se encontró con los pies del hombre a pocos metros de él. Se detuvo también y sintió miedo. ¿Y si el hombre quería hacerle algo? ¿Y si era un ladrón? ¡Su mamá decía que los ladrones no salían de día! Cerró los ojos para tranquilizarse antes de seguir caminando pero la respiración entrecortada del hombre -¿o era de él?- no lo dejaban concentrarse.

Levantó la vista con temor en sus orbes, encontrándose con unos ojos castaños más sorprendidos que los propios. Taemin frunció el ceño confundido y no fue hasta que miró al hombre con atención que su corazón comenzó a latir como loco.

Estaba más delgado y eso hacía que sus pómulos resaltaran aún más aunque no lucieran desagradables. Su rostro estaba cubierto por pequeñas heridas casi cicatrizadas, y portaba ojeras debajo de esos bonitos ojos. Su cabello desordenado y más largo del mismo tono castaño que el de Taemin. Su ropa le quedaba grande y sus manos se encontraban igual de heridas que su rostro. El pequeño abrió los ojos con sorpresa, con miedo, con alivio, no sabía qué sentir. Sintió sus ojos inundarse de lágrimas y se los talló con fuerza, no quería perder ni un segundo de lo que estaba viendo en ese momento. Se pellizcó varias veces las mejillas buscando saber si era un sueño, si en realidad estaba al lado del árbol de navidad durmiendo plácidamente. Su respiración se aceleró y ya no pudo evitar las lágrimas que salieron de sus ojos.

-¿H-hyung…?- preguntó en un susurro, inseguro de si el hombre frente a él lo había escuchado.

Pequeños copos de nieve comenzaron a caer cuando ninguno dijo nada.

-Taeminnie…- habló el hombre en una voz que el menor reconoció al instante.

-Hyung- habló más fuerte comenzando a caminar hacia él, una sonrisa que tanto conocía apareció en el rostro del mayor, una sonrisa que extrañaba, una sonrisa que había deseado ver desde hace más de un año- ¡Hyung!

-¡Taemin!- llamó, con lágrimas en los ojos y la sonrisa más brillante que Taemin le había visto nunca. El menor corrió la poca distancia que los separaba abrazando el cuello de su hermano con fuerza, sintiendo con alegría los brazos del mayor rodearle mientras lo alzaba del suelo- Taemin, Taemin.

-¡Jinki-hyung!- gritó de alegría, sollozando fuertemente, derramando lágrimas de felicidad y sonriendo detrás del cabello del mayor. El olor de Jinki era inigualable, su ternura y calor era lo que más había extrañado. Sintió al mayor hipar de felicidad por igual- Te extrañé, Jinki-hyung, te extrañé mucho- habló en un susurro entrecortado, ninguno quería separarse.

-Estoy aquí, pequeño, aquí, he vuelto- murmuró por igual, había estado tanto tiempo separado de él que estaba seguro que todos los abrazos del mundo no compensarían su partida- Volví, volví… Dios, Taeminnie, te extrañé.

Con renuencia se separó del menor depositándolo en el suelo y arrodillándose frente a él, tomó su pequeño rostro entre sus manos sonriendo sin dejar de observarlo. Habían pasado tantos meses y aún no podía creer que estuviera en ese momento justo ahí, sonriendo junto con su tesoro más valioso.

-No llores, pequeño, ya estoy aquí- pero él mismo no dejaba de llorar, rió ligeramente cuando el pequeño trató de limpiarse las lágrimas sin éxito. Jinki juró que la mejor de las sonrisas la portaba su hermano menor en ese momento.

-C-creí que habías m-m- -pero no pudo terminar la frase, sintió los fuertes brazos de su hermano rodearle por segunda vez, reconfortándolo por todo el tiempo que había perdido.

-Fue un error, un terrible error- besó repetidamente los cabello del infante- Lo único que quería era verte, quería volver, perdóname por tardar tanto, Taeminnie.

Taemin negó repetidamente con la cabeza, nuevas lágrimas surcaban sus mejillas. Se aferró a su cuello sin intenciones de despegarse de él pronto. No le importó el dinero de sus padres ni el encargo que le habían hecho, no le importó volver tarde, no le importó que estuviera nevando; tenía a su hermano mayor en sus brazos y no volvería a perderlo de vista.

-Prométeme que no te irás, por favor- suplicó y no tuvo que esperar demasiado para escuchar la promesa del mayor, más fuerte que nunca.

Sus padres se encontraron con ellos minutos después comprobando que, así como les habían dicho en aquella llamada, su hijo mayor estaba de vuelta. Su madre en lágrimas y su padre sin poder parar de sonreír. El pequeño no se había despegado del mayor ni un solo instante ganando risas por parte de sus progenitores, Jinki mantuvo sus fuertes brazos alrededor de su menuda figura tratando de compensar todo el tiempo que había perdido.

En medio de la calle, en víspera de navidad y con la nieve como su único testigo, Taemin recuperó lo que había perdido, Taemin volvió a sonreír. Su hermano mayor había regresado y fue la mejor navidad de su vida.

Mi primer post en el foro y es un fic lol Espero que les guste :3~
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Mensaje por S. Tsuki. el Sáb Dic 22, 2012 11:28 pm

[ENTRADA DE CONCURSO]
Título: Holy Night.
Autor: S. Tsuki.
Pareja: ChangMinho, mención JongKey y OnTae.
Género: Romance, fluff.
Rating: PG-13
Advertencias: Ninguna.


Hola! aquí mi historia para el concurso ojala les guste :D Feliz Navidad y suerte para tod@s!!!!


Spoiler:
[CONCURSO] Historias de navidad Holynight_zps5dbc7174

La película término y las puertas del cine se abrieron y todas las personas salieron con distintas clases de expresiones estupefactas en el rostro mientras entre ellas una menuda figurita salía corriendo completamente emocionado riendo a carcajadas.

—¡Expelliermus!—Grito el pelinegro, moviendo ese popote como si se tratase de una varita mágica tropezado constantemente con ese saco negro que le había quitado a su papá apenas apareció el fantasma de las navidades futuras.

—Yoogeunie ten cuidado—Hablo Minho en tono suave caminando despacio junto a Changmin quien venía refunfuñando un par de barbaridades al ver lo que su amado primogénito le hacía a su saco.

—Minho appa, Changmin tiene cara de Scrooge, dile que se ría o voldemort va a amenazarlo con una fea navidad cuando se le aparezca en la madrugada—Refunfuño el pequeño deteniéndose abruptamente para esperar a sus papis. Minho rio en parte por lo extraño del argumento pero más por el hecho de que la misma expresión tierna que adornaba el rostro de su hijo estaba plasmada en el rostro de Changmin.

—Si hubiese sabido que traerlo a ver un cuento de navidad iba a ser tan mala idea, nos habríamos quedado en casa a ver Harry Potter… De nuevo…—Le dijo a Minho quien se inclino y cargo al pequeño aplastándole un poco el cabello que se le había desacomodado con la carrera mientras miraba con algo de ironía a Changmin, su hijo todo lo relacionaba con la saga de Harry Potter o voldemort y dementores en el peor de los casos, no sabía que se le hacía tan extraño si finalmente era culpa suya.

—Appa no me peines—Renegó el niño intentando en vano alejarse de las manos de Minho—Changmin dile que no me peine—Gimoteo haciendo un pucherito mientras Changmin se dirigía a Minho con el rostro lleno de indignación.

— ¿Por qué a mi o me llama appa? ¿¡Por qué no me dices appa!?—Le pregunto directamente a su hijo quien se froto el rostro frustrado.

—Papi—Lo llamo tierno y Chantajista—Que Minho appa no me peine…—Refunfuño ante la enternecida mirada de Changmin.

—Minho—Hablo esponjado como pavorreal—No lo peines—Sentenció con seriedad retomando su camino con una sonrisa deslumbrante iluminándole la cara.

— ¿¡Cómo “No lo peines”!? Vamos a ir a tomarnos la foto con Santa Claus Changmin ah al menos hay que vernos medianamente decentes—

— ¿Por qué?—Pregunto Yoogeunie curioso —Changmin dice que solo es un gordo borracho—Refunfuño mientras el culpable recibía un ligero empujón de Minho que le arranco una risilla burlona a Yoogeunie.

—Ahora resulta que es un gordo borracho, tu y yo vamos a hablar muy seriamente sobre lo que debes y no decir en frente de Yoogeun, si no te llama Appa ¿Por qué crees qué es hyung?—Le reprocho enérgicamente soltando el “hyung” sin querer, tanto tiempo lo llamó así que a veces era raro dirigírsele de otra forma aunque mucho más significativo y gratificante.

—Adoro cuando me llamas hyung—Suspiro Changmin de la nada robándole un beso inesperado que disipo toda la molestia en Choi.

— ¡oww yo también quiero un beso hyung!—Resoplo Yoogeun cantarín recibiendo no uno, sino dos besos por parte de sus dos padres.

— ¡Ahora vamos a buscar al gordo borra…! ¡Que diga Santa Claus!—Exclamo Changmin más animado mientras Minho volvía a colocar a Yoogeun en el piso quien fue el primero en ver a dos de sus hyungs favoritos.

— ¡Yay! ¡Taemin ah!—Grito echándose a correr hacia el aludido quien al escuchar el grito sonrió de forma brillante y también corrió hacia el pequeño con los brazos extendidos. Onew prefirió caminar más despacio por mera precaución y el ChangMinho no pudo evitar reír ante ese gesto.

— ¡Yoogeun auch!—Se quejó Taemin al recibir primero dos manotazos en la cara y después un abrazo apretado del niño. Changmin se rio a carcajadas tras esto último y le desordeno el cabello a Yoogeun orgulloso de él. Minho volvió a mirarlo con reproche pero interiormente sabía que no podían hacer nada, desde el día que Yoogeunie llego a casa con ellos ansioso y temeroso, la primera reacción que tuvo al ver a Tae fue golpearlo con su zapato, así que no es como que todo fuese a cambiar de repente.

—Buenas noches Onew hyung ¿Dónde están Key y Jonghyun?—Saludo Minho sonriente medio escuchando el relato alocado que Yoogeun le contaba a Taemin sobre como lo habían llevado a ver un cuento de navidad y Voldemort se había aparecido para espantar a Scrooge y hacer que creyera en la navidad o iba a ser devorado por un ciento de dementores. El que Taemin empezará a incluir más personajes a la historia definitivamente solo era para frustrar a Changmin.

—La última vez que los vi estaban peleándose con un duende, iban a esperarnos alrededor del árbol de Navidad para mirar juntos como lo encienden pero el hombrecito le dijo a key que no podían estar al rededor y ya sabes como se pone cuando le dicen que no—Minho se rio y palmeo el hombro de Jinki para que dejara de lucir agobiado— ¿Qué hay de ustedes? ¿Cómo han estado?—Pregunto Onew mirando a Taemin discutir enardecidamente con Changmin acompañados por las carcajadas ruidosas de Yoogeun mientras empezaban a andar hacia el inmenso árbol que decoraba el centro comercial

—Bien ya sabes, de aquí para allá con Yoogeun preparando el árbol de navidad, la cena, los regalos… Jamás lo había visto tan contento incluso Changmin esta participando bastante con respecto a la cena de este año…—Dijo mirado con cariño a su pequeña familia.

—Ya son 3 años ¿no?— Minho asintió hacia Jinki deteniéndose un poco para respirar más profundo—Los más felices de mi vida… No pensé que realmente podríamos obtener a Yoogeunie…—Murmuro algo alicaído de repente, recordando el arduo proceso que tanto él como Changmin tuvieron que soportar para poder adoptarlo, fue difícil pero no imposible, sus amigos y su familia estuvieron ahí para apoyarlos y la intervención de organismos internacionales y varias reformas a las leyes de su país hicieron todo eso posible en el momento oportuno. A veces la gente aún los miraba raro, pero Minho sabía que el y Changmin hacían a Yoogeun feliz, así que lo que los demás pensaran realmente no importaba… Onew le obsequió un abrazo reconfortante y Minho se permitió dejarse sostener un poco.

— ¡Hey!—Exclamó Changmin al ver a Onew todo meloso con Minho— ¡No abraces a mi papi pollo!—Chilló el pequeño con fuerza mientras Changmin jalaba de Minho y Yoogeun saltaba a sus brazos escondiéndose molesto contra el cuello del mayor.

— ¡Hyung lo hiciste enojar!—Refunfuño Taemin enredando uno de sus brazos al del mayor quien sonrió algo apenado.

—Lo siento.

—Yoogeun—Llamo Minho cándido recibiendo solo una negativa por parte del pequeño—Vamos, Onew hyung solo me deseaba feliz navidad—explico haciéndolo rebotar un poco entre sus brazos mientras Changmin lo abrazaba por la espalda y acariciaba la cabeza de Yoogeunie esperando de esa manera llamar su atención.

— ¿Lo quieres igual que a papi?—Murmuro contra su cuello enterneciendo a los presentes.

—Claro que lo quiero, es mi hyung, pero a papi lo quiero de forma especial, igual que a ti…—explico en susurros sobre su cabello. Yoogeun se apartó confuso y miró a Changmin con el ceño fruncido por la confusión que le causo la respuesta de Minho él sabía por sus amigos en la escuela que a veces los papás se iban cuando querían a alguien más— ¿Entonces nunca nos dejas?

—Por su puesto que no—Exclamo Changmin apretujándolos un poco más—Nadie va a dejar a nadie. Nunca. Porque te amamos y nos amamos lo suficiente para hacer brillar una estrella por toda la eternidad.

Taemin y Onew compartieron una leve sonrisa, era extraño que Changmin se pusiera tan sentimental.

— ¡Oh! ¿Entonces así de mucho nos queremos?—Exclamo apartándose, levantando sus manitas para explicarse mejor. Los mayores asintieron y la sonrisa del pequeño destello con encanto.

—Entonces Taemin y el pollo también deben tener un hijo, para que sean igual de felices que nosotros y así deje de abrazarte—Le dijo a Minho con inocencia provocándole un ataque de risa a Taemin que llamo la atención de varias personas que pasaban por ese lugar, Changmin imito a Taemin y Minho aunque quiso disimularlo también se empezó a reír. Onew si bien sonreía levemente estaba muy avergonzado y demasiado asustado, ni si quiera podía ver a Taemin a la cara.

—Ya sé que le voy a pedir a Santa, pollo—Codeo Tae con algo de rubor en el rostro avergonzando más a Onew si se podía.

— ¡Oigan! ¡Por aquí!—El grito de un sonriente Jonghyun los atrajo de nuevo a la realidad y todos emprendieron la marcha hacia él, al parecer Key les había conseguido el mejor sitio para ver el árbol, justo frente al trineo de Santa Claus en el cual ya había una fila de pequeños niños esperando ir a pedirle sus regalos y tomarse una foto con su familia.

—Pensé que se habían perdido—Reprocho Key con las manos en las caderas desesperado al verlos aparecer tan sonrientes y tranquilos.

—Es que el pollo y Taemin necesitan tener un hijo para que sean más felices ¿Verdad appa?—Informo Yoogeun mirando a Changmin quien se rio como todos quienes lo escucharon pues Onew se encogió un poco en si mismo, tenía cierto complejo con los humanitos pero Taemin no se veía muy renuente a ellos, era su cuarta navidad juntos y bueno la verdad es que a veces envidiaba un poco a Changmin y a Minho al tener a Yoogeun.

— ¡Excelente noticia! ¡Bling y yo queremos lo mismo para navidad! ¿No es cierto?—Dijo codeándolo con una enorme sonrisa mientras el aludido sonreía abiertamente rascándose un poco nervioso la cabeza.

—Así es, probablemente Yoogeun tenga un nuevo donsaeng para el próximo año…—

— ¡Wow ahora ya no seré el centro de atención! ¿¡No es genial!?—Grito encantado agarrando a besos a Minho.

—Changmin en serio no deberías permitir que sea tan precoz—Murmuro Taemin con algo de sorna.

— ¿Por qué eso es mi culpa?— Seis pares de ojos lo miraron con obviedad y su reclamo se vio silenciado por el barullo a su alrededor. Santa Claus y sus duendes hicieron acto de presencia y como si se tratase de un verdadero truco de magia rodearon el inmenso árbol haciendo graciosos y bien calculados ademanes para impresionar a los más pequeños.

Changmin miro con ternura el embelesamiento que se había apoderado de Yoogeun y Minho abrazándolos cálidamente antes de ser iluminados de golpe por un centenar de luces multicolores. Todo el sitio se lleno de exclamaciones maravilladas, el árbol lucía increíble y las luces parecían miles de luciérnagas bailando a su alrededor, jugueteando con las esferas, los ángeles y las estrellas que colgaban de cada una de las ramas.

— ¡Es tan brillante! —Suspiró Yoogeun enternecido mientras poco a poco la afluencia se disipaba y solo quedaban ahí niños y niñas ansiosos por acercarse a ese regordete y animado Santa, que sonreía y obsequiaba caramelos con alegría.

— ¿Qué vas a pedirle a santa Yoogeun?—Pregunto Minho curioso avanzando entre la emocionada multitud sin llamar mucho la atención guiados por un sonriente Key para ir primero con santa, sin importarle empujar uno que otro niño ansioso en el proceso.

—hmn…Pues que el pollo y Taemin tengan un hijo para que no seamos solo dos, que a Key umma y a bling les den rápido a mi donsaeng para que sea mi novia o novio—Dijo como si nada encogiéndose adorablemente de hombros— ¡Y que todos seamos siempre felices!—Exclamo ilusionado mientras una inapropiada duendecita a ojos de todos los tipos guapos pero gay´s que iban a ver a Santa Claus les diera el paso para acercarse al hombre de rojo.

—Y también que Santa Claus deje de ser un borracho…—Un pujido general escapo de todos los ahí presentes al ver la cara estupefacta del nombrado Santa Claus.

— ¡Auch!—Fue la exclamación de Changmin al recibir una patada de Minho cuando nadie miraba, sonriendo a la cámara mientras el más pequeño de todos hacía el gesto de la paz con sus dos manitas.

Había muchas cosas que quería pedir, pero lo más importante ya lo tenía, una familia amorosa y dos padres que se querían y lo querían por sobre todas las cosas. No importaba si el resto de la gente no le entendía, la felicidad no dependía de aquello que fuera mayormente aceptado sino de la manera en que cada uno elegía vivir.

—Los quiero…—Susurro Changmin hacia sus dos favoritos besando a Minho mientras despeinaba suavemente a Yoogeun.

Fin.
S. Tsuki.
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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por ariasuneko el Dom Dic 23, 2012 7:18 pm

titulo: Mágico?
Autor: ariasuneko
Pareja: 2min
Genero: Romantico
Rating: todas


Spoiler:
MÁGICO

Era un día nevante, frío, y a la vez radiante. Las calles estaban
bañadas en blanco, la gente iba y venia, escogiendo todo tipo de
adornos y regalos, familias enteras disfrutando del gran espectáculo y
del hermoso árbol adornado y alumbrante en el centro de aquella plaza.
Claro Navidad se acercaba, aquella época llena de felicidad, amor y
alegría, que alguna vez fue tan maravillosa para mí como lo es para
muchas personas.
Aun me acuerdo de aquellos días donde festejar Navidad era lo que más
esperaba al ano. Claro antes de aquella era de desgracia que llevo a
mi padre y a los padres de mi primo a otro mundo, que dejo a mi madre
tumbada en una cama, y recargara el peso de la responsabilidad sobre
mi y mi primo, a corta edad, con el propósito de existir...
**********************************************************************

-es lindo- decía mirando aquel árbol con su taza de café en manos.

- ¡lo es!- afirme, ciertamente lo era, por mas triste que fueran los
recuerdos era imposible dejar de lado el echo que seguía siendo
hermoso.

- ¿deberíamos irnos, no crees?- voltio a verme y solo di echo asentando
con la cabeza. - bien, iré a comprar algo para la cena, espera aquí -
acomodaba mis cabellos mientras me dedicaba otra sonrisa.

- ¡claro!- sonreí igualmente moviendo mi cabeza para que me dejara.

-assh!,- bufo haciendo una mueca para después volver a sonreír- ¡no te muevas!- dijo y se marcho.
Voltee nuevamente mi mirada a aquel árbol. Bebí otro sorbo de mi
chocolate, mientras se oía el resonar de una campanilla que llamo mi
atención.
Era la entrada de una pequeña tienda de regalos tan colorida como todo en esa época, pero lo que realmente llamo mi atención fue aquel tren que andaba en el aparador de la tienda, siempre quise uno así que sin más me dirigí a la tienda.

Ya en la entrada me detuve, realmente no tenía razones para entrar y
tal vez key se espantaría y se enojaría, pero que tal si entraba
rápido? .La curiosidad me mataba.
Ya adentro pude observar toda clase de regalos y adornos realmente
llamativos.

Me dedique recorrer la tienda como cualquier niño, sorprendido y
emocionado.

- auch!- entre tanta distracción termine chocando y finalmente en el
suelo.

- ¿estas bien? - pregunto una voz varonil pero suave mientras estiraba su mano en mi apoyo.

-s,si!- tome su mano, ayudándome a levantar, era cálida y grande.

- seguro- vi. su rostro era joven, varonil de labios gruesos, ojos
grandes y piel canela, cabello café obscuro.

- ajam...- fue lo único que alcance a producir con la boca, mirándolo
directamente y analizando por completo su rostro, de lo cual se dio
cuenta regalándome una sonrisa mientras pasa su mano por mi rostro
divertido.
Al darme cuenta de esto, no se bien en que momento, desvié mi mirada
exaltándome un poco y sonrojándome por tonta acción de mi parte.

-creo...que si!?...-dijo riendo un poco- bueno, buscabas algo?-
Voltee a verlo y ciertamente traía un delantal de empleado de aquella
tienda, volví a voltear mi mirada negando con la cabeza abajo.

- bien... S, si necesitas algo házmelo saber-asenté con la cabeza, el
solo sonrío. Aun así lo seguí con la mirada
El solo se voltio, inclinándose, tomando algo de una caja: una esfera
de cristal que al parecer iba a colocar en el árbol que adornaba.

La coloco y tomo otra mas, sin embargo esta se le resbalo girando a
mis pies. Me incline para alcanzarla, cuando la Levante del listón la
pude observar mejor, era linda: completamente transparente, de
cristal , con lo que parecía diamantina dentro color azul Acqua.

- linda, cierto!- dijo posesionándose al frente mío. Asenté con la
cabeza y el me regalo otra sonrisa.- es mágica!

- ah!- exclame alzando una ceja en señal de confusión.

El solo estiro la mano pidiéndome aquel objeto, solo estire la mano.
Tomo la esfera de donde yo alzándola un poco y con su otra mano tomo
mi derecha haciendo que tocara la parte inferior de la esfera. Poco
después la diamantina comenzó a girar, era realmente increíble y
hermoso.
- solo sucede al tocarla de ahí, por eso es mágica!- dijo sonriendo,
yo solo miraba, emocionado e impresionado- te gusta?- voltee a verlo y asenté sonriendo.- tómala- la estiro hacia mi
- ah?- al parecer era lo único que salía de mi boca.
- es tulla- sonrío y poso la esferita en mi mano- tómalo como un
regalo de Navidad.- sonreí y la tome mirándola.

La campana de la entrada sonó y gire el rostro pensando que podría
ser key pero era otra persona un señor alto y bien vestido, Moreno y
con cierta elegancia; sin embargo me izo recordar a key, tenía que
salir de ahí o me mataría.
- gra....- Gire para despedirme pero me encontré con nadie, observe
por todos lados pero no había absolutamente nadie...
- buenas tardes en que puedo servirle- pronuncio un chico trabajador
de ahí, pero no era el que yo conocía.
- jonghyun?, que haces aquí?- dijo el señor que entro hace poco
- y, yo!...
- taemin!- voltee, era key que entro exaltado- te estaba
buscando, que haces aquí, eh?-
- y… yo-
- vámonos, que ya es la hora de la medicina!- sin decir mas tomo mi -
muñeca y no dirigimos a la salida.

**********************************************************************

-como esta?-pregunte al oír salir a key de la habitación
- igual que siempre, preparare de comer- se acerco y beso mi frente,
sonreí y se retiro a la cocina.

Me recosté en el sillón y metí la mano en mi bolsillo encontrándome
con la esfera que me había regalado aquel chico
- que es eso?- dijo desde la cocina.
- oh! Una esfera- Levante el pequeño objeto
- aigo~ es muy bonita!- la tomo, creando en ella la "magia"- ommo~-
sus ojos brillaban y se le veía emocionado, claro era muy linda, me
pregunto si me vi igual.
- compremos un árbol!- lo dije, en verdad quería un árbol hace mucho
que no tenemos uno.
- ah!, un... árbol?- pregunto entre sorprendido y confuso, lo entiendo
yo también lo estaba
- si, un árbol, es Navidad después de todo, no?- por una extraña
razón en verdad lo quería.
Mire a mi primo, mostraba su confusión y sorpresa, sin decir nada
sonrío, así que yo también lo hice.
**********************************************************************

- buenas tardes!, en que puedo ayudarlos?- dijo un joven de cabello
chocolate, empleado de dicha tienda.
- buscamos un árbol de Navidad- dijo key al vendedor.
Me aleje de ellos buscando a dicho chico de ojos grandes, quería
agradecerle, al igual que preguntarle su nombre ya que ayer no pude.
Sin embargo no lo encontraba por ningún lado, recorrí la tienda y
nada así que me acerque a mi primo y el vendedor, quienes miraban
árboles y adornos.
- disculpa- dije al vendedor
- ah?, se le ofrece algo?-
- si! esto...- busque su placa la cual se encontraba en su uniforme-
jinki!, de casualidad no sabe si un empleado de cabello café obscuro,
alto y ojos grandes , s,se encuentra-me miro confundido y key también,
claro ni yo me había entendido pero no perdía nada con intentar.
- ah, creo que no, bueno no identifico a ningún trabajador así, no lo
se son dos turnos, pero de casualidad, sabe su nombre?, quizás lo
identifique- negué, de echo no sabia nada de el mas que como era.- a
no lo lamento, no tengo idea- me miro confuso y sonriendo.
- gracias...
**********************************************************************

- es muy lindo- miraba emocionado realmente era lindo, después de
tiempo había un árbol de Navidad en la casa.

Sonreí alegremente y salí corriendo a mi cuarto, busque en mi cajón
la esfera que había guardado, la quería ver puesta en el árbol. La
tome y regrese a la sala, key me observaba sonriente. Me acerque al
árbol e hice espacio justo en el centro y a la vista coloque la esfera cuidadosamente. Me aleje y la admire, me volví acercar y la toque haciendo girar la diamantina, sonreí como cualquier niño.

- a quien buscabas hoy?- pregunto mi primo, voltee para contestarle
pero el ruido de una puerta llamo nuestra atención.
- Mama!- mi ojos se abrieron y mi primo corrió a su lado
- tía! se siente bien?- pregunto preocupado mientras la ayudaba a estar
de pie.
- s,si- susurro para luego sonreír y voltear a verme- Minnie!-
sonrío y volvió a desviar la mirada- un árbol- miraba al árbol
feliz, por primera vez en anos.
No aguante mas y junto con mi primo comencé a llorar...
**********************************************************************

- con cuidado Minnie!- dijo preocupado mi primo mientas subía la
escalera
- si~- bufe. Me estiraba para terminar de poner la estrella en el
árbol.
- kibum!~- llamo mi mama quien se hallaba sentada en la banca del patio.
Mi primo sin mas se dirigió aya no sin antes decirme que tuviera
cuidado, de echo me alegraba que mi mama aya salido de la habitación y
poco a poco se incorpore nuevamente.
Suspire y sonreí nuevamente, gire y volví a tratar de poner la
estrella, en un pequeño descuido con mi pie tire una de las esferas y
al darme cuenta cual era trate de alcanzarla. Lo siguiente que oí fue
el cristal estrellarse contra el suelo.......
**********************************************************************

- Minnie, apura que esta a punto de llegar!- me Levante gracias a la
voz de key y sus toques en la puerta.
Mire a mi alrededor era mi habitación pero había cosas que no eran
mías, seguí mirando hasta que vi una rajeta alado de un peluche con
forma de rana, time la tarjeta y la abrí: " feliz aniversario! tanto
tiempo a tu lado y te sigo queriendo como el primer día". Me sorprendí
y cerré la tarjeta: " la magia, lo es, si tu crees en ella" " te amo".
Deje la tarjeta en el mueble junto al peluche, mi cara era de sorpresa
total y claramente no entendía nada de lo que pasaba, por que tenía
cosas así en mi habitación?
- taemin!, apura!- de nuevo key tocando
- s,si voy!- dije exaltado el debe saber que es eso y todo lo demás en
mi habitación.
Me Levante y estaba cambiado y demasiado arreglado para mi gusto, con
prendas que ni siquiera son mías. Mire la hora: 7:23.
Mas que confundido salí de mi habitación para confundirme mas. Mi
casa habían muebles que no conocía estaba arreglada diferente
adornada en luces de colores y adornos navideños con otro color de
fondo y sientas de decoraciones hogareñas.

- por fin!- pronuncio key mientras iba de la cocina al comedor
arreglando una, cena?

-que esta pasando!?-
-eh?, nada… sucede algo- se acerca a mi y toca mi frente-te sientes bien?-acento con la cabeza. Bueno no es que este enfermo o al menos eso creo, sin embargo no puedo explicar como es que esto esta pasando.
- vamos!, tendremos invitados, quiero saber si te sientes bien, si no para cancelar la cena-me dice tiernamente, me agarra de los hombros y remueve mi cabello de mi cara.
-es…estoy…bie…bien-sonrío pero se que aun no me cree.
-sucede algo?- preguntan, volteo rápidamente al oír su voz, sin poderlo creer, es mi mama quien pareciera como si fuera otra persona.-cariño te sientes bien- no contesto sigo choqueado.

No entiendo nada solo me confundo mas, cierro mis ojos y aprieto mis parpados tratando de regresar a la realidad. Los abro pero nada solo miro a mi madre y a mi primo confundidos y con cierto espanto pero sigue ahí esa imagen, mi madre se acerca a mi y me sienta en el sillón sigo sin decir nada y trato de analizar lo sucedido… quizás solo es un sueño.

Mi madre y mi primo siguen preguntando si estoy bien, yo todavía no uy seguro acento. De pronto el timbre de la puerta suena, mi primo pregunta por última vez y esta vez contesto sonriendo inseguramente, mi madre regresa a la cocina y mi primo se dirige a la puerta.

-pasen por favor- dice mi primo mientras adentra a los invitados.

Volteo y como si fuera una broma e encuentro con aquel chico de cabello café y ojos grandes, el voltea y me mira fijamente mientras sonríe, me le quedo viendo como la primera vez, sin embargo algo en mi interior cosquillea mi estomago.

Entra mi primo con otro chico detrás, despierto de mi ensueño y bajo la mirada, trato de calmarme pero eso sigue cosquilleando.

-disculpen, el es taemin, mi primo- me toma de la mano y me levanta, quedo a su lado y sonrío temerosamente.- Tae ellos son mis jefes.- me sonríe y volteo a verlos.

-mu, mucho gusto- sonrío y ago una leve reverencia tímidamente, a la que ellos contestan con otra.

-por favor siéntense aquí y esperen un minuto- voltea a mi- por favor atiéndelos- acento y el sonríe para después dejarme ahí.

-ah!... de...desean... tomar... a...algo?-pregunto timidamente y ellos niegan con la cabeza.

-Tae!- volteo y e mi madre que se dirige a mi- podrías traer esto del súper- e entrega una nota, sonrió y acento.

¬-no!, voy yo!, ya es demasiado tarde para que valla el- mi primo interviene- dame eso- me pide la nota y estoy a punto de dársela y mi mama me detiene.

-no!, tu me tienes que ayudar!-

-a esto… si quieren yo puedo acompañarlo- se levanta del sillón y me sonríe.

-n, no no te molestes puedo ir yo

-no enserio esta bien puedo acompañarlo- me toma del hombro y lo agita un poco, eso me pone nervioso y me sonrojo un poco.

-Tae?- me mira mi madre

-e… esta bien!- sonrío y alzo la mirada…

Salimos de la casa y observo mi alrededor todo parece ser igual sin embargo volteo a mi casa y me vuelvo a confundir.

-estas bien?-me toma del hombro y de nuevo me sonrojo.

-s, si- sonrío y desvío la mirada.

-te vez muy lindo sonrojado- me asombro y alzo la mirada, el me sonríe y me toma de la mano, no se que hacer y simplemente me siento arder mis mejillas. Me sonríe nuevamente y besa mi frente.- vamos si no nos regañaran…

Me lleva con el, de la mano y no digo nada solo camino con nerviosismo. Ahora mas que nunca no puedo entender nada de lo que esta pasando, como es que tiene tanta confianza para hacer eso si apenas lo conozco… como es que esta sucediendo eso en mi casa.

-pasa algo?- se para y se posesiona frente a mi

-a, ah… n... no-vuelvo a tartamudear y de nuevo comienzo a sentir nervios

-bien!... te gusto?- me vuelve a tomar de la mano y vuelve a caminar.

-ah?- lo volteo a ver y el me mira también

- el regalo…- me sonríe, ahora recuerdo el regalo en mi mesa.

-ah, s, si…- me vuelvo a confundir, como es que… aquel regalo era de el?

-que bien!- sonríe y voltea.

Entramos al súper nos dirigimos a buscar lo que me pidió mi mama, después de encontrarlo nos dirigimos a la caja el se detiene y me suelta me dice que espere, y así lo ago. Me tomo la cabeza, me pregunto como es que esto esta pasando?, todo se ve exactamente igual no hay cambios excepto en mi, la tienda la calle todo es lo mismo…

- vamos!- me quita la canasta y me toma de la mano. Llegamos a la caja y dejo lo que compre mas dos ¡banana milk! Sonrío, adoro esa cosas, lo volteo a ver y me regresa la sonrisa.

Salimos del súper, el carga la bolsa y de nuevo cojee mi mano.

-te doy lo que gastaste- me detengo y por erte el también, me mira y ríe levemente

- no te preocupes por eso- sonríe y pasa su mano por mi mejilla- cierto!- busca en la bolsa y saca una banana milk, me la entrega, luego vuelve a buscar y saca la otra

-gracias!- digo alegremente y comienzo a destapar el pequeño envase, el hace lo mismo.

-me has hecho adicto a estas cosas- dice riendo y volteo a verlo

- son lo mas delicioso!- sonrío y el lo hace también

-claro que no!- alzo la ceja y el ríe- conozco algo mejor que esto

Se acerca a mi apenas a centímetros, siento su respiración chocar con la mía y mis mejillas arder.

-aa… ah…s…si?-miro sus ojos son brillantes y profundos, me quedo contemplando su mirada y el la mía- qu…que…e...es?- susurro sin dejar de mirarle

No paso mucho tiempo en lo que sus labios chocaron con lo míos…


*****************************************

De nuevo me encuentro aquí viendo el árbol de navidad en el centro de la plaza es exactamente el mismo, sigo sin entender ni recordar nada, solo tengo en cuenta que no es lo que en verdad recuerdo. Anoche supe que tenia una pareja, y que llevaba tiempo con el, se que mi primo ni mi madre lo saben…

Sonrío y con mi pulgar recorro mis labios, <> me apeno y sonrojo al recordar como fue que supe eso, al recordar la calidad de su beso…me muerdo el labio pensando en eso. Mi pantalón vibra y de el saco mi teléfono, <>, sonrío y contesto.

-diga!

-no deberías salir solo…

-ah?

-es muy peligro andar solo por el centro, podrían secuestrarte

-no lo creo… pero… como sabes que estoy en el centro?

-por que yo soy el secuestrador…- me abraza por la espalda y me susurra al oído, me estremezco un poco pero sonrío, tomo sus manos y as entrelazo con las mías

- bien señor secuestrador?- ironizo un poco y el ríe
- es muy lindo…-dice sin soltarme
-lo es!- afirmo sonriendo

Se suelta de mi y se posisiona al frente mío, toma mi mano derecha y la sube para depositar un beso en ella, sonrío y de nuevo me sonrojo, se acerca a mi y por instinto cierro los ojos.

Siento de nuevo sus calidos labios contra los míos en un rápido pero dulce beso.

-Minnie…- se aleja y toma mis mejillas, abro los ojos y sonrío- deberíamos…. deberíamos decirle a key y a tu mama….

***************************************************************

-buenos días señor

-buenos días, sulli sabes donde se encuentra kibum?

-si, esta en la oficina con el señor Kim, ¿necesita algo?.

-no, gracias- voltea a verme y me toma de la mano- vamos – sonríe y acento.

Caminamos directo a la oficina principal, me sostiene la mano y yo solo sonrío aunque me este muriendo de nervios, que dirá key?, no lo se pero se que no… no quiero soltar su mano. Llegamos y abrimos la puerta.

-¿¡Jonghyun!? ¿¡key!?........


**********************************************************************

-como es que me lo vienen contando asta ahora??

Desde que ayer que aclare las cosas con key y el conmigo, habíamos decidido decirle todo absolutamente todo a mi mama, y aquí nos encontramos hablando con ella, mientras los otros dos implicados esperan afuera por una respuesta, estoy nervioso no se que decir y mi primo es el único que habla.

-lo lamentamos, debimos decirlo antes pero…

-nada…-agache la cabeza, no sabia que decir y no tenia escusa, ni siquiera sabia como había llegado a esto- pero no puedo negarles nada…

-ah?- expresamos al mismo tiempo… sorpresa?

-me hubiera gustado que me digieran antes, sin embargo no me incumbe, la clase de pareja que quieran tener y no es como si fuera la peor…

-gracias- sonreí y key también lo izo

- solo sean responsables quieren…- asentamos sonriendo.

*********************************************************************

Entre aquella tienda donde empezó todo, una mágica ilusión un mágico encuentro y un repentino cambio que aun no puedo explicar. Al entrar me encontré todo lo conocido antes, era igual que como lo recordaba busque alrededor hasta que encontré aquel pequeño árbol en la tienda. Me acerque y toque una de las pequeñas esferitas provocando que la diamantina comenzara a girar.

-esfera mágica hee?- susurre sonriendo.

-buenos días se le ofrece algo??- preguntaron a mi espalda haciéndome girar y encontrándome con un rostro conocido

-jinki, ah, si estoy buscando un regalo

-claro… como que tipo de regalo- alza la ceja riendo

-ha!, esto- reviso la tienda con la mirada pero no tengo idea de que le guste.-no se, uno especial?- sonrío tímidamente mientras llevo una mano a mi nuca.

-para alguien especial?

-si~ algo así……

…………………………….

-crees que le guste?- pregunte aun con un poco de desconfianza

-yo creo que si- me dijo seguro regalándome una sonrisa que me izo sentir mejor.

- bien muchas gracias…- dije y di media vuelta

-claro, regresa pronto….

Antes de salir me detuve nuevamente mirando el árbol de navidad, di la vuelta y de nuevo me dirigí a jinki.

-disculpa, me podrías vender una de esas esferas del árbol?.....


******************************************************************

- me voy a caer…

- no~ yo te vengo agarrando…

- no importa déjame ver…- hice un puchero mientas trataba de no perder la calma

-no!

-vamos

-ya casi llegamos!

-ya

-sssssht!

-oye~ ya?

-ya!

Dijo riendo, sentía sus manos en su nuca desatando aquella venda que me había puesto al bajar del auto, me la quito suavemente, trate de abrir los ojos pero había mucha luz así que poco a poco me fui acostumbrando………. <>

- feliz navidad!- dijo sonriente y me tomo de la mano, yo no pude decir nada- te gusta?

-es hermoso…- susurre el sonrío

- enserio??- dijo apenado mientras miraba a su alrededor aquel campo adornado con luces y adornos de colores justo alado de una pista de hielo, con perfecta vista a la ciudad

Me pare de puntillas justo para alcanzar sus suaves labios en un beso rápido, susurre un pequeño “gracias” y me abrase a el, este me respondió ocultando su rostro en mi cuello mientras decía un “de que”. Sonreí sin separarme aforrándome a su camisa, respirando su dulce fragancia…

-y…yo- se separo de mi y me miro a los ojos, sonreí tímidamente levante la pequeña bolsa que traía- se que no es mucho pero….

-es tuyo – tomo la bolsa y me miro tiernamente – lo que sea tuyo es preciado para mi- sonreí y el me beso.

Me beso suavemente a lo cual respondí, mi corazón latía de nuevo y me acurrucaba en el enredando mis brazos en su cuello, al poco rato el beso tomo mas fuerza dejándome sentir mas de el y a el mas de mi.

No separamos por la falta de aire, un poco agitados pero sin perder el cariño y deseo en nuestra mirada.

………………………..

-es hermoso…- dijo sonriendo tomándome de la mano.

-enserio? Te gusto?- lo mire y el me beso rápidamente

-me encanto… lo usaras con migo verdad?

-claro…

- quieres patinar un rato?…

-yo… no se patinar- sonreí tímidamente agachando mi rostro

-vamos – me tomo de la mano y me llevo con el

……………….

-cuidado- me tomo de las manos y me adentro con el

-ah! Ah! Aaaaah~!- tenia miedo, sin embargo era divertido estar con el así- vámonos…. Me voy a caer….

-bien salimos si dejas de mirar tus manos y miras al hielo- dijo levantando mi rostro y moviendo mi barbilla en dirección al hielo

Al voltear a ver lo que quería el, no lo podía creer justo en medio de dicha pista de hielo se encontraba grabado mi nombre justo adentro de un corazón y un te amo justo debajo de el, sonreí y me solté, era hermoso miraba y de la nada e perdí en el.

-te amo…- susurro tomando mi mano

-yo… yo- no podía creerlo, deje de mirar aquel corazón para mirarlo a el, el miraba directo con la cabeza baja, apreté mas su mano y la dirigí a mi, fue ahí entonces cuando me miro, encontrándonos con la mirada- también te amo…- sonreí y me avergonzó un poco

Y de nuevo el camino de nuestras bocas se cruzaron…

…………………………………………

-como lo hiciste- pregunte aun mirando al cielo sentado en su regazo.

- que?- sonrío y retiro un mechón de mi rostro

-esto….. Como lo hiciste?

-soy mágico- sonrío y me beso la frente

-te amo- susurre sobre sus labios para después besarlos.

**********************************************************************

-Estas seguro de esto?- pregunto deteniendo sus besos sobre mi para mirarme en aquella obscura noche apenas alumbrada por la luz de la luna que entra por la ventana.

- lo estoy!- sonrío y poso mi mano en su mejilla para besarlo lento pero apasionada mente

- h… hyu…un~!- grite realmente era doloroso

-tranquilo pronto pasara…- beso mi frente mientras seguía acostumbrándome a el….- te amo…-

-y…yo i…igual………………..

**********************************************************************

-que es eso?- pregunto mirándome mientras se ponía el pantalón

-enserio no la reconoces?- pregunte un poco avergonzado

-no, es muy linda- se sentó a mi lado a admirarla también.

-lo es, mira- tome su mano y la puse en ella

-aigo~ - sonrío mientras miraba aquella esferita- nos vamos?- me pregunto beso mi frente yo solo asenté y metí la esferita en mi bolsillo.

……………………….

-como te sientes? Puedes bajarla las escaleras?-me pregunto preocupado cuando íbamos a bajar

- claro que puedo!- sonreí y comencé a bajar.

Comenzamos a bajar pero en un descuido torpe de mi parte termine reablando, no alcance a sostenerme y lo único que pude escuchar fue la esfera rodar y estamparse contra el suelo……………………….
**********************************************************************

Desperté poco a poco acostumbrándome a la luz de aquella habitación completamente blanca, pronto reconocí el rostro de mi primo quien se encontraba acurrucado en un sillón junto a mi cubierto con una frazada color rosa.

-key, key, key- susurraba débilmente hasta que logre ver como este se movía viéndome sorprendido

-¡Tae! – se acerco a mi y me tomo de la mano- como te sientes?- pregunto preocupado mientras me ayudaba a sentarme en la cama

-donde estoy?- pregunte mirando a mi alrededor.

- en el hospital, pero dime como te sientes- me dijo preocupado

- bien…. ¿Qué ago en el hospital?- pregunto mientas me acomodo mejor y buscándolo por todo el lugar.

- tu, tuviste un accidente en la escalera no lo recuerdas?- me dijo tocando mi frente

-s, si- volteo a verlo- donde esta minho hyun?- pregunto triste al no encontrarlo ahí

-quien?-me mira confuso

-minho, donde esta?...

- no, no se de quien hablas……. iré a buscar al doctor...........

**********************************************************************

-se… rompió- me miro riendo tristemente, de nuevo estábamos en casa.

-ajam – susurre bajo, y tome los cedazos de la esfera rotos…

-taemin- voltee, era mi madre quien me miraba preocupada pero, era ella y se veía mejor, sin decir mas me acerque a ella y me recibió con un abrazo…………….

**********************************************************************

-buenos días en que puedo servirle?

-hola jinki…- dije entrando nuevamente a aquella tienda

-oh! hola que te trae por aquí?...- dijo sonriendo- encontraste aquel chico?-

- a no –sonrío y miro a donde esta el árbol-jinki

-si?-me miro y sonrío, voltee a verlo sonreí

-pudieras venderme una de las esferas del arbol?- sonrío con las manos en i pecho haciendo un pequeño árbol

El suspiro y se levanto de su silla, se acerco a el árbol y señalo una de las esferas, yo solo asenté y sonreí tal cual niño, tomo la esfera y se acerco a mi estirándola para que la tomara, sonreí y la tome el me regreso la sonrisa.

-gracias!, cuanto te debo- lo mire feliz el solo volvió a suspirar

-tómalo como un regalo de navidad!- sonríe y yo lo ago también, agradezco y me dirijo a la puerta, la abro y volteo- ¡Feliz Navidad! Figthing!- sonríe y se despide con la mano
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

¡Peeeeeeeeeeeeeep!

Oigo el sonido del claxon pero no reacciono solo me quedo parado con la esfera en la mano, tiro la esfera y termino perdiendo el equilibrio me cubro con las manos espantado, cierro los ojos. No siento nada….

-¡estas bien!- gritan y se acercan a mi nos pasos, abro los ojos y me encuentro con un rostro conocido.

-minho...- susurro y retrocedo un poco

- te encuentras bien?-se acerca a mi y estira su mano en señal de apoyo, la tomo y ayudo a levantarme, lo veo frente a mi y aun no lo puedo creer me le quedo viendo y el sonríe- tu… eres el chico de la tienda-sonríe y me suelta.

-joven, se encuentra bien?,- pregunta un señor ya grande que acababa de bajar del auto,

- si, ahora vuelvo.- sonrío y el otro volvió a entrar al auto. El se agacho y recogió del suela la pequeña esfera y sonrío- aun la tienes!- sonríe y me la entrega

- s…si- la tomo y la miro: esta girando

-disculpa por ave huido ese día, mi nombre es Choi, Choi minho- estiro su mano y la mire.

Sonrío y tomo su mano mientas miro sus ojos y guardo la esfera en mi bolsillo.

-taemin… lee taemin…………….




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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por LiaOlmu el Dom Dic 23, 2012 7:32 pm

[ENTRADA DE CONCURSO]
TITULO: Christmas Kiss
AUTOR: HyoSang
PAREJA: 2min
GÉNERO: Hétero | Romance
RATING: General
NOTA:
Bueno, usé a la versión niña de Taemin para el escrito, es decir, 'Taeyeon' ^^ Sólo eso ~

Spoiler:


Christmas Kiss

La nieve blanquecina y húmeda caída alrededor de aquél iluminado quiosco, dejando todo cubierto de mullida blancura. Las luces ambarinas prendían y apagaban muy tenuemente, aferrándose a los pilares que sostenían la vieja construcción, y el aire de invierno empezaba a calarles los abrigos. La dulce adolescente, con largos cabellos negros y lisos, escondía sus manitas dentro de las bolsas de su falda a cuadrillé roja, y temblaba ligeramente. No por el frío precisamente; en realidad se debía al entusiasmado nerviosillo que sentía al verlo ahí, alto, elegante y guapísimo. Con los ojos tan grandes como las esferas brillantes que adornaban su árbol de navidad, y tan oscuros como el cielo que los cubría a ambos en aquella víspera de navidad.

Choi Minho se presentaba cada veinticuatro de diciembre en casa, siempre a la misma hora, siempre tan dulce y apuesto que su corazón se negaba a latir con normalidad. Choi Minho andaba de ahí para allá, ayudando a su madre a hornear el pavo; sonreía angelicalmente mientras la levantaba en sus fuertes brazos para que colocara la estrella en lo más alto del árbol; bailaba sin pena alguna las viejas canciones de rock n’ roll que su hermano mayor osaba escuchar a todo volumen en la sala.
Minho andaba de ahí para allá, robándole el aliento y llevándose su corazón con él. Siempre había sido así, desde que Jonghyun lo había llevado a casa hacía cinco años atrás, el pequeño y frágil corazón de Taeyeon se había ido detrás del muchacho con piel leche y cabellos color azabache.
Y ahora estaba ahí, a punto de declararle a aquél chico todo lo que le había amado desde siempre. Desde que sus ojos se habían encontrado con su perfecta armonía.
Pensaba que iba a morir de un ataque cardiaco, pero ya había esperado demasiado tiempo, además, ella ya no era una niña. Tenía nada más y nada menos que dieciséis años, edad suficiente, edad perfecta para que le confesara sus más profundos sentimientos.
Había elegido la noche perfecta. El quinto aniversario de haberlo conocido.

― ¿Taeyeon-ah? ¿Qué sucede? ―Su voz grave y cariñosa le acarició los tímpanos y se entremezcló con los villancicos que sonaban por toda la calle. Las manos de Taeyeon temblaron aun más dentro de las bolsas de su falda y apretujó el pequeño papelito donde tenía apuntado todo lo que había ensayado para decirle.

“Por favor, cerebro, no me falles ahora”, rogó para sus adentros, con miedo a fracasar. Cuando se ponía muy nerviosa olvidaba incluso cómo hablar. Y moriría de vergüenza si su lengua le hacía alguna broma pesada y no lograba decir correctamente lo que quería.
Suspiró profundamente, y se atrevió a alzar la mirada para encontrarse con aquellas lagunas de color ébano fijas en ella.

―MinHo-sshi… Tú… ―Habló y su voz sonó más baja de lo habitual. Odiaba ser tan tímida… Con él―. Tú… ¿Me quieres? ―Preguntó en voz baja, con el corazón cabalgándole en el pecho como un purasangre enfurecido. “Por favor, di que sí” rogó su interior, mirándole suplicante a los ojos mientras él se acercaba a ella y se hincaba en una rodilla para estar a la altura de ella. Su hermoso y varonil rostro quedó a escasos centímetros más abajo que el de ella, y Taeyeon no pudo alejarse de esos bellos luceros que adornaban sus expresiones. Él era… tan magnífico.

― ¿Qué clase de pregunta es esa? ―Preguntó Minho, sonriendo de lado y dejando que una risita escapara entre sus dientes. La miró con dulzura, y a Taeyeon le costó la vida volver a separar los labios para hablar.

―Respóndeme, por favor ―Suplicó nuevamente―. Minho-sshi, ¿Tú me quieres?

La sonrisa de Minho desapareció por unos instantes mientras fruncía el ceño confundido, y Taeyeon esperó por su respuesta completamente ansiosa, mordiéndose los labios con insistencia y mirándolo todo el tiempo a los ojos.

―Claro, Taeyeon-ah, claro que te quiero ―Respondió él, sonriéndole de nuevo de aquella forma que le arrancaba el alma entera. El corazón se le enloqueció y la alegría la hizo soltar una aliviada sonrisa. ¡Él la quería! ¡Él la quería tanto como ella lo quería a él! ―Pero, ¿Por qué la pregunta, pequeña? ―Inquirió él al ver la efusividad de la chiquilla, mientras Taeyeon seguía sonriéndole hasta con los ojos.

No podía resistirlo más. Ahora que sus sentimientos iban a quedar expuestos, y ahora que sabía que no serían rechazados, podía hacerlo, ¿verdad? Aquello que había soñado durante tanto tiempo. Aquello que había practicado durante años con la almohada. Aquello que necesitaba ahora con más desespero que nunca.

―Por esto ―Musitó con suavidad antes de tomarlo por las solapas de seda de su saco negro y atraerlo hacia sí, pillándolo por sorpresa. Sin pensárselo dos veces, unió sus labios con los de él, en una ligera y dulce presión que la hizo sentir en las nubes.
Sus labios gruesos y perfectamente amorfos se sentían tan suaves y mullidos contra los de ella, la sensación de besarlo era una que jamás nada ni nadie podría superar. Sabía a café y a navidad… Su beso navideño. Justo como había soñado que fuera su primer beso.
Tenía los ojos cerrados con fuerza, entregándole su alma entera en aquella unión precipitada de labios y alientos.

Sin embargo, algo no estaba funcionando. No sentía las manos de él en su espalda, acariciándola como en las películas, ni su boca regresándole el beso. Algo estaba fallando, y aunque se alivió durante un segundo al sentir la calidez de las manos de Minho en sus hombros, terminó por confirmarlo cuando la empujó suavemente, alejándola de sus labios.

Taeyeon, sin abrir sus ojos, intentó volver a unirse a él, boqueando como un pez necesitando oxígeno, pero él la tomó por la cintura, alejándola completamente. Taeyeon cayó en cuenta… Que Minho estaba rechazando su beso, y con ello, también rechazaba sus sinceros sentimientos.

No se atrevió a levantar los párpados, e inclinó aun más la cabeza, sintiendo que su mundo se derrumbaba por completo. ¿Qué… qué estaba tratando de decirle?

―Taeyeon… ―Escuchó su nombre ser pronunciado, y pareció que diría más, pero lo siguiente que escuchó fueron sus pasos sobre el piso de madera del quiosco, alejándose rápidamente de ahí…

Una lágrima cristalina escapó de uno de sus grandes ojos oscuros, y su alma se hizo pedazos. Minho… él no la quería. Él seguía viéndola como a la pequeña hermana de Jonghyun, su mejor amigo, y lo que era peor aún… Ya no querría volver a verla.

¿Por qué es tan fácil enamorarse y tan difícil olvidar? ¿Por qué su primer y único amor se marchaba de su lado, aun cuando Taeyeon le rogaba por que volviese con cada lágrima que empezaba a derramar en aquél quiosco que lo había visto todo. Desde su primer amor a los once años… Hasta su primer corazón roto, a los dieciséis.



Dos años después…

“¡Maldito tráfico del demonio, si vas más lento sería mejor!” Choi Minho lanzó su tercera maldición mental en un lapso de cinco minutos. Obviando el condenado frío que tenía, estaba siendo un día terrible.
El agua caliente se había terminado justo mientras se enjabonaba, se le había bajado una llanta del auto, y gracias a todo eso había llegado treinta minutos tarde a la universidad. No obstante a su mal día, le habían suspendido y había olvidado que hoy, precisamente hoy… Tenía que cumplir la promesa que le había hecho a Jonghyun.

“¡Tienes que venir, rana estúpida, o juro por Dios que te quedas sin hijos!” le había gritado Jonghyun hacía un par de días, cuando lo había dejado a la puerta de su casa. Minho se había pisado rápidamente el acelerador, alejándose lo más rápido que podía de la casa.
Hacía años que no volvía a ahí, al menos no sabiendo que… Ella estaría en el mismo lugar, en el mismo momento. Más que nada, era eso lo que traía con la cabeza en otro sitio menos donde debería estar aquél día.

Minho sabía muy bien lo mucho que ella debería estarle odiando, y él comprendía aquello. Tenía dos años exactos que no se paraba por la casa de los Kim ni por error cuando ella estaba ahí. Se preguntó entonces qué sería de Taeyeon.
Nunca había podido olvidarse de su dulce rostro aquella navidad hacía dos años, ni la suave presión de sus labios aun infantiles contra los suyos. Nunca podría haberse imaginado que la preciosa y tierna hermana menor de Jonghyun… Albergara tal tipo de sentimiento hacia él. Nunca lo habría sospechado, hasta aquella noche en que lo había besado tímidamente en los labios.

Así, había sido un roce casi imperceptible, pero Minho se había sorprendido temblando ansioso al sentir la calidez de su piel aniñada.

Taeyeon seguía siendo la hermanita de su celoso y posesivo amigo, Jonghyun. Aquél que le espantaba posibles novios como si fueran moscas y él llevara un veneno en aerosol. Su hyung apenas empezaba a digerir el hecho de que la mayor de los tres hermanos, SoDam, se hubiera casado hacía un año. Y parecía más que dispuesto a no permitir que nada ni nadie se acercasen a su amada y pequeña Taeyeon.

¿Jonghyun lo golpearía si se enterase que Taeyeon lo había besado dos años atrás? Ya habían pasado veinticuatro meses, por lo que Taeyeon ya debía ser toda una hermosa señorita de dieciocho años… Y aun así, Jonghyun seguía refiriéndose a ella como su inocente niña. Y hasta donde le contaba, no le permitía tener novio aun. El mayor nunca cambiaría.

Regresando al presente, Minho pisó el acelerador con premura cuando el semáforo se puso en verde, haciendo que las llantas del Kia Cadenza chirriaran contra el pavimento. Tenía menos de diez minutos para llegar a la casa de la familia Kim, y no iba ni siquiera la mitad del camino.
Debía haber previsto que las calles estarían atestadas de gente, debido a la celebración navideña. Todos en Seúl preferían pasarlo fuera y con sus amigos en lugar de quedarse simplemente en casa y disfrutar de sus familias. Aquello era lo diferente en la familia de Jonghyun, y era lo que le encantaba también. Debido a que sus padres siempre viajaban fuera –generalmente a Japón o Macao-, y su hermano salía huyendo de casa para encontrarse con sus amigos y pasarla con ellos –como casi todo el mundo lo hacía-, Minho tenía que quedarse en casa solo a pasar las navidades.

Nunca había sido un chico que le gustara beber, y tampoco salir a jugar con sus amigos y otras chicas. Él, de algún modo, prefería lo convencional. Por eso, cuando su mejor amigo de preparatoria le había invitado a pasar las navidades con su familia, no lo había dudado más de dos veces.

Ahí la había conocido. Una pequeña niña de piel leche y negro cabello lacio corto, apenas llegándole a mitad del cuello. Tenía ojos grandes y redondos, bellísimos que transmitían más calidez que el sol mismo. Una sonrisa radiante y tierna. Una vocecita dulzona y cantarina. Un corazón de oro que siempre iba detrás de gatitos y cachorros heridos o abandonados.
La había hallado sentada en la banca dentro de un quiosco justo frente a la casa, apenas cruzando la calle atestada de nieve.

―Se llama Copo ―Le había anunciado la niña, apenas lo había visto llegar, y se había apresurado a llevarle al pequeño gato abisinio que temblaba incesablemente entre los escuálidos brazos de la chiquilla. El pobre gato llevaba una oreja herida y parte del hocico raspado, y Minho dedujo con sólo verle que se había caído de un árbol. Maullaba de hambre, y quizás de frío―. Creo que se ha caído de algún lado. ¿Crees que tenga roto algo? ―Le había preguntado la niña, y Minho entonces se percató de su semblante angustiado.

Minho había tomado al animalito entre sus grandes manos, con cuidado de no lastimarle, y el gato volvió a maullar aterrado. La niña de ojos grandes alternaba su preocupada y linda mirada entre su rostro y el gatito. Minho lo inspeccionó durante un minuto, tallando articulaciones y buscando con sus largos dedos algún tipo de lesión en los huesos.

―Creo que no. Sólo está raspado… ―Minho se había inclinado para quedar justo a la misma altura que ella, y le había sonreído con calidez, tratando de aliviar su preocupación―. Deberías llevarlo dentro y cobijarlo con mantas. Está muerto de frío ―Explicó notando la expresión ahora relajada de la pequeña.

―Veo que ya has conocido a mi bebé ―La suave voz de Jonghyun había hecho que Minho se pusiera rápido de pie y la niña sonriera ampliamente, secándose unas cuantas lágrimas que habían escapado de sus dulces ojos―. Taeyeon-ah, ¿Este mocoso inútil te ha hecho llorar? ―Había inquirido el mayor acercándose a la niña y acariciando el flequillo que casi le cubría los ojos. El gato volvió a maullar entre los brazos de la pequeña, que ya lo tenía escondido bajo su abrigo color turquesa―. ¿Pero qué…? ¡Taeyeon-ah, ¿has vuelto a coger gatos callejeros?! ―Jonghyun se alejó haciendo un mohín asqueado, y la pequeña frunció el rostro, totalmente ofendida.

― ¡Él no me ha hecho llorar, y Copo no es un gato callejero! ―Le avisó a su hermano mayor con la elegancia y altivez de una señorita victoriana, alzando el cuello y poniendo la frente en alto, mirando a su hermano como si lo hiciera una completa diva.

―¿”Co-copo”? ¿Le has puesto nombre? ¡La de gritos que pegará mamá cuando se entere que quieres meter a otro gato a la casa! ―Vociferó Jonghyun fingiendo enfado y la niña sólo se enfurruñó más, aferrando al pequeño gato asustado contra ella.

―¡Yo cuidaré de él! ―Y había salido corriendo, para bajar las escalinatas del quiosco y entrar a la casa en medio de ligeros sollozos y quejidos.

―Eres un idiota ―Le dijo Minho soltando una sonrisa de medio lado, aunque la verdad era que no le hacía ni pisca de gracia. La pequeña niña sólo quería cuidar del animal.

―No seas tonto, SoDam noona es alérgica a los gatos. Si mete uno a la casa otra vez… estas navidades volveremos a pasarlo en el hospital. Mejor ni te cuento de eso―Explicó Jonghyun poniendo en blanco los ojos y palmeando la espalda de su amigo con irritación. Minho entonces comprendió por qué había sido tan duro en sus palabras con la pequeña Taeyeon. Y cuando volvieron a casa entre golpes fingidos y risas burlonas, la niña estaba sentada en las escaleras con el gatito entre sus piernas. Estaba cabizbaja, y parecía sollozar.

El corazón de Minho se había sentido culpable al verla desecha. Seguramente su madre o su hermana la habían obligado a deshacerse del pobre gato que ahora estaba profundamente dormido en el cálido regazo de la chiquilla. Se acercó a ella, mientras el resto de la familia se congregaba en el comedor principal, dejando la estancia vacía.

―No me dijiste tu nombre… ―Murmuró, ligeramente incómodo. Era una manera extraña de presentarse, y más a una niña tan pequeña―. Yo soy Minho. ¿Y tú?

La niña sorbió por la nariz un par de veces y alzó el rostro al tiempo que se secaba las lágrimas regordetas que le cruzaban las mejillas ligeramente chapeadas por el llanto.

―Taeyeon ―Sollozó ella, calmando los estremecimientos que hacían temblar sus pequeños y delicados hombros―. Tengo once años, ¿Y tú? ―El pequeño gato abisinio se removió irritado sobre las piernas de la chiquilla, el movimiento de ella le había despertado, y parecía no estar de muy buen humor ahora. Minho rió, viendo como el gato se erguía sentándose en el cálido lugar y empezaba a acicalarse las patas delanteras. Un par de dedos diminutos y esbeltos le acariciaron el lomo al animal. Dios, cuánto quería ser gato…

―Tengo dieciséis. Deberías llamarme “Oppa”, ¿No es así? ―Inquirió Minho divertido y la observó fruncir el ceño, como si de repente le hablara en otro idioma.

―Seamos sinceros, Minho-sshi ―Habló ella, sorprendiéndolo con su tono tan sofisticado y altivo mientras enderezaba los hombros con total elegancia propia de una jovencita y no de una niña ―. Ni siquiera a Jonghyun le llamo “Oppa”, ¿Y esperas, honestamente, que te llame así?

Minho soltó una discreta risa ahogada ante la indignada respuesta de la infante, y se cubrió la boca con sus largos dedos. ¡Qué niña tan más curiosa!

Así fue como había caído entre las pequeñas manos de la hermanita de Jonghyun. Era un encanto para él verla, y cada día que visitaba a la familia Kim después de clases, se maravillaba de lo inteligente y fina que resultaba la chiquilla. Se decía a sí mismo que cuando creciera y llegara el momento de casarse y tener hijos, querría que la primera fuera una niña justo como ella. La vio crecer hasta convertirse en una dulce y bonita adolescente. La había visto llegar todas las tardes después del colegio, corriendo para estrellarse contra el pecho fuerte y enredarse en los brazos cálidos de su hermano mayor, que siempre la recibía efusivo, alzándola en brazos y llenando su pequeño rostro de besos y mimos.

Jonghyun siempre había sido un hermano por demás empalagoso y cariñoso, Minho estaba convencido de que si fuera Taeyeon, ya lo hubiese mandado al carajo, pero a la niña siempre le había encantado esa clase de atención de su hermano. Lo cierto era que, aunque Jonghyun tuviera métodos ruines para someterla, los dos hermanos menores se adoraban.

Y Minho sabía muy bien que si Jonghyun se enteraba que él le había roto el frágil corazón a su hermana menor, Minho no tenía muchas posibilidades de sobrevivir esa navidad.

Durante meses se había negado el ir a aquella casa, y si lo hacía, era siempre que ella no estaba. No sabía cómo reaccionaría el joven corazón de una niña de dieciséis años, pero él pensaba que seguramente no querría ni verlo en pintura. La verdad era que la extrañaba muchísimo, aunque tenía miedo a volver a lastimarla.
Ella era una niña en aquél entonces, mientras él ya tenía veintiún años, y tenía varias cosas de las cuales avergonzarse. Taeyeon merecía algo mejor para su primer amor, no él, que ya estaba bastante impuro a esas alturas del partido. Se había adelantado a la edad adulta.

Sintiendo los nervios de punta, se adentró en la calle donde vivía la familia. Número diecisiete de la calle ShimSae, era la dirección a la que tanto temía ir durante las tardes, cuando sabía que ella estaba ahí iluminando la casa con su jovial luz y escandalosas risitas. Y ahora, estaría ahí… haciendo todo eso. Llenando la navidad de alegría.

¿Qué iba a decirle? ¿Cómo se acercaría a saludarla? ¿Le daría ella una bofetada? ¿O seguiría siendo la dulce y obstinada niña de hacía dos años? No lo sabía, y tenía miedo de encontrarla cambiada.

Se apeó del coche blanco y caminó lentamente hacia la casa… Sentía las manos frías, y le preocupaba más el hecho de verla y la reacción de ella que llegar quince minutos retrasado.

― ¡Minho, pero qué milagro tenerte aquí! ―Fue el cálido saludo que lo recibió cuando la madre de Jonghyun le abrió la puerta y pronto los brazos de la mujer le rodearon el torso en un rápido y cariñoso abrazo. Sí, Minho también había extrañado eso. El perfume de la mujer, siempre tan dulce e intenso, le quemó las fosas nasales al tiempo que lo hacía entrar a la casa, llenando de calor su cuerpo. Las escaleras estaban vacías, y Minho halló el primer cambio ahí. Taeyeon siempre lo esperaba sentada en los últimos dos escalones, con el abisinio café en las piernas, exigiendo mimos y caricias―. Pensé que ya no querrías volver. Ven, vamos, todos están en el comedor. Llegas justo a tiempo, estamos por empezar a cenar ―. Decía la mujer emocionada, tomándolo de la muñeca y llevándolo hasta el lugar mencionado. Hasta allá escuchaba el barullo que hacían los hermanos, y las risas de Taeyeon le acariciaron los oídos. Era tan hermoso su sonido… Más suave y cantarín incluso, más dulce y armonioso que cuando tenía once años…―. ¡Miren todos quien ha llegado! ―Anunció la madre de Jonghyun, empujando a Minho hasta el arco que daba paso al enorme comedor principal, y la buscó con la mirada hasta encontrar sus bonitos ojos negros. Fue un flashazo, un momento mágico en que sus orbes oscuros se encontraron con los de él. Sonreía, pero al momento en que lo reconoció, aquella ventana a su alma se ensombreció y dejó de hacerlo. A Minho le resultó doloroso cuando Taeyeon apartó su mirada, regalándosela a quien estaba a su lado, y entonces se percató de que estaba acompañada de un chico, y no era precisamente Jonghyun. Minho habría preferido la bofetada…

De rostro alargado, piel morena y mirada despectiva, ahí estaba un mocoso mirándola como si se la quisiera comer a besos en frente de toda la concurrencia. Compartían sonrisas, se dedicaban miradas… Y todo como si nadie más existiera. Minho apretó los puños, por alguna extraña razón. Y era ilógico porque él… La había rechazado dos años atrás. ¡Y si tan sólo no lo hubiera hecho, si tan sólo no se hubiera preocupado por la estúpida edad y le hubiera regresado el beso, él estaría en ese lugar!

― ¡Minho-yah, pensé que no vendrías, pedazo de animal! ―Escuchó la estruendosa voz de Jonghyun al otro lado del comedor, acaparando los oídos de todos. SoDam se puso inmediato de pie y corrió a abrazarle con afecto, llevando a una pequeña de grandes ojos como los de ella en brazos. Era su hija, Soyeon. Lo saludó efusiva, justo como toda la familia solía ser, y Jonghyun se apresuró a arrastrarlo con él hasta un asiento libre a su lado. Minho se sentía tan lejos de Taeyeon. Ella estaba frente a él, pero hasta el otro extremo de la mesa. Se atrevió a mirarla por debajo de los arreglos florales que adornaban la enorme mesa y entonces sintió un manotazo en el hombro. Giró sólo para encontrarse con un Jonghyun que miraba endiosado a su hermana menor.

―Se ha puesto hermosa, ¿No crees? ―Comentó Jonghyun y Minho no pudo hacer más que asentir ligeramente con la cabeza, mirando en la misma dirección. Nunca había estado más de acuerdo con su amigo. Taeyeon se veía preciosa con aquellas trencitas que iban desde la mitad de su frente hasta unirse en una media cola por encima de la nuca.

Sus ojos estaban ligeramente maquillados, y sus larguísimas pestañas se veían el doble de densas ahora que parecía utilizar rímel o lo que fuera que las chicas usaran para verse así. Un ligero rubor le afilaba las mejillas… Y llevaba un coqueto brillo labial color durazno. Minho casi deja caer la baba cuando la vio reírse ampliamente… Provocada por aquél mocoso que tenía al lado. Por alguna razón, aquél chiquillo le ponía los pelos de punta.

―Le dicen Kai… Y el muy cabrón anda detrás de mi pequeña ―Acusó Jonghyun en su oído, su voz sonando más ácida que nunca y cuando Minho desvió la mirada del mocoso piel canela para mirar a su amigo, se lo encontró destrozando al chico con los ojos. Síp, ese era el Jonghyun al cual le había tenido pavor hacía dos navidades atrás―. Estaría loco o muerto si dejo que ese le toque un pelo de más. Afortunadamente… ―La voz de Jonghyun se suavizó, enfatizando la palabra ligeramente, y una risa burlona le vibró en el pecho. Minho afinó su oído para escucharle susurrar― Taeyeon no parece muy convencida con él. Es muy… exigente en cuanto a chicos. Aunque me asusta un poco el hecho de que le haya permitido que viniera a la casa, sobretodo en estas fechas.

A Minho también le hacía sentir inquieto que un mocoso completamente desconocido se sentara junto a ella en la cena de navidad, haciéndola reír y ruborizarse con cualquier estupidez que le decía. Ya conocía a esos mocosuelos, y ese parecía no tener más de dieciocho años también. A esa edad, Minho sabía que andaban con las hormonas disparadas, tan sólo en busca de una presa dulce y fácil… Y Taeyeon lo parecía. Pero no había que dejarse engañar. Él sabía mejor que nadie que Taeyeon aparentaba una cosa y cuando hablaba te hacía ver lo equivocado que estabas. Taeyeon podría parecer una niña frágil y sumisa, justo como aquél gatito abisinio que había acogido hacía siete años, pero en realidad había dentro de ella una leona fiera que mataba con sus discursos propios de una reina o, mínimo, una primera dama.

Por segunda ocasión, los tímidos ojos de ella se encontraron por accidente con los de él, y se apresuró a apartarlos para fijarlos nuevamente en aquél irritante chico. En ese tal Kai.

No se acercó a él, no le sonrió con la misma ternura que antes lo hacía, ni siquiera lo miraba. Taeyeon parecía dispuesta a ignorar su presencia con una arrogancia que reconocía nueva en ella. A Minho le dolió, de alguna u otra forma. Inútilmente, en el fondo de su frío y supuesto maduro corazón, había esperado que ella corriera a sus brazos como cuando era una chiquilla, y lo llenara de caricias y mimos como lo hacía con Jonghyun.
Pero Taeyeon ya no era una niña, y él había dejado una cicatriz en su corazón hacía tiempo. Eso lo sabía, y trataba de convencerse que quizás ya no era así.

Ciertamente, Taeyeon era apenas una niña cuando le había besado, y probablemente ni siquiera sabía lo que era estar enamorada –“¡Cómo si tú lo supieras, gran imbécil!” Le dijo una vocecita dentro de su cabeza-. Sí, quizás él tampoco lo supiera, pero Taeyeon tenía cinco años menos en edad y experiencia que él. Seguramente había sido un capricho propio de la pubertad, y ya ni siquiera recordaba que se le había confesado. Sin embargo, él había desaparecido de su vida por dos años, y era seguramente eso lo que no le perdonaba y la mantenía alejada de él.

Tendría que aclararlo. Tenía, sentía que debía –y sobretodo que necesitaba- decirle que había cometido un error al no visitarla ni verla durante aquél tiempo, que la extrañaba y que quería seguir siendo el amigo o hermano que ella siempre le había considerado.

“Pero a los amigos o hermanos, las niñas no los besan”. Otra vez aquella insistente y desquiciante vocecita. Decidió ignorarla y no permitirle a aquél sentimiento de culpa que le arruinara la noche. Tenía tanto tiempo de no verla, y quería saber cómo le había ido en la vida. No permitiría que sus remordimientos y recriminaciones hicieran aparición ahora que se había decidido a ir a la casa de los Kim, pese a lo mucho que le había costado.
Decidió así que, cuando aquél mocoso endemoniado se distrajera, iría a hablar con ella. De verdad que quería hacerlo.

La cena transcurrió llena de risas y alboroto, como era costumbre en la familia. La madre de Jonghyun siempre había sido una excelente cocinera, y descubrió que el esposo de SoDam era un hombre cinco años mayor que ella. “Justo como Taeyeon y tú, imbécil” Otra vez esa maldita vocecita. ¡Ya era momento que se callara el hocico de una vez!

SoDam iba y venía con la niña en brazos, hasta que la hermosa y joven tía se la había arrebatado para llevarla ella misma… Con aquél mocosuelo pisándole los talones todo el tiempo. Se veía preciosa cargando a su sobrina, jugando con ella y sonriéndole dulcemente. Era como un ángel cargando a otro. Minho no había visto algo más bello que eso antes.

Un alboroto se escuchó en la entrada de la casa, y un instante después, apareció la madre de Jonghyun con JinKi y KiBum detrás de ella, también yendo a pasar las navidades con la familia. Ambos eran compañeros de Jonghyun y él en la universidad, un par de tontos con sonrisas brillantes que se la pasaban peleando entre sí.

― ¿Entonces es ella? ―Inquiría KiBum al tiempo que miraba con gatuna curiosidad a la chica de largos cabellos negros que cargaba al bebé, sentada en un sofá de la sala. JinKi asomó la cabeza detrás del hombro del rubio, sus rasgados ojos abiertos de par en par mientras observaba a la muchacha de piel leche haciéndole mimos a la niña pequeña, mientras que Kai hacía gestos ridículos que le causaban gracia a la pequeña―. Es bonita.

―Por supuesto que lo es ―Se jactó Jonghyun riéndose detrás de esos dos que la miraban atentos a casa risita que la chica soltaba. Minho tampoco podía apartar sus ojos de ella. Nunca había creído que Taeyeon pudiera volverse más bonita, pero ahora comprobaba que sí.

― ¿Y quién es ese? ―Preguntó JinKi, el supuesto mayor de todos, llevándose un pedazo de torta de frambuesa a la boca, sin quitar su entretenida mirada de la parejita que jugaba con Soyeon. Minho y Jonghyun rodaron los ojos al escuchar la pregunta, aunque no se percataron de la expresión del otro.

―Es Kai… ―Respondió Minho arrastrando las palabras, especialmente el apodo del aludido. Jonghyun le había dicho que se llamaba JongIn, pero que en la universidad donde asistía Taeyeon todos le llamaban “Kai”. ¿Y qué demonios significaba eso? ¿Era algún tipo de nombre artístico para un actor porno?

Minho estuvo siempre cerca de sus amigos, intentado pasarla bien hasta que el momento en que aquél hombre se marchara, pero eso nunca pasó. Entre más avanzaban los minutos, más se pegaba a Taeyeon como si fuera una lapa… Y a ella parecía gustarle aquello.

Fue hasta mucho rato después, cuando la madre de Jonghyun y SoDam habían animado un poco la cena al iniciar la apertura de regalos, cuando Minho buscó con la mirada a la guapa muchacha… Encontró a Kai, sentado en las escaleras, entretenido con la hija de SoDam, aunque ya parecía algo inquieto. Taeyeon no debía estar tan lejos… Pensó, y siguió buscándola, sin embargo, no la halló. Ni ahí, ni en el comedor, ni en la sala de estar…

Algo dentro de Minho se agitó por completo, y tomó su abrigo para salir a la calle, presintiendo que estaría en aquél frío y alumbrado lugar y salió con el corazón pendiendo de un hilo…



Solitario de nuevo. No había nadie en aquél lugar, justo como hacía dos años. Y al año siguiente… Y al siguiente… Taeyeon caminó lentamente hasta llegar a la banquita de hierro que estaba al otro lado del quiosco y se sentó en ella, mirando hacia el parque cubierto de nieve que estaba en frente. Los pilares iluminados, el barandal que rodeaba el pequeño edificio, y el techo prendían y apagaban sus luces a un ritmo lento y tenue. Dulce como aquella vez… No, no olvidaba aquella ocasión. No podía aunque lo quisiera.

Todo lo que le había costado decidirse a exponer su sincero corazón, todo lo que había esperado para ser lo suficientemente mayor… Todo ese esfuerzo se había venido abajo con la marcha de él… De Minho.
Quizás si tan sólo le hubiera dicho que lo sentía, y le hubiera explicado por qué no podía aceptar sus sentimientos, aunque hubiera sido una excusa tonta, ella habría comprendido… ¿Pero por qué la había privado de su presencia? ¿Es que él la odiaba a sobremanera? ¿Y por qué de repente aparecía ahora?

El primer impulso de Taeyeon al verlo, tan alto y guapo como lo recordaba, había sido levantarse corriendo de su silla y fundirse en aquella calidez de su abrazo. Extrañaba tanto sentir sus dedos enredándosele en el cabello, extrañaba llegar del colegio y encontrárselo en casa, jugando videojuegos con Jonghyun o tocando guitarra, a veces ayudando a pintar la casa y en épocas decembrinas, a decorar el árbol de navidad. Echaba de menos llorar en su hombro cuando discutía con sus hermanos mayores, pero sobre todo… Lo extrañaba a él por entero.

¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué le había impedido verlo? Incluso si él no la quería de esa manera, Taeyeon habría sido inmensamente feliz con sólo ser la hermanita de su mejor amigo… Teniendo eso no habría pedido más. Habría sido más que suficiente…

Pero ahora era mayor. Tenía un carnet que la presentaba como una ciudadana y estaba en la universidad. Su mentalidad había cambiado de la de una niña a la de una mujer entrando a la madurez. Incluso chicos habían arribado a su vida, con flores y chocolates… No, en ella no había cabida para ninguno de ellos, por más halagada que se sintiera con aquellas atenciones…
JongIn le gustaba, tenía que admitirlo. Era un joven inteligente, guapo y estridente. Amable, cariñoso y se comportaba como un caballero. No le pedía nada a cambio salvo estar en su compañía, y le regalaba sonrisas dulces sin más. Era el favorito de las chicas, pero él nunca hacía gala de eso aunque lo supiera. Era serio, respetaba muchísimo a las mujeres, y por casualidades de la vida, había decidido fijarse en ella y obsequiarle sus mimos y risas.
Taeyeon lo tenía todo controlado. Taeyeon había estado más que dispuesta a luchar contra la mente cerrada y posesiva de su hermano mayor para poder corresponder los sentimientos de aquél chico de piel canela… Pero ahora no estaba segura de nada.

Estaba feliz, nostálgica, y furiosa. ¿Por qué hoy, de entre los 365 días del año? ¿Por qué tenía que regresar él a sacudirle el piso dejándola sin algo a lo que aferrarse para evitar caer?

Sintiéndose desesperada por primera vez en mucho tiempo, enterró el rostro entre sus manos, apoyando los codos en sus rodillas unidas. Simplemente quería desaparecer…

Escuchó fuertes pisadas en las escalerillas congeladas del quiosco y se apresuró a alzar la cabeza, con el corazón latiéndole bravo dentro del pecho, presintiendo que podría ser Minho quien se dirigiera hacia ella…
Pero fue JongIn quien apareció frente a ella en el umbral del quiosco, con una amplia sonrisa en sus gruesos labios mientras se acercaba. Quizás fue demasiada su necesidad de creer que era él, y cuando descubrió que no era así, sus ojos mostraron toda la decepción que había en su interior…
JongIn tomó asiento junto a ella, sonriéndole dulcemente. Sus ojos, que brillaban ilusionados, parecieron preocupados al notar su semblante serio y distante. Taeyeon no se atrevía a verlo a la cara, no sentía que tuviera el derecho.

―Taeyeon-ah, ¿Sucede algo? ―Inquirió JongIn, inclinándose hacia ella para buscar su mirada, aunque ella volvió a rehuirle. ¿Qué podría decirle? Había sido fácil alejar a los otros chicos que se le acercaban. Pero JongIn era diferente, él sí le importaba. Lo consideraba un excelente amigo, a pesar de todo, y aunque no estaba enamorada de él, le tenía un gran cariño. Él siempre había sido amable con ella―¿Uhm? ―Musitó él, insistiendo suavemente.

―No es nada, estoy bien ―Dijo ella, decidiéndose a pretender que nada sucedía. Quizás si fingía que él no había venido, si hacía como que su corazón ya no se emocionaba al verlo y empezaba a latir enloquecido, todo pasara y su vida volviera a ser como solía ser. JongIn parecía no estar muy convencido con su respuesta, pero rápidamente dibujó una sonrisa en sus labios y se acercó más a ella para tomar su mano entre la suya con suavidad, acariciando sus dedos helados. JongIn siempre tenía las manos cálidas, a diferencia de ella.
Y no pudo evitar compararlo con la calidez en las manos de Minho, que siempre le entibiaba las suyas cuando se quejaba del frío.

―Vale ―Dijo JongIn―. Taeyeon-ah, sé que quizás pienses que es demasiado rápido, pero en verdad tengo algo que decirte… ―Empezó Kai, mirándola fijamente a los ojos, y una oleada de pánico le recorrió la columna vertebral por entero. Por favor, no lo digas hoy, por favor… Rogó interiormente―. Han pasado algunos meses desde que te conocí y… Bueno, este tiempo que hemos convivido… ―Se aclaró la garganta y de repente también a él se le hizo imposible verla a la cara. Taeyeon había mantenido sus ojos en los de él más por obligación que por querer hacerlo. Se sentía mal al ser así, pero no podía evitarlo―. Taeyeon, yo… Te quiero.

La confesión final. Taeyeon se quedó ahí, estática mirándolo a los ojos, sin saber qué hacer, qué decir, cómo decirle… Que aunque también lo quería, no era del mismo modo en que lo hacía él. La atmosfera se volvió más gélida y pesada sobre los delicados hombros de Taeyeon y parpadeó un par de veces antes de pensar en darle o no una respuesta. Decidió que sí. Decidió que si iba a rechazarlo… No lo haría de la manera en que la habían rechazado a ella, sin decir una sola palabra, y alejándose de él…

―JongIn-sshi… ―Empezó a hablar, utilizando un lenguaje formal y buscando las palabras correctas para decir lo que tenía que decir―. Eres un gran chico, y te aprecio mucho… Pe-pero… lo siento… ―Susurró tan bajo que sólo él podría escucharla. Había cerrado los ojos, no quería ver la decepción en sus orbes. No quería enfrentarse a lo que… A lo que Minho tampoco había querido enfrentar. Quizás lo comprendía ahora…

No escuchó nada más que un suspiro furioso y notó como Kai se ponía de pie. Podía imaginárselo con las mejillas infladas mientras sacaba el aire de a poco en poco. Y se atrevió a mirarlo cuando él se giró a verla también.

―Está bien ―Lo escuchó decir―. Lo entiendo, Taeyeon-nie, debí saber que frente a él no tenía oportunidades… Fue porque él apareció, ¿No es así? ―Taeyeon sabía a qué se refería, y sólo quiso llorar al verlo con los ojos brillantes―. Espero… ―Susurró suavemente― Espero que esta vez sí te salga bien todo… ―Y se marchó, dejando el eco de sus pasos atenazando los oídos de Taeyeon. Se quedó ahí, sentada sobre la banquita de hierro con el semblante distorsionado. Se sentía estúpida… Ni siquiera había tenido la fuerza para negarlo, porque sabía que si Minho no hubiera aparecido después de dos años aquello no habría pasado. Cayó en cuenta de que, no importaba cuánto tiempo pasara, su corazón siempre pertenecería a Minho aunque no lo quisiera. No había podido olvidarlo nunca, aun cuando JongIn estaba a su lado…

Volvió a cubrir su pequeño rostro con ambas manos, y las lágrimas empezaron a quemarle los ojos, hasta que no pudo más y éstas empezaron a correrle por las mejillas. Se quedó llorando en silencio un par de minutos, sabiendo que había perdido a un gran amigo con JongIn… Incluso si no se daban las cosas entre ellos, Taeyeon nunca habría deseo que fuera así…

―Perdóname… ―Taeyeon se quedó completamente de piedra al escuchar aquella rasposa y gruesa voz tan cerca de ella. Su corazón se detuvo por completo, y la piel se le erizó. Esperó a que fuera una mera ilusión suya, pero entonces aquella hermosa voz que tanto anhelaba escuchar volvió a sonar más cerca de ella ―. Taeyeon, perdóname…

Taeyeon soltó un pequeño sollozo antes de secarse rápidamente las lágrimas que empañaban sus ojos y alzó el rostro con un orgullo que desde pequeña la acompañaba, nunca dispuesta a que aquella persona que antes la había visto llorar no lo hiciera más. Aunque se moría de ganas por abrazarlo y llenarle el rostro de besos, logró mirarlo con desdén por debajo de sus largas pestañas, cuadrando los hombros e irguiéndose tan altiva como siempre.

― ¿Me dices “perdón”? ―Inquirió con veneno en su dulce voz; una corriente de furia empezó a golpear su diminuto cuerpo y cuando los ojos de Minho se fijaron en los suyos y sintió su enorme y cálida mano sobre la suya, se puso de pie bruscamente, alejándose de él como si la quemara―. Dime quién eres tú para venir aquí y arruinarme la noche ―Le espetó duramente, aunque su voz tembló mientras hablaba. Los recuerdos de aquellos años donde todo lo que hacía era revolotear joven y enamorada a su alrededor se le vinieron a la mente, llenándole los ojos de lágrimas nuevamente―. ¡Quién eres tú para venir y pedirme perdón porque nunca te apareciste durante dos años enteros, y me alejaste de ti como si tuviera lepra! Eres un maldito cobarde, eres un… Un ¡maldito idiota! ―Le gritó de repente todo lo que quería decirle desde hacía tiempo. Poco le importó parecer una chiquilla nuevamente, reclamándole y llorando al mismo tiempo. Cuando Minho se acercó a ella hasta quedar frente a frente, las lagunas saladas de Taeyeon se quedaron clavadas en los intensos ojos negros de él. Siempre tan hermosos como los recordaba. Verlos fue como un bálsamo para sus heridas, y su profunda mirada la fue dejando sin fuerzas. Tan rápido como la llamarada de ira que la había inundado llegó, se desvaneció de su cuerpo con tan sólo tenerlo cerca―. Me impediste verte durante dos años… ¿Y ahora pides perdón? ―Sollozó― ¿Por qué?

Más que una pregunta, era una súplica. Lo había extrañado tanto ese tiempo, lo había necesitado más que a nadie, y lo había amado más de lo que podría amar a otra persona. El tiempo pareció ralentizarse mientras él la miraba. Taeyeon insistió con un pequeño “¿Uhm?” y lo siguiente que pudo sentir fueron sus gruesos labios apretándose contra los suyos.

La presión la sobrecogió, dejándola completamente inmóvil, con los ojos abiertos de par en par. La calidez de su piel era demasiado para su corazón. Aunque intentó alejarse, una fuerte mano de él se cerró en su cintura y la otra se rodeó el cuello, impidiéndole la retirada.

Cuando se dio cuenta de que no podía luchar, pues su corazón gobernaba más que su cerebro, se permitió rodearle el cuello con sus brazos esbeltos. La besó otro rato más, con los ojos cerrados y las narices rozándose. El corazón de Taeyeon estallaba con cada aliento que moría contra su piel. Taeyeon quería que nunca se alejara de ella. Nunca más…

Cuando sintió que Minho se alejaba, un impulso la llevó a aferrarse a sus fuertes brazos con las uñas, y volvió a poseer sus labios con desesperación y necesidad. Minho la besaba con la urgencia de hacerle saber todo lo que la había extrañado.
No había sido su plan besarla, pues estaba casi seguro de que ella lo rechazaría y no querría volver a verlo más. Sin embargo, haberla visto llorar y gritarle todo lo que tenía para decirle, le hizo pensar que tal vez, sólo tal vez, ella albergaba un poco de aquellos inocentes y dulces sentimientos por él.

Y besarla fue su única razón para vivir y estar ahí.

Se separó lentamente, y pasó los dedos por el suave y perfecto cabello negro de ella, deleitándose con lo sedoso que resultaba y el aroma a frutas que desprendía. La aferró a su pecho, abrazándola con todas sus fuerzas, sintiendo como se estremecía emocionada contra él. Minho no podía creer que a pesar de todo ella siguiera queriéndolo.

―Por eso, Taeyeon-ah. Porque fui un idiota hace dos años… Pero ahora no quiero perder más tiempo del que perdí… No te contesté como debía entonces… Pero sí… ―Susurró contra su oído, para después depositar suaves besos en su frente, su nariz, sus mejillas y por último, susurrar sobre sus gruesos y dulces labios―. Sí te quiero, Taeyeon-ah.

Volvió a besarla con frenesí, disfrutando de sus labios y el sabor a durazno de estos. Al fin… Su beso navideño perfecto…



Al otro lado de la calle, un trío de amigos cruzados de brazos miraban a la pareja que se abrazaba y besaba tiernamente dentro del iluminado quiosco. Dos de ellos con los ojos abiertos de par en par.

―Maldito hijo de… ―Gruñó Jonghyun anonadado, mientras llevaba uno de sus puños contra sus labios para volver a gruñir iracundo.

―¡No puedo creerlo! ―Chilló JinKi con la quijada en los pies.

― ¡Se los dije, se los dije, ancianos testarudos! Quiero mi dinero, ¡ahora! ―Demandó KiBum aporreando el piso con impaciencia mientras los dos mayores obedecían de mala gana, sacando sus billeteras para depositar 1000 wons cada uno en la mano del chico con ojos felinos.
Jonghyun estaba al tanto del infantil enamoramiento de su hermana, y había notado antes que nadie que su amigo veía por los ojos de la chiquilla. No era algo para él. Sus amigos también lo sabían… ¡Pero, maldición, nunca había imaginado que el demonio aquél se decidiera!
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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por Iyalli ♥ el Dom Dic 23, 2012 9:40 pm

[ENTRADA DE CONCURSO]
TITULO: 1,2,3
AUTOR: Iyalli
PAREJA: Lunew
GÉNERO: Songfic (?), Romance, Comedia.
RATING: General
NOTA: Favor de escuchar 1,2,3 de f(x). ^^

Spoiler:

[b]1,2,3


-¿Deberíamos subir a cantar juntos?

-No.

-¿Por qué no?

-No quiero.

-Ahh, ¿Por qué eres así conmigo?

Debido a que habían tenido una agenda muy apretada, los chicos no habían tenido tiempo para organizar una gran celebración navideña, sin embargo se estaban divirtiendo bastante con el karaoke que instalaron en la sala de su departamento.

Key era el amo del micrófono, no había dejado de cantar en toda la noche e incluso complacía las peticiones de las invitadas especiales; las chicas de f(x) se estaban divirtiendo junto a SHINee en esa sencilla celebración navideña.

Luna llevaba mas de una hora intentando convencer a Onew de que cantaran juntos, pero por alguna razón él se negaba, hecho que molestaba bastante a la rubia.

-Cantemos “Beauty and the beast” – sugirió la femenina.

-Esa canción no tiene espíritu navideño – respondió Onew mientras sonreía.

Luna hizo un puchero y desistió.

-¿Alguien quiere cantar ahora? – preguntó animadamente Key tras haber finalizado su ronda de canto junto a Jonghyun.

-¡Yo cantaré algo! – dijo apresuradamente Luna poniéndose de pie. Todos los presentes aplaudieron.

Subió un pequeño escalón para colocarse en el pequeño escenario improvisado y tomó el micrófono.

-Voy a cantarles 123 – apuntó con una sonrisa y giñó un ojo – Es una canción con mucho espíritu navideño.
-No, no lo es – Gritó Onew causando risas y una mirada furiosa por parte de la rubia.

La música empezó a reproducirse mientras sus compañeras de grupo aplaudían y gritaban apoyándola. Onew no podía dejar de mirarla, a él le gustaba molestarla y por eso se negó a cantar junto a ella. Además prefería contemplarla mientras bailaba.

-1 step more (Un paso mas)
2, 3, 4
Love’s around the corner (El amor esta a la vuelta de la esquina)

Left and right (a la izquierda y derecha)
By your side (a tu lado)
Boy you’re getting warmer (Chico, te estas poniendo caluroso)


-Y vaya que si te estas poniendo caluroso, hyung – susurró Key a Onew – Deberías ser un poco mas discreto con esa mirada.

Onew sonrió y le dirigió una mirada de complicidad al rapero. En realidad para nadie era un secreto que él estaba enamorado de Luna.

-Up the street (Calle arriba)
Move your feet (mueve tus pies)
See you coming closer (Te veo acercándote)

You better run to my door (Tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mío para siempre)
You better run to my door (tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mío para siempre)

-Es que se ve hermosa.

-¿Cuándo piensas decirle algo? – Preguntó Taemin incluyéndose en la conversación – Estoy seguro que ella es la única que no sabe nada.

-Don’t act so shy boy (No actues tan tímido, chico)
There’s no need to play coy (No hay necesidad de jugar timidamente)


-No lo se…

-¿te da pena?

-No lo se…

-Tell me why you leave me hanging (Dime por qué me dejas colgada)
Why you taking so long? (¿Por que tardas tanto?)


-I don’t know! – Gritó Onew, como si estuviera contestando a la canción. Nuevamente todos rieron e incluso Luna no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro.

-You keep me waiting and anticipating (Me mantienes esperando y anticipando)
Open up your heart and tell me that I’m the one you adore (Abre tu corazón y di que yo soy a la que adoras)


-You are the one I adore! – El nuevo grito de Onew fue recibido entre aplausos y sonidos de burla, como si hubiera sido una verdadera declaración. Un rubor apareció en las mejillas de Luna, que siguió cantando como si no hubiera pasado nada.

-¡Muy bien hecho, hyung! – Aprobó Minho desde el otro extremo de la sala, sonriendo y mostrando los pulgares – eso fue muy romántico.

-Solo estoy haciendo interesante la canción – Se defendió el líder con una sonrisa tímida.

-So 1, 2, 3 I put a spell on you (así que 1,2,3, pongo un hechizo en ti)
That’s what I got to do (Eso es lo que debo hacer)
So you can finally see that you belong with me (Así finalmente tú podrás ver que me perteneces)


-Wow, ¡eso es Luna, marca tu territorio! – Exclamó Amber

Luna se ruborizó más y negó con la cabeza. Todos rieron a carcajadas y continuaron con las burlas.

-Creo que ella ya la captó – le dijo Jonghyun a Onew mientras giñaba un ojo.

-We have no time to waste, no hesitation (No tenemos tiempo que perder, no lo dudes)
I can’t stop dreaming (No puedo dejar de soñar)
Someday you will feel the way I feel now (Algún día sentirás lo que siento ahora)


-Esto se pone interesante – apuntó Victoria mientras aplaudía – No sabía de este romance.

-No es un romance – contestó Onew – yo solo quería molestarla.

-Hey!
1 step more (Un paso mas)
2, 3, 4
Love’s around the corner (el amor esta a la vuelta de la esquina)

Left and right (A la izquierda y derecha)
By your side ( A tu lado)
Boy you’re getting warmer (Chico, te estas poniendo caluroso)


-¡Onew y Luna! ¡Onew y Luna! – gritaban Sulli y Krystal a coro mientras el pobre líder de SHINee empezaba a avergonzarse.

-Tu empezaste, hyung – le recordó Taemin antes de unirse al coro de las chicas.

-Up the street (Calle arriba)
Move your feet (mueve tus pies)
See you coming closer (Te veo acercándote)


You better run to my door (Tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mio para siempre)
You better run to my door (Tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mio para siempre)


Luna no había interrumpido su canción en ningún momento, demostrando su profesionalidad, pero solo sonreía con timidez y ahora cantaba mirando al suelo. Su rostro ya estaba bastante colorado, al igual que el de Onew, que empezaba a arrepentirse de haber intentado ser gracioso.

Las chicas de f(x) también conocían los sentimientos de Luna, y muchas veces habían intentado lograr que se acercara a Onew, pero a veces ella era tan tímida…

Aprovecharon el momento de diversión para darle algunas indirectas. Tal vez, después de esa canción podrían hablar más cómodamente.

Luna parecía estar pensando en algo parecido, pues levanto la mirada y la dirigió hacia Onew, que un poco sorprendido le sonrió.

-Say 1, 2, 3 (Di 1, 2, 3)
Won’t you stay with me?(¿No quieres estar conmigo?)
Complete our destiny (Completa nuestro destino)
When you hear me calling you should hurry (Cuando me escuches llamándote debes apresusrarte)
– Luna cantó esas estrofas como si estuvieran dedicadas a Jinki. Todos aplaudieron antes los renovados ánimos de la chica.

-It’s our destiny? – Inquirió Onew por lo bajo.

-There’s nothing you can do (No hay nada que puedas hacer)
No turning back, ‘cause (No hay vuelta atrás, porque)
It’s now or never (es ahora o nunca)
And if the fates allow we’ll be together now ( Y si el destino lo permite, ahora estaremos juntos)


-Ehh… ¿aún seguimos bromeando? – preguntó Sulli, un poco sorprendida al ver que Luna parecía estar cantando con sinceridad.

-Shh – apremió Krystal – creo que eso ya es una confesión.

-Mountain high, valley low (montaña alta, valle bajo)
I know you will find me (se que podrás encontrarme)
Ocean wide, flowing tide (Abcho océano, marea que fluye)
It won’t stop my baby (esto no se detendrá, my baby)

Step by step, in your stride (Paso a paso, en tu camino)
One for every heartbeat (Uno por cada latído)
Come to me, set me free (Ven a mi, libérame)
I hear you knocking on my door (Te escucho tocando mi puerta)


Onew se puso de pie y camino hacia el escenario improvisado, todos guardaron silencio, expectantes ante lo que pudiera ocurrir. Luna sonrió y le dio la mano para invitarlo a estar junto a ella.

-Luna, hay algo que me gustaría decirte…

-1 step more (Un paso mas)
2, 3, 4
Love’s around the corner (el amor esta a la vuelta de la esquina)

-Desde hace mucho, mucho tiempo, yo…

- Left and right (A la izquierda y derecha)
By your side ( A tu lado)
Boy you’re getting warmer (Chico, te estas poniendo caluroso)


-Bueno, tú me gustas…

- Up the street (Calle arriba)
Move your feet (mueve tus pies)
See you coming closer (Te veo acercándote)

-O mas bien, creo que estoy enamorado…

- You better run to my door (Tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mio para siempre)
You better run to my door (Tu mejor corre a mi puerta)
Into my arms, say you’re mine forevermore (Entre mis brazos, di que eres mio para siempre)


-¡Soy tuyo para siempre!

Las últimas notas de la melodía resonaron antes de que un estruendo de gritos y aplausos cubriera el lugar entero. Todos parecían muy felices.

-¿Qué dices? – preguntó Onew

-¡Feliz Navidad, Jinki! – dijo Luna antes de bajar del pequeño escenario y caminar hacia la puerta del patio. El despistado chico quedó inmóvil por unos minutos antes de que se diera cuenta de que todos frente a él le indicaban que la siguiera.

Con una radiante sonrisa caminó detrás de ella y atravesó la puerta.

-¡Muy bien! ¿Quién quiere cantar ahora? ¿Tal vez Taemin y Sulli? – Preguntó Key volviendo a tomar el control del micrófono y esperando que otro par de enamorados pudieran pasar una navidad mucho más cálida.

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Mensaje por 48718 el Dom Dic 23, 2012 11:36 pm

CONCURSO CERRADO!!
EL MIÉRCOLES POR LA NOCHE DAREMOS A CONOCER A LOS GANADORES! SUERTE Y GRACIAS A TODOS LOS PARTICIPANTES! ヽ(;▽;)ノ
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Mensaje por AriaChoiHo el Jue Dic 27, 2012 11:57 am

Me hubiera gustado participar aun que por ahora
el trabajo no me deja!!! :)
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Mensaje por ~Katsumi~ el Jue Dic 27, 2012 12:18 pm

felicidades a todas las ganadoras!!!~~~ (:
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Mensaje por Iyalli ♥ el Jue Dic 27, 2012 7:12 pm

>.< Felicidades a las ganadoras!!!! xD justamente esos fueron de mis favoritos!!! *o* y muchas gracias por el regalito sorpresa!!! >.<
Como siempre, un placer participar en sus concursos!!!
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[CONCURSO] Historias de navidad Empty Re: [CONCURSO] Historias de navidad

Mensaje por JaneMin el Vie Dic 28, 2012 9:00 pm

Muchisias felicidades a los que ganaron
:3 yo participe y aunque no gane me diverti
mucho :3 gracias al STAFF por este concurso espero
y hagan muchos mas y gracias por el regalo
sorpresa simplemente me encanto

FELICIDADES :3
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