Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por G w i b σ σ n ♔ Dom Sep 04, 2011 4:47 pm

Titulo: Can't be saved.
Autor: G w i b σ σ n ♔
Género: Hurt/Comfort, angst.
Parejas: jonghyun/onew, taemin/key
Advertencias: drogas, anorexia, malas palabras, & sexo implicado. Lee bajo tu propio riesgo!.
Está algo largo, depresivo, pero el final está más o menos feliz. creo. Dejen feedback :3 se aprecia. ♥

originalmente publicado en mi comunidad de FF.



❝ The dreams in which I'm drying are the best I've ever had ❞


El sonido de la puerta al cerrarse fue lo que lo hizo despertarse de un sueño profundo. La puerta se azotó con fuerza, haciendo que incluso las paredes de su cuarto temblaran y por lo tanto, Jinki abrió los ojos rápidamente. A pesar de estar semi inconsciente, sabía quién era y qué estaba sucediendo; como si fuera una historia que le habían contado día tras día. Era tarde, lo sabía sin mirar al reloj. Le dolía la espalda y el hombro, por haber dormido abrazándose por más de 5 horas, sin cambiar de posición. Bajó las escaleras, mirando por los barandales hacia la cocina. Su madre; de ojos cansados y piel traslúcida se encontraba ahí, tartamudeando palabras que su padre probablemente no entendía.

Jinki sintió el mismo nudo de siempre colgarse en su estómago, sintió el mismo shock eléctrico inmovilizar sus piernas, dejándolo petrificado en las escaleras. El sonido de una silla arrastrándose le hizo saber que iba a pasar de nuevo, y dejó su cuerpo caer al escalón en el que estaba.

¿Cuántos años habían sido?, se preguntó mientras alguien gritaba y una botella se rompía. Cubría sus orejas con las palmas de sus manos, cálidas e intactas, como alguna vez lo había hecho cuando era niño. No había nada que hacer, nada que decir. Ya se había cansado de intentar, de levantar la voz y se callado del mismo modo. Quizá no era lo correcto, sentarse y esperar; pero así se le había enseñado desde que era pequeño, y un día antes de regresar a clases no se podía permitir un moretón más. Cuando los gritos terminaron y la puerta se volvió a azotar, volvió a encerrarse en su alcoba y se cubrió la cabeza con una almohada; privándose del mundo y sus sonidos llenos de dolor y angustia.

Cuenta, se decía a sí mismo, cuenta cuánto tiempo puedes pasar sin respirar. Y bajo la almohada, pasaban segundos que se pintaban de minutos, hasta que tosía e inhalaba tanto aire como podía. Al final, volvía a dormir por los mareos y la visión borrosa que tenía.

Mientras caminaba por los pasillos llenos de caras desconocidas y miradas acusadoras, se dio cuenta de que no mucho podía cambiar. No esperaba hacer amigos, no deseaba subir su promedio escolar, no planeaba tratar de mejorar. Solo tenía que sobrevivir. Los casilleros de un feo color verde lo estaban esperando al final del pasillo, y luego de encontrar aquél que sería el suyo se dirigió a su salón de clases –cualquiera que fuese–.
Jinki pensó en cómo sería el semestre, y las cosas que éste traería consigo. Tarea, kilos de asfixiante tarea y cosas aburridas en libros de texto con dibujos terribles. Imaginó el filo de las miradas posándose en sus hombros, imaginó la mirada desaprobadora de los profesores. Todo, podía sentirlo. Mientras tocaba la puerta del salón se preguntó si realmente valía la pena perder el tiempo de tal forma.

Había miradas furtivas sobre él cuando atravesó el salón, dirigiéndose a uno de los tres últimos asientos vacíos.
No se molestó en devolverlas, y se dedicó a contar los árboles adornando la acera y los carros que se pasaban el alto de la esquina. Suspiró, recargando su rostro sobre su mano, mientras en el fondo de su mente se escuchaba el murmullo de la clase.

La puerta se abrió minutos más tarde, e inconscientemente se encontró a sí mismo haciendo lo que los demás, mirando al chico con cabellos rebeldes parado debajo del umbral. Más murmullos, Jinki dio una desinteresada mirada al joven que sonreía culpablemente y se disculpaba una y otra vez, Jinki decidió que afuera era más interesante, aunque no pudiese oír como el aire salvajemente arrastraba hojas de los árboles por la acera.

Se preguntó, por un instante, si al aventarse por una ventana sobreviviría al impacto. No se veía tan alto, pero eran tres pisos que lo separaban del suelo; se preguntó cuántos huesos rotos, cuántos segundos de vida antes de que se le acabara la sangre por la costilla que seguramente perforaría algún órgano vital. Siguió preguntándose, y cuando sonó el primer timbre pensó que algún día lo averiguaría.

Los murmullos eran ahora más altos, todos platicaban entre los pupitres, menos uno de ellos. El chico que tenía cara de ángel, uno un tanto afligido, que sonreía cada que alguien le sonreía primero. no parecía tan atento, como el de alado, que Jinki había definido como el líder de los populares; hablaba y hablaba sin cesar y varias chicas se arremolinaban frente a él. Tres asientos a su derecha, Jinki ubicó al chico que llegó tarde; tenía el fleco largo y dañado. Eran los que más llamaban la atención, Jinki se dio la libertad de marcarlos. También había uno alto, con cabellos oscuros y ojos profundos, que parecía tímido pero no negaba la palabra.
Los demás eran comunes, chicos con cortes escolares, chicas con faldas más cortas de lo permitido y coletas altas, maquillaje y esmalte en las uñas. Había una de cabello corto, que se veía un tanto incómoda al estar sentada con su grupo de amigas.

Todo era tan normal, Jinki pensó, mientras varios dejaban el salón y se dirigían a la siguiente clase.
"Hey." escuchó que dijeron, pero rápidamente supuso que no le hablaban a él y continuó buscando la hoja con su horario de clases en la mochila. "¿Jinki?" volteó a ver al chico frente a él, y se sorprendió al ver su rostro y darse cuenta de quién era. Se limitó a asentir en respuesta.
"¿No me recuerdas?, quedamos juntos en la primaria."


En el periodo libre, Jonghyun, el chico que había llegado tarde a clase, lo invitó a almorzar con él y su amigo. No encontró motivos para negarse, pero no estaba precisamente halagado de compartir el tiempo que podía guardarse para él solo. De igual manera, se encontraba en una mesa en la cafetería.
"¿Por qué no hablas? ¿Te sientes mal?" preguntó Kibum, el chico popular que no cerraba la boca. Jonghyun le miró confundido y luego dirigió la mirada a Jinki, enarcando las cejas. Negó con la cabeza y sonrió de medio lado.

"Estoy algo cansado." fue lo único que contestó, mirando a sus alrededores mientras Jonghyun platicaba alguna anécdota que realmente no le interesaba conocer. A su mesa se acercó alguien de la primera clase, Jinki lo reconoció por sus ojos; callados pero presentes, al tanto de todo.

"¿Puedo sentarme?" preguntó antes de que los otros dos asintieran al mismo tiempo, luego concluyendo con su plática, el chico nuevo atentamente escuchando. Al parecer todos se conocían de antes, y Jinki se sintió fuera de lugar.
Algo que sentía muy a menudo, pero no se podía acostumbrar a la sensación de estar lejos en el lugar a donde se suponía que estabas parado.

Ese día caminó de regreso a casa, salvando tiempo en sus bolsillos antes de llegar. Mientras pasaba por un puente, la idea del agua colándose en sus pulmones parecía más atractiva que escuchar los aullidos de su madre. El día estaba caluroso, pero el sol parecía haberse escondido tras un montón de nubes mientras caminaba por la acera, por lo tanto no fue tan molesto.

Sabía que conocía a Jonghyun, fue un vago pensamiento que le llegó a la mente mientras esperaba la luz verde del semáforo para peatones. Su cara estaba en algún lugar de su memoria, pero no podía encontrar exactamente dónde. Eran compañeros en la primaria, y Jinki tenía breves recuerdos en los que escuchaba la voz y una sonora carcajada de Jonghyun. No había cambiado mucho, a decir verdad, salvo por el cabello que al parecer había sufrido varios cambios, y los piercings en las orejas.

Jinki no atesoraba recuerdos, eso estaba muy en claro. A decir verdad, le gustaba pensar que en algún momento de su vida despertaría sin conocerse a sí mismo. sin recordar su nombre, sin recordar su edad ni su pasado. Sería un completo extraño, todo sería distante y borroso en su cabeza. Tenía esperanzas de algún día despertar sin haber despertado.

Llegando a casa se tumbó en su cama y conscientemente ignoró la tarea que le esperaba dentro de su mochila. Miró a un costado, donde estaba un pequeño buró con una débil lámpara de noche, donde descansaba un frasco de píldoras para dormir que anterior mente habían pertenecido a su madre. Se levantó, apoyando su peso sobre el codo, y tomó el frasco en su mano. Pensó que al siguiente día tendría que levantarse temprano, y decidió que con dos píldoras estaría bien.
Más que bien.

"Él es Taemin." anunció Kibum, señalando con ambas manos al chico de cabellos castaños y sonrisa amplia. Jonghyun sonrió, al parecer ya lo conocía, y Minho, que al parecer ya estaba designado en el mismo lugar en la mesa de la cafetería del día anterior, asintió también.
Todo a su alrededor se movía, pensó, y estaba formando lazos sin realmente tener intenciones de hacerlo. El culpable era Jonghyun, a decir verdad, quién antes de abandonar el salón le dedicaba una mirada como de lástima y sinceridad, y lo arrastraba consigo a la cafetería.

Pronto pasó el primer bimestre de clases, y los rumores comenzaban a formarse en los pasillos y los salones. Jinki rara vez convivía con alguien más que no fuera su pequeño grupo de lo que podía llamar amigos, pero por alguna razón, que a él le gustaba pensar era aburrimiento, se enteraba de muchas cosas en el fondo del salón de clases.

Un día Kibum llegó a la mesa con una cara de pocos amigos, –se podría decir que tenía pocos amigos–, con los labios fruncidos y las cejas apenas juntándose. "¿Qué pasó?" jonghyun preguntó primero, con su voz a la defensiva.

"Minho se metió en una pelea. Creo que está suspendido o algo." comentó seriamente, acomodándose junto a Jonghyun en la banca. El mayor negó con la cabeza y Kibum continuó pasándole detalles.
Tan repentino como eso, Jinki notó, tan inesperadas eran las cosas que pasaban frente a él. Kibum parecía estar enojado, aunque muy en el fondo estaba preocupado por Minho, y Jonghyun no podía ser más evidente, frunciendo el ceño en desaprobación y lo que parecía ser nerviosismo. "El curso apenas empezó y ya mandó a alguien al hospital. Pensé que había cambiado." Admitió Kibum, destapando el jugo de durazno que tenía en la mano.

"¿Antes era así?" preguntó Jinki, recibiendo dos miradas inseguras a cambio.
"Su historial es un poco violento." Jonghyun se adelantó, ya que aparentemente Kibum no estaba de ánimos para aclarar las cosas.
"No me lo esperaba de él."

Se preguntó cuánta gente había golpeado Minho antes, se preguntó por qué lo hacía. Quiso saber sus motivos, qué lo hacía detenerse antes de herir gravemente a alguien, si es que se detenía. Se preguntó qué clase de persona era Minho en realidad.

Cuando Jinki era pequeño, había sufrido varios ataques por sus compañeros. Gente como Minho, pensó sin algún rencor en particular, que lo encerraban en los baños de niñas durante todo el día, hasta que un conserje lo encontraba sentado junto a los lavamanos. No le importaba mucho, a pesar de que recibía al menos cuatro golpes por semana, lo que le afectaba en realidad eran las palabras hirientes de su padre y las negativas miradas de su madre.

Cuando tenía trece años, fue cuando su padre se tornó violento, cuando llegaba sin poder hablar propiamente y lo único que atinaba a hacer era lanzar golpes directos al estómago, fue cuando Jinki encontró alivio en las píldoras para dormir que su mamá tenía en el cajón de la cocina. Al principio caía rendido, descansaba a pesar del dolor que entumía sus brazos y su pecho, pero luego de varios meses se enseñó a mantenerse despierto con tres píldoras, aprendió a dejarse caer en los brazos de los fármacos, a sentir nada, a ser nada. Los ruidos se oían distantes, incluso sus propios pensamientos sonaban como ecos atrás de su cabeza.

Un viernes después de clases, Jonghyun lo invitó a ir a su casa. Nada especial, había dicho, solo jugar videojuegos y pedir una pizza para cenar. Jinki no pensó demasiado, con el paso del tiempo había aprendido que no importaba cuántas excusas inventaras, Jonghyun casi siempre ganaba.

No le importaba, pasar un día entero en casa de Jonghyun. Su mamá no era muy atenta, pero era buena persona, y les hacía limonada cuando hacía mucho calor. Su casa no era muy grande, pero tampoco pequeña, Jinki pensó que era el tamaño perfecto para sentirte cómodo y en casa, algo que había olvidado hace mucho tiempo.

"¿Taemin, tienes frío?" Preguntó Kibum un día, cuando milagrosamente los temas de conversación se habían agotado para él. Taemin se rió, parecía ser un reflejo del menor, y negó con la cabeza. "Todos los días traes suéteres." notó Kibum, solo por que sí. Taemin nerviosamente cambió el tema, algo sobre biología que lo estaba dejando sin sueño.
Jonghyun pronto siguió la plática, y así empezó de nuevo una conversación que duró hasta que el timbre sonó y fueron a sus respectivos salones.

Jinki se había dado cuenta de que ya nadie le insistía para que saliera del salón, y lo hacía por su cuenta. Era como una costumbre, luego de cuatro meses, caminar a la misma mesa de la última fila en la cafetería. La mayoría de la gente se iba a la parte de enfrente, o a las bancas frente al portón de la entrada, pero ellos preferían estar en un lugar más silencioso– y no se podía quejar en lo absoluto.

Antes de que los exámenes comenzaran, algo llegó a los oídos de Jinki. "Kibum es gay.", "¡lo he visto yo misma!"
y no pudo evitar exaltarse un poco cuando más y más chicas de su grupo comenzaron a murmurar casi a diario.
Kibum parecía distraído esa mañana, con ojeras y cansancio acumulándose en su rostro. Jinki tardó un poco en formular oraciones en su cabeza, pero finalmente preguntó: "¿Te sucede algo?"

La mesa se quedó en silencio, Taemin había dejado de platicar con Minho, y Jonghyun esperaba a que Kibum respondiera con un par de ojos curiosos. Kibum tragó saliva, había algo que le molestaba.
"No, nada." palabras pesabas, Jinki había notado, por la forma en la que rodaban de su lengua y no convencían a nadie. Esa mañana Kibum no almorzó y regresó a su salón más temprano que los demás. Nadie comentó nada, por supuesto. todos sabían de los rumores, Jinki quiso pensar.

Los rumores eran cada vez más crueles, mientras el número de bocas por las que pasaban incrementaba, la ponzoña se iba acumulando en las palabras que Jinki oía día tras día, y trataba de ignorar.

"¿Qué es eso en tu cuello?" preguntó Taemin cuando terminó su almuerzo, haciendo a un lado la bandeja de plástico. Kibum miraba ausentemente a su botella aún tapada de agua. Por supuesto, la reacción fue algo brusca, Kibum cubrió con una mano la marca en su cuello y sus facciones se tornaron severas. Aún así, Taemin mantenía la mirada encadenada con la del mayor. "No es de tu incumbencia." siseó Kibum, rodando los ojos irritadamente.

"¿Entonces es cierto?" las palabras habían brincado brutalmente al aire, incluso Jonghyun se volteó algo preocupado, al escuchar el gélido silencio que se desenvolvía libremente sobre la mesa. "Es cierto, ¿verdad?"

Antes de que Kibum contestara –cosa que seguramente no iba a hacer–, Taemin se levantó de la banca y salió a trompicones del lugar. Tres de ellos le miraron al irse, mientras que Kibum se encontraba mirando hacia los arbustos que quedaban junto a la cafetería con la mente ausente.

"Fuiste grosero con él." Fue lo único que Jonghyun comentó, antes de levantar su bandeja y la de Taemin y colocarla sobre los depósitos de basura, a donde había una pila de éstas.

Esa noche llegó tarde a casa, en realidad fue que su padre había llegado sorpresivamente temprano, lo cuál no se esperaba en lo absoluto. Gritos, gritos que no entendía pero que tenían tanto odio, era casi tangible. Dolían, a pesar de que las sílabas venían unas encima de otras y no sabía lo que significaban. Su padre asestó el primer golpe, en su pómulo derecho, a puño cerrado. Su madre alegaba por detrás, aunque más que gritos sonaban como susurros entre las paredes.

Se encerró en su cuarto cuando su padre ya no logró mantener el equilibrio en la sala, corrió por las escaleras y colocó el seguro en su puerta. Amargamente recordó la primera vez que aquello sucedió, cuando jamás se imaginó que sentiría un dolor tan abrumador apoderarse de él. Había aprendido, de cualquier forma, a cerrar los ojos y llorar en silencio, para que aquel hombre fuera de sus sentidos dejara de gritar obscenidades, pero aún así dolía. Antes de quedarse dormido en el suelo, se percató de la humedad en su cara y se dio cuenta de que había estado llorando; tenía el pómulo entumido y no podía sentir más que los latidos de la carne en su cara.
La mañana siguiente no logró levantarse temprano, había tomado más pastillas de lo normal para dejar de sentir la calidez latiente en su rostro. Llegó un poco antes del tercer periodo de clases, y se topó con Minho en el pasillo.

Minho sonrió, y su expresión no cambió mucho al ver la marca morada y verdosa que presumía en el pómulo.
"Vaya, qué golpe." Jinki se encogió de hombros y quiso disimular, intentó ser discreto y lo dejó pasar como si fuera algo común y corriente. Se dirigió a los baños del último pasillo, a aquellos a los que nadie iba por que quedaban muy lejos y la mayoría estaban fuera de servicio.

Entró directamente a los lavamanos, que tenían un espejo enfrente, roto y lleno de suciedad húmeda en las esquinas. La puerta de uno de los cubículos estaba abierta, y se escuchaban ruidos extraños, pero Jinki los ignoró, y acunó las manos para llenarlas con agua. Se miró frente al espejo, y sin querer hacerlo alcanzó a ver al cubículo de en medio, que tenía la puerta abierta.

Fue como una bofetada, realmente, dejó caer el agua que le escurría de las manos cuando vio a Kibum recargado en la pared del reducido espacio, con las piernas enredadas en la cadera de otro chico de cabellos naranjas. Sintió náuseas, miedo, sintió pánico. No sabía muy bien por qué, pero su poca resistencia mental se vino abajo cuando Kibum abrió los ojos y lo vio, completamente petrificado frente al espejo.

"Lo… lo siento." y se alejó tan rápido como pudo de ahí, con las manos mojadas y la camisa un poco salpicada de agua.

Las clases fueron más lentas, dolorosamente lentas, recibió miradas poco discretas todo el día, y más de dos maestros le preguntaron qué había sucedido. Evitó hablar de ello, por supuesto, si tenía suerte lo dejarían pasar como algo personal y el moretón perdería color pronto. Intentó prestar atención en clase de historia, pero lo único que inundaba su mente era la cara de Kibum y los silenciosos gemidos que hacía, el sonido de la ropa al moverse, las respiraciones cortadas que se escuchaban. Terminó con un leve dolor de cabeza antes del receso.

No pudo evitar la ráfaga de preguntas que le hizo Jonghyun, por supuesto.

"No es nada, de verdad. Estaré bien." Más que convencer a los demás, trató de convencerse a sí mismo de que así sería. Taemin había contribuido con las preguntas también, y Minho, quién había llegado minutos después de que la entrevista comenzara, se limitó únicamente a escuchar.

"¿A dónde está Kibum?" preguntó Taemin, dirigiéndose principalmente a Jonghyun, quien era más cercano a él. O eso creía él. Jonghyun encogió los hombros y negó con la cabeza. Esa mañana Jinki no tenía apetito, aún se sentía un poco sacudido.

Esquivando gente y cerrando curvas entre las mesas de la cafetería venía Kibum, caminando a zancadas, con los puños cerrados, y la mirada clavada en el suelo. se sentó en silencio, lo cual fue algo incómodo. Taemin estaba junto a él, sin entender y deseando no hacerlo, al menos no en ese instante, recargó su cabeza en el hombro del mayor. Había algo en su rostro, Jinki pensó, algo que parecía alivio y tranquilidad, con un poco de amargura y resentimiento disolviéndose entre los dos.

"Lamento lo que viste." Kibum prácticamente escupió, y sonaba como cualquier cosa menos una disculpa, pero aún así Jinki asintió.
"Está bien. Solo… sé más cuidadoso." tartamudeó un poco, pero las palabras finalmente salieron y Kibum asintió, apenado. Había muchas cosas que se quedaron flotando en el aire, la atmósfera tensa y extraña, incluso Minho parecía querer irse de ahí. Pero nadie se levantó, y finalmente Kibum tomó una bocanada de aire, lo suficientemente grande para llenar sus pulmones y hacer que su pecho se levantara.

"Los rumores son ciertos, después de todo." Jonghyun abrió la boca, las palabras retrocedieron y se hundieron en su garganta, aunque no estaba seguro de lo que quería decir. Minho asintió, sus labios formando una fina línea. Taemin cerró los ojos, los cerró con fuerza y no dijo nada. Estaba bien, quería decir, todo estaba bien.

Cuando empezó la segunda mitad del segundo semestre, fue cuando Jinki sentía que sus manos no eran suficiente para mantener su frágil mundo junto. Se despedazaba poco a poco, se caían pedazos de él, ya no tenía fuerzas para recogerlos. Los fármacos eran bienvenidos a cualquier hora del día, incluso antes del receso, se aventaba uno a la boca y lo pasaba con esfuerzos secos. Mentalmente no ayudaban, aún podía ver su vida partiéndose frente a sus ojos, sus ganas de despertar continuaban disminuyendo, pero físicamente sentía menos. Sentía menos, ya no se preocupaba por sus calificaciones, si en algún momento lo hizo, ya no sentía los golpes en los brazos y lo único que quería era que todo terminara pronto.

Taemin faltó por dos días seguidos, y Kibum y él decidieron ir a visitarlo al final de las clases.
Nunca se detuvo a ver cómo sus lazos, con esos que alguna vez fueron extraños o personas que había olvidado, se habían hecho tan fuertes, pero aún así débiles. Todos eran frágiles, todos habían salido de un lugar inesperado y Jinki no sabía qué hacer. Lo único que sabía era que quizá debía mantenerlos vivos. Mantenerlos juntos.

Taemin vivía en un fraccionamiento al otro lado de la ciudad, en un edificio grisáceo con plantas muertas al frente. Los departamentos se veían reducidos, y no había mucho colorido en la zona. Kibum caminaba con seguridad entre las calles, hasta que encontró el edificio correcto y comenzó a subir las escaleras de éste.

"¿Sabes a dónde vive?" Kibum soltó una carcajada que se sentía un poco fuera de lugar, pero a Jinki le tranquilizaba ese sonido. Le aseguraba que Kibum seguía ahí, y no se estaba desvaneciendo día tras día, a pesar de que estaba pálido y cada vez hablaba menos.

"Prácticamente vivo aquí." el menor tocó la puerta, no muy insistentemente, pero con suficiente fuerza para que el golpe resonara en las paredes de atrás, y en las de las escaleras. "Vamos a entrar, su madre no está a esta hora. Debe estar dormido o algo." anunció, y sacó un montón de llaves de un compartimento de su mochila. Buscó entre todas ellas hasta que encontró una de color bronce y procedió a abrir la puerta.

El foco de la sala estaba apagado, pero el del pasillo que se encontraba al fondo estaba encendido. El lugar era pequeño, pero aún así era cálido y cómodo, las paredes blancas con cuadros de flores y una foto de Taemin y alguien que parecía ser su hermano. Una pequeña mesita entre los muebles con un teléfono, la cocina a un lado, con una barra de desayunar y apenas espacio para un humilde comedor. Kibum tiró su mochila al suelo, junto a los muebles.

"¿Taemin?" llamó Kibum, levantando la voz hacia el pasillo. Ruidos, el sonido de las sábanas arrastrándose sobre el colchón y después pies descalzos, el menor de ellos sonrió y se dirigió a uno de los cuartos. Jinki le siguió de cerca, curioso. "¿Estabas dormido?"

Taemin estaba de pie frente al colchón, con el cabello en todas direcciones, las sábanas tocándole los tobillos. Tenía una camisa sisada, y unos pantalones negros colgando en su cadera. Levantó la mirada, con el ceño fruncido y los labios uno encima del otro. Kibum sonrió.
Se veía diferente, Jinki notó desde un costado, como Kibum parecía ser otra persona cuando estaba el menor de ellos, Taemin. Su cuarto estaba desordenado, aunque no se vea trágicamente sucio. Había un par de pósters en la pared, un escritorio y un pequeño armario en el cuarto.

Taemin miró a su alrededor, como si buscara algo urgentemente. Jinki notó en sus brazos un montón de líneas rojas y cafés, desde su muñeca a la comisura del codo, su piel estaba totalmente pálida y parecía de algodón, a excepción de las marcas, que variaban en grosor y tamaño. No preguntó nada, al igual que Kibum, quien al parecer no le había prestado atención a eso. Taemin se agachó y tomó una sudadera del suelo, introdujo los brazos a las mangas y se la acomodó de la espalda.

"Hola. Oh, Jinki, también viniste." Saludó, tan radiante como siempre. Jinki asintió, sonriendo, mientras Kibum se abalanzaba sobre Taemin como si no lo hubiese visto en años.
"¿Por qué has faltado a la escuela?" preguntó Jinki, mientras Kibum afectuosamente, removía cabellos de la frente del menor de los tres. Taemin sonreía, con una cariñosa culpa adornándole los ojos, cosa que Jinki encontró nueva en él.
"estaba enfermo, no es para tanto. Mi mamá insistió en que me quedara."

Esa tarde se quedaron un rato a ver televisión, mientras Kibum preparaba sopa instantánea en la cocina. La voz de Taemin sonaba congestionada, y su cara se veía un poco más cansada, pero eso no hacía que dejara de hacer ocasionales bromas ni de empujar a jinki cuando caminaba más lento o decía algo que le incomodara.

"¿Tú no vas a comer?" Preguntó Taemin, y Jinki levantó los ojos de sus fideos. Kibum únicamente tenía un vaso con agua frente a él, y negaba con la cabeza, con una sonrisa tranquilizadora. "Yo no necesito subir de peso."
"No vas a subir de peso." agregó Jinki.
"¿Nunca lees el contenido de éstas cosas?" y fue la primera vez que Jinki notó la preocupación escondida en su voz.
No fue hasta ese día que notó las sombras en sus mejillas, los huesos en sus manos y lo afilada que se veía su mandíbula.

Las vacaciones pronto llegaron, y jinki comenzó a preguntarse si esta vez regresaría a la escuela. Su madre se había ido de la casa, argumentando que no valía la pena quedarse, ni siquiera por él. Había soportado mucho dolor en su vida, dolor y rechazo, pero jamás uno como aquél que sintió esa noche que su madre arrastraba una maleta negra por la sala.
"Has lo que quieras, Jinki," había dicho, mirando al suelo. "Yo ya no puedo más."
Esa noche su padre llegó y descargó su rabia en él, cuando se enteró de que su mujer se había ido de la casa. Jinki cerró los ojos, y esperó al primer golpe, casi como por inercia. Tenía los ojos húmedos, apenas y podía ver claramente por las lágrimas encharcándose tras sus párpados.
"¿S-se fue?"
Él solo asintió.

No logró conciliar el sueño, ni siquiera con las píldoras para dormir que se tragó, aunque estuvo a punto de vomitarlas. Le dolía el estómago, los músculos del pecho, le dolía todo. Decidió que aquella noche había sido la peor de todas, incluso peor que aquella vez que no podía ver con un ojo por el golpe que su padre le había propinado, o aquella noche que su madre le había marcado el cuello con una colilla de cigarro ardiendo.
La peor de todas, en definitiva.

Jonghyun había llamado toda la mañana del primer lunes de las vacaciones. Contestó, y tan pronto como oyó la voz del menor sintió un poco de alivio. Había alguien que aún se acordaba de él, y quiso aferrarse tanto como pudo a ese sentimiento. "Ven a mi casa en dos horas, renté unas películas."
Jinki salió de su casa mucho antes, cuando escuchó la puerta de la habitación de su padre azotarse con fuerza. Escuchó que le llamaba, pero lo ignoró. Corrió por la acera tan rápido como pudo, hasta que llegó a la estación de trenes.

Llegó a casa de Jonghyun media hora antes de lo que se había planeado, pero aún así tocó el timbre. Nadie respondió por cinco minutos, hasta que tocó nuevamente, y los pasos se hicieron presentes hasta que la puerta se abrió y Jonghyun estaba ahí, con el cabello húmedo y la piel fresca. Olía a jabón y a champú, y Jinki intentó disimular cuando absorbió más de ese aroma. El menor le sonrió y se hizo a un lado para que pasara.

"Llegaste temprano." y después soltó una carcajada. Jinki levantó las cejas pero no lo cuestionó, por que era un sonido agradable. Subieron las escaleras a paso lento, al parecer Jonghyun tenía muchas cosas en la cabeza.

Se instalaron pronto en el cuarto, con paredes azul marino y techo de color blanco; algo muy típico a decir verdad. La casa era tradicional, y había dos cuartos más en el pasillo, una sala espaciosa y una cocina a la derecha, todo estaba en completo silencio. Jonghyun desapareció por unos segundos, bajó las escaleras y se perdió por un segundo.

Jinki escaneó la habitación con la curiosidad de un niño en una oficina, vio las pilas de cds junto al escritorio, libros arrumbados junto a éstas, tenis que se habían olvidado de su lugar original.
Todo parecía tan normal, y aunque a Jinki le gustaba pensar que así fuera, todo estaba muy lejos de serlo.
Meses que había pasado junto a él le habían servido como respaldo al darse cuenta de lo que realmente sucedía. Jonghyun aparentaba estar relajado la mayor parte del tiempo, soltando bromas y molestando a Kibum, riéndose con Minho mientras el menor de ellos platicaba cómo le había roto la nariz a un tipo en el baño, Jonghyun parecía ser normal.

Pero Jinki casi no hablaba mientras comía, y al contrario observaba. La presión a la que Jonghyun estaba sometido se podía ver sobre sus hombros, la manera en la que él trataba de quitársela de encima cuando se quedaba en silencio y sin prestar mucha atención almorzaba. Se había dado cuenta de sus malos hábitos nerviosos, de los comentarios fuera de tema y la necesidad de estar siempre con alguien.
Había mencionado una vez que su padre era estricto y su madre complaciente con él, por lo tanto Jonghyun caminaba sobre un enredado camino. "Creo que jamás seré lo que ellos quieren que sea," había comentado una vez, sonriendo satisfactoriamente, "jamás seré suficientemente bueno. No me importa, para ser honestos." intentó imaginarse cómo sería vivir en los zapatos de Jonghyun, zapatos que pesaban y se mantenían firmes sobre el concreto por que tenían que hacerlo.

Se preguntó cuánto estrés tendría el menor que manejar diariamente y cómo le hacía para esconderlo tras su sonrisa con tanta facilidad y práctica.

"Traje palomitas y refresco." anunció Jonghyun cuando él se había sentado sobre el colchón. Notó algo extraño, mientras asentía y miraba como encendía la televisión y el reproductor de dvd. El menor tenía las pupilas dilatadas y la mirada ligeramente desorientada, cómo si quisiera ver más allá de lo que había ahí.

Más tarde, cuando el refresco era demasiado en su vejiga, se levantó al baño y negó con la cabeza cuando jonghyun ofreció pausar la película. "No tardo.", había argumentado. Mientras se lavaba las manos, notó que todo estaba realmente limpio –considerando que era el baño de un adolescente–, el espejo reluciente y sin manchas, todo en orden en las repisas. Miró a un costado y vio el bote de basura, aunque no supo por qué, y vio papeles grises, hechos bola en el fondo del bote, colillas de cigarro acabadas, casi quemadas en la parte inferior, y un par de jeringas usadas. El agua continuaba saliendo de la llave cuando se dio cuenta de que se había quedado sin moverse, giró la perilla y el agua cesó.

Gracioso fue cómo salió del baño y se acomodó nuevamente en su lugar, con los ojos pegados a la pantalla pero la mente en un lugar fuera de ahí. No quiso comentar nada, incluso había perdido el apetito y había dejado todo el tazón de palomitas de maíz a Jonghyun.

De regreso a casa, cuando el sol se preparaba para descansar, pensó en las veces que Jonghyun se había inyectado un poco de fuerza– paciencia, placer, tranquilidad, lo que fuera que se inyectaba, para poder continuar sonriendo y riéndose de todo el mundo. Pensó en las veces en las que el menor había llorado encerrado en el baño, la sensación de algo recorriendo tus venas y aflojándolas poco a poco, se preguntó cuántas veces recurría a aquellos métodos para escapar.

No lo culpaba a decir verdad, él mismo intentaba escapar por sus propios métodos. ¿No todos lo hacían?, intentar huir de aquello a lo que llamaban vida, tratar de cambiar un poco la rutina para sentirse mejor– para estar mejor, para moldear las cosas a su parecer y estar satisfechos con aquello que tenían.

Un día Kibum lo llamó, y le dijo que se habían puesto de acuerdo para salir a cenar. "¡Incluso Minho vendrá!" decía mientras intentaba convencerlo, y Jinki soltó un suspiro cuando recordó que a Kibum con palabras no se le vencía– accedió a ir con ellos, tomó un poco de dinero del cajón de su padre y sacó una chaqueta de su armario. Salió de su casa sin remordimiento, ni siquiera pensó en lo que diría su padre –no es que alguna vez dijera algo coherente–, y empezó a caminar por la banqueta.
Las vacaciones continuaban acortándose, pero aún así él sentía que el tiempo había perdido la práctica y condición y corría más lento frente a él. Cuando llegó al restaurant de comida rápida en el que por algún extraño motivo Kibum había accedido a ir a cenar, el primero que vio fue a Taemin. Se veía ligeramente más alto –quizá por que estaba sentado junto a Jonghyun–, y su fleco estaba considerablemente más largo. Llevaba una sudadera negra con líneas de colores y una playera negra abajo, y junto a él estaba Kibum, quien se veía más pálido bajo la luz artificial de los focos encima de ellos. Minho estaba frente a ellos, y junto a él estaba el espacio que claramente era para Jinki.

"Te ves más delgado." comentó Taemin cuando habían terminado de pedir sus órdenes y la camarera ya se encontraba a unos pasos de distancia. Minho asintió, con una sonrisa en la cara pero tan callado como siempre. A veces Jinki le gustaba pensar que Minho era algo así como un espía –o un mafioso–, siempre callado y atento, al tanto de todo lo que sucedía y estaba por suceder. Golpeando gente, personas que tal vez se lo merecían y Minho tenía que cumplir con su deber. O tal vez, inquirió, aquella era su forma de escapar.

Minho era una persona solitaria, Kibum había dicho, y golpeaba niños y vivía en la dirección escolar, hasta que conoció a Kibum y su lazo fue creciendo y engrosándose día tras día. Minho al menos hablaba, Kibum apuntó, y eso era un gran progreso.

"No hay nadie que sepa cocinar en casa." admitió, un poco apenado por su situación. "Mi mamá se fue de la casa hace un tiempo, ahora la dieta se basa en sopas instantáneas y comida empaquetada." todos se quedaron el silencio, y pronto Jinki se arrepintió de haber dicho aquello. Rara vez les contaba de sus problemas, aunque estaba 100% seguro de que sabían exactamente las cosas que sucedían.

"Lo siento, no sabía." Respondió Taemin, y jinki negó con la cabeza. Kibum dio un sorbo a su té helado y habló rápidamente.
"Puedes ir a mi casa o a la de Taemin cuando quieras," exclamó haciendo ademanes con una mano, señalando al susodicho. "yo sé cocinar, y en su casa siempre hay guisados que su mamá hace antes de irse."

Sintió algo enredarse en su estómago, un pesado nudo que iba creciendo y creciendo pero no parecía tener malas intenciones. Era gratificante, de hecho, la sensación que le envolvía. Sonrió tímidamente y dijo gracias, antes de que Jonghyun cambiara rápidamente el tema de conversación y los guiara a algo menos incómodo de discutir.

"¿Cuándo entramos a clases?" preguntó Minho, y Taemin frunció el ceño, intentando recordar la fecha que había leído en el calendario.
"No recuerdo. ¿Por qué quieres hablar de eso?, arruinas el ánimo." dijo bruscamente, con una pizca de humor en sus palabras. Kibum comenzó a reirse al igual que Jonghyun, y Jinki no pudo evitar seguirlos. En ese momento, los vio a todos, gente que parecía normal pero ciertamente nadie lo era. Aún así, era agradable mientras pretendían que todo iba bien en sus vidas.

Kibum no había ordenado nada, argumentando que ya había comido un poco antes de venir. Jonghyun y Minho habían ordenado una hamburguesa especial y Taemin había preferido una pizza individual, Jinki optó por ordenar una hamburguesa de pollo con papas a la francesa.

Fue entre una de sus bromas que Kibum tomó el brazo de Taemin y éste lo quitó inmediatamente, con una expresión de dolor estaba adornando sus facciones. Kibum frunció el ceño, el brillo en sus ojos extinguiéndose como una llama al tocar el agua.

"Creí que habías dejado de hacer eso." espetó, con la voz áspera. Taemin miró a la mesa, como si pudiera abrir un hoyo en la madera barnizada y escapar a través de él. Todos se quedaron en silencio –era como una costumbre–, y observaron a los dos, la mirada inquisidora de Kibum y los ojos culpables de Taemin. El aire se tensó, fue como si los abrazara e intentara privarlos de oxígeno, pasaron segundos hasta que Jonghyun carraspeó un poco y Taemin bajó los hombros. Como si intentara protegerse, cruzó los brazos lentamente.

"No es tan fácil." argumentó, sin nada de emoción en la voz. Un suspiro exagerado, más silencio, el chirrido de una silla. Kibum se levantó abruptamente.
"Dijiste que dejarías de hacerlo– Taemin," comenzó, su voz cambiando entonaciones cada que sus emociones se derramaban un poco más de lo que podían.
"Tú dijiste que comerías. Haz dicho muchas cosas," Taemin comenzó, con la misma intensidad que Kibum, pero con mucho más miedo en las esquinas de sus ojos. "Dijiste que dejarías de meterte con más gente y dijiste que comerías y dejarías de obsesionarte con tu peso– dijimos que lo haríamos juntos." en ese punto, Minho intentaba oír más allá de los cristales del local, y Jonghyun miraba a Jinki como tratando de decirle que no se preocupara. Aunque, por supuesto, todos sabían que había que preocuparse. Kibum rodeó la mesa y tomó la mano de Taemin, quien accedió a moverse tan pronto como se dio cuenta que lo tenía que hacer. Caminaron hacia la salida, Kibum empujó a una camarera y a un señor que apenas entraba al lugar.

Esa tarde, esos dos no regresaron y Jinki se preguntó qué pudo haber sucedido después.

Estaba recostado sobre su cama, los brazos extendidos y las piernas colgando de la orilla. Había un sabor amargo recostado sobre su lengua, crudo y rasposo, restos de pastilla adheridos a su garganta, supuso. Había tomado una– solo para descansar. no quería dormir aún, a pesar de que el sonido de la estática del televisor de la sala lo estaba arrullando. Mientras sentía cómo cada una de sus extremidades se desprendía, sin dolor, sintió como si cada parte de su cuerpo se llenara con aire y pudiera flotar.
El reloj sobre el buró marcó las 3 a.m., y muchas cosas pasaron por su mente, pero no pudo lograr entender la mayoría de éstas, así que decidió pensar por su cuenta.

Pensó en sus amigos –¿Amigos?–, en aquellos extraños que un día se convirtieron en parte de su vida, sin que él se diera cuenta, sin que ellos tuvieran intenciones. Jinki quería reirse, pero no encontró la fuerza para abrir la boca, y su mente siguió trabajando. Amigos, se dio cuenta de que era una palabra pesada, algo que significaba mucho pero se olvidaba fácilmente.

Notó que sus amigos eran diferentes y que quizá él también era diferente para ellos. Sabía que no eran la clase de amigos que uno siempre se encuentra. El tipo de amigos que te introducen a las peleas, que te alentan y te dicen que tu puño era el mejor. Ese tipo de amigos que te dan pañuelos para limpiarte la sangre de los nudillos. No eran el tipo de amigos que te ayudaban con tu primera inyección, o que te daban instrucciones al inhalar –"no lo hagas tan lento"–, y que te aseguraban que iba a estar bien, que te sentirías mejor pronto. No eran la clase de amigos que te prestarían navajas, o el tipo de amigos que te dirían que está bien cuando la sangre escurre de más –"sólo tienes que limpiarla."–. añadió que no eran la clase de amigos que te dicen cómo hacerlo para que la comida regrese más rápido, o que te daban gomas de mascar para espantar el apetito, no te inducían a tocarse, no te hacían hacer cosas que no querías.

No eran esa clase de personas, y Jinki asimiló que tal vez era por que ya era muy tarde. Ya estaban rotos, ya no había nada que arruinar, lo que quedaba de ellos era aquello para respirar y seguir caminando.
Lo que podían hacer era caminar juntos. Cubrir heridas, limpiarlas, abrir los ojos.

Se preguntó si podrían hacerlo.

Aquella noche soñó que había sangre en su boca, y la escupía a un lavabo lleno de polvo, soñó que sus pulmones se rendían y había algo quebrándose en su estómago, vidrios, quiso adivinar. Sentía que moría, estaba cerca, la salida estaba cerca. Vio sangre, grandes manchas en sus piernas y en sus manos, sintió la húmeda calidez de ésta al atravesar su ropa. Tropezó con algo, una mano, junto a ella había una cabeza y era Taemin, con cortes delgados en su cuello, en la cara, en los brazos. No se movía, Jinki intentó acercarse– estaba lejos. Estaba muy lejos, no iba a alcanzarlo. Se rindió, finalmente, y logró ver a Kibum en el suelo. Estaba blanco, su piel se adhería a sus huesos y no había vida en sus ojos– podía ver sus costillas bajo la fina camisa, los huesos de su cadera y sus rodillas casi puntiagudas. estaba desapareciendo.
Intentó acercarse, corrió con todas sus fuerzas a pesar de que sus órganos estaban siendo acribillados. No se movió de su lugar, intentó gritar pero no hubo sonido alguno. vio a jonghyun recargado en la pared, con las piernas estiradas, y los ojos en blanco. había saliva resbalándose de sus labios, había pastillas y jeringas y no había aire– estaba muerto. en el centro estaba minho, y tuvo que adivinar por que su cara estaba irreconocible, había abolladuras en las mejillas y su boca estaba abierta, sin dientes. tenía moretones en vez de ojos y la camisa llena de sangre.

estaban muertos. se arrodilló en medio de la habitación, ya no era un baño, pero no puso atención a eso. tocó el piso violentamente, sus rodillas tronaron como piedras contra el concreto. estaban muertos y no había nada qué hacer– no pudo salvarlos.

despertó dificultosamente, sudando, con las sábanas trepándose a sus brazos. Su cabeza giraba, y junto a él estaba el frasco semi vacío de píldoras. se sentó abruptamente, como un robot, en la orilla de la cama. La estática de la tele seguía ahí, la ventana seguía abierta, la luna seguía en el cielo.

No pudo salvarlos.


parte II será publicada después. lo lamento si por algún motivo el escrito causa estragos, pero advertí su contenido, so idk. de antemano, gracias por leer!


→ Can't be saved❞; II / II  Tumblr_lpz9j8JHpT1qzysow1


Última edición por G w i b σ σ n ♔ el Jue Sep 08, 2011 3:25 pm, editado 1 vez
G w i b σ σ n ♔
G w i b σ σ n ♔

Femenino

I ♥ k e y ☙
Mensajes 59
http://twitter.com/taeboon

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por mi-chan Dom Sep 04, 2011 5:25 pm

Omo!!!

Me encanta!! Mas por que hay TaeKey. Adoro a esa pareja^^ Es mI OTP!!

A ver, se lo que tiene Jong, lo que tiene MinHo, lo que tiene Key, pero no se lo que le pasa a TaeMn. Solo se me ocurre el suicidio, pero para eso no te rasgas todo el antes brazos.

Bueno, espero pronto (muy pronto) la conti!!

Besos!

PD: Soy tu fan!!!
mi-chan
mi-chan

Femenino

I ♥ Jonghyun~ah
Mensajes 871

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por kyungdoll Lun Sep 05, 2011 6:46 pm

aparto
Me importo poco la advertencia y lei y sabes no me arrepiento, el fic esta genial, es cierto que el tema es algo fuete pero el como narras lo hace mas interesante, en un principio no entendi de que iba el fic pero luego todo se fue aclarando.
Te he de decir que casi lloro cuando Onew se dio cuenta de que tenia amigos, eso fue de lo mas lindo, yo agradesco tanto el tener a mis amigos xD
Me encata la pareja de Onew y Jong es algo loco *_*
El Taekey es hermoso se cuidan entre ellos <3 <3
y Minho nunca imagine que fuera agresivo pero aun asi me encanta ^-^
En fin la primera parte fue genial, espero y Onew ya no sufra tanto ~_~
¨*Saluditos*¨


Última edición por G-shi el Lun Sep 05, 2011 7:31 pm, editado 1 vez
kyungdoll
kyungdoll

Femenino

I ♥ Jonghyun
Mensajes 358

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por Nina_Lee Lun Sep 05, 2011 7:16 pm

wahooo!
el tema es fuerte pero es un TaeKey y me gusto como empezo el fic!!
esperare la actua :D
cuidate bye bye
Nina_Lee
Nina_Lee

Femenino

I ♥ ♥Taemin♥
Mensajes 1597

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por G w i b σ σ n ♔ Mar Sep 06, 2011 12:38 pm

→ ♫mi-chan♫ ; Hola! haha a mí también me gusta mucho el taekey ♥ son adorables juntos. oh, es algo muy común, lo que tiene Taemin. La continuación ya está escrita! la publico más tarde. gracias por leer y comentar! oh y aparte gracias, hoho qué linda ♥

G-shi ; sí, debo de admitir que hago las cosas un poco enredadas ): pero me alegra que aún así te haya gustado! aw, de verdad? pues sí, los amigos son muy importantes! (...me sentí como maestra de kinder al escribir eso, no sé. lol) el jongyu es una rara y hermosa creatura :o & no es que minho sea agresivo! haha quizá en después aclare eso.

Nina_Lee ; lo es, lo es. gracias por leer y comentar! ♥
G w i b σ σ n ♔
G w i b σ σ n ♔

Femenino

I ♥ k e y ☙
Mensajes 59
http://twitter.com/taeboon

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty → parte ii/ii

Mensaje por G w i b σ σ n ♔ Jue Sep 08, 2011 3:24 pm

Advertencias: drogas, anorexia, malas palabras, self-harm & sexo implicado. Lee bajo tu propio riesgo! notas al final

❝I'm a walking travesty, but i'm smiling at everything. ❞


Apagó su celular por días, vivió encerrado en su cuarto, escabulléndose a la cocina únicamente cuando tenía ganas de vomitar los jugos gástricos revoloteando salvajemente en su estómago. Cuando estaba despierto miraba por la ventana por horas, cualquier cosa, los carros pasar, la gente caminando por las aceras. El mundo siguiendo su camino.

Cuántos huesos rotos, cuántos segundos antes de que sus latidos cesaran– se preguntaba mientras estaba recargado en el marco de la ventana de su cuarto. Era extraño el sentimiento que le invadía, había algo picándole las costillas, pequeñas corrientes de electricidad corriendo por sus brazos. hazlo, le decían, pero Jinki sabía que no era una buena idea. No era una buena idea. Sabía que no debía hacerlo, no tenía que morir aún. movió los brazos, sus codos resbalándose un poco más sobre la madera. Cerró los ojos, sintió una gentil brisa acariciar su rostro. Se dejó caer hasta que su trasero aterrizó en el piso de su habitación, inmóvil, como un saco de arena.

Esos días pronto acabaron cuando alguien inesperadamente tocó a su puerta, insistente pero se podía oír la inseguridad en el intervalo entre cada golpe. Jinki, incrédulo e inseguro de lo que sus oídos creían haber escuchado, se asomó por una de las ventanas que daban al frente de la casa, únicamente para encontrar a Jonghyun y a Kibum parados en la acera, discutiendo.

Algo se sentó en la punta de su estómago –¿emoción?– y comenzó a trepar por su pecho vertiginosamente, provocándole cosquillas. Abrió la ventana, levantándola firmemente del marco, y logró escuchar las voces que le resultaban agradablemente familiares. "¡Toca el timbre!" Exigía Kibum, y Jonghyun lo estaba mirando con incredulidad, frunciendo el ceño.

"No hay timbre." respondía, voz pintada con un poco de irritación. Era falsa, esa sensación de que Jonghyun estaba enojado. Jinki lo sabía, por que conocía al menor tan bien como conocía los pasillos de su casa. "Vamos, grita." Jonghyun tenía algo– algo que no le permitía enojarse con Kibum; y como consecuencia tampoco se enojaba con Taemin. Con Minho, sin embargo, era una competencia que estaba lejos de su final. Nunca nada serio. Jinki siguió observándolos, divirtiéndose al verlos levantar las manos y bufar exageradamente.
"¡Todo lo tengo que hacer yo!" y finalmente, ambos voltearon. Jinki sonrió– y fue una sensación forastera, aquella que lo invadió. los músculos de su rostro moviéndose como por instinto, sus labios levantándose de las esquinas hasta mostrar sus dientes. una sonrisa radiante, y Jinki estaba más o menos orgulloso. Con Kibum amenazándolo desde la acera, se apresuró y se puso ropa decente, agarró su celular y un poco de dinero.

"Por situaciones como ésta tengo sus direcciones anotadas en una libreta." comentó Kibum, inflando el pecho con orgullo. Jonghyun sonrió e inclinó la cabeza un poco, asintiendo.
"Eres una gran madre, Kibum." No podía decir que no los extrañaba. Al verlos, riéndose y burlándose de cosas irrelevantes, parecían dos niños negándose a crecer, a pesar de los años ya los habían arrastrado junto con amargas experiencias. Sin quererlo y sin aviso previo, recordó el sueño que le provocó noches de insomnio, aquél en donde veía sus cuerpos inertes esparcidos en la habitación, y un escalofrío le pasó un dedo por la espalda. Llegaron finalmente a casa de Taemin, donde el menor de ellos los esperaba en la sala de su apartamento.

Quedaba básicamente una semana y media de vacaciones, cosa que Jinki ignoraba hasta que alguien postró el tema sobre la mesa y comenzaron a hablar sobre eso. El tiempo se pasaba rápido bajo las sombras de las sábanas, Jinki creyó. Se encontró a si mismo emocionado al caminar por la acera, aunque aún había rastros de somnolencia en las esquinas de sus ojos. Había algo en el aire que lo hacía querer regresar a su cuarto y dormir, pero se forzó a continuar caminando– quizás un poco más rápido.

La escuela estaba llena de rostros nuevos, miradas desubicadas en los pasillos, y se preguntó si él también se había visto así de despistado. notó en las orillas de los pasillos y en las puertas de algunas aulas a los alumnos de grados mayores, criticando y riéndose de los nuevos ingresados, observando sus movimientos como si fuera alguna novela de comedia. tal vez lo era, pensó. Encontró su nuevo salón más rápido de lo que esperaba, y Kibum ya estaba sentado en la fila junto a las amplias ventanas con vista a la calle. Su cabello se veía más claro, notó, y había algo más que cansancio encharcándose en sus ojos. Jinki caminó hasta él y recordó la primera vez que lo vio– hablando con todos en el salón, riéndose con todos amigablemente. parecía tener muchos amigos en aquél entonces, parecía ser el típico muchacho terriblemente popular que a todos conocía. Ahora era distinto, nadie se atrevía a mirarlo, ni siquiera a acercarse. Solo unos pocos, y Jinki estaba orgulloso de ser uno de ellos.

Recordó los rumores que hubo el semestre pasado, cuando Kibum levantó la mirada y le sonrió, recordó el odio y veneno que era audible en los pasillos sobre kibum. estaba aliviado, a pesar de todo, de que Kibum fuera fuerte e ignorara a toda esa gente que no tenía nada mejor que hacer. aunque en realidad, esperaba que kibum realmente fuera fuerte. se sentó un asiento atrás de él, y comenzaron a platicar de los sucesos de la última semana de clases. no es como si hubiera pasado algo, realmente, excepto por jonghyun arrastrándolo a su casa un par de veces, jinki comentó. la primera hora pasó rápidamente, con las presentaciones incómodas de los maestros y unos cuantos alumnos nuevos. Aunque no lo pareciera, durante el primer receso del día, estaba tratando de prestar atención a lo que Kibum estaba diciendo.

Taemin escuchaba atentamente, con la misma chispa de energía que siempre parecía brillar en sus ojos. Jinki trataba de juntar palabras y armar oraciones y entender pero no podía. Jonghyun no había llegado a los primeros tres periodos, en el primer día de clases. Mientras asentía ausentemente a los ademanes que Kibum hacía, cientos de situaciones de alto riesgo se asentaban en su mente, de la manera más persistente y rompe nervios.

"te preocupas demasiado." fue lo único que Minho atinó a decir, al parecer él tampoco estaba interesado en la conversación de Kibum. Jinki soltó un suspiró que no sabía estaba conteniendo en sus pulmones, y le miró de frente, sonriendo apenas notablemente. Minho negó con la cabeza y añadió, "de seguro se quedó dormido." jinki apenas pensaba en la respuesta apropiada para el menor cuando sus ojos se abrieron como platos. era como si Minho pudiera leer su mente y adivinar lo que sentía– lo cual era un poco preocupante, en su confusa situación.

"¿de qué hablas?" optó por tomar la tangente y jugar tonto, causando que Minho sonriera maliciosamente, cosa que le doblaba los nervios. Minho parecía nunca tomar parte en la mayoría de las conversaciones pero estaba al tanto de todo, y más. Además de ser bueno con los puños –Jinki había oído–, también era inteligente y observador. Se notaba en sus ojos, jinki creía, por que eran profundos y parecían nunca acaban, parecían contener todo aquello que la gente a su alrededor no sabía, no conocía.

"Sabes de quién hablo, Jinki." Se preguntó si Minho sabía del problema que Jonghyun tenía (mentalmente se rehusaba a llamarle de otra forma), se preguntó si alguna vez había hecho algo para ayudarlo. El más alto de los dos volteó a donde estaba Kibum y continuó escuchando, y ocasionalmente las esquinas de sus labios se levantaban y parecía sonreír. Aunque Jinki tratase de evitar pensar mucho en ello, Kibum estaba perdiendo color. La manera en la que su piel tocaba los huesos de su rostro; su quijada y sus pómulos, la manera en la que la luz de las bombillas del salón formaban sombras en los huecos de su cara era, en muchos aspectos, aterradora.

La tela en sus pantalones parecía extenderse, alejándose de sus piernas, e incluso sus ojeras y cansancio eran más notables que las de Taemin o él mismo. Taemin, quien ya era aterradoramente delgado desde un principio, parecía no darse cuenta. No, Jinki tachó eso, él se daba cuenta. Pero trataba de ignorarlo, trataba lo mejor que podía, por que Jinki podía ver la preocupación aprisionada en sus ojos. La forma en la que sus cejas se juntarían y su sonrisa parecía incluso doler al colgarse en sus labios, él también se daba cuenta. Fuera de clases, Jinki caminó rápidamente a la cafetería para luego alcanzar a los demás en la banca de siempre. Era el tercer periodo del día y su estómago estaba literalmente dando vueltas adentro de él. Decidió comprar una hamburguesa, esperando que supiera mejor a lo que se veía, y compró un paquete de galletas, y uno de donas de chocolate.

También ordenó dos botellas de jugo de naranja. Caminó satisfechamente hasta su lugar y puso todo sobre la mesa, atrayendo un par de miradas a él.

"Éstas son para ti," le dijo a Taemin, deslizando el paquete de galletas frente a él, "y éstas para ti. no quiero comer solo." se justificó, deslizando el paquete de donas a Kibum, quien inmediatamente frunció el ceño, apenas notablemente.

"Oh, compartan este jugo. hubiera comprado más pero necesito dinero para regresar a casa." admitió, sonriendo a modo de disculpa. "Gracias, Jinki~" canturreó Taemin, abriendo las galletas rápidamente, sin importarle que el envoltorio se abriera de más y cayera abierto sobre la mesa, con las galletas recostadas sobre el mismo. Kibum por su parte, aún parecía debatirse entre comer y no comer. Miraba las donas con tanto odio y a la vez tentación. Jinki estiró el brazo y las levantó, hasta que alcanzaron la cara de Kibum.
"¿Por favor?" Taemin esperaba calladamente junto a Kibum, una respuesta, un cambio de expresión. Kibum se veía inerte.

"Estás adelgazando demasiado." Jinki anunció, y llegó a los oídos de Kibum como una ola al estamparse contra un barco. Él estaba listo para responder y decirle a Jinki lo poco necesario que era su ayuda en el asunto pero se mantuvo callado. Comenzó a morder su labio, y después soltó un largo suspiro. "Sabes que está mal, ¿no?" empezó Jinki.

"Sabes que, a éstas alturas tienes un problema, ¿verdad, Kibum?" Ni siquiera la gente arremolinándose en la cafetería lograba hacer suficiente ruido como para romper el silencio que los embargaba a los tres. Taemin puso su mano en la pierna de Kibum, como si tratara de decirle que todo iba a estar bien. Kibum asintió en silencio, sus ojos humedeciéndose gradualmente.
"Me da miedo." Esto los tomó por sorpresa, Jinki se encontró a sí mismo sin poder entender lo que Kibum trataba de decir. Kibum arrastró aire a sus pulmones y continuó; "Me da miedo subir de peso. engordar, me da miedo– yo… " había pánico en sus palabras, era casi tangible por la forma en la que sus palabras salían atropelladas y brincaban al exterior desesperadamente, como si adentro de Kibum fuera el infierno. tal vez lo era, jinki razonó. Cuando las lágrimas eran demasiadas y sus ojos comenzaban a arder, Kibum dejó algunas gotas escapar y colgarse en sus pestañas. jinki alcanzó sus manos sobre la mesa y las apretó cálidamente, juntando sus dedos y manteniéndolos bajo su firme agarre. "eso no va a pasar." Jinki sabía que sus palabras no eran mucho.

Que tal vez para Kibum no eran nada, por que a final de cuentas, aquello con lo que estaba luchando era muchísimo más fuerte de lo que ellos podían imaginar. "no va a pasar." añadió con una sonrisa. Kibum sonrió y Taemin se sentó más cerca de él, recargando su cabeza en su hombro como siempre lo hacía. Las lágrimas ya caían con más fluidez pero ahora parecían tener otro propósito. Jinki pensó que tal vez, incluso si él no podía mantenerse a si mismo de pie, tal vez él podía levantar a los demás. Las horas continuaron caminando frente a él, pero no parecían afectarle. su mente estaba llena de pensamientos que, aunque él no lo notara totalmente, le hacían morderse los labios y tronarse los dedos. el sonido del reloj era solo un susurro en el espacio de su mente, lleno de gritos y sollozos y algo que Jinki etiquetó como terror. Después de clase, sin mucho en qué respaldar su decisión, Jinki quiso regresar a casa solo.

Jonghyun no había asistido a la escuela y había algo en la esquina de su mente que continuaba molestándolo y no le permitía concentrarse en nada. Iba tan sumergido en sus propios pensamientos que no escuchó las zancadas de Minho corriendo en el último pasillo. Jinki volteó abruptamente y se encontró con sus grandes orbes.

"Deberías ir a buscarlo y ver si está bien." Minho no esperó a su respuesta y regresó corriendo por el pasillo. Por alguna razón, las palabras de Minho eran todo lo que necesitaba para acelerar el paso por las aceras. Las calles eran demasiado familiares, las casas poco coloridas pero con suficiente encanto como para hacer un bonito paisaje bajo la gentil luz del sol, y eso era agradable. Le ayudaba a despejar su mente un poco, solo un poco. Los primeros tres golpes a la puerta fueron lo suficientemente fuertes como para que alguien adentro los hubiera escuchado.

Después de retirar su mano de la puerta y contemplar sus nudillos por una fracción de segundo, Jinki pensó que tal vez estaba preocupándose demasiado, como Minho le había dicho. Estaba dejando que su mente creara escenarios grotescos, las peores situaciones desenvolviéndose como películas de Tarantino en su cabeza. A lo mejor, Jonghyun había salido de viaje– aunque no era posible por que no le avisó a nadie. Tal vez había sido una emergencia, algo en Jinki sugirió, y éste soltó un prolongado suspiro. Justo cuando su mente comenzaba a aclararse, la grisácea nube de pensamientos disolviéndose lentamente, Jinki escuchó un fuerte golpe; un chirrido contra el piso y el largo y agudo sonido de cristal rompiéndose; miles de fragmentos de éste rebotando en el piso.

Con el corazón en la garganta, Jinki forcejeó con la perilla por unos minutos; al pensar que era inútil tal esfuerzo, corrió por un pasillo al costado de la casa, a donde sabía que era el patio trasero. La pequeña puerta trasera estaba cerrada pero sin seguro. En aquél momento, claro, Jinki usaba más sus piernas que el cerebro, y la única cosa que rondaba en su agitadamente era jonghyun. Los siguientes minutos fueron probablemente los peores instantes de su corta y no tan agradable vida, y ni siquiera él podía explicarse por qué. Pero el miedo estaba ahí, presente, tal vez burlándose y presumiéndole a Jinki lo vulnerable que era. Presumiendo con cuánta facilidad su mundo sin dolor y lleno de tonterías adolescentes podía venirse abajo, cuando sostuvo a Jonghyun en sus brazos y lo único que hacía ruido en la habitación era el corazón de Jinki tratando de saltar por su garganta.

Horas pasaron frente a sus ojos, tronando sus dedos uno por uno, tratando de ver y distinguir los distintos nudos en los zapatos de los doctores, contando las veces que la señora en uno de los sillones de la sala de enfrente se tocaba el cabello. Estaba evitando no pensar en ello, en Jonghyun. No quería saber qué pasó, por qué lo hizo, pero algo dentro de él estaba seguro de saber la respuesta. Estaba claro, pero no quería aceptarlo. no estaba prepardo, no quería estarlo. Si había algo que Jinki detestaba sobre los hospitales, más que el terrible olor a antiséptico y formol que inundaba los pasillos, era la forma en la que todo el personal parecía estar acostumbrado a la desgracia ajena, como solo encogían los hombros y miraban al suelo cuando alguien dando sus últimos suspiros colapsaba frente a ellos. Le rompía los nervios, cuando la gente actuaba como si no hubiera nada qué hacer.

Aunque él no estaba seguro, ¿de verdad había algo qué hacer? Pronto llegó Kibum, junto a Taemin, ambos con pantalones de mezclilla y camisetas de diferentes colores. Jinki intentó ignorar lo visible que las rodillas de Kibum eran, y se paró tan rápido como pudo, sintiéndose un poco mareado después. "¿Qué sucedió?" siseó Kibum, evitando que alguien más lo escuchara. Eso era imposible, Jinki creyó, considerando como el sonido se encapsula entre las paredes y las puertas de cristal tan densamente. Kibum miró a su alrededor y levantó una ceja cuando no encontró a la madre de Jonghyun, mucho menos a su padre. "Estará bien– bien, solo… sobredosis. Perdió la consciencia" la palabra rodó de su lengua, tan agria como sonaba, y lo hizo sentir terriblemente incómodo. "sus papás están con él." añadió cuando Taemin con el ceño fruncido abrió la boca para preguntar. Esperando de nuevo, los tres sentados en el sillón de cuero que estaba pegado a la pared. Un dispensador de agua, una cafetera apagada, servilletas en una mesa. Los nervios estaban acribillando sus talones, en completo silencio por un rato. Taemin abrió su mochila y sacó un paquete de galletas, estiró su brazo y lo dejó en las piernas de Jinki. "Me imagino que no has comido." Jinki tomó el paquete de galletas y las abrió rápidamente, y para su sorpresa, Kibum tomó una tan pronto como Jinki las colocó de nuevo sobre sus piernas.

"Yo tampoco he comido." aclaró, levantando la galleta con chispas de chocolate frente a él, con una sonrisa no muy segura de salir. Para Jinki fue suficiente como para levantar una piedra de sus hombros, ver a Taemin susurrar cosas al oído de Kibum mientras éste masticaba y a la vez procesaba las palabras. Minutos más tarde –aunque realmente no estaba seguro de cuánto tiempo habían pasado ahí– una señora no muy alta junto a un hombre fornido y el que claramente era el doctor en turno salieron por el pasillo, por lo que los tres se pararon de sus lugares como resortes viejos, un poco entumidos. "¿Ustedes son amigos de Jonghyun?" Jinki agradeció mentalmente a cualquier ser divino que Kibum no respondió con algo sarcástico, y Taemin solo asintió con la cabeza. Jinki se mantuvo inmóvil frente a ellos.

"Pueden pasar a verlo." tenía los ojos rojos, hinchados a más no poder, se veía demacrada. Su padre, no se veía mejor pero las lágrimas parecían no haber durado mucho en sus ojos. Lo primero que llegó a Jinki fue el incesante sonido de las máquinas que rodeaban a Jonghyun. había agujas en sus venas y dos tubos en su nariz, y la escena lo dejó sin palabras. Taemin se rodeó a sí mismo con sus brazos y Kibum avanzó hasta la cama, quitando los cabellos mal acomodados del mayor. Jinki sonrió, por alguna razón, tal vez fue el sonido que indicaba que el corazón de jonghyun aún seguía latiendo, algo que le aseguraba que él aún estaba ahí. Tal vez fue la manera en la que abrió los ojos, lenta y desconcertadamente, un flash de pánico en sus pupilas, una cálida sonrisa al escuchar a Kibum.

"eres un idiota, jjong." Pasaron poco tiempo en la habitación, un doctor algo y de cabellos grisáceos les explicó que aunque Jonghyun había recuperado la consciencia su sistema aún se veía afectado. Una parte de Jinki estaba aliviada, no tendría que lidiar con el irritante sonido de las máquinas que monitoreaban a Jonghyun, pero la otra parte de él parecía rehusarse a dar la vuelta y salir. "Regresaremos pronto." le aseguró Kibum, empujándolo suavemente del hombro. sonrió de medio lado, apenas convenciéndose a sí mismo. Jonghyun apenas levantó la mano acribillada con finas agujas para despedirse. Algo dentro se movió toscamente, provocándole repentinas náuseas.

Las controló, afortunadamente, a pesar de que el pésimo aroma de los pasillos continuaba postrándose bajo su nariz. Ese día, luego de pretender e intentar preocuparse por su tarea, Jinki escuchó ruidos en la habitación de sus padres. Extraño, su padre había salido de casa, probablemente tan pronto como salió de la cama. cerrando su libreta y dejando la pluma sobre su escritorio, Jinki abrió la puerta sigilosamente. los engranes chillaron ruidosamente, el eco de su silencio en el aire como compañía. cuando llegó a la pieza de su padre no vio a nadie adentro. más ruidos, cosas cayendo, esparciéndose en el suelo. no supo muy bien cómo, ni por qué, pero se encontró a sí mismo caminando por la habitación con los oídos más alerta que nunca. Llegó al pequeño tocador que su madre solía usar, y recordó el número de veces que la encontró desmoronándose frente al espejo, cerrando la puerta lenta y silenciosamente para no molestarla. se preguntó si los ruidos venían del cajón– pero eso no tenía sentido. no tenía sentido, abrió el cajón y la madera se arrastró contra las orillas del tocador, y ahí estaban. le pareció extraño que las píldoras somníferas hicieran ruidos extraños, pero no pudo forzarse a pensar en eso. una, dos, tres píldoras por la garganta, ásperas, triunfantes.

Apenas empuñando el frasco en su mano regresó a su habitación, y acostado sobre su cama recordó los ruidos. Quizá no había ruidos en primer lugar. Ahí estaba, la suave sensación que lo recorría de pies a cabeza– era como depositar su cuerpo en una caja y caminar sobre nuevas piernas, solo que no estaba caminando. no tenía peso, no había gravedad, la temperatura le era algo irrelevante, algo lejos de él. apenas con los párpados separados, cayendo y levantándose, escuchó el irónico silencio de la casa. Entendió que jamás hubo ruidos. solo así podía pensar claramente, aunque en su mente hubieran interferencias y cortos circuitos cuando no encontraba fuerza suficiente para abrir los ojos de nuevo; pero era una sensación demasiado agradable como para dejarla ir. Regresar al lugar donde no sentía dolor, donde no había nervios, donde ni siquiera él mismo existía, era algo que no podía simplemente abandonar. se permitió dormir luego de unos minutos, cuando cayó en cuenta de lo que había hecho. O más bien, de que lo había hecho de nuevo.

Después de clases, un día que podía pasar por un 'día normal de clases', antes de irse directamente a casa tomaba el autobús que lo dejaba apenas unas cuadras adelante del hospital. Minho había dicho que lo alcanzaría después y Kibum dijo que tenía cosas que hacer. Solo eran él y Taemin, A veces Jonghyun estaba dormido, a veces se encontraba despierto y mirando al techo, el ceño fruncido y las palmas de sus manos extendidas sobre las sábanas.

"¿Qué tal la escuela?" preguntaba, y era extraño escucharlo hablar tan quedito. Jinki comenzó a contar los días antes de que Jonghyun pudiera regresar a la escuela. "Bien, supongo. Aburrido, los nuevos maestros son… ¿cómo decirlo?, aburridos." comentó Taemin sarcásticamente, y le arrancó una carcajada a Jonghyun. Jinki rio con ellos pero estaba más enfocado en las mangueras conectadas a las venas de Jonghyun, transparentes pero lo suficientemente visibles para darle escalofríos.

"Debe ser aburrido sin mí." al menos los sedantes no le habían quitado el sentido del humor, pensó.
Semanas después, cuando un día en la mañana Minho llegó con el ojo apenas abierto y amoratado, prometió que iba a cambiar. Jinki le sonrió amablemente, tomando sus dudas y escondiéndolas en su espalda. Kibum exageradamente levantó las manos y comenzó a regañarlo, con la redonda cara de Taemin sobre su hombro, frunciendo el ceño.

"–Empezó él. Yo solamente respondí." se justificó Minho, su voz apenas audible bajo los aullidos de Kibum. Jinki se rió, Taemin negó con la cabeza pero pareció dejar el tema resbalar, y Kibum simplemente ignoró a Minho por las siguientes horas. "Te pudo haber ido peor." comentó Jinki, mientras Taemin y Kibum se alejaban por los pasillos. El más alto levantó los hombros.

"Supongo que tienes razón." Se acordó de la vez que el autobús se atrasó por cuarenta minutos y Minho se había ofrecido a esperarlo con él. realmente no pensó que Minho alguna vez haría eso, pero fue algo agradable. platicaron seriamente, sin taemin interrumpiendo o arrojando migajas de galleta a jinki. recordó la conversación que tuvieron sentados en una banca en la acera. sonrió de medio lado mientras ambos atravesaban un pasillo rodeado de casilleros. "no sé por qué lo hago." había dicho Minho, frunciendo el ceño, sus ojos grandes y oscuros enfocándose en algo que jinki ignoraba. "la gente, cierto tipo de gente, me molesta. y es como un reflejo." concluyó, y jinki pensó que tal vez minho no era tan malo como los de otros grados decían. era serio, reservado, violento, impulsivo, pero jinki creía que era una buena persona. Se preguntó qué era lo que hacían para mantener dos caras al aire; qué hacían para que todo fuera tan efectivo y convincente.

Ningún maestro sospechaba, o quizá sí, y eran amables para no decirlo. Jinki prefería creer que nadie sabía que el alumno más destacado de la clase de artes, o el mejor en la clase de música, o el futbolista más talentoso, o el mejor de la clase de baile, mucho menos el mejor de la clase de historia pudiera tener algún tipo de problemas serios. Por que nadie lo creería. Por que no era normal. Jonghyun finalmente salió del hospital, presumiendo los puntos rojos que las agujas habían dejado sobre el dorso de su mano. Se veía pálido, Jinki notó, pero tomó la sensación incómoda de su cabeza y la depositó en el fondo de su mente, no dejó de sonreír.

En medio de la cafetería, nadie parecía haberse enterado de la ausencia de Jonghyun. Nadie le dio importancia a eso, y se sentaron luego de comprar el almuerzo. "¿Te duelen?" Preguntaba Taemin mientras sostenía la mano de Jonghyun entre las suyas, que eran notablemente más pequeñas, con tremenda precaución. Jonghyun emitió un sonido de negación y cerró la boca, las esquinas levantándose graciosamente hasta que sus labios formaron una sonrisa apenada.

"¿Es normal que ahora todo huela a medicina?" Preguntó Jonghyun, y Kibum negó con la cabeza mientras Minho se recargaba sobre la misma mesa de siempre, al fondo, bajo la orilla de la sombra, para observar bien la discusión que posiblemente estaba por venir. Jinki intentó sonreír mientras comenzaban los argumentos y Jonghyun indignado defendía sus razones. "Ven conmigo a mi casa." Jonghyun sugirió una semana después, removiendo los cabellos de su frente con un movimiento breve de su cabeza. Jinki asintió, e involuntariamente recordó el día que encontró jeringas en el baño, y la vez anterior, cuando Jonghyun se había tropezado varias veces, o aquella noche que se recostaron en la alfombra, simplemente mirándose a los ojos. Algo en su estómago rebotó contra las paredes en su interior, y fingió la mejor de sus sonrisas. El cuarto de Jonghyun seguía ordenado, se preguntó si alguna vez encontraría un desastre sobre las sábanas, o papeles amontonados sobre el escritorio.

La luz entraba a ciertos ángulos del cuarto a través de la ventana, por lo que no encendieron el foco, simplemente abrieron las persianas. "¿Quieres ver una película?" el menor ofreció, estirando sus brazos hasta la repisa llena de dvds. Jinki sonrió, y esta vez no tuvo que forzar sus labios ni un poco. Comenzaba a sentirse como en casa de nuevo si conseguía ignorar la amarga sensación que tenía en la garganta. Mientras un tren se descarrilaba y había fuego en todos lados, jinki trataba de concentrarse en la película. no lograba mantener su mente en ella, pero pensó que aquella escena había sido interesante. estaba recostado junto a jonghyun, ambos apoyados en sus codos, los pies en aire, rostros frente al televisor.

sus hombros chocaban de vez en cuando, y eso parecía hacer que su mente se alejara incluso más de su cabeza, impidiéndole procesar las palabras que el niño protagónico estaba diciendo. Estuvo tan cerca, jinki comprendió, tan cerca de perderlo. tan cerca de no volver a ver a jonghyun. un escalofrío paso un dedo por su espalda, y se quedó estático por unos segundos; sin parpadear, conteniendo su aliento en sus pulmones. la simple idea era devastadora. jonghyun le miraba por el rabillo de su ojo y estaba seguro de que jinki ni siquiera estaba prestándole atención a la película, pero no quería apagarla. eso significaba que jinki tendría una razón para irse.

"no puede mirarme a los ojos." jonghyun comentó, como si le estuviera hablando al techo sobre su cabeza; sin aflicción adherida en sus palabras. sonaba más como un recordatorio que parecía hacerse a sí mismo de vez en cuando. sus palabras quedaron flotando en el aire, pero aún así jinki entendió de qué hablaba, a quién se refería.

"mi mamá no puede mirarme a los ojos"
"Pronto se le pasa." Respondió, y en la pantalla había alguien apuntándole al grupo de niños con un arma. Jonghyun rodó un poco hasta que su cabeza quedó sobre el hombro de Jinki, respiró hondo y cerró los ojos. hasta ese momento, jinki cayó en cuenta de que no habían hablado sobre el incidente desde que Jonghyun regresó a la escuela.
Un nudo se formó en su garganta. ¿Qué debía decir?, ¿qué había que decir?, había tantas cosas, Jinki finalmente admitió, demasiadas cosas por decir. pero las palabras se aferraban a su lengua, indispuestas y asustadas a salir, y el cerebro de jinki se negaba a cooperar.

"Fue sin querer, Jinki. No tenía intenciones de hacer nada." comentó Jonghyun, cerrando los ojos con más fuerza. jinki asintió, y se dio cuenta de que no era el único que estaba asustado. jinki giró sobre su lugar hasta que su espalda quedó sobre el colchón y la cabeza de jonghyun estaba sobre su pecho, levantándose y cayendo cada que el mayor respiraba, lenta y pausadamente.

"deja de hacerlo." no entendió como había sido tan natural, tan simple, pero lo dijo. las palabras apenas abrieron espacio en la habitación, pero estaban casi tan presentes como ellos mismos, palabras llenas de algo que pesaba sobre sus costillas. jonghyun soltó una risa cansada, jinki se quedó en silencio por unos minutos. "por favor."
"suena fácil, ¿no?" habló jonghyun casualmente, una pizca de humor amargo en sus palabras. "yo pensé lo mismo. pero no es simple, mucho menos rápido, jinki." el mayor pasó sus dedos entre los castaños cabellos de jonghyun, enredando su dedo índice en una hebra.

sus palabras habían sido como balas que regresan al arma que las disparó, solo que más dolorosas, más precisas. "no es muy diferente a lo que tú haces." comentó jonghyun, moviendo la cabeza hacia arriba, hasta toparse con la mirada sorprendida de jinki. jonghyun sonrió, y comenzó a moverse sobre el colchón, hasta que quedó boca abajo, aún recargado sobre jinki.

"prométeme algo." esta vez se sentía diferente, el nudo que tenía en la garganta se sentía extraño; incluso fuera de lugar. estaba nervioso y desorientado bajo la mirada llena de seguridad del menor. asintió en respuesta, y esperó a que jonghyun hablara de nuevo. "Hay que dejar de hacerlo. No más pastillas, no más drogas." sonaba tan fácil, jinki creyó.

las pesadillas se habían ausentado por un tiempo, al igual que sus ganas de dormir. parecía no afectarle hasta la noche en la que tuvo la peor pesadilla de todas. no era muy diferente a las demás, considerando que en todas él estaba muerto; ésta era diferente por que jonghyun era el que terminaba con su vida. Jinki se encontraba hablando cosas sin sentido, rogando por que se detuviera, pero el menor parecía no oírlo. el sueño era vívido, los colores, la textura de las cosas. en ese sueño jonghyun lo mató y parecía no arrepentirse de nada. despertó cuando el reloj marcaba las 4 a.m. y decidió que no quería dormir más. más bien, no podía volver a dormir.

caminó hacia el parque viejo y abandonado que se encontraba cerca de la escuela antes de que el sol se trepara sobre una nube y emprendiera su camino hacia arriba. aún tenía una hora antes de que las clases comenzaran, y podía dormir en alguna banca; cualquier cosa que le permitiera salir de su asfixiante habitación. cuando la clase comenzó, se forzó a arrastrar la mirada hacia el pizarrón e intentar comprender qué eran todas esas fórmulas que caían hacía abajo en el material, intentó juntar las palabras que la profesora decía e intentó entender aquello que se suponía tenía que entender. aquella mañana pretendió, una vez más, ser como los demás alumnos en el aula.
kibum y jonghyun estaban sentados en la fila de alado, jinki notó por el rabillo del ojo, ambos habiendo llegado tarde a clase. Jinki intentó creer que eran como los demás; con ambiciones y reglas escritas en el camino por que el caminaban, pero en el fondo sabía que no era así, tal vez por que las cicatrices de un pasado les nublaban la vista, tal vez por que, como jinki, nunca podrían acomodarse bien entre los demás.

intentó enfocarse nuevamente en el pizarrón, tomando nota en la libreta que tenía enfrente. durante la siguiente clase, sentado junto a la ventana; con el rostro apoyado en la palma de su mano, notó que el cielo comenzaba a nublarse y las brisas de aire otoñal llegaban con más fuerza a estamparse contra los árboles, y recordó exactamente el primer día de clases, cuando todos hablaban de cosas irrelevantes, kibum estaba rodeado de gente y parecía conocer a todo mundo –cuando en realidad solo estaban interesados en él por su apariencia– y jonghyun llegó tarde, atravesó el salón con una sonrisa de medio lado y el cabello desvelado.

"¿estás bien?" una voz llamó por encima de su hombro, y eran jonghyun quien había tomado el lugar que estaba atrás del suyo. jinki asintió, cerrando la libreta que tenía sobre el escritorio, apenas percatándose de que la clase ya había concluido.

"sí. sí, uh, ¿qué sucede?" desorientado, giró sobre su asiento y miró a jonghyun a los ojos, inconscientemente más de lo normal. al menor nunca le molestó, claro, pero jinki siempre creyó que era un hábito del cual debía deshacerse tan pronto como le fuera posible. se encontró con el mismo chico que había cruzado el salón con las manos en los bolsillos del pantalón, sonriéndole a la maestra como si fuera una pretendiente de la lista. el cabello desordenado, las puntas maltratadas, los ojos grandes y curiosos, los labios rosas y entreabiertos.

"estaba soñando despierto o algo, creo. dijo kibum que nos vería en el almuerzo, no va a entrar a la siguiente clase." anunció jonghyun, re acomodándose en el lugar ajeno en el que estaba.
"¿jinki?" preguntó antes de que el mayor tuviera tiempo de responder al comentario anterior. –ya se había acostumbrado a eso, también.–
"¿hm?" enarcando las cejas, dirigió la mirada hacia el menor.
"gracias." entre el mar de voces dentro del salón, jinki apenas distinguió esa palabra flotando sobre las demás, intacta, fuera de lugar. frunció el ceño, claramente confundido, por lo que jonghyun sonrió ampliamente y le dio una palmadita en el hombro.
"por haberme ayudado."
¿cuánto tiempo había pasado?, pensó Jinki, cuánto tiempo desde aquella noche en la que se tomaron las manos y dormitaron uno sobre el otro en la cama de jonghyun, solo esperando a que la sangre en sus dedos dejara de moverse y el cosquilleo bajo la piel comenzara a molestar. ¿ayudado en qué?, jinki quería preguntar, pero era más que obvio que ya no había habitación para sus palabras.

en su cabeza; las batallas se habían desenvuelto y las victorias aún estaban tras cortinas de seda, tal vez muy lejos o bien un poco muy cerca. en su cabeza, jinki creía que estaban a punto de ganar. Porque Taemin ya no escondía los brazos bajo suéteres en verano, kibum tenía tres comidas diarias, minho finalmente había aceptado ir a cursos de regularización y jonghyun ya no se escondía en su cuarto todos los días. estaban a punto de ganar una batalla contra ellos mismos, jinki pensó, con algo que se sentía como orgullo acumulándose en la base de su caja torácica.

adivinó que habían superado los obstáculos más grandes antes de llegar a un castillo, donde tal vez yacían sus cuerpos inertes esperando ser rescatados de las garras de una adicción. cuenta, jinki pensó, mientras veía a Taemin sonrojarse mientras kibum suspiraba algo a su oído y jonghyun ayudaba a minho con los apuntes de biología que no había terminado de copiar, cuenta cuánto tiempo puedes estar sin ellos.




así que, aquí está. primero que nada creo que me gustaría aclarar que minho no era violento, era un sociópata. taemin practicaba el self harm, que no sé cómo se llama en español. tal vez no se hayan percatado de muchas cosas entre sus relaciones ;~; pero la intención fue dejar todo eso un poco escondido, aún así espero les haya gustado. no fue así muy slashy ni nada pero, para empezar, ese no era el punto lol me quería enfocar más en sus problemas que en el romance. ahora, jinki sentía algo más por jonghyun, pero igual quería proteger/ayudar a todos. uh ya no sé qué más tenía que aclarar. gracias por leer!

oh btw para todas las que esperaban romance y corazones en el aire, lol lamento que no haya sido así. ya habrá tiempo para el fluff en un futuro.



[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[
G w i b σ σ n ♔
G w i b σ σ n ♔

Femenino

I ♥ k e y ☙
Mensajes 59
http://twitter.com/taeboon

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por mi-chan Jue Sep 08, 2011 5:42 pm

aparto

No me digas que eso es lo que hacía tae?? OHhh Mierda!! Yo pasé por una época de esas, aunque en nivel 1, que es que uno no se hace sangre, solo se rasga la piel. Que mal....

Bueno, no hubo mucho romance, pero igual está bien leer cosas nuevas de vez en cuando^^

pero si me dices que harás un TaeKeyTae con lemon me harás la persona más feliz del mundo!!

Besos!!
Eres buena escribiendo!
mi-chan
mi-chan

Femenino

I ♥ Jonghyun~ah
Mensajes 871

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por kyungdoll Sáb Sep 10, 2011 11:52 pm

aparto
Lo unico que puedo decir es que ME ENCANTO, ls dos capitulos fueron geniales... es cierto que no hubo mucho romance por eso me gusto mas
Onew apoyo a todos y encontro amigos ^-^
me tranquiliza que Minho no fuera agresivo
me gusto mucho *-*
kyungdoll
kyungdoll

Femenino

I ♥ Jonghyun
Mensajes 358

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por G w i b σ σ n ♔ Lun Sep 19, 2011 6:57 pm

♫mi-chan♫; sí, eso. :( yo también pasé por algo así. lo del taekey suena tentador ;; ya veremos! gracias por leer & comentar.

G-shi ; muchas gracias! me alegra que te haya gustado! la verdad es que no soy fan del romance, pero pues ya hahah. gracias por leer & comentar!
G w i b σ σ n ♔
G w i b σ σ n ♔

Femenino

I ♥ k e y ☙
Mensajes 59
http://twitter.com/taeboon

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty conti

Mensaje por nanakomachi Lun Sep 19, 2011 11:00 pm


nueva lectora :)

No se si esta bien decir me encanto u__U! pero la historia es super interesante, yo también pase un caso mas ligero de lo de taemin y onew!.... no es nada lindo el momento, es tan depresivo que enserio te preguntas por que no tuviste el valor suficiente para empujarlo mas hondo o tomar mas pastillas de las necesarias.

Me gusta como relatas cada cosa y todo lo que esta pasando :), aunque llore con algunas partes... me gusto por que también esto te muestra el extremo al que puedes llegar.

Respecto al romance no espere tanta cosa romántica... pero me da curiosidad como se desarrollara esa parte :) me gusta el taekey y onew+jong no e leído mucho sobre ellos... así que no se como resulte esta pareja, con respecto a minho tampoco quiero que se quede sólito :(.

Espero actualices pronto!!


nanakomachi
nanakomachi

Femenino

I ♥ Taemin & Minho
Mensajes 27

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por G w i b σ σ n ♔ Mar Sep 20, 2011 2:03 pm

nanakomachi ; por qué no habrías de decirlo? puedes decir lo que quieras, really. la forma en la que lo dijiste es exactamente como uno se siente cuando pasa por eso ;__;

gracias! me alegra que te haya gustado! ow ): lamento que hayas llorado, no pensé que fuera tan... triste? ._. sorry.
um, este era solo un two shot! o sea que ya no habrá más (tal vez una historia sobre taemin y key, pero nada seguro, estoy ocupada últimamente) de cualquier modo muchas gracias por haber leído y dejado un comentario así de lindo :3 es genial cuando alguien deja su opinión así. ♥
G w i b σ σ n ♔
G w i b σ σ n ♔

Femenino

I ♥ k e y ☙
Mensajes 59
http://twitter.com/taeboon

Volver arriba Ir abajo

→ Can't be saved❞; II / II  Empty Re: → Can't be saved❞; II / II

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.